Sunday, December 15, 2013

Artículo de agencia Associated Press sobre el caso de los Franciscanos de la Inmaculada

En la tarde de ayer, Sábado, Dic-14-2013, apareció publicado un artículo por agencia Associated Press y firmado por su corresponsal en Roma, Nicole Winfield, sobre el caso de los Franciscanos de la Inmaculada. Esta es, no podríamos decir traducción sino más bien una adaptación en español de dicho artículo que ofrece la propia agencia AP.

Alarma Papa a conservadores

Ciudad del Vaticano, El Vaticano (14 diciembre 2013).- El Papa Francisco, recién nombrado persona del año por la revista Time, comienza a ser duramente criticado por algunos tradicionalistas católicos tras repudiar a una orden religiosa que celebra la misa en latín en vez de la lengua vernácula.

El caso se ha convertido en un punto de enfoque para las disputas ideológicas entre algunos en la Iglesia Católica descontentos con la agenda revolucionaria de Francisco.

La cuestión involucra a los Frailes Franciscanos del Inmaculado, una orden con alrededor de 100 sacerdotes, seminaristas y monjas establecido en Italia en 1990 a partir de miembros de la orden de San Francisco de Asís.

El Papa Benedicto XVI abrió una investigación sobre la liturgia en la orden de los Frailes después de que algunos sacerdotes de la orden se quejaron con el entonces Pontífice por lo que les parecía era una predilección demasiado tradicionalista por parte de los Frailes.

En julio, aunque Benedicto relajó en 2007 las restricciones para celebrar la misa en latín después de que el uso de lenguas locales fue permitido con el Concilio Vaticano II, Francisco prohibió a los Frailes celebrar la misa en latín a menos de que tuvieran permiso especial para hacerlo.

Durante las semanas siguientes, los conservadores expresaron su enojo: cuatro intelectuales italianos escribieron a El Vaticano acusando al Papa de violar el edicto de Benedicto XVI y de discriminar injustamente a quienes celebraran el rito antiguo.

El 8 de diciembre, el reverendo Fidenzio Volpi, quien fue elegido comisionado especial de la orden franciscana en julio, emitió sanciones en el nombre del Papa que han asombrado por su aparente severidad en comparación a acciones de El Vaticano contra otras órdenes y grupos religiosos como los Legionarios de Cristo, a quienes se les pidió reescribir estatutos y llevar a cabo reformas.

En cambio, Volpi fue más allá: cerró el seminario de los Frailes Franciscanos y mandó a sus estudiantes a otras universidades religiosas en Roma, suspendió la ordenación de nuevos sacerdotes por un año y estableció como requisito que los futuros sacerdotes acepten las enseñanzas del Concilio Vaticano II y la nueva liturgia a expensas de ser expulsados.

Asimismo, Volpi decretó que los sacerdotes actuales deben comprometerse por escrito a seguir la misión existente de la orden en vez de lo establecido por el fundador, Stefano Maria Manelli, a quien Volpi acusó de malversación de fondos y de liderar un culto de personalidad antes de enviarlo a vivir en un hogar religioso en lo que supervisaba la orden.

Los conservadores sostienen que el sancionar a una orden tradicionalista por cuestiones ideológicas impuestas por un Papa con tendencias progresistas.

"Espero que no parezca desmedido al describir esto como sumamente severo", dijo Timothy Finigan, un sacerdote británico que denunció las sanciones en su popular blog "La Hermenéutica de la Continuidad".

Asimismo, un grupo de católicos tradicionalistas lanzó una petición en línea para la expulsión de Volpi, aunque no han anunciado el número de signatarios.

Por su parte, el vocero de El Vaticano, Federico Lombardi, defendió a Volpi como alguien sabio y un administrador con experiencia al descartar su posible remoción.

"Conoce bien la vida religiosa, por muchos años fue director de la conferencia de superiores religiosos italiana y creo que su nombramiento fue una buena decisión", dijo Lombardi.

"Aunque la situación parece difícil y dolorosa, parece que la carta (pidiendo la salida de Volpi) demuestra que era necesario nombrar a un comisionado".

Robert Gahl, teólogo del Opus Dei en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, en Roma, dijo que estaba seguro que el Papa no se opone a la misa en latín ni quiere combatirla al restringir su celebración entre los Frailes.

En cambio, argumentó que el Papa buscaba aminorar los conflictos internos de la orden que habían llevado a la queja inicial ante Benedicto y que tomó acciones adicionales después de que Volpi encontró irregularidades financieras en la orden.

"La liturgia siempre es un tema sensible que puede ser controversial y molestar a algunas comunidades aun cuando la razón del desacuerdo es minúscula", dijo Gahl.

"Creo que la paz comunitaria y unidad que está buscando Francisco quizás implica establecer reducciones temporales del uso de la misa en latín (...) y frenar las acusaciones entre diferentes grupos ideológicos de la Iglesia, entre ellos grupos para quienes la liturgia es un tema importantísimo".

Ahora bien, respecto a la parte aquella del artículo en donde se habla de que no se ha reportado el número de firmantes de la petición en línea para solicitar la renuncia del P. Fidenzio Volpi, Comisario de los Franciscanos de la Inmaculada; el sitio Corrispondenza Romana destaca Dic-14-2013 (nótese que es la misma fecha de aparición del artículo original en inglés de la Sra. Winfield), que el número alcanzado de firmas ya sobrepasa el de 5000 (casi 6000 al escribir esta entrada).

Bendición de los “bambinelli” en la Plaza de San Pedro


Se ha realizado hoy en la Plaza de San Pedro en el Vaticano la tradicional bendición por parte del Papa de los llamados “bambinelli” ó figuras del Niño Jesús que se pondrán en las escenas del nacimiento ó pesebre. Este es un despacho de agencia Notimex, Dic-15-2013.



Ciudad del Vaticano, 15 de diciembre (NOTIMEX)- El Papa Francisco cumplió hoy la tradicional bendición de miles de "niños Dios" que pequeños de toda Roma llevaron a la Plaza de San Pedro antes de colocarlos en sus respectivos nacimientos.

Tras el rezo dominical con el Angelus, ante más de 50 mil personas que abarrotaron la plaza vaticana no obstante el frío y la lluvia, bendijo las estatuillas que los infantes dirigieron hacia la ventana donde se asomó el pontífice en el Palacio Apostólico del Vaticano.

"Hoy el primer saludo reservado a los niños de Roma, venidos por la tradicional bendición de los ?niños Dios? organizada por el Centro de Oratorios Romanos. ¿Dónde están los niños? Bravo", dijo.

"Queridos niños, cuando los coloquen frente a vuestro pesebre, acuérdense también de mi, como yo me acuerdo de ustedes. Les agradezco, ¡Feliz Navidad!", agregó ante la multitud cubierta por numerosos paraguas de múltiples colores.

De hecho Jorge Mario Bergoglio se mostró solidario con los fieles y lamentó que estuviesen bajo la lluvia, pero apuntó: "Yo estoy con ustedes. Son valientes eh, gracias".

Durante su reflexión recordó que este domingo, el tercero del Adviento, la liturgia invita a alegrarse porque está cerca el nacimiento de Jesús y por ello la Iglesia llama a todos sus fieles a proseguir con confianza el itinerario espiritual para poder celebrar con renovada alegría la fiesta de la Navidad.

Recordó que el mensaje cristiano se llama "evangelio", "buena noticia", un anuncio de gozo para todo el pueblo y por eso "la Iglesia no es un refugio para gente triste" sino "la casa de la alegría".

Sostuvo que la venida de Jesús en medio de los hombres fortalece, dona coraje, hace exultar y florecer el desierto y la estepa.

"Por cuanto sean grandes nuestras limitaciones y nuestras desorientaciones, no nos está consentido ser vacilantes ante las dificultades y nuestras debilidades. Al contrario, estamos invitados a reforzar las manos, poner firmes las rodillas, a tener valentía y no temer, porque nuestro Dios muestra siempre la grandeza de su misericordia", indicó.

Nueva entrevista de Francisco con periódico secular. “No soy marxista”, el asunto de la comunión para los divorciados vueltos a casar, mujeres cardenales, la sinodalidad y otros.


El periódico La Stampa, Dic-15-2013, presenta una entrevista de Andrea Tornielli con Francisco. La Stampa además presenta un video en el que el Prof. Tornielli explica cómo nació la idea de la entrevista con Francisco, la cual se realizó el pasado Dic-10-2013.




Esta es la traducción al español de la entrevista con Francisco que presenta ese mismo periódico en su sitio Vatican Insider.

14/12/2013
"Jamás tener miedo a la ternura"

La entrevista con papa Francisco sobre la Navidad, el hambre en el mundo, el sufrimiento de los niños, la reforma de la Curia, mujeres cardenales, IOR y el próximo viaje a Tierra Santa

ANDREA TORNIELLI
VATICAN INSIDER


«La Navidad para mí es esperanza y ternura...». Francisco cuenta a “La Stampa” y a "Vatican Insider" su primera Navidad como Obispo de Roma. Casa Santa Marta, martes, 10 de diciembre, 12.50 hrs. El Papa nos recibe en un salón junto al refectorio. El encuentro duró una hora y media. En dos ocasiones, durante la conversación (al hablar sobre el sufrimiento inocente de los niños y sobre el hambre en el mundo), desapareció del rostro de Francisco la serenidad que todo el mundo conoce.

En la entrevista el Papa también habló sobre las relaciones con las demás confesiones cristianas y el «ecumenismo de la sangre» que une en la persecución, aludió a la situación del matrimonio y la familia (de la que se ocupará el próximo Sínodo), respondió a quienes lo han criticado en los Estados Unidos (definiéndolo “marxista”) y también habló sobre la relación entre la Iglesia y la política.

¿Qué significa para usted la Navidad?

Es el encuentro con Jesús. Dios siempre ha buscado a su pueblo, lo ha guiado, lo ha custodiado, ha prometido que le estará siempre cerca. En el Libro del Deuteronomio leemos que Dios camina con nosotros, nos guía de la mano como un papá con su hijo. Esto es hermoso. La Navidad es el encuentro de Dios con su pueblo. Y también es una consolación, un misterio de consolación. Muchas veces, después de la misa de Nochebuena, pasé algunas horas solo, en la capilla, antes de celebrar la misa de la aurora, con un sentimiento de profunda consolación y paz. Recuerdo una vez aquí en Roma, creo que era la Navidad de 1974, en una noche de oración después de la misa en la residencia del Centro Astalli. Para mí la Navidad siempre ha sido esto: contemplar la visita de Dios a su pueblo.

¿Cuál es el mensaje de la Navidad para las personas de hoy?

Nos habla de la ternura y de la esperanza. Dios, al encontrarse con nosotros, nos dice dos cosas. La primera: tengan esperanza. Dios siempre abre las puertas, no las cierra nunca. Es el papá que nos abre las puertas. Segunda: no tengan miedo de la ternura. Cuando los cristianos se olvidan de la esperanza y de la ternura se vuelven una Iglesia fría, que no sabe dónde ir y se enreda en las ideologías, en las actitudes mundanas. Mientras la sencillez de Dios te dice: sigue adelante, yo soy un Padre que te acaricia. Tengo miedo cuando los cristianos pierden la esperanza y la capacidad de abrazar y acariciar. Tal vez por esto, viendo hacia el futuro, hablo a menudo sobre los niños y los ancianos, es decir los más indefensos. En mi vida como sacerdote, yendo a la parroquia, siempre traté de transmitir esta ternura, sobre todo a los niños y a los ancianos. Me hace bien, y pienso en la ternura que Dios tiene por nosotros.

¿Cómo es posible creer que Dios, considerado por las religiones como infinito y omnipotente, se haga tan pequeño?

Los Padres griegos la llamaban "synkatabasis", condescendencia divina. Dios que desciende y está con nosotros. Es uno de los misterios de Dios. En Belén, en el 2000, Juan Pablo II dijo que Dios se convirtió en un niño que dependía totalmente de los cuidados de un papá y de una mamá. Por esto la Navidad nos da tanta alegría. Ya no nos sentimos solos, Dios descendió para estar con nosotros. Jesús se hizo uno de nosotros y sufrió por nosotros el final más terrible en la cruz, el de un criminal.

A menudo se presenta la Navidad como una fábula de ensueño. Pero Dios nace en un mundo en el que también hay mucho sufrimiento y miseria...

Lo que leemos en los Evangelios es un anuncio de alegría. Los evangelistas describen una alegría. No hacen consideraciones sobre el mundo injusto, sobre cómo pudo nacer Dios en un mundo así. Todo esto es fruto de nuestra contemplación: los pobres, el niño que nace en la precariedad. La Navidad no fue una denuncia de la injusticia social, de la pobreza, sino un anuncio de alegría. Todo lo demás son conclusiones que sacamos nosotros. Algunas correctas, otras menos y otras más ideologizadas. La Navidad es alegría, alegría religiosa, alegría de Dios, interior, de luz, de paz. Cuando no se tiene la capacidad o se está en una situación humana que no te permite comprender esta alegría, se vive la fiesta con alegría mundana. Pero entre la alegría profunda y la alegría mundana hay mucha diferencia.

Es su primera Navidad como Obispo de Roma, en un mundo lleno de conflictos y guerras...

Dios nunca da un don a quien no es capaz de recibirlo. Si nos ofrece el don de la Navidad es porque todos tenemos la capacidad para comprenderlo y recibirlo. Todos, desde el más santo hasta el más pecador, desde el más limpio hasta el más corrupto. Incluso el corrupto tiene esta capacidad: pobrecito, la tiene un poco oxidada, pero la tiene. La Navidad en este tiempo de conflictos es un llamado de Dios, que nos da este don. ¿Queremos recibirlo o preferimos otros regalos? Esta Navidad en un mundo afectado por las guerras me hace pensar en la paciencia de Dios. La principal virtud de Dios, indicada en la Biblia, es que Él es amor. Él nos espera, no se cansa nunca de esperarnos. Él da el don y después nos espera. Esto sucede en la vida de cada uno de nosotros. Hay algunos que lo ignoran. Pero Dios es paciente y la paz, la serenidad de la noche de Navidad, es un reflejo de la paciencia de Dios hacia nosotros.

En enero se cumplen cincuenta años del histórico viaje de Pablo VI a la Tierra Santa. ¿Usted va a ir?

La Navidad siempre nos hace pensar en Belén, y Belén está en un punto preciso, en la Tierra Santa donde vivió Jesús. En la noche de Navidad pienso, sobre todo, en los cristianos que viven allí, en los que están en dificultades, en todos los que han tenido que abandonar esa tierra por diferentes problemas. Pero Belén sigue siendo Belén. Dios vino a un punto determinado, a una tierra determinada, apareció allí la ternura de Dios, la gracia de Dios. No podemos pensar en la Navidad sin pensar en la Tierra Santa. Hace cincuenta años, Pablo VI tuvo la valentía para salir e ir allá, y así empezó la época de los viajes papales. Yo también deseo ir, para encontrarme con mi hermano Bartolomeo, Patriarca de Constantinopla, y conmemorar con él este quincuagésimo aniversario renovando el abrazo de 1964 entre Papa Montini y Atenágoras en Jerusalén. Nos estamos preparando.

Usted ha estado en muchas ocasiones con niños gravemente enfermos. ¿Qué puede decir ante este sufrimiento inocente?

Para mí, Dostoyevski ha sido un maestro de vida, y su pregunta, explícita e implícita, siempre ha rondado mi corazón: ¿por qué sufren los niños? No hay explicación. Me viene esta imagen: en cierto momento de su vida, el niño se “despierta”; no entiende muchas cosas, se siente amenazado, empieza a hacer preguntas a su papá o a su mamá. Es la edad del “por qué”. Pero cuando el hijo pregunta, luego no escucha todo lo que le tienes que decir y te acorrala con nuevos “por qué”. Lo que busca, más que una explicación, es la mirada del papá que le da seguridad. Frente a un niño que sufre, la única oración que me viene es la oración del “por qué”. ¿Señor, por qué? Él no me explica nada, pero siento que está viéndome. Entonces puedo decir: “Tú sabes por qué, yo no lo sé y Tú no me lo dices, pero me ves y yo confío en Ti, Señor, confío en tu mirada”.

Al hablar sobre el sufrimiento de los niños, no se puede olvidar la tragedia de quienes sufren hambre.

Con la comida que dejamos y tiramos podríamos dar de comer a muchísima gente. Si lográramos no desperdiciar, reciclar la comida, el hambre en el mundo disminuiría mucho. Me impresionó leer una estadística que habla de 10 mil niños que mueren de hambre cada día en el mundo. Hay muchos niños que lloran porque tienen hambre. El otro día, en la audiencia del miércoles, atrás de una valla había una joven mamá con su niño de pocos meses. Cuando pasé, el niño lloraba mucho. La mamá lo acariciaba. Le dije: “Señora, creo que el pequeño tiene hambre”. Ella respondió: “Sí, ya es hora…”. Y le dije: “¡Pero dele de comer, por favor!”. Ella tenía pudor, no quería amamantarlo en público, mientras pasaba el Papa. Entonces quisiera decir lo mismo a la humanidad: ¡den de comer! Esa mujer tenía la leche para su niño, en el mundo tenemos suficiente comida para que coman todos. Si trabajáramos con las organizaciones humanitarias y lográramos ponernos todos de acuerdo para no desperdiciar comida, mandándola a los que la necesitan, contribuiríamos mucho para resolver la tragedia del hambre en el mundo. Quisiera repetir a la humanidad lo que dije a aquella mamá: ¡den de comer a los que tienen hambre! Que la esperanza y la ternura de la Navidad del Señor nos sacudan de la indiferencia.

Algunos pasajes de la “Evangelii gaudium” le granjearon las acusaciones de los ultra-conservadores estadounidenses. ¿Qué siente un Papa cuando escucha que lo definen “marxista”?

La ideología marxista está equivocada. Pero en mi vida he conocido a muchos marxistas buenos como personas, y por esto no me siento ofendido.

Las palabras que más han sorprendido son las palabras sobre la economía que «mata»...

En la Exhortación no hay nada que no se encuentre en la Doctrina social de la Iglesia. No hablé desde un punto de vista técnico, traté de presentar una fotografía de lo que sucede. La única cita específica fue sobre las teorías del “derrame”, que suponen que todo crecimiento económico, favorecido por la libertad de mercado, logra provocar por sí mismo mayor equidad e inclusión social en el mundo. Se prometía que, cuando el vaso hubiera estado lleno, se habría desbordado y los pobres se habrían beneficiado. En cambio sucede que, cuando está lleno, el vaso, por arte de magia, crece y así nunca sale nada para los pobres. Esta fue la única referencia a una teoría específica. Repito, no hablé como técnico, sino según la Doctrina social de la Iglesia. Y esto no significa ser marxista.

Usted anunció una «conversión del papado». ¿Los encuentros con los patriarcas ortodoxos han sugerido alguna vía concreta?

Juan Pablo II habló de manera muy explícita sobre una forma de ejercicio del primado que se abra a una situación nueva. Pero no sólo desde el punto de vista de las relaciones ecuménicas, sino también en las relaciones con la Curia y con las Iglesias locales. En estos primeros nueve meses he recibido las visitas de muchos hermanos ortodoxos, Bartolomeo, Hilarion, el teólogo Zizioulas, el copto Tawadros; este último es un místico, entraba a la capilla, se quitaba los zapatos e iba a rezar. Me sentí su hermano. Tienen la sucesión apostólica, los recibí como hermanos obispos. Es un dolor no poder celebrar juntos todavía la eucaristía, pero la amistad existe. Creo que el camino es este: la amistad, el trabajo en común y rezar por la unidad. Nos bendijimos los unos a los otros; un hermano bendice al otro, un hermano se llama Pedro y el otro se llama Andrés, Marco, Tomás...

¿La unidad de los cristianos es una prioridad para usted?

Sí, para mí el ecumenismo es prioritario. Hoy existe el ecumenismo de la sangre. En algunos países matan a los cristianos porque llevan consigo una cruz o tienen una Biblia; y antes de matarlos no les preguntan si son anglicanos, luteranos, católicos u ortodoxos. La sangre está mezclada. Para los que matan somos cristianos. Unidos en la sangre, aunque entre nosotros no hayamos logrado dar los pasos necesarios hacia la unidad, y tal vez no sea todavía el tiempo. La unidad es una gracia que hay que pedir. Conocí en Hamburgo a un párroco que seguía la causa de beatificación de un sacerdote católico que fue guillotinado por los nazis porque enseñaba el catecismo a los niños. Después de él, en la fila de los condenados, había un pastor luterano y lo mataron por el mismo motivo. Su sangre está mezclada. Ese párroco me contó que había ido a ver al obispo y le había dicho: “Sigo con la causa, pero de los dos, no sólo del católico”. Este es el ecumenismo de la sangre. Todavía existe hoy, basta leer los periódicos. Los que matan a los cristianos no te piden el documento de identidad para saber en cuál Iglesia fuiste bautizado. Tenemos que tomar en cuenta esta realidad.

En la Exhortación apostólica usted invitó a tomar decisiones pastorales prudentes y audaces en cuanto a los sacramentos. ¿A qué se refería?

Cuando hablo de prudencia no pienso en una actitud paralizadora, sino en una virtud de quien gobierna. La prudencia es una virtud de gobierno. También lo es la audacia. Hay que gobernar con audacia y con prudencia. Hablé del bautismo y de la comunión como alimento espiritual para seguir adelante, y que se debe considerar como un remedio y no como un premio. Algunos pensaron inmediatamente en los sacramentos para los divorciados que se han vuelto a casar, pero yo nunca hablo de casos particulares: solo quería indicar un principio. Debemos tratar de facilitar la fe de las personas más que controlarla. El año pasado en Argentina denuncié la actitud de algunos sacerdotes que no bautizaban a los hijos de madres solteras. Es una mentalidad enferma.

¿Y en cuanto a los divorciados que se han vuelto a casar?

La exclusión de la comunión para los divorciados que viven una segunda unión no es una sanción. Hay que recordarlo. Pero no hablé de esto en la Exhortación.

¿Se ocupará de ello el próximo Sínodo de los obispos?

La sinodalidad en la Iglesia es importante: sobre el matrimonio en su conjunto hablaremos en las reuniones del Consistorio en febrero. Después el tema será afrontado en el Sínodo extraordinario de octubre de 2014 y también durante el Sínodo ordinario del año siguiente. En estas sedes se profundizarán y aclararán muchas cosas.

¿Cómo procede el trabajo de sus ocho “consejeros” para la reforma de la Curia?

El trabajo es largo. Quienes querían presentar propuestas o enviar ideas ya lo han hecho. El cardenal Bertello recopiló las opiniones de todos los dicasterios vaticanos. Recibimos sugerencias de los obispos de todo el mundo. En la última reunión los ocho cardenales dijeron que hemos llegado al momento de presentar propuestas concretas y en el próximo encuentro, en febrero, me entregarán sus primeras sugerencias. Yo siempre estoy presente en los encuentros, excepto el miércoles en la mañana por la audiencia. Pero no hablo, sólo escucho, y esto me hace bien . Un cardenal anciano me dijo hace algunos meses: “Usted ya comenzó la reforma de la Curia con la misa cotidiana en Santa Marta”. Esto me hizo pensar: la reforma empieza siempre con iniciativas espirituales y pastorales, antes que con cambios estructurales.

¿Cuál es la relación correcta entre la Iglesia y la política?

La relación debe ser al mismo tiempo paralela y convergente. Paralela, porque cada uno tiene su camino y sus diferentes tareas. Convergente, sólo para ayudar al pueblo. Cuando las relaciones convergen antes, sin el pueblo, o sin tomar en consideración al pueblo, comienza ese contubernio con el poder político que acaba pudriendo a la Iglesia: los negocios, los compromisos… Hay que proceder paralelamente, cada uno con el propio método, las propias tareas, la propia vocación. Convergentemente solo en el bien común. La política es noble, es una de las formas más altas de caridad, como decía Pablo VI. La ensuciamos cuando la usamos para los negocios. La relación entre la Iglesia y el poder político también puede corromperse, si no converge sólo en el bien común.

¿Puedo preguntarle si tendremos mujeres cardenales?

Es una frase que salió de quién sabe dónde. Las mujeres en la Iglesia deben ser valorizadas, no “clericalizadas”. Los que piensan en las mujeres cardenales sufren un poco de clericalismo.

¿Cómo procede el trabajo de limpieza en el IOR?

Las comisiones referentes están trabajando bien. Moneyval nos dió un informe bueno, vamos por el buen camino. Sobre el futuro del IOR, veremos. Por ejemplo, el “banco central” del Vaticano sería la Apsa. El IOR fue creado para ayudar a las obras de religión, a las misiones, a las Iglesias pobres. Luego se convirtió en lo que es ahora.

¿Hace un año se habría imaginado que la Navidad de 2013 la habría celebrado en San Pedro?

Claro que no.

¿Se esperaba que lo eligieran?

No, no me lo esperaba. No perdí la paz mientras aumentaban los votos. Permanecí tranquilo. Y esa paz todavía me acompaña, la considero un don del Señor. Al terminar el último escrutinio, me llevaron al centro de la Sixtina y me preguntaron si aceptaba. Respondí que sí, dije que me habría llamado Francisco. Sólo entonces me alejé. Me llevaron a la habitación contigua para cambiarme. Después, poco antes de asomarme, me arrodillé para rezar durante algunos minutos en compañía de los cardenales Vallini y Hummes en la capilla Paulina.