Wednesday, January 08, 2014

Que alguien le diga a Francisco... La inquisición catoprogresista está persiguiendo a los creyentes


El blog Sagrada Tradición, Ene-06-2014, basado en una versión en inglés de Rorate Cæli, trae la traducción al español de un artículo de Antonio Socci, publicada en la edición dominical impresa del periódico Libero, Ene-05-2014, págs 1 y 16. El Artículo está dedicado a la situación actual de los Franciscanos de la Inmaculada, del cual pasamos a hacer una transcripción adaptada del mismo.


Que alguien le diga a Francisco...
La inquisición catoprogresista está persiguiendo a los creyentes

El Vaticano ha comisariado a los «Franciscanos de la Inmaculada»
¿Su culpa? Celebrar Misa en latín y ser estimados de Ratzinger


por ANTONIO SOCCI

¿Sabe el Papa lo que le están haciendo (en su nombre) a los “Franciscanos de la Inmaculada”? Hace apenas dos días Francisco declaró acertadamente que “el Evangelio no se proclama con golpes, sino con amor y bondad”.

Sin embargo, sin razón o delito por su parte, los Franciscanos de la Inmaculada han sido asaltados, golpeados y destrozados. Están arrasando a una de las pocas órdenes religiosas que es ortodoxa y llena de vocaciones (y que fue estimada y apoyada por Benedicto XVI).

Lo peor es que la destrucción se está perpetrando en el nombre de Francisco. Pero ¿es posible que el Papa de la bondad apruebe estos métodos y persecución?

Por otra parte, los “Franciscanos de la Inmaculada” en el desastre absoluto de las órdenes religiosas (sin vocaciones, a menudo en crisis doctrinal y disciplinaria, con muchos errores bien conocidos) deben celebrarse como un ejemplo: en el hecho de que viven en la pobreza radicalmente -que viven por la caridad-, tienen muchas vocaciones, llevan una vida ascética dura, hacen muchas obras de caridad para los pobres y los marginados, proclaman la Buena Nueva con celo misionero y son obedientes a la Iglesia (en estos últimos meses de represión ellos sufren todo en mansedumbre y silencio).

Muchos fieles se han sorprendido ante la gran tenacidad que los FFI se han apuntado. Hay personas que están llorando a causa de la expulsión de esos buenos hermanos de las comunidades en las que habían estado trabajando hasta ahora.

Nunca he tenido nada que ver con ellos pero, como un observador imparcial, los admiro. Y yo me pregunto: ¿por qué hay tanta dureza contra los religiosos que representan un gran ejemplo de vida y son un auténtico referente espiritual para los fieles?

Y, sin embargo, nunca ha habido tanta tenacidad ni siquiera en los casos de religiosos, sacerdotes y teólogos en los que había grandes problemas doctrinales o disciplinarios (y otros).

Por ejemplo, la era del post-Concilio fue una catástrofe. Decenas de miles tiraron su hábito religioso: “el contraste de ideas con la Verdad revelada, que siempre había sido enseñada, estaba esparcida alrededor [en todos lados]”, afirmó Juan Pablo II, herejías muy reales se extendieron en los campos del dogma y de la moral, creando dudas, confusión, rebelión e incluso la Liturgia fue manipulada; inmersos en el “relativismo intelectual y moral, y por lo tanto en la permisividad, los Cristianos han tenido la tentación del ateísmo, el agnosticismo, el iluminismo vagamente moralista, y un cristianismo sociológico que carece de dogmas definidos y de moral objetiva”.

También la Compañía de Jesús, que Bergoglio conoce bien, ha estado en el ojo de la tormenta y algunos de sus miembros han fomentado la confusión teológica. Sin embargo, no hubo medidas tomadas contra ellos como las adoptadas hoy en contra de los “Franciscanos de la Inmaculada”.

De acuerdo con las estadísticas oficiales de 1965 (cuando el Concilio terminó) hasta el 2005, los miembros de la Compañía de Jesús (los Jesuitas) se redujeron en un 45 por ciento, los Salesianos en un 45 por ciento, los Frailes Menores en un 41 por ciento, los Capuchinos en un 29 por ciento, los Benedictinos en un 35 por ciento y los Dominicos en un 39 por ciento.

En cambio los “Franciscanos de la Inmaculada”, una familia religiosa fundada en los años setenta por el Padre Stefano María Manelli y el Padre Gabriele Maria Pellettieri, inmediatamente atrajeron a muchas vocaciones.

Reconocida por la Iglesia en 1990, con un Decreto Pontificio en 1998, hoy en día hay alrededor de 400 frailes en 55 casas en todo el mundo y el mismo número de hermanas con 47 casas en todo el mundo. También las vocaciones -que languidecen en cada Diócesis- están creciendo a un ritmo impresionable con los FFI. Una comunidad en verdad bendecida por Dios.

Así, el pasado 11 de julio [del 2013], la Congregación Vaticana para los Religiosos decidió centrarse en esta familia religiosa floreciente con un comisario externo.

Desde entonces, el Fundador, Padre Stefano Manelli, se ha visto obligado al aislamiento (sus frailes no pueden escribirle, ni llamarlo por teléfono, ni ir a visitarlo, ni hablar con él de manera alguna); todos los frailes que tenían cargos de responsabilidad fueron exiliados a lugares remotos, a veces en el extranjero; y los movimientos laicos vinculados a la Congregación se han puesto en hibernación; el seminario ha sido cerrado y las ordenaciones de diáconos y sacerdotes suspendidas.

El comisario no pudo apoderarse de las revistas publicadas por la Orden, ya que pertenecen a los laicos, por lo que prohibió a los religiosos de la Congregación colaborar con ellos. En esencia, se utilizó un puño de hierro.

Nadie puede creer que el Pontífice de la ternura querría o haya autorizado tal cosa. La contradicción entre sus enseñanzas (“el amor y la bondad, no los golpes”) y la práctica concreta, que trae a la mente los fantasmas de la Inquisición, sería demasiado grande. También es cierto que en el pasado la Inquisición -cuyos métodos fueron barridos gracias a Joseph Ratzinger- atacó a varios santos durante el curso de su historia.

El último de ellos fue el Padre Pío. Como es bien conocido, el santo Capuchino, entre 1960 y 1961, tuvo que soportar medidas restrictivas y punitivas muy duras -en el marco del llamado “Papa Bueno”. Eran totalmente injustas, como fue demostrado en su completa rehabilitación por Pablo VI y en la canonización del Fraile Estigmatizado por Juan Pablo II.

Es sorprendente que un santo como él fuera tan perseguido, mientras que al mismo tiempo en la Iglesia se estaban alabando a teólogos como Karl Rahner, a quien Roncalli nominó entre los consultores del Concilio Vaticano II.

Rahner tuvo una influencia muy maligna en la teología post-conciliar (es suficiente saber que Hans Küng fue su digno discípulo). Su teoría de los “Cristianos anónimos” fue verdadero veneno. Sin embargo Rahner sigue siendo intocable hoy. Hay teólogos que se atreven a poner en discusión los dogmas de la Fe Católica, la Virgen y los santos. Pero Rahner no puede ser discutido.

Por el contrario, entre las iniciativas valientes de reflexión teológica en que los “Franciscanos de la Inmaculada” se embarcaron en los últimos años, había una conferencia de estudios titulada significativamente “Karl Rahner: un análisis crítico”. Esto, en neto contraste a la “teología progresista” dominante de hoy.

Muchos sospechan que hechos de esta naturaleza han contribuido en hacer de los “Franciscanos de la Inmaculada” un blanco para los poderes clericales, donde hoy se sientan eclesiásticos que en el pasado tenían parte en la “Teología de la Liberación”, como el Cardenal brasileño João Braz de Aviz, que es la cabeza real de la Congregación que decidió la puesta en funcionamiento de la comisión externa.

En una entrevista hace algún tiempo, el Prelado habló de cómo él vivió esa etapa de su vida pero, curiosamente, él no estaba de acuerdo con la condena de los errores de la Teología de la Liberación que fue firmado por Juan Pablo II y Joseph Ratzinger. Por el contrario, él afirmó: “sigo convencido de esa experiencia que, de todos modos, fue algo grande que ocurrió para toda la Iglesia”.

Sí, una gran catástrofe. Y ahora tenemos nuevos desastres “progresistas”, como la aniquilación de los “Franciscanos de la Inmaculada”. Si estos hermanos fueran seguidores de Rahner, Küng o la Teología de la Liberación, la persecución habría suscitado un escándalo en los medios de comunicación. Al contrario, como ellos son fieles a la Iglesia, entonces nadie los defiende.

Hay quienes sostienen que se trata de una especie de vendetta oblicua contra Benedicto XVI por el “Motu Proprio” que liberalizó la Misa Tradicional. Este provocó reacciones fuertes y oposición en la Curia y entre los Obispos.

Considerando que los “Franciscanos de la Inmaculada” fielmente llevaron a cabo el “Motu proprio” porque querían estar en comunión con el Papa: ¿es este, entonces, su mal?

Creo que su destrucción podría dañar al Papa actual en gran medida. Se aniquila así un carisma precioso para la Iglesia y esto traerá agua al molino de los “lefebvrianos”, que han atacado públicamente a Bergoglio. Ahora los “lefebvrianos” pueden decir: “Mira, en la Iglesia de Francisco hay espacio para todos, excepto para los católicos”.

Siempre tendremos que defender al Pontífice de estos ataques. Pero yo espero que al ser informado de los hechos, se pondrá fin a esta increíble persecución tan pronto como sea posible y se restablecerá la verdad y la justicia.


Rorate Cæli acertadamente comenta que Socci, al momento de haber escrito este artículo, podría no estar advertido de la reciente visita sorpresa que hizo Francisco a la Basílica de Santa María la Mayor, en Ene-01-2014, durante la cual pudo hablar con algunos de los Franciscanos de la Inmaculada, como tampoco de un encuentro que tuvo Francisco con el Comisario Volpi en Dic-08-2013, lo que haría poco probable que Francisco esté desinformado o poco informado sobre lo que acontece con los Franciscanos de la Inmaculada.