Tuesday, March 25, 2014

El Card. Gerhard Müller recuerda que sus pronunciamientos sobre la familia no son opiniones sino “magisterio”

“Servir al Papa y no servirnos del Papa”, es el titular con el cual la sección en alemán de Radio Vaticano, Mar-24-2014, presenta una entrevista con el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Card. Gerhard Ludwig Müller. Infocatólica proporciona una traducción al español de casi la totalidad de la entrevista (sólo se obvia la última pregunta).

Señor cardenal, el Papa quiere un debate. Quiere introducirlo en dos sínodos sobre el matrimonio y la familia. ¿Cómo ve usted el papel de la Congregación para la Doctrina de la Fe en este debate en puertas?

La CDF defiende en este punto, y naturalmente en todas las cuestiones de la doctrina católica, simplemente la verdad de la fe. Creo que es importante que la opinión pública supere el restringirse a sólo un tema, como si éste fuera ya la solución de todo. En esencia, se trata de volver a situar la doctrina de la Iglesia sobre el matrimonio y la familia en un puesto central en la conciencia católica de la fe, puesto que sólo si hablamos de matrimonio y familia logradas, y nos esforzamos por ello, podemos conseguir algo positivo.

En la opinión pública es usted percibido con frecuencia, y presentado, como el que frena y dice que no, cuando se trata de la iniciativa del Papa. ¿Le afecta esto de modo personal?

Por supuesto esto de ahora es una propaganda que se hace muy a propósito para construirme una oposición a lo que tiene que hacer el prefecto de la CDF, o la CDF en total, puesto que el prefecto no es más que un primus inter pares. Esto está fijado de manera muy clara también en los estatutos.

Ahora bien, también es nuestra tarea que procuremos que nadie se apropie del Papa para determinados fines. Y resulta precisamente interesante que justo en estos momentos tantos grupos se remitan al Papa, habiendo prácticamente rechazado el papado anteriormente. En cualquier caso, por lo que respecta a nosotros, de lo que se trata es de servir al Papa y a la Iglesia, en vez de servirnos del Papa.

Usted participa también en el debate que acabo de mencionar, que ha sido iniciado por el Papa. Hay círculos sobre todo en los medios italianos, como Il Foglio, un periódico que, francamente, hablando claro, lleva días haciendo una campaña contra el cardenal Kasper. ¿Cuál es su posición en el debate? ¿Qué es lo que pide para este próximo debate que trasciende incluso más allá de las congregaciones del Vaticano?

Yo no participo en él como teólogo privado, sino precisamente por mi función. La CDF es la única congregación que participa de manera inmediata en el magisterio del Papa, mientras que otros que toman la palabra, aunque posean rango de cardenal, sólo hablan por sí mismos, y no pueden hacer declaraciones oficiales.

Avancemos un paso más. No sólo participan cardenales, sino que hay un cuestionario que ha generado muchas expectativas. Preguntémoslo esta vez de forma positiva: ¿Qué puede hacer esto de cara a la integración internacional del debate? ¿Qué contribución positiva puede tener?

Yo creo que puede puede contribuir muy positivamente a que los católicos vuelvan a ocuparse de su propia fe, y no simplemente tomen esto o aquello de la liturgia y la doctrina de la Iglesia. Tenemos que darnos cuenta de la relación entre el Anuncio y cura de almas, y la doctrina de la Iglesia, así como también la Diaconía. ¿Puedo elegir si estoy muy comprometido socialmente, si hago mucho en las labores caritativas de la Iglesia pero no me interesa personalmente la adoración a Dios o la celebración de los sacramentos? Pero el cuestionario como tal no es ningún dogma, y no tiene más valor que la calidad de sus preguntas o las correlaciones que proporcione o no.

Usted es un hombre de palabras claras, acabamos de escucharlo. Creo que esto viene de muy atrás en su biografía. ¿Es propio que ahora la CDF hable del modo en el que habla Gerhard Ludwig Müller?

La CDF tiene la misión clara de promover la fe católica, pero también de protegerla. Pero este no es un encargo diferente del que ha recibido de Jesucristo el propio Papa, y en esto, creo yo, no podemos callar y acomodarnos y coquetear con la opinión pública. Es bonito cuando uno tiene el viento en popa; tal vez entonces uno se engríe bastante. Pero me parece que esa tentación debe ser resistida por cada obispo y cada sacerdote, le guste oirlo o no.

[...]