Monday, July 29, 2013

Entrevista de O Globo con el Papa Francisco

Esta es otra entrevista (aparte de la QUE hemos aludido en nuestra entrada inmeditamente anterior) concedida por el Papa Francisco a periodistas; en esta ocasión se trata de la cadena de televisión brasileña O Globo, misma que entre otras fue la que originó la señal de televisión que se pudo observar durante la recientemente concluida Jornada Mundial dela Juventud 2013 en Brasil.

Las respuestas proporcionadas por el Pontifice son en español.


Lo que había en la caja que entregó Benedicto XVI a Francisco


Lo habíamos tocado previamente (aquí y aquí), pero ya se conoce qué era lo que contenía la caja que entregó Benedicto XVI a Francisco en su primer encuentro. Lo ha dicho hoy el propio Papa Francisco en su larga conversación con los periodistas que lo acompañaban en el avión en su viaje de regreso desde Brasil hasta Roma luego de la Jornada Mundial de la Juventud 2013.

Esto es lo que ha dicho el Papa Francisco respecto del contenido de la caja:

En nombre de los 50.000 argentinos que me encontré y me decían vas a viajar con el Papa preguntarle cuándo va a viajar pero ya dijo que no va a viajar, entonces le voy a hacer una pregunta más difícil. ¿Se asustó cuando vio el informe Vatileaks?

[Papa Francisco:] No. Les voy a contar una anécdota sobre el informe Vatileaks. Cuando fui a ver al papa Benedicto, después de rezar en la capilla nos reunimos en el estudio y había una caja grande y un sobre. Benedicto me dijo: en esta caja grande están todas las declaraciones que han prestado los testigos. Y el resumen y las conclusiones finales están en este sobre. Y aquí se dice tal tal tal… Lo tenía todo en la cabeza. Pero no, no me he asustado. Es un problema grande, pero no me he asustado.

Evidententemente eso no es lo más importante que dijo el Papa, pero como no podemos copiar toda la rueda de prensa, los remitimos a la transcripción que ha hecho El Mundo de España y al audio completo en italiano que suministra Avvenire.

Papa Francisco regresó a Roma


Información de Radio Vaticano, Jul-29-2013 (imágenes de L'Osservatore Romano vía Reuters).

(RV).- «He regresado a casa, y les aseguro que mi alegría es más grande que mi cansancio», anuncia el mismo Papa Francisco en su tweet de hoy, tras su llegada al aeropuerto romano de Ciampino, este lunes por la mañana, proveniente de Río de Janeiro donde culminó con éxito rotundo la JMJ 2013. Una intensa semana de la juventud del mundo, que abrazó al Santo Padre, recibiendo su bendición, sus sonrisas, sus oraciones, su esperanza y su aliento de Pastor de la Iglesia universal a ser dichosos y fervientes discípulos y misioneros de Cristo.

Sonriendo, el Santo Padre bajó del avión en el que aterrizó a las 11. 25 de la mañana, hora de Roma, para luego trasladarse en automóvil hasta el Vaticano, pasando primero en acción de gracias ante la imagen de la Madre de Dios, María Salus Populi Romani, que está en la Basílica papal de Santa María la Mayor



Francisco vs. Benedicto. Así se comienza a desmantelar el motu proprio Summorum Pontificum

Lo habíamos leído el Domingo, Jul-28-2013, en la tarde, pero no dimos crédito. El blog Messa In Latino alertaba sobre una preocupante situación presuntamente ocurrida al interior de los Franciscanos de la Inmaculada; “¡Noticia tremenda!” titulaban entonces (aunque el contenido de la entrada con el correr de los minutos cambió hasta tener la forma que ahora se observa), y decía:

El Santo Padre, resultado por pedido de la Orden, ha vetado la celebración de la Santa Misa según el Misal de San Pío V o del Beato Juan XXIII (1962) a la Orden de los Franciscanos de la Inmaculada

Si, de ahora en adelante, DESDE EL 11 DE AGOSTO cualquier Padre quiere celebrar según el VO [Vetus Ordo] deberá pedir permiso vez por vez a la autoridad competente

[Il Santo Padre, a quanto risulta su richiesta dell'Ordine, ha vietato la celebrazione della Santa Messa secondo il Messale di San Pio V o del Beato Giovanni XXIII ( 1962 ) all'Ordine dei Francescani dell'Immacolata.

Se, d'ora in poi, DALL' 11 AGOSTO qualche Padre vorrà celebrare secondo il VO dovrà chiedere permesso volta per volta all'Autorità Competente.]

Repetimos, eso era lo que inicialmente decia Messa In Latino, por ello incluímos en corchetes el texto original, ante lo cual tomamos las debidas reservas. Y lo decimos porque resultaba completamente absurdo y descabellado pensar que existiendo el motu proprio Summorum Pontificum y la subsiguiente instrucción Universæ Ecclesiæ, en donde se establece claramente que cualquier sacerdote, sin necesidad de solicitar ningún tipo de permiso a nadie, podía celebrar según la Forma Extraordinaria, ahora se viniera a reintroducir por la puerta trasera una disposición igual a cuando estaba en vigor el motu proprio Ecclesia Dei.

Lamentablemente ello es cierto, por cuanto publica hoy el mismo blog Messa In Latino con los respectivos documentos que respaldan la información, ver aquí y aquí.

Este es un artículo en español, Jul-29-2013, de Sandro Magister, en el cual se sintetiza la alarmante situación.

La primera vez que Francisco contradice a Benedicto

Ello aconteció respecto al punto neurálgico de la Misa en rito antiguo. Ratzinger permitió la celebración a todos. Bergoglio la ha prohibido a una orden religiosa que la prefería

por Sandro Magister

ROMA, 29 de julio de 2013 – Un punto sobre el cual Jorge Mario Bergoglio estaba al acecho, luego de su elevación al papado, era el de la Misa en rito antiguo.

Algunos preveían que el papa Francisco no habría de desviarse de la línea de su predecesor, quien había liberalizado la celebración de la Misa en rito antiguo como forma "extraordinaria" del rito moderno, con el Motu Proprio "Summorum pontificum", del 7 de julio de 2007:

> Benedicto XVI liberaliza el rito antiguo de la misa. Y explica por qué

y con la posterior Instrucción "Universæ ecclesiæ" del 13 de mayo de 2011:

> Dos Misas para una única Iglesia

Otros pronosticaban por parte de Francisco una restricción – o directamente una cancelación – de la posibilidad de celebrar la Misa con el rito anterior al Concilio Vaticano II, inclusive al costo de contradecir las resoluciones del todavía viviente Benedicto XVI.

Al leer un Decreto emitido por la Congregación vaticana para los Religiosos, poco antes del viaje de Francisco a Brasil, con la aprobación explícita del mismo Papa, se debería dar más razón a los segundos que a los primeros.

El Decreto tiene fecha del 11 de julio del 2013, el número de protocolo 52741/2012 y las firmas del prefecto de la Congregación, el cardenal Joao Braz de Aviz, focolar, y del secretario de la misma, el arzobispo José Rodríguez Carballo, franciscano.

Braz de Aviz es el único alto dirigente de la curia de nacionalidad brasileña, motivo por el cual ha acompañado a Francisco en su viaje a Río de Janeiro. Tiene fama de progresista, aunque más le corresponde la de confuso. Y será uno de los primeros en saltar, apenas tome cuerpo la reforma de la curia anunciada por Francisco.

Por el contrario, Rodríguez Carballo goza de la plena confianza del Papa. Su promoción a número dos de la Congregación fue querida por el mismo Francisco, al comienzo de su pontificado.

Es difícil entonces pensar que el papa Bergoglio no se haya dado cuenta de lo que aprobaba, cuando le fue presentado el Decreto antes de su publicación.

El Decreto instituye un comisario apostólico – en la persona del fraile capuchino Fidenzio Volpi – a la cabeza de todas las comunidades de la Congregación de los Hermanos Franciscanos de la Inmaculada.

Ya esto es motivo de asombro, porque los Franciscanos de la Inmaculada es una de las más florecientes comunidades religiosas nacida en las últimas décadas en el interior de la Iglesia Católica, con ramas masculinas y femeninas, con numerosas y jóvenes vocaciones, difundida en varios continentes y con una misión también en Argentina.

Se reivindican como fieles a la Tradición, en pleno respeto del magisterio de la Iglesia. Tan cierto es esto que en sus comunidades celebran Misas tanto en rito antiguo como en rito moderno, como por otra parte hacen en todo el mundo centenares de otras comunidades religiosas – para dar un solo ejemplo: los benedictinos de Nursia – aplicando el espíritu y la letra del Motu Proprio "Summorum pontificum", de Benedicto XVI.

Pero precisamente esto ha sido criticado por un núcleo de disidentes internos, quienes han apelado a las autoridades vaticanas lamentando la excesiva propensión de su Congregación a celebrar la Misa en rito antiguo, con el efecto de crear exclusiones y contraposiciones dentro de la comunidad, minar la unidad interna y, peor todavía, de debilitar el más general "sentire cum Ecclesia".

Las autoridades vaticanas respondieron enviando un atrás un visitador apostólico. Y ahora se produce el nombramiento del comisario.

Pero lo que más sorprende son los últimos cinco renglones del Decreto del 11 de julio:

"Además de lo expuesto, el Santo Padre Francisco ha dispuesto que cada uno de los religiosos de la Congregación de los Frailes Franciscanos de la Inmaculada está obligado a celebrar la liturgia según el rito ordinario y que, eventualmente, el uso de la forma extraordinaria (Vetus Ordo) deberá ser explícitamente autorizada [sic] por las autoridades competentes, para cada religioso y/o comunidad que lo pida".

El asombro deriva del hecho que lo que se decreta contradice las disposiciones provistas por Benedicto XVI, que para la celebración de la Misa en rito antiguo “sine populo” no exigen ningún pedido previo de autorización:

"Ad talem celebrationem secundum unum alterumve Missale, sacerdos nulla eget licentia, nec Sedis Apostolicae nec Ordinarii sui" (1).

Mientras que para las Misas "cum populo" estipulan algunas condiciones, pero siempre asegurando la libertad para celebrar.

En general, contra un Decreto de una Congregación vaticana es posible presentar un recurso al tribunal supremo de la Signatura Apostólica, actualmente presidida por un cardenal, el estadounidense Raymond Leo Burke, considerado amigo de los tradicionalistas.

Pero si el Decreto es objeto de aprobación en forma específica por parte del Papa, como parece ocurrir en este caso, el recurso no es admitido.

Los Franciscanos de la Inmaculada deberán atenerse a la prohibición de celebrar la Misa en rito antiguo a partir del domingo 11 de agosto.

¿Y qué sucederá ahora, no sólo entre ellos sino en toda la Iglesia?

Benedicto XVI estaba convencido que “las dos formas del uso del rito romano pueden enriquecerse recíprocamente”. Así lo había explicitado en la acongojada carta a los obispos de todo el mundo, con la que había acompañado el Motu Proprio "Summorum pontificum":

> "Con gran confianza y esperanza…"

Pero de aquí en adelante no es más así, al menos no para todos. A los Franciscanos de la Inmaculada, obligados a celebrar la Misa sólo en la forma moderna, no les quedará más que un solo modo para atesorar lo que también patrocinaba Benedicto XVI: "manifestar" también en esta forma, "con más fuerza que la que se acostumbraba hasta ahora, esa sacralidad que atrae a muchos al uso antiguo".

Es un hecho que se ha resquebrajado un punto de referencia del pontificado de Joseph Ratzinger. De una excepción que muchos temen – o respaldan – se convertirá rápidamente en regla.

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(1) Curiosamente, todavía seis años después de su publicación, el Motu Proprio "Summorum Pontificum" de Benedicto XVI sigue estando presente en la página web de la Santa Sede, pero solamente en dos idiomas y entre los menos conocidos: el latín y el húngaro.

Esta situación podría simplemente significar un primer paso para desmantelar el motu proprio Summorum Pontificum. En efecto, si, al modo de como ha ocurrido con los Franciscanos de la Inmaculada, en cuyo seno “un núcleo de disidentes internos...han apelado a las autoridades vaticanas lamentando la excesiva propensión de su Congregación a celebrar la Misa en rito antiguo”, argumentando que ello crea exclusiones y contraposiciones dentro de la comunidad, mina la unidad interna y debilita el sentire cum Ecclesia; entonces otros pueden tomar este ejemplo, alegar lo mismo con esta jurisprudencia que se ha creado y obtener la limitación de la celebración según la Forma Extraordinaria.

Y no hablamos solamente de las congregaciones religiosas, también podría ocurrir en las diócesis. Por ej, supóngase que en una determinada parroquia algunos fieles hubieran logrado la celebración de la Misa según la Forma Extraordinaria digamos, una vez por més, que es como está ocurriendo en diferentes sitios del globo (para no hablar de horarios como 6:00 AM ó 1:30 PM del Domingo, porque los otros horarios ya estaban asignados a la Forma Ordinaria y no se pueden alterar), y entonces un grupo de parroquianos con aversión a la Forma Extraordinaria siente que ello “crea exclusiones y contraposiciones dentro de la comunidad [parroquial], mina la unidad interna y debilita el sentire cum Ecclesia”, y entonces deciden, repetimos, basados en esta jurisprudencia, “apelar a las autoridades vaticanas lamentando la excesiva propensión de su” comunidad parroquial “a celebrar la Misa en rito antiguo”, solicitando, no que dicha celebración sea suprimida, no,no,no; más bien que sea menos frecuente, digamos, una vez cada año, ó una vez cada que se cumpla el centenario de creación de la parroquia, ó una vez cada tricesquicenterario.

No nos lo están preguntando, pero lo decimos: Somos bastantes pesimistas, con este antecedente, con lo que pueda ocurrir en el futuro con la Forma Extraordinaria.


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