Saturday, October 19, 2013

Papa Francisco enfrenta críticas de católicos más tradicionalistas


Artículo de La Tercera de Santiago, Chile, Oct-19-2013, pág 42.

Papa Francisco enfrenta críticas de católicos más tradicionalistas

Las entrevistas al Pontífice hicieron visibles los cuestionamientos a sus planteamientos y su estilo.

Lucia Magi
Roma


Desde que se asomó al balcón de San Pedro, el Papa Francisco comenzó a cautivar la simpatía y el cariño de muchos católicos. Sin embargo, mientras su espontaneidad y la renuncia a algunos de los símbolos del papado -la muceta o la cruz dorada- conquistaba a algunos, también preocupaba a los católicos más tradicionalistas. A los pocos días, volvió a pasar lo mismo, cuando el Papa se despidió de los periodistas acreditados para el cónclave, con una bendición silenciosa, con tal de “no herir la sensibilidad de nadie”. La mayoría quedó emocionada, pero algunos se inquietaron.

Los ejemplos pueden seguir en forma casi diaria en los ocho meses de pontificado. Las voces de algunos católicos se escucharon más fuertes este último mes: el Papa declaró en una entrevista a una serie de revistas jesuitas que los católicos no deben estar “obsesionados con imponer las doctrinas”. En entrevista con el periodista de izquierda y fundador del diario La Repubblica, Eugenio Scalfari, dijo que “cada uno debe perseguir lo que en su conciencia es el bien”. Al final de su viaje a Brasil, declaró a los periodistas: “¿Quién soy yo para juzgar a un gay?”.

La forma espontánea de hablar del Pontífice obtuvo un innegable efecto en las bases católicas: “El factor F” conquista a las masas. Basta con acercarse un miércoles a la Plaza de San Pedro, donde celebra sus multitudinarias audiencias. Pese a ello, el Pontífice está enfrentando varias voces críticas.

“No vamos a esconder -se lee, por ejemplo, en la web tradicionalista Messainlatino.it- que a veces nos sorprendemos por ciertas praxis del Papa. El rechazo de los símbolos visibles del pontificado, la preferencia de no definirse ni siquiera Papa, el rechazo del departamento pontificio, nos llevan a vislumbrar el peligro de desacralizar y disminuir el papado como institución (de origen divino, cabe recordarlo)”. Paolo Rodari, vaticanista del diario La Repubblica, define estas voces como parte de “grupos tradicionalistas que se sienten desorientados por un Papa que borra el anatema de su pastoral”.

TRES CATEGORIAS DE CRITICAS

El prestigioso vaticanista estadounidense John Allen divide estas voces críticas en tres categorías: 1- “Algunas personas que trabajan en el Vaticano, que han hecho todo lo que podían y que ahora se sienten desanimadas escuchando al Papa hablar de la Curia infestada por el afán de hacer carrera, de un vaticano-centrismo y de ‘lepra”. 2- Algunos católicos pro-vida, que sienten haber trabajado siempre “para llevar agua al molino de la Iglesia sobre temas poco populares, como el aborto o los gays”, y ahora experimentan cierta frustración por las aperturas del Papa, que considera estas cuestiones doctrinales como de secundaria importancia. 3- Algunos católicos -tanto clérigos como laicos - que han luchado para afirmar una fuerte identidad católica que ahora ven al Papa decir que el “proselitismo es una solemne idiotez”.

Vittorio Messori, renombrado escritor católico, muy vinculado con los ambientes más tradicionales y reconocido por su libro El Informe Ratzinger -extensa entrevista de 1985 al entonces prefecto para la Doctrina de la Fe y futuro Papa-, publicó un editorial en el influyente diario Corriere della Sera señalando que “muchos en la Iglesia están perplejos por un estilo donde creen ver un matiz populista, típico de un sudamericano que de joven sufrió la fascinación del carisma demagógico de Perón”. Messori concluye evaluando que más allá de la simpatía personal, un Papa es el vicario de Cristo en la Tierra, así es que hay que respetarlo y serle fiel. Pero esto no lo retuvo al escribir su tribuna, donde revelaba una cierta “nostalgia” hacia el “emérito profesor alemán” (en referencia a Benedicto XVI) que precedió al Papa argentino.

Paolo Mastrolilli entrevistó para el medio Vatican Insider a Michael Novak, uno de los más famosos filósofos católico de EE.UU.: “Las declaraciones de Bergoglio -dice-, en particular el uso de la palabra “obsesión”, hiere a los fieles que arriesgaron su vida para proteger la doctrina”.

A los pocos días de la visita a Asís, se unieron a los escépticos también dos periodistas desde siempre vinculados con el mundo católico más tradicional. Alessandro Gnocchi y Mario Palmaro firmaron juntos un artículo en el periódico conservador Il Foglio -dirigido por un íntimo amigo y asesor de Silvio Berlusconi- que tenía un titular muy claro: “Este Papa no nos gusta”. En el editorial acusaban a Bergoglio de “recitar un guión -bien escrito y bien interpretado- para rescatar la imagen de la Iglesia que sufre los escándalos y el cambio de valores de la sociedad contemporánea”. A los pocos días de publicarse el texto, Radio María suspendió el programa que Gnocchi y Palmaro conducían en su frecuencia.

Pietro De Marco es catedrático de Sociología de las Religiones en la Universidad de Florencia. El 2 de octubre una reflexión suya fue recogida por el prestigioso blog de Sandro Magister, veterano vaticanista del semanal progresista L’Espresso. De Marco dice: “El Papa -que tiene responsabilidad hacia muchos- no puede hablar como se conversa en el día a día. Por ejemplo, si dice: ‘¿Quién soy yo para juzgar? en privado o al principio de ejercicios espirituales es una cosa, pero frente a la prensa y al mundo entero, esta frase choca con la entera historia y con la naturaleza profunda de la función petrina”.

“El desafío ante este panorama -plantea Marcello Veneziani, columnista diario conservador Il Giornale- es acercar a los lejanos sin alejar a los cercanos”.

Dimmi con chi vai e ti dirò chi sei, los que hablan al oido a Francisco

La frase inicial en italiano es un proverbio que es exactamente igual en español: Dime con quién andas y te diré quien eres.

Este es un artículo de Marco Tosatti en Vatican Insider, Oct-18-2013, que trata de los que hablan al oido a Francisco. Si fuera cierto que ciertos personajillos de los que aparecen en el artículo efectivamente son quienes aconsejan a Francisco, ¡ay de nosotros!

18/10/2013
¿Quién aconseja al Papa?

Una especie de “mapa” de los que hablan con Francisco: cardenales, obispos, sacerdotes y también una mujer: Francesca Immacolata Chaoqui

MARCO TOSATTI
(VATICAN INSIDER)


Una de las preguntas que se escuchan con mayor frecuencia dentro de los muros de la Ciudad del Vaticano (y también fuera), cuando se habla del nuevo Papa, es: “¿Con quién habla frecuentemente?” “Quién lo aconseja?” “¿A quién tiene, como se dice, «en la oreja»”? Seguramente una de estas personas es mons. Fabiàn Pedacchio Leaniz, el prelado que trabaja en la Congregación de los Obispos, y que ha asumido, de forma no oficial pero extremamente eficaz y real, el papel de secretario privado del nuevo Pontífice: un poco lo que era Stanislao Dziwisz para Juan Pablo II, pero “mutatis mutandi”, obviamente.

Pero, después de hacer algunas consultas discretas, surgen muchos otros nombres (y algunos de ellos son sorprendentes). Lo que no es una sorpresa es que entre sus consejeros figure el nombre del cardenal brasileño Hummes, que fue Prefecto de la Congregación para el Clero y, según fuentes confiables, “gran elector” de Bergoglio (el hombre que habría hecho su “campaña” durante el último Cónclave). Fue él quien apareció a su lado después de la elección en el balcón de la Logia de la Basílica de San Pablo, durante la presentación al pueblo del nuevo Papa.

Menos aparente, en cambio, es el papel de un cardenal que tiene más de ochenta años, Murphy O’Connor, un hombre que no tuvo una gran sintonía con Benedicto XVI ni con sus decisiones, en materia obispal. Papa Francisco lo consulta a menudo, e incluso el nuncio en Gran Bretaña, por lo que parece consciente de esta relación directa, hablaría con él mucho más que antes.

Luego está, claramente, el cardenal hondureño Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, que podría llegar dentro de poco a Roma como encargado de alguna de las Congregaciones, a pesar de que no sea ningún jovenzuelo (con sus 73 años). Pero, por lo demás, el Papa tiene 77. Su papel en el consejo de cardenales creado por el Papa es notable, según se dice en la Curia, así como el de otro cardenal latinoamericano, el chileno Errázuriz Ossa (de 80 años), que forma parte del “C8” que discute con el Papa la reforma de la Curia y que lo ayuda en el gobierno de la Iglesia.

En el “consejo secreto” de Papa Francisco, si pudiéramos llamarlo de esta manera, hay algunos italianos. Uno de ellos es el cardenal Giuseppe Bertello, “gobernador” del Estado de la Ciudad del Vaticano, cargo al que llegó después de haber sido nuncio en Italia y de haber pensado (según las palabras del ex Secretario de Estado) que habría podido dirigir a los Obispos. También le habría gustado, aunque en vano porque Filoni supo moverse con mayor habilidad y decisión, guiar Propaganda Fide.

Entre los otros italianos estaría (ni más ni menos) Carlo Maria Viganò, el nuncio en Estados Unidos y enemigo de todo lo que “huele” a Ratzinger o Bertone. Además, el ex-responsable del las Ceremonias en el Vaticano, mons. Piero Marini, cuya influencia algunos identifican en los cambios que hubo entre los asesores en la Congregación para el Culto Divino. Para concluir, una persona a la que escucha el Papa, y con razón (dado su currículum profesional) es Juan Ignacio Arrieta Ochoa de Chinchetru, obispo español que fue profesor en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz y ahora es el coordinador de la Comisión de investigación sobre el IOR.

Pero hay otra persona, una mujer, que ha estado en diferentes ocasiones a la mesa del Papa, en Santa Marta. En una de estas ocasiones, no hace mucho, incluso llevó a algunas personas con ella para que las conociera Bergoglio. Se trata de Francesca Immacolata Chaoqui, cuyo nombramiento como miembro de la Comisión referente para la reforma de las finanzas vaticanas llenó la red y algunos periódicos (a veces con tonos no siempre positivos). Por lo que parece, Bergoglio se ha reunido con ella en bastantes ocasiones.

Y luego está el teléfono, aparato que Papa Bergoglio usa con desenvoltura. Naturalmente, el secreto a su alrededor es mucho más denso.