Saturday, January 11, 2014

120 monseñores que trabajan en el Vaticano serían enviados de nuevo a casa

Franca Giansoldati refiere en Il Messaggero, Ene-11-2014, pág 11, un curioso silencioso recorte que está ocurriendo en la Curia romana: unos 120 monseñores que laboran en sus diferentes organismos serían enviados de nuevo a casa, es decir, a sus respectivas diócesis. Traducimos la parte principal del artículo.

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En muchos departamentos las primeras comunicaciones de transferencia llegaron a diferentes monseñores sobre todo desconcertados que han tratado de entender si la decisión fuese revocable. Pero cuando han entendido que era el Papa Francisco en persona que les pedía el sacrificio de dejar el puesto de trabajo, se han conformado. Hasta ahora se trata de una veintena de casos. Congregación del Clero, la de los Sacramentos, la Apsa, la de los Santos, la Secretaría de Estado y el tribunal de la Rota. Pero en breve otras comunicaciones parecidas serían entregadas porque, se susurra, habría una lista referente a 120 transferencias.

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Los monseñores transferidos sufren un recorte sustancial del salario, pasando de unos 2.000 euros a los mil de un párroco rural. Los afectados por el éxodo hacen buena cara al mal tiempo y los 20 monseñores transferidos al final aceptaron la nueva misión impuesta por Bergoglio: “deben ir a las periferias, para ser los últimos entre los últimos”. A cada uno de ellos le ha hecho un pequeño regalo, un cáliz para decir misa, una estatua de la Virgen.

Esta medida se sumaría a una anterior relacionada por la cual el título de “monseñor” se reservó para personas mayores de 65 años. Al haber informado esto, también se anunció que esa medida no afectaría a quienes trabajaban en el Vaticano, pero nunca se informó que la cantidad de monseñores que trabajan allí se vería reducida, como tampoco que sus ingresos se verían disminuidos severamente.