Friday, June 21, 2013

Prefecto de la CDF reitera prohibición de la comunión para los divorciados vueltos a casar.

Artículo de The Tablet, Jun-21-2013. Traducción de Secretum Meum Mihi.

Müller reitera prohibición de la comunión
21 de Junio de 2013

La comunión para los divorciados vueltos a casar no puede justificarse como una cuestión de conciencia, escribió esta semana el jefe de la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF).

Mons. Gerhard Ludwig Müller dijo que la indisolubilidad de un matrimonio católico sacramental, válido, es una “norma divina”, y por lo tanto “no en una disposición de la Iglesia” para alterar.

En un artículo en el diario católico conservador alemán, [Die] Tagespost, Müller dijo que no estaba permitido para los católicos divorciados vueltos a casar continuar recibiendo la comunión después de haber llegado a la decisión de que su conciencia les permite hacerlo. Los católicos en duda sobre la validez de su matrimonio deben exponen su caso ante un tribunal eclesiástico, que es el responsable de posibles nulidades, dijo.

Papa expresa solidaridad con Santuario de Lourdes. Santuario recupera actividad lentamente

Informa la agencia AFP, Jun-21-2013 (vía La Croix), que el Papa Francisco ha enviado un mensaje solidarizandose con el Santuario de Lourdes, víctima de inundaciones. Traducción de Secretum Meum Mihi.

El Papa Francisco envió un mensaje el Viernes 21 de junio expresando su “solidaridad espiritual y fraternal” con las víctimas de las inundaciones Lourdes, deseando al santuario “una rápida restauración”.

En el mensaje a Mons. Nicolas Brouwet, obispo de Tarbes y Lourdes, y firmado por el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado, el Papa afirma que “encomendamos los desparecidos a la misericordia de Dios” y ”saluda los esfuerzos ya realizados para recuperar los desastres y salvaguardar este santuario de devoción mariana”.

El Papa “desea una auténtica solidaridad espiritual y fraternal que permita a los afectados por esta tragedia encontrar consuelo y que contribuya a una rápida restauración de los diferentes santuarios”.

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Por otra parte, el Santuario presenta este video de la reapertura de una de las puertas de entrada y la agencia EFE, Jun-21-2013, reporta que:

La Gruta de Massabielle, donde la Virgen se presentó en 18 ocasiones a Bernadette Sobirous en 1858, según la fe católica, volverá a abrirse mañana sábado [Jun-22-2013] a las 13.30 GMT.

Los responsables del santuario precisaron en un comunicado que esta noche el recorrido de la procesión a la luz de las velas se verá ligeramente modificado para adaptarse a los trabajos de limpieza en curso.

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Sacerdote romano pedófilo revela detalles de cómo funciona el “lobby gay”


La información aparece publicada por Il Fatto Quotidiano, Jun-21-2013 págs. 1 y 9 (artículo completo en PDF aquí). Un sacerdote, Patrizio Poggi, condenado a ocho años por abusar en los años 90 de niños que frecuentaban su parroquia, ha decidido ‘abrir el pico’ y contar a la fiscalía romana detalles de muchos de sus ‘homólogos’ pederastas romanos. La fiscalía romana investiga.

Artículo de Lettera43.it, Jun-21-2013. Traducción de Secretum Meum Mihi.

Abusó de niños que frecuentaban su parroquia romana, entre los distritos de Boccea y Primavalle. Y por esto fue condenado en 1999 a ocho años de arresto domiciliario que con descuentos fueron cinco. Pagada su deuda con la justicia, Don Patrizio Poggi en varias ocasiones había pedido al Vaticano poder seguir oficiando la misa y los sacramentos. Frente a un rechazo total, el párroco ha pensado bien en no poner la otra mejilla, sino en saborear la venganza.

La venganza del exsacerdote. Y así se fue a la policía para ‘vaciar la bolsa’. Se comprometió a revelar todo lo que sabe acerca de la pederastia dentro de la Iglesia, dando nombres y apellidos de muchos de sus ‘colegas’.

Escribe Il Fatto Quotidiano que la fiscalía de Roma abrió una investigación. Y durante un mes un buen número de sacerdotes fueron llamados por el fiscal Maria Monteleone que se ocupa de los delitos sexuales.

Don Patricio se sacó más de una piedra en el zapato. Pero no teniendo prácticamente nada que perder no se considera totalmente fiable.

Monseñores y lobby gay. De sus historias, por ejemplo, sobresale la figura de un monseñor atraído por adolescentes que es secretario de un obispo a la vista. El ex sacerdote ha después descrito la actitud de muchos sacerdotes que serían parte de ese “lobby gay” del que el Papa Bergoglio habló recientemente.

Don Poggi explicó, por último, la modalidad para acercarse a las jóvenes víctimas. Tarea reservada a una figura precisa.

Acusaciones fuertes que se están estudiando...por la policía. Por ahora todas las revelaciones no han tenido contestación, excepto un encuentro sospechoso de haberse celebrado en una iglesia.


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La “encíclica a 4 manos” se llamaría “conservo la fe”


La anunciada —por el propio Pontífice— “encíclica a 4 manos” del Papa Francisco, en una coproducción con Ratzinger productions, se llamaría “conservo la Fe” (Cf. 2 Tim 4,7). Así lo revela hoy la vaticanista Franca Giansoldati en un artículo de Il Mattino, Jun-21-2013, Págs 1 y 14 (ver artículo en PDF aquí). La encíclica sería publicada en el otoño septentrional, probablemente en Noviembre de 2013.

Papa Francisco a Nuncios: “Escojan a los obispos entre los que no son ambiciosos”


Artículo de Andrea Tornielli en Vatican Insider, Jun-21-2013.

21/06/2013
«Escojan a los obispos entre los que no son ambiciosos»

Lo pidió el Papa Francisco a los nuncios de la Santa Sede, reunidos en Roma, a quienes exhortó a ser verdaderos pastores, que amen la pobreza y que no tengan la psicología de los príncipes

ANDREA TORNIELLI
(VATICAN INSIDER)


Los nuncios apostólicos, al evaluar a los candidatos para el episcopado, deben indicar pastores que estén cerca de la gente, que «no sean ambiciosos», que no aspiren al puesto y que no busquen continuar, una vez nombrados, para ser nombrados en una sede más importante. Lo pidió el Papa Francisco a sus representantes ante las Iglesias y gobiernos de todo el planeta, alrededor de 150, que fueron recibidos hoy por la mañana en una audiencia. Antes de despedirse de cada uno de los presentes, Bergoglio pronuncio un discurso que revela el “perfil” del obispo ideal. Palabras que, si se convierten en actos, tendrán consecuencias, ante los episodios de «carrerismo» eclesial que se han verificado en los últimos años.

«Ustedes conocen la célebre expresión -dijo el Papa a los nuncios apostólicos- que indica un criterio fundamental en la elección de los que deben gobernar: “si sanctus est oret pro nobis, si doctus est doceat nos, si prudens est regat nos” (si es santo, que rece por nosotros, si es docto, que nos enseñe, si es prudente, que nos gobierne). En la delicada tarea de llevar a cabo investigaciones para los nombramientos episcopales -añadió-, deben estar muy atentos para que los candidatos sean pastores cercanos a la gente, padres y hermanos, que sean mansos, pacientes y misericordiosos».

Además, explicó Francisco, los candidatos al episcopado deben amar «la pobreza, interior como libertad en el Señor y también exterior como sencillez y austeridad de vida» y no deben tener «una psicología de “Príncipes”». «Estén atentos -añadió el Pontífice a los nuncios- para que no sean ambiciosos, que no persigan el episcopado y que sean esposos de una Iglesia, sin buscar constantemente otra». Una alusión explícita a las promociones perseguidas por todos los que, apenas nombrados en una diócesis pequeña, aspiran a una más grande. El cardenal Joseph Ratzinger, que entonces era Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, también había denunciado este fenómeno.

Los candidatos al episcopado, dijo Bergoglio, deben ser «capaces de “vigilar” al rebaño que se les confiará, de cuidar todo lo que lo mantiene unido; de “velar” por él, de tener atención por los peligros que lo amenazan; pero, sobre todo, deben ser capaces de “velar” por el rebaño, de hacer vigilia, cuidar la esperanza, que haya luz y sol en los corazones, sostener con amor y paciencia los planes que Dios opera en su pueblo».

El modelo del obispo, para Francisco, es San José, «que vela por María y Jesús, que cuida a la familia que Dios le ha encomendado y que tiene la mirada atenta con la que guía evitando los peligros. Por este motivo ls pastores siempre deben saber estar ante el rebaño para indicarle la vía, en medio del rebaño para mantenerlo unido, detrás del rebaño para evitar que alguien se quede atrás y para que el mismo rebaño adquiera, por así decirlo, el instinto para encontrar la vía».

Antes de estos consejor, relacionados con una de las tareas más delicadas y cruciales de los nuncios apostólicos, encargados de llevar a cabo averiguaciones sobre los candidatos al episcopado para presentar a la Santa Sede las famosas “ternas”, el Papa había subrayado que la vida de sus representantes «es una vida de nómadas. Cada tres o cuatro años para los colaboradores; un poco más para los nuncios, ustedes cambian puesto». Esta vida, explicó Francisco, «da el sentido del camino, que es central en la vida de fe», y exige «mortificación, el sacrificio de despojarse de cosas, amigos, vínculos y comenzar siempre de nuevo». Una condición que implica «la familiaridad con Jesucristo» como «alimento cotidiano».

De hecho, añadió el Papa, siempre existe el peligro, «incluso para los hombres de Iglesia», de ceder a la «mundanidad espiritual», al «espíritu del mundo, que conduce a actuar para la propia realización y no para la gloria de Dios, a esa especie de “burguesía del espíritu y de la vida” que empuja a “reclinarse”, a buscar una vida cómoda y tranquila». Ceder a este espíritu «expone, sobre todo a nosotros los pastores, al ridículo; podremos recibir, tal vez, algunos aplausos, pero los mismos que parecen aprobarnos después nos criticarán a nuestras espaldas». Francisco invitó a los nuncios, tanto en la relación con las Iglesias locales como en la relación con las autoridades gubernamentales de los diferentes países, a «ser verdaderos pastores», que «tienen la mirada fija en Jesús».

A cada uno de sus nuncios apostólicos, el Pontífice regaló una crus de plata.

Roma y la Teología de la liberación: fin de la guerra

Artículo de Gianni Valente en Vatican Insider, Jun-21-2013.

21/06/2013
Roma y la Teología de la liberación: fin de la guerra

El Prefecto del ex Santo Oficio, Müller, hace un homenaje, bajo el signo de su amistad con el teólogo peruano Gutiérrez

GIANNI VALENTE
(VATICAN INSIDER


«El movimiento eclesial teológico de América Latina, conocido como “teología de la liberación”, que después del Vaticano II encontró eco en todo el mundo, debe ser considerado, según mi parecer, entre las corrientes más significativas de la teología católica del siglo XX». Quien consagra la teología de la liberación con esta halagadora y perentoria evaluación histórica no es algún representante sudamericano de las estaciones eclesiales del pasado. El “certificado· de validez llega directamente del arzobispo Gerhard Ludwig Müller, actual Prefecto del mismo dicasterio vaticano -la Congregación para la Doctrina de la Fe (CdF)- que durante los años ochenta, siguiendo el impulso del Papa polaco y bajo la guía del entonces cardenal Ratzinger, intervino con dos instrucciones para indicar las desviaciones pastorales y doctrinales que también incluían los caminos que habían tomado las teologías latinoamericanas.

La evaluación sobre la teología de la liberación no es una declaración que se le escapó accidentalmente al actual custodio de la ortodoxia católica. El mismo juicio, meditado, aparece en las densas páginas del volumen del que proviene la cita: una antología de ensayos escrita a cuatro manos, impresa en Alemania en 2004, y que ahora está por se publicada en Italia con el título “De la parte de los pobres, Teología de la liberación, Teología de la Iglesia” (Ediciones Messaggero, Padua, Emi).

El libro hoy irrumpe casi como un acto para clausurar las guerras teológicas del pasado y los residuos bélicos que de tanto en tanto brillan para esparcir alarmas que representan ya intereses ya pretextos. El volumen lleva las firmas del actual responsable del ex Santo Oficio y del teólogo peruano Gustavo Gutiérrez, padre de la teología de la liberación e inventor de la misma fórmula usada para definir esa corriente teológica, cuyas obras fueron sometidas a exámenes rigurosos durante bastante tiempo por parte de la CdF en su larga estación ratzingeriana, aunque nunca se le haya atribuido ninguna condena.

El libro representa el resultado de un largo camino común. Müller nunca ha ocultado su cercanía a Gustavo Gutiérrez, a quien conoció en 1998 en Lima durante el curso de un seminario de estudios. En 2008, durante la ceremonia para el doctorado honoris causa concedido al teólogo Müller por la Pontificia Universidad Católica del Perú, el entonces obispo de Ratisbona definió como absolutamente ortodoxa la teología de su maestro y amigo peruano. En los meses anteriores al nombramiento de Müller como guía del Dicasterio doctrinal, justamente su relación Gutiérrez fue evocada por algunos como prueba de la no idoneidad del obispo teólogo alemán para el puesto que ocupó (durante 24 años) el entonces cardenal Ratzinger.

En los esnayos de la antología, los dos autores-amigos se complementan recíprocamente. Según Müller, los méritos de la teología de la liberación van más allá del ámbito del catolicismo latinoamericano. El Prefecto indica en que la teología de la liberación ha expresado en el contexto real de la América Latina de las últimas décadas la orientación hacia Jesucristo redentor y liberador que marca cualquier teología auténticamente cristiana, justamente a partir de la insistente predilección evangélica por los pobres. «En este continente», reconoce Müller «la pobreza oprime a los niños, a los ancianos y a los enfermos», e induce a muchos a «considerar la muerte como una escapatoria». Desde sus primeras manifestaciones, la teología de la liberación “obligaba” a las teologías de otras partes a no crear abstracciones sobre las condiciones reales de la vida de los pueblos o de los individuos. Y reconocía en los pobres la «carne misma de Cristo», como ahora repite Papa Francisco.

Justamente con la llegada del primer Papa latinoamericano surge con mayor fuerza la oportunidad para considerar esos años y esas experiencias sin los condicionamientos de los furores y las polémicas de entonces. Aún alejándose de los ritualismos del “mea culpa” postizos o de las “rehabilitaciones” aparentes, hoy es mucho más fácil reconocer que ciertas vehementes movilizaciones de algunos sectores eclesiales en contra de la teología de la liberación estaban motivadas por ciertas preferencias de orientación política más que por el deseo de custodiar y afirmar la fe de los apóstoles. Los que pagaron la factura fueron los teólogos peruanos y los pastores que estaban completamente sumergidos en la fe evangélica del propio pueblo, que acabaron “triturados” o en la sombra más absoluta. Durante un largo periodo, la hostilidad demostrada hacia la teología de la liberación fue un factor precioso para favorecer brillantes carreras eclesiásticas.

En uno de los textos, Müller (que en una entrevista del 27 de diciembre de 2012 había expresado la hipótesis del escenario de un Papa latinoamericano después de Ratzinger) describe sin medias tintas los factores político-religiosos y geopolíticos que condicionaron ciertas “cruzadas” en contra de la teología de la liberación: «Con el sentimiento triunfalista de un capitalismo, que probablemente se consideraba definitivamente victorioso», refiere el Prefecto del dicasterio doctrinal vaticano, «se mezcló también la satisfacción de haber cancelado de esta manera cualquier fundmento o justificación de la teología de la liberación. Se creía que el juego era muy sencillo con ella, arrojándola al mismo conjunto de la violencia revolucionaria y del terrorismo de los grupos marxistas». Müller también cita el documento secreto, preparado para el presidente Regan por el Comité de Santa Fe en 1980 (es decir cuatro años antes de la primera Instrucción vaticana sobre la teología de la liberación), en el que se solicitaba al gobierno de los Estados Unidos de América que actuara con agresividad en contra de la «Teología de la liberación», culpable de haber transformado a la Iglesia católica en «arma política contra la propiedad privada y el sistema de la producción capitalista». «Es desconcertante en este documento», subraya Müller, «la desfachatez con la que sus redactores, responsables de dictaduras militares brutales y de potentes oligarquías, hacen de sus intereses por la propiedad privada y por el sistema productivo capitalista el parámetro de lo que debe valer como criterio cristiano».

Después de haber pasado décadas de batallas y contraposiciones, justamente la amistad entre los dos teólogos (el Prefecto de la Doctrina de la Fe y el que durante un tiempo fue perseguido por el mismo dicasterio doctrinal) alimenta finalmente una óptica capaz de distinguir los obsoletos armazones ideológicos del pasado de la genuina fuente evangélica que impulsaba muchos de los derroteros del catolicismo latinoamericano después del Concilio. Según Müller, justamente Gutiérrez, con sus 85 años (y que planea viajar a Italia y pasarse por Roma en septiembre), ha expresado una reflexión teológica que no se limitaba a las conferencias ni a los cenáculos universitarios, sino que se nutría de la savia de las liturgias celebradas por el sacerdote con los pobres, en las periferias de Lima. Es decir, esa experiencia básica gracias a la que -como dice siempre simple y bíblicamente el mismo Gutiérrez- «ser cristianos significa seguir a Jesús». Es el Señor mismo, añade Müller al comentar la frase de su amigo peruano, quien «nos da la indicación de comprometernos directamente por los pobres. Hacer la verdad nos lleva a estar de parte de los pobres».