Monday, October 14, 2013

Mons. Zollitsch y “la paja en el ojo ajeno”

Nos sorprenden unas palabras de Mons. Robert Zollitsch, Presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, que recoge el periódico sensacionalista alemán BILD, en referencia a la situación del obispo de Limburgo, Mons. Franz-Peter Tebartz-van Elst, por lo cual la Iglesia en Alemania estaría afrontando un grave problema de credibilidad.

Inadmisible que ahora Mons. Zollitsch quiera tender semejante cortina de humo y olvidar tan olimpicamente que el problema de credibilidad de los Sres. Obispos alemanes no solamente estriba en el caso de un obispo presuntamente derrochón. ¿Será que a Mons. Zollitsch se le olvida el caso de doce diócesis alemanas socias en una editora que publica libros pornográficos y esotéricos? ¿O será que se le olvida su propio escandaloso comportamiento, el más reciente por el cual ha permitido acceder a la comunión eucarística a los divorciados vueltos a casar (ver aquí) en abierta rebelión a lo que ya ha dicho la Iglesia al respecto (ver aquí); para no hablar de sus desenfrenadas ansias de diaconisas (ver aquí)?

¡Así es muy sencillo Mons. Zollitsch: “La paja en el ojo ajeno”!

Este es un reporte en español de agencia EFE, Oct-14-2013.

Berlín, 14 de octubre (EFE)- El presidente de la Conferencia Episcopal alemana, Robert Zollitsch, ha reconocido que la iglesia católica de su país padece un "tremendo problema de credibilidad" a causa de las acusaciones de despilfarro contra el obispo de Limburg (oeste).

"Tenemos un tremendo problema de credibilidad. Y la iglesia en Alemania carga con las consecuencias", afirma Zollitsch en unas declaraciones que publica hoy el diario populista alemán "Bild".

El presidente de la Conferencia Episcopal está hoy en Roma, donde está previsto que se reúna con el papa Francisco para abordar el caso del obispo Franz-Peter Tebartz-van Elst, de 53 años.

Este prelado ha levantado una fuerte controversia en Alemania, además de por su comportamiento autoritario, por construirse una nueva residencia por un coste que asciende ya a 40 millones de euros, según el prestigioso "Frankfurter Allgemeine Zeitung", frente a los 5,5 millones inicialmente anunciados.

Zollitsch se distanció en los días pasados del obispo y mostró su "extrañeza" por los costes derivados de la construcción de su nueva residencia en Limburg y otros escándalos que rodean al prelado, como su afición a viajar en primera clase.

El diario "Süddeutsche Zeitung" publica hoy unas declaraciones del arquitecto del proyecto, Michael Frielinghaus, en las que afirma que el obispo sabía desde el principio del proyecto, "los costes que de ahí le correspondían".

Tebartz-van Elst también está hoy en el Vaticano, a donde viajó este fin de semana en un vuelo de bajo coste, con el objetivo de dar explicaciones a la Curia y, si le es posible, directamente al papa Francisco.

Hay dos fiscalías que investigan presuntos casos de declaraciones en falso del obispo -en relación a un viaje en primera clase, a la India- y fraude -relativo a las obras de la residencia en Limburg-, mientras desde la Iglesia católica se suceden las críticas contra el obispo.

Centenares de ciudadanos de su diócesis protagonizaron ayer un acto de protesta ante la iglesia de la ciudad, cuyas campanas repicaron trece veces, a las 12 del mediodía, a modo de "toque de advertencia" contra el prelado, ausente.

En medios alemanes se considera que la intención del obispo, con su viaje a Roma, es adelantarse al jefe de la Confederación Episcopal y hacer valer su influencia sobre el prefecto de la Congregación de la Fe, el arzobispo Gerhard Ludwig Müller, quien habló de una "campaña" de hostigamiento en su contra.

El comportamiento del obispo ha desatado un alud de críticas desde todos los ámbitos en Alemania, país de por sí identificado con la austeridad, mientras se insiste en que el estilo de vida pomposo está en discrepancia con la modestia defendida por Francisco.

La Iglesia Católica tiene unos 24,5 millones de fieles en Alemania, aproximadamente 700.000 más que la Evangélica, aunque en ambas confesiones se producen anualmente unas 125.000 apostasías.