Thursday, March 20, 2014

Empleados del Vaticano nerviosos por despidos

Edward Pentin, quien usualmente escribe en The National Catholic Register, dedica dos artículos, en otros dos medios diferentes, a un tema que hemos tocado varias veces: El nerviosismo que existe entre los empleados del Vaticano por temor a perder sus empleos. El primer artículo está en Newsmax, Mar-19-2014; y el segundo artículo, diríamos un condensado del anterior, aparece en The Catholic Herald, Mar-20-2014.

En la presente entrada traducimos el primer artículo aparecido en Newsmax, Mar-19-2014.

Personal del Vaticano nervioso por despidos
Miércoles, 19 de Marzo de 2014
por Edward Pentin


“¿Cuál es el estado de ánimo? Es uno de verdadero miedo”, dijo un funcionario del Vaticano que habla sobre los planes elaborados por la Santa Sede para reducir personal.

El 13 de febrero, el secretario de Estado del Vaticano, cardenal Pietro Parolin, envió una carta a todos los jefes de departamento del Vaticano, notificándoles el cese inmediato de nuevas contrataciones, aumentos salariales, y horas extras en un urgente esfuerzo para cortar costos y compensar déficits de presupuesto.

Las instrucciones, redactadas por la oficina central de contabilidad del Vaticano y un consejo de cardenales, también determinaban que podrían utilizarse voluntarios para ayudar a satisfacer cualquier escasez trabajadores. Los contratos de trabajo varían según el departamento, pero algunos trabajadores temporales no tendrán sus contratos renovados cuando sus plazos finalicen, según la carta.

Alrededor de 300 funcionarios del Vaticano tienen contratos temporales o contratos de término fijo, sujetos a renovación, dice el Vaticano. Algunos han tenido este acuerdo de trabajo más de 20 años (el Vaticano a menudo burla un plazo estatutario de cinco años de límite con tales contratos) y tienen familias que mantener. Muchos de ellos son expatriados que viven en Roma, y con salarios no mucho más altos que el salario mínimo de Italia.

La decisión del Papa de contratar cuatro grandes consultoras para aumentar la eficiencia sólo ha aumentado los temores. Los funcionarios también están enojados porque los costos de estos consultores no se conocen oficialmente (se dice que una tarifa es de más de 10 millones de euros, según el sitio web sobre la Iglesia Korazym).

El portavoz del Vaticano, P. Federico Lombardi, quien también está a cargo de Radio Vaticano con más de 400 empleados, está tratando de disipar los temores, haciendo hincapié en que aunque hay que hacer sacrificios, algunos recortes propugnan evitar un “daño grave”.

“Ciertamente, el Papa no quiere que la gente sea “despedida” con graves problemas consiguientes para ellos y sus familias”, dijo a NewsMax. “La carta se presenta como una disposición transitoria (“a la espera de una nueva decisión”), y en muchos lugares contiene expresiones que dan espacio para una evaluación razonable de varias situaciones críticas”, dijo .

La mayoría de aquellos que tienen contratos a término fijo “no se pueden eliminar sin causar daños graves a los servicios que estas entidades ofrecen”, dijo, por lo que sus contratos no se suspenderán una vez que haya expirado su término. Pero aquellos de una “clara naturaleza temporal”, como los que se traen para cubrir licencias de maternidad, son diferentes y, en ningún caso se han renovado, agregó.

El Vaticano está interesado en que el personal se de cuenta de la gravedad de la situación, pero también que se está manejando con “responsabilidad y cuidado por las personas involucradas”. Es especialmente cauto, dado que el Papa ha criticado con frecuencia el desempleo, diciendo en su mensaje para la Cuaresma 2014 que puede llevar a la miseria y al suicidio.

Pero muchos creen que la situación podría se manejada mejor. “Todo es recortes, recortes, recortes” dice un oficial. “Ni una sola vez hablaron de cómo podríamos aumentar los ingresos”

Un alto funcionario de la Secretaría de Estado, la principal rama ejecutiva de la Santa Sede, dijo a NewsMax que están tan escasos de personal y sobrecargados de trabajo que algún trabajo “simplemente nunca se hace”.

Con frecuencia se oye hablar de “actitudes socialistas” que prevalecen en el Vaticano: una aversión a la generación de ingresos o beneficios, o de los celos, cuando este tipo de iniciativas tienen éxito. Y sin embargo, las posibilidades de aumentar los fondos parecen infinitas: Algunos han propuesto una oficina de recaudo de fondos para la Santa Sede, pero está aparentemente descartado porque parece “burdo”.

Otras sugerencias incluyen ofrecer a los visitantes la oportunidad de comprar una estampilla de recuerdo [puesta] en sus pasaporte que diga que han estado en el Estado de Ciudad del Vaticano; vender sellos postales conmemorativos para ayudar a mantener al Vaticano trabajando (esto se usó para ayudar a compensar un déficit en la restauración de las columnatas de San Pedro); o la concesión de licencias de venta de material de mercadeo relacionadas con el Papa y el Vaticano.

Muchos creen que este enfoque sería una respuesta más cristiana a la crisis que los posibles recortes de personal. “Ud. No despide a alguien que ha trabajado en el Vaticano por más de 20 años y es madre soltera, porque su trabajo podría ser superfluo”, dijo un informante privilegiado. “Eso va en contra de la doctrina de la Iglesia”.

El personal también se queja de que la unión del Vaticano, ADLV [el sindicato de trabajadores de la Santa Sede. N. de T.], es ineficaz. La organización se opone a las manifestaciones públicas y huelgas, pero ha sugerido al personal en su lugar escribir cartas al Papa (aunque las cartas tienen que estar en sobres abiertos, para asegurarse de que son “apropiadas”).

Algunos están poniendo la esperanza en el cardenal George Pell, el nuevo jefe de las finanzas del Vaticano, de quien se sabe tiene visión para los negocios y sentido común. Otros temen que él favorecerá más recortes.

Mientras tanto, el personal sigue nervioso, y lo ha estado desde que Francisco fue elegido prometiendo una Iglesia “de los pobres para los pobres” y negándoles su acostumbrado bono en la elección de un nuevo pontífice.

Cualquier recorte futuro, esperan, será tratado con la debida diligencia y justicia con la que se ha prometido.