Tuesday, May 28, 2013

La huerta orgánica, el rosario y Mozart: Así transcurren los días de Benedicto XVI

Y se confirma que el Pontífice Emérito no tiene planeado hacer ningún viaje. Medjugoristas favor abstenerse (ver aquí).

Artículo de Il Giornale, May-28-2013. Traducción de Secretum Meum Mihi.

La huerta orgánica, el rosario y Mozart: la vida de Ratzinger retirado

Un monseñor narra: “La oración está en el primer plano, escucha música y pasea en el jardín. Alguna vez ve al Papa Francisco”

Fabio Marchese Ragona - Mártes, 28/05/2013

Largos paseos por los jardines, Mozart, Bach, la visita de algún amigo, mucha oración y de vez en cuando un salto en la huerta orgánica para recoger frutas y verduras.

Después de casi un mes de permanencia en el interior del monasterio «Mater Ecclesiae» en el Vaticano, Benedicto XVI, quien dejó el pontificado el pasado febrero, continúa viviendo su clausura de Papa emérito «escondido del mundo», como lo había anunciado en sus últimos días de gobierno en San Pedro.

«Ratzinger está bien, obviamente es anciano pero está muy lúcido y continúa caminando siempre con el bastón» —confirma a Il Giornale un monseñor de la Curia que hace unos días visitó al Papa emérito. «Está comenzando lentamente a ambientarse en esta nueva casa y parece encontrarse de veras muy bien».

El día de Benedicto XVI siempre comienza temprano en la mañana antes de las 7, con la celebración de la misa en la pequeña capilla y el desayuno en el comedor, después se retira a su estudio privado donde se dedica a la lectura de libros de historia y teología o a la música, en particular Mozart, Bach o Beethoven. «Por el momento, Ratzinger no está escribiendo absolutamente nada, dice el monseñor, escribir tiene su compromiso y él ya no tiene la fuerza de alguna vez. Cuando encontró a Francisco en Castel Gandolfo, le consgignó, en un sobre, su encíclica incompleta, obviamente sin ningún compromiso, diciendole que podía hacer lo que quisiera. Corresponderá al nuevo Papa decidir, Benedicto no quiere absolutamente ser protagonista».

El día de Benedicto XVI, sin embargo, no sólo es dedicado al estudio y la lectura de libros o periódicos. En primer lugar está la oración: cada tarde, como sucedía ya durante el pontificado, Ratzinger hace el paseo habitual en los jardines junto con al fiel secretario, monseñor Georg Gänswein, Prefecto de la Casa Pontificia, y las cuatro «Memores» (laicas consagradas de Comunión y Liberación) que cuidan el apartamento. Todos juntos recitan el Rosario bajo los ojos vigilantes de los hombres de la Gendarmería Vaticana que siguen con discreción los pasos del Papa Emérito. Un auto de la «policía del Papa» estaciona siempre en frente del monasterio; confiados a ellos, de hecho, está la protección de Ratzinger, que a menudo, mientras se encuentra en los jardines, se detiene también a charlar con algún jardinero o algún otro empleado del Vaticano que se acerca a saludarlo.

A pesar de estar en «clausura», Benedicto XVI también recibió en el «Mater Ecclesiae», en las últimas semanas, la visita de varias personas que conocía desde hace tiempo « y también hubo algún contacto con el Papa Francesco», confirma el monseñor, «también en agosto debe recibir la visita del octogenario hermano Georg, para quien ya se ha predispuesto un mini-apartamento siempre dentro del monasterio».

Junto con la lectura y la oración, Benedicto XVI también transcurre su tiempo visitando la huerta orgánica que está «al cuidado de la casa» [lit. “sotto casa”. N. de T.]: durante el pontificado, Ratzinger había hecho cuidar ese jardín por las monjas de clausura para tener a disposición fruta y verdura exclusivamente orgánicas. «Ahora, de vez en cuando, el Pontífice Emérito visita ese huerto», confía el monseñor, «es una forma de relajarse, como el dar de comer a los peces o los gatos dentro de los jardines. Siempre ha sido un amante de los animales: una vez que incluso cuando él era Papa, hizo entrar en su coche tres cachorros y dio un paseo con ellos».

En los programas de la Papa Ratzinger hay todo esto: relajación, oración, música y lectura dentro de los muros vaticanos, «ningún viaje privado por hacer», asegura el monseñor, «como dijo el Pontífice Emérito el 28 de febrero en Castel Gandolfo, esta es la última etapa de su peregrinación en esta tierra».

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Habla el poseso más famoso por estos días

El periódico El Mundo de España publicó el pasado Domingo, May-26-2013, un artículo-entrevista con Ángel, el poseso más famoso por estos días debido a la oración de liberación que hiciera sobre él el Papa Francisco después de la Misa de Pentecostés en la Plaza de San Pedro (ver aquí, aquí, aquí, aquí).

Encuentro con el poseso al que el Papa puso las manos
'Los demonios siguen dentro'

• Se ha convertido en los últimos días en el endemoniado más famoso del mundo
• El hombre cuenta su calvario desde que el maligno 'se me metió dentro'


Irene Hdez. Velasco (Corresponsal) | Roma
Actualizado domingo 26/05/2013


"Te conjuro, Satán, enemigo de la humana salvación, que reconozcas la justicia y la bondad de Dios Padre, el cual condenó con justo juicio tu soberbia y envidia". Así comienza la fórmula imperativa del exorcismo, una frase que Ángel V. ha escuchado en numerosas ocasiones. Este hombre de mirada lánguida y afligida y maneras suaves -al menos mientras no cae en uno de sus trances- es mexicano, procede del estado de Michoacán, tiene 43 años, dos hijos... y cuatro demonios metidos en su interior.

Cuatro demonios que -dice- le atormentan desde hace 14 años y de los que no han conseguido librarle ninguno de los más de una decena de exorcistas que le han examinado en los últimos años, incluidos algunos de los más reputados especialistas en combatir al maligno como el padre Gabriele Amorth, exorcista de la diócesis de Roma desde hace 26 años y autor de más de 150.000 exorcismos.

Todos ellos se muestran convencidos de que el de Ángel es un caso incontestable de posesión diabólica. "No me cabe ninguna duda", asegura a Crónica el padre Amorth. Ángel se ha convertido en los últimos días en el endemoniado más famoso del mundo. Todo, después de que diera la vuelta al planeta un vídeo rodado el pasado domingo, por las cámaras del centro televisivo vaticano, en el que se ve como el Papa Francisco le impone las manos sobre la cabeza con energía, en un gesto que muchos especialistas -y la propia cadena de la conferencia episcopal italiana- no han dudado en calificar como un exorcismo.

El Vaticano lo ha negado, asegurando que el Papa se limitó a rezar una simple oración. Pero las imágenes y, sobre todo, las dudas están ahí. "Santidad, esta persona necesita su bendición. Le han visto 10 exorcistas, le han hecho más de 30 exorcismos y los demonios que lleva dentro no quieren salir".

El padre Juan Rivas, el sacerdote mexicano que ha acompañado a Ángel en su encuentro con Francisco, asegura a Crónica que fue con esas palabras exactas con las que presentó al Papa a Ángel. "El Papa saludó a Ángel, éste le besó el anillo pontificio y en es momento cayó en trance. Entonces le puso las manos en la cabeza y en ese momento se escuchó un alarido terrible, como el rugido de un león. Todos los que estaban allí lo escuchamos perfectamente.

El Papa, por supuesto, lo oyó, los encargados de su seguridad así como una niña que había a nuestro lado. Pero a pesar de ese rugido espantoso, el Papa no se dejó impresionar y siguió adelante con su oración, como si ya antes hubiera afrontado situaciones similares". Ángel asiente con lentitud. Dice que se encuentra mejor, que el rezo del Papa le ha hecho mucho bien. La prueba es que se presenta a la cita con Crónica andando por su propio pie, mientras que al encuentro con el Pontífice acudió en silla de ruedas. "Pero aún tengo los demonios dentro, no se han ido", explica este hombre que asegura que sabe perfectamente el momento preciso en el que el maligno entró en su cuerpo.

P.-¿Cuándo y cómo se apoderó de usted el diablo?

R.-Fue en 1999, un día que regresaba en un autobús desde México DF a mi localidad natal, en Michoacán. Sentí que una energía entraba en el autobús. No la vi con los ojos, pero la percibí. Noté que se aproximaba a mí y que se colocaba enfrente mío. Y, de pronto, noté como una estaca que se me clavaba en el pecho y luego, poco a poco, la sensación de que se me iban abriendo las costillas. Ángel estaba convencido de que aquello era un ataque al corazón y de que iba a morir. Pero no murió. A partir de ese momento su salud se fue deteriorando. "Todo lo que comía lo vomitaba. Sentía pinchazos en todo mi cuerpo, como si lo tuviera repleto de agujas. Hasta las sábanas me hacían daño. Empecé a no poder caminar.

Cada día respiraba con mayor dificultad. No podía dormir, y cuando lo conseguía tenía unas pesadillas espantosas relacionadas con el mal". Y empezó a tener trances en los que blasfemaba y hablaba en lenguas desconocidas. Los médicos no eran capaces de explicar lo que le ocurría a ese hombre de 30 años que hasta entonces había sido un dechado de salud. Le hicieron radiografías, análisis, pruebas... "Pero no daban con la causa de mis problemas".

Estaba tan mal que un día le fue a visitar un primo suyo, sacerdote, para confesarle y darle la extrema unción. "En total me han dado ya cuatro veces los santos óleos", cuenta. Pero no sólo no murió, sino que ese sacramento le alivió un poco de sus penalidades, notó una mejoría. Ángel empezó a rezar con devoción al Señor de la Misericordia, cuya estampita le había llevado su primo. Siempre ha sido católico, siempre ha ido a misa los domingos, pero dice que no rezaba bastante. Empezó a sentirse un poco mejor y, en agradecimiento, llevó una imagen del Señor de la Misericordia a la Iglesia de San Agustín en Morelia, la capital del estado de Michoacán. Notó cierto alivio, pero seguía teniendo recaídas y seguía sin entender que le ocurría. Hasta que un día asistió en Morelia a la conferencia de un sacerdote ucraniano.

"La persona que le acompañaba y le hacía de traductor era un médico que había convivido con el Padre Pío, el santo de los estigmas. Le conté lo que me ocurría, lo mal que me sentía. Él me puso en el pecho una reliquia del padre Pío y en ese momento vi una luz especial que me rodeaba, sentí una gran paz. Pero al mismo tiempo, noté algo que empezaba a arañarme dentro de mí. Ese algo me tiró al suelo y comenzó a manifestarse. Yo no podía hacer nada, esa presencia era más fuerte que yo, me dominaba". Era 2004. Después de cinco años sin entender lo que le ocurría, sin saber lo que le pasaba, Ángel recibió un nuevo diagnóstico: estaba poseído por el diablo. Ese mismo día le practicaron también su primer exorcismo.

P.-¿Cómo reaccionó ante la idea de estar endemoniado?

R.-Me dio muchísimo miedo. Y también me sentí muy sucio al pensar que dentro de mí había un ser maléfico. Mi familia reaccionó al principio con incredulidad y, de hecho, entre mis hermanos hay algunos que aún siguen siendo escépticos, que creen que lo que tengo es fruto de un desequilibrio psicológico. Sé que hay mucha gente en todos los países del mundo que está pasando por eso mismo. Gente que se siente incomprendida por su familia, por sus amigos y, en ocasiones, hasta por la propia Iglesia, porque no en todas las diócesis hay exorcistas. También porque hay sacerdotes que no creen en la posesión diabólica, que consideran que se trata de problemas psiquiátricos. Hay muchos poseídos que terminan en manicomios y se mueren sin saber lo que les pasa. Es para tratar de ayudarles por lo que he decidido conceder esta entrevista, la primera que doy en mi vida. A partir de ese momento, Ángel empezó a buscar desesperadamente exorcistas, a tratar de encontrar a alguien capaz de extirparle los demonios.

Primero busco ayuda con uno en México DF, que le practicó cuatro o cinco exorcismos. "En uno de ellos ese sacerdote le preguntó al demonio que cómo había entrado dentro de mí y éste le dijo que había sido por un maleficio que me hizo una persona". Ese exorcista fue trasladado a otra parroquia y Ángel pasó a otro, que tampoco logró librarle de sus demonios. Alguien le recomendó entonces que viera al padre José Antonio Fortea, el más famoso exorcista español. El primer encuentro tuvo lugar hace ya tres años, en México, donde Fortea conoció a Ángel y a su familia y le asesoró. Y el segundo hace pocos días en Roma, donde el sacerdote oscense, se encontraba terminando su tesis doctoral sobre demonología.

La posesión que al parecer sufre Ángel ha convertido en una pesadilla la vida de ese hombre licenciado en Mercadotecnia por la Universidad de Guadalajara y que tenía su propia empresa de publicidad. "Hace un año la tuve que cerrar, mis condiciones de salud no me permiten trabajar. Para poder mantener a mi familia he tenido que vender mi casa y otro apartamento que teníamos. Ahora vivimos en una casa que nos ha prestado mi suegra. Por suerte, no estoy en dificultades económicas, con la venta de las dos casas nos llega para vivir. Pero quiero hacer una vida normal. Sobre todo por mi esposa y mis hijos, de 6 y 11 años. Por suerte mis dos niños nunca me han visto en trance. Pero saben que estoy enfermo", dice entre lágrimas. Los últimos ocho meses, asegura, han sido de terror. No podía salir de casa de lo mal que me encontraba. Estaba tan grave que una vez más le dieron la extremaunción.

Y una noche tuvo un sueño: "Vi al Papa Francisco vestido de rojo, rezando, con un incensario en la mano y rodeado de obispos y cardenales. No le di importancia, pero cuando me levanté encendí la televisión y vi una misa del Papa, vestido de rojo y con un incensario en la mano, rodeado de obispos y cardenales. Y me pasó por la cabeza una idea: ¿Tendré que ir a Roma? Además, en esa época estaba leyendo el libro del padre Amorth El último exorcista, en el que se dice que tanto Benedicto XVI como Juan Pablo II habían realizado exorcismos y oraciones liberatorias a poseídos". Ángel cuenta que dudo mucho sobre si debía viajar o no a Roma.

"Estaba muy mal, tenía miedo de morir lejos de mis hijos, de mi familia", dice. Le pidió a Juan Rivas, un sacerdote mexicano que conoció hace dos años, que le acompañara. Y, el pasado día 7, los dos se plantaron en la Ciudad Eterna. "Después de tratar en tres ocasiones de saludar al Papa sin éxito, el domingo pasado la divina providencia nos ayudó y conseguimos por fin encontrarle y que dijera una oración", cuenta Juan Rivas.

El padre Amorth vio a Ángel al día siguiente de su encuentro con el Papa, el martes pasado. "No hay duda de que está poseído", asegura a Crónica este especialista que, a sus 88 años, ha realizado unos 160.000 exorcismos y que considera que Ángel padece un tipo de posesión muy especial: la posesión con mensaje. No sólo estaría endemoniado sino, sostiene él, el diablo que lo habita se vería obligado por Dios a transmitir un mensaje. "Es un buen chico, ha sido elegido por el Señor para mandar un mensaje al clero mexicano y decirle a los obispos que tienen que hacer un acto en reparación por la horrenda ley del aborto aprobada en Ciudad de México en 2007 y que supone un ultraje a la Virgen. Hasta que no lo hagan Ángel no será liberado". Ángel ha recurrido en los últimos años a distintos exorcistas. Pero sin lograr resultados. "Hay momentos en que parece que los demonios van a salir. Los noto en la boca, medio fuera, siento que se me hincha el cuello. Pero no se van".

Francisco escribe carta a sacerdote amigo: “Hago la vida normal”

Información de Radio La Red La Rioja de Argentina, May-27-2013.

27/05/2013
A través de una carta

El Papa Francisco saludó a su amigo el Padre Quique Martínez


El sumo Pontífice Francisco, envió una carta en la que saluda al Padre Enrique Quique Martínez y le cuenta detalles de su andar como el guía de la Iglesia Católica.

“Al término de la misa, leí la carta y la gente lo tomó con una alegría bárbara, y muchos se emocionaron”, dijo el cura sobre el mensaje que le llegó justo antes de comenzar la misa, y que creo conveniente compartir con los feligreses una vez culminada la ceremonia religiosa.

“No es una postura impostada”, puntualizó con respecto a la actitud austera que mostró Francisco al momento de asumir su pontificado. “Tuvo la misma actitud siendo cura y Arzobispo de Buenos Aires. El hecho de no vivir en el Palacio Apostólico, parece un dato menor pero no es", añadió por Salí con La Red.

Martínez fue uno de los tres curas que recibieron la protección y cuidado por parte de Bergoglio en la última dictadura cívico militar. “Las mentiras tienen patas cortas; hay un refrán que dice ‘para conocer al rengo hay que dejarlo andar’. Hay cosas tan burdas que no sostienen el menor análisis”, enfatizó el cura sobre los cuestionamientos a quien, en esa época oscura de la Argentina, era el provincial de la Compañía de Jesús.

Carta completa:

Querido Quique: Hoy recibí la carta del pasado 1 de mayo. Me trajo mucha alegría, La descripción de la Fiesta Patronal me trajo aire fresco. Yo estoy bien y no he perdido la paz frente a un hecho totalmente sorpresivo, y esto lo considero un don de Dios.

Procuro tener el mismo modo de ser y de actuar que tenía en BS As, porque, si a mi edad cambio, seguro que hago el ridículo. No quise ir al Palacio Apostólico a vivir, voy sólo a trabajar y a las audiencias. Me quedé a vivir en la Casa Santa Marta, que es una casa (donde nos alojábamos durante el Cónclave)de huéspedes para obispos, curas y laicos. Estoy a la vista de la gente y hago la vida normal: misa pública a la mañana, como en el comedor con todos, etc. Esto me hace bien y evita que quede aislado.

Quique, saludos a tus feligreses. Te pido, por favor, que reces y hagas rezar por mí. Saludos a Carlos y Miguel. Que Jesús te bendiga y la Virgen Santa te cuide.

A seis años de publicado Summorum Pontificum todavía hay obispos que maquinan para suprimirlo


Se trata de los obispos de la región de Tavoliere, Italia. La historia es referida hoy en primera página de Il Foglio, págs. 1 y 4 (copia facsimilar en la imágen, click para ampliar), en una nota firmada por por Matteo Matzuzzi, quien amplía una información que Sandro Magister publicó el pasado sábado, May-25-2013, en su blog (ver aquí), y es aquella referenete al obispo de Conversano y Monopoli, Mons. Domenico Padovano, quien habría relatado al clero de su diócesis lo ocurrido durante la reciente visita Ad Limina, cuando se quejó ante el Papa Francisco de las divisiones que causan los tradis. Lo que no se sabía con certeza es que los sres. obispos de Tavoliere lo que quieren es que el Motu Proprio Summorum Pontificum sea abolido, o por lo menos, restringido fuertemente. Esto escribe Matzuzzi:

[...]

Luego le tocó al Obispo de Conversano y Monopoli, Domenico Padovano, que al clero de su diócesis ha narrado cómo la prioridad de los obispos de la región de Tavoliere ha sido la de explicar al Papa que la Misa en rito antiguo está creando grandes divisiones al interior de la Iglesia. Mensaje sobreentendido: el [motu proprio] Summorum Pontificum debe suprimirse, o al menos [ser] fuertemente limitado. Pero Francisco ha dicho no.

Es siempre Monseñor Padovano quien lo dice, explicando que Francisco le ha respondido que vigilará sobre los extremismos de ciertos grupos tradicionalistas, pero sugiriendo también atesorar la tradición y crear los presupuestos [condiciones] para que ella pueda convivir con la innovación. A tal propósito, como escribe Magister, Bergoglio también habría narrado las presiones experimentadas después de la elección para relevar al maestro de ceremonias litúrgicas, aquel Guido Marini que el Papa dibujó como un tradicionalista que había sido enviado de Génova, la ciudad de la cual en 2007 se fue a regañadientes obedeciendo la voluntad de Benedicto XVI, que lo quería en Roma. También en este caso, Francisco ha opuesto su rechazo a todo cambio en la oficina de las ceremonias. Y lo ha hecho “para sacar provecho de su preparación tradicional”, permitiendo poco y suavemente al protagonista Marini “aprovecharse de mi formación más emancipada”.

[...]