Monday, July 08, 2013

Cómo se paraliza u obstaculiza una decisión papal

No, no son los tradicionalistas recalcitrantes, o sus simpatizantes, infiltrados en las altas esferas vaticanas quienes hacen contestación al Papa, son individuos en perfecta comunión con el Sucesor de San Pedro quienes lo hacen. ¡Pero claro!, obviamente a ellos nadie los hace objeto de diatribas en diversos medios de comunicación católicos, también ellos, en perfecta comunión con la Iglesia; ¡no, no, no; se obedece pero no se cumple!

Presten atención a los cinco primeros párrafos de este artículo de Andrea Tornielli en Vatican Insider, Jul-07-2013, el cual denota algunas maneras de cómo se neutraliza las iniciativas papales, repetimos, por gente (¿gentuza?) en perfecta comunión con la Iglesia.

Después no pregunten por qué en donde cada uno de Uds. vive no se ha aplicado el Motu Proprio Summorum Pontificum.

¡Felíz sexto aniversario de coordinada acción de desobediencia ante la mens del Papa!

07/07/2013
El nuevo estilo de gobierno del Papa argentino

La Secretaría de Estado lentamente está perdiendo su centralidad y su influencia, incluso antes de las reformas estructurales

ANDREA TORNIELLI
(VATICAN INSIDER)


«Entonces, Eminencia, ¿ya se hizo?». El cardenal Tarcisio Bertone, todavía (aunque por poco tiempo) Secretario de Estado, sabe muy bien que cuando Francisco llama personalmente para verificar la ejecución de una de sus peticiones, es imposible tergiversar. La audiencia del cardenal normalmente se lleva a cabo los lunes, pero desde hace uno o dos días el Papa ha llamado personalmente a Bertone, como el mismo purpurado ha confiado a sus colaboradores, para asegurarse de que lo discutido se ponga en práctica. Se equivocan, pues, los que cree que el Papa “sencillo”, capaz de mostrar humanidad y cercanía a las personas al encorvarse para abrazarlas durante las audiencias, no se ocupa de su papel.

Algunas pequeñas y grandes novedades se pueden ver en el estilo de gobierno que el Papa argentino está introduciendo en el Vaticano. «En los casi 8 años de reino de Benedicto XVI –cuenta un prelado vaticano– sucedió en más de una ocasión que sus colaboradores usaban “dos velocidades” para poner en práctica las indicaciones papales. El Pontífice, a veces, daba por cierto un cierto nombramiento y, en cambio, se sobreponían dificultades sobre dificultades. Y el mismo Ratzinger descubría la práctica permanecía en el limbo, suspendida...». Incluso se llegó a la publicación de nombramientos en las Acta Apostolicae Sedis (en las que aparecen todas las decisiones oficiales) que nunca fueron anunciados a los interesados porque el cardenal titular del dicasterio no estaba de acuerdo y, tal vez, intervenía en la Secretaría de Estado para bloquearlos y suspenderlos, a pesar de la firma del Papa.

«El jucio, aquí en el Vaticano –continúa nuestro interlocutor– es unánime: todos reconocen la grandeza de Benedicto XVI, la profundidad de su mirada sobre la Iglesia, su humildad manifestada también en el gesto de la renuncia. Al mismo tiempo, sería difícil encontrar a alguien que dijera que la Curia de estos años ha funcionado como habría debido. Lo demuestra el vía crucis de su pontificado y el hecho de que Ratzinger tuvo que intervenir muchas veces personalmente para cubrir las fatas de sus colaboradores, como enseña el caso de la revocación de la excomunión al obispo Williamson, que negó la existencia de las cámaras de gas».

Una queja bastante difundida era sobre la accesibilidad del Papa. Un cardenal responsable de un dicasterio tuvo que esperar ocho meses para una audiencia; algún otro ni siquiera la habrá obtenido. Incluso la proclamación del Santo Cura de Ars como patrón de todos los sacerdotes, prevista al final del año sacerdotal en 2010 y decidida por Benedicto XVI, fue recovada “in extremis” por errores de secretaría y obligó a malabares rocambolescos por parte de la Sala de Prensa vaticana.

Con Francisco, obviamente, los problemas no han desaparecido. Pero el clima está cambiando. Los purpurados y los obispos de la Curia ahora no tienen dificultades para reunirse con el Papa para afrontar directamente los problemas relacionados con el trabajo. La Secretaría de Estado lentamente está perdiendo su centralidad y su influencia, incluso antes de las reformas estructurales que deberían volver a convertirla en una «secretaría papal» al servicio del obispo de Roma y no un órgano central de gobierno de la Curia y, más en general, de la Iglesia.

Bergoglio está acostumbrado a ritmos de trabajo muy apretados y, como sus predecesores, no ahorra energías. Ama el contacto directo con las personas y, sobre todo, aprecia la franqueza de sus interlocutores. «No quiere tener a su lado cortesanos –explicó a Vatican Insider Antonio Pelayo, sacerdote, vaticanista de larga trayectoria y, además, asistente eclesiástico de la embajada de España ante la Santa Sede– y mucho menos aduladores. Quiere gente sincera y también crítica. Escucha los consejos de todos, se informa y después decide en consciencia». Como hizo a pocos días de ser elegido, cuando quiso celebrar la misa del Jueves Santo en la cárcel minoril de Casal del Marmo, donce lavó los pies (sin periodistas en el séquito) de doce chicos y chicas del instituto. Algunos colaboradores se lo habían desaconsejado con decisión: el Papa siempre ha celebrado esa liturgia en Letrán o en San Pedro. No en las «periferias geográficas o existenciales» tan importantes para Bergoglio, acostumbrado a recordar la Última Cena entre las comunidades de recuperación de toxicodependientes de las “villas miseria”, en los hospitales, en los centros para jóvenes madres. Para entender el gesto habría bastado ver la auténtica felicidad en la cara de Alina, nombre de fantasia de una chica musulmana serbia (de la etnia khorakhane), inquilina habitual de la cárcel de Casal del Marmo, a la que Francisco lavó y besó los pies antes de alzar la mirada y dedicarle una sonrisa.

«Cuando llegas a la edad de 76 años, difícilmente cambias tus costumbres –explicó Antonio Pelayo–, y el Papa hace muy bien al mantener el estilo que caracterizó sus 20 años de episcopado en Buenos Aires». Y también el estilo de gobierno.

Las más recientes y elocuentes señales han sido la intervención decidida y precisa sobre el IOR, para arrancar definitivamente la posibilidad de considerar al Vaticano como un paraíso fiscal; la voluntad de canonizar a Juan XXIII, el Papa del Concilio, incluso sin el reconocimiento del segundo milagro; la decisión de dirigirse a Lampedusa sin séquito de políticos o autoridades eclesiásticas; la blanca silla papal vacía durante el concierto en el Aula Pablo VI, debido a empeños más urgentes e «improrrogables». Actos que demuestran la eficacia de una famosa afirmación de don Giuseppe De Luca, culto consejero de Papa Roncalli que, no por nada, estudió con los jesuitas: «No hay mejor manera para decir las cosas que hacerlas».

«Cuando toma una decisión, quiere tener la certeza de que es buena. Y cuando la toma, no vuelve atrás –dijo el obispo Eduardo Horacio García, auxiliar de Buenos Aires, que llegó a Roma 5 días después del final del Cónclave con el par de zapatos negros que Bergoglio mandó reparar en su maleta. Es un hombre de diálogo y de discernimiento, trata de dialogar, escuchar, consultar, tener información». Los colaboradores de la curia argentina ya no se sorprendían cuando iban a informar al cardenal sobre algún asunto y se daban cuenta de que la noticia ya le había llegado por otros canales.

El Papa trata de reformar sobre todo con el ejemplo. No es un “terminator” con su lanzallamas –como algunos querrían– que resuelve radicalmente este o aquel problema curial; normalmente no toma decisiones apresuradas. Justamente por este motivo en el Vaticano está creciendo, día a día, la intertidumbre en todos los que no han entendido que no se puede “gestir” a Francisco según las viejas costumbres.

FSSPX/SSPX consagraría más obispos: La Repubblica

El periódico La Repubblica, Jul-08-2013, trae en primera página un análisis firmado por Enzo Bianchi, de la inminente ruptura entre Roma y la FSSPX/SSPX (artículo completo en PDF aquí), en el cual curiosamente no se incluye nada referente al posible anuncio formal de dicha ruptura por parte de la CDF, pero incluye una llamativa información, la cual Bianchi dice tener “de buena fuente”, como es el que “se procederá por parte de la Fraternidad de San Pío X a nuevas ordenaciones episcopales”. Textualmente dice Bianchi (texto subrayado en la imágen):



Cuanto antes —lo sabemos de buena fuente— se procederá por parte de la Fraternidad de San Pío X a nuevas ordenaciones episcopales. En ese momento, ¿qué hará la Iglesia Católica? ¿Renovará las excomuniones levantadas por Benedicto XVI?...

De ser cierto ello, sería algo así como la tormenta perfecta, por un lado se buscaría una excusa propicia para proceder a anunciar medidas radicales respecto a la FSSPX/SSPX, y por otra parte, se estaría proporcionando en bandeja de plata tal disculpa. En lenguaje popular: “Se juntaría el hambre con las ganas de comer”.