Monday, May 13, 2013

Benedicto XVI es “Sumo Pontífice emérito”


Si lo dice el Anuario Pontificio...

Lean la nota de Vatican Insider.

“Así os consagramos, a Vos que sois Madre de la Iglesia, el Ministerio del nuevo Papa...”




Se ha realizado hoy la consagración (texto original en portugués) de su Pontificado a Nuestra Señora de Fátima solicitada expresamente por el Papa Francisco al Card. Policarpo, patriarca de Lisboa, quien en las imágenes superiores, proporcionadas por el santuario de Fátima, se aprecia durante el momento que efectuaba la consagración.

Este un informe de agencia Europa Press, May-13-2013.

ROMA, 13 (EUROPA PRESS) El Pontificado del Papa Francisco ha sido consagrado este lunes a la Virgen de Fátima por el cardenal patriarca de Lisboa, José Policarpo, "como respuesta a la petición presentada por el Papa al cardenal Patriarca de Lisboa", según informa la web del Santuario.

La consagración se ha llevado a cabo en el Altar del Recinto de Oración "al servicio pastoral del Papa" tal y como han pedido los obispos portugueses al finalizar la Celebración Eucarística de la peregrinación internacional del 12 y 13 de mayo.

En el discurso de apertura de la 181 Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Portuguesa, el cardenal Policarpo, precisó que el Papa Francisco le había pedido en dos ocasiones que consagrase su ministerio petrino a Nuestra Señora de Fátima y manifestó que este mandato lo podría cumplir solo "en el silencio de la oración" pero que "sería bello que toda la Conferencia Episcopal se asociase a la realización de esta petición".

Por su parte, Benedicto XVI en su viaje a Portugal en mayo de 2010 consagró a la Virgen de Fátima a todos los sacerdotes y agradeció a la Virgen haber salvado la vida de Juan Pablo II después del atentado sufrido en la plaza de San Pedro el 13 de mayo de 1981 durante una audiencia general de los miércoles.

Así mismo Benedicto XVI pidió a la Virgen en 2010, en el año sacerdotal y en medio de la crisis de los casos de abusos sexuales, que les ayudara a ser dignos sucesores de su Hijo.

La peregrinación internacional de mayo de 2013 con el tema 'Para Dios nada es imposible', con motivo de los 96 años de la primera aparición de Nuestra Señora a los videntes Lucía, Francisco y Jacinta, ha sido presidida por el arzobispo de San Sebastián de Río de Janeiro, Orani Tempesta.

La Agência Ecclesia añade que “después del momento de la consagración del pontificado, al final de la Misa, el obispo de Leiria-Fátima, D. António Marto, leyó un mensaje enviado por la Nunciatura Apostólica en Portugal”.

“El Santo Padre expresó su agrado por la iniciativa y un profundo reconocimiento por la satisfacción de su deseo en unión de oración con todos los peregrinos de Fátima, a los cuales, de corazón, concede la bendición apostólica propiciadora de todos los bienes”, señala Agência Ecclesia dice el texto de la Nunciatura.


Actualización May-14-2013: La traducción integral al español del texto del acto de consagración ha sido publicada por el santuario de Fátima.

CONSAGRACIÓN A NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA DEL MINISTERIO DEL PAPA FRANCISCO

Fátima, 13 de mayo de 2013

Virgen Santísima,

1- Estamos ante tus pies, los Obispos de Portugal y esta multitud de peregrinos, en el 96º Aniversario de tu aparición a los Pastorcitos, en esta Cova de Iría, para dar cumplimiento al deseo del Papa Francisco, claramente expresado, de consagraros a Ti, Virgen de Fátima, su Ministerio de Obispo de Roma y de Pastor Universal. Así os consagramos Señora, Tú que eres Madre de la Iglesia, el Ministerio del nuevo Papa: llena su corazón de la ternura de Dios, que Tú experimentaste como nadie, para que él pueda abrazar a todos los hombres y mujeres de este tiempo con el Amor de Tu Hijo Jesucristo. La humanidad contemporánea necesita sentirse amada, por Dios y por la Iglesia. Solo sintiéndose amada vencerá la tentación de la violencia, del materialismo, del olvido de Dios, de la perdida del rumbo que la conducirá a un mundo nuevo, donde el amor reinará. Dale el don del discernimiento para saber identificar los caminos de la renovación de la Iglesia; dale coraje para no dudar en seguir los caminos sugeridos por el Espíritu Santo; ampáralo en las horas duras de sufrimiento, a vencer, en la caridad, las provocaciones que la renovación de la Iglesia le traerá. Estate siempre a su lado, pronunciando con él aquellas palabras que bien conoces: “Yo soy la Sierva del Señor, hágase en mi Tu palabra”.

2- Los caminos de renovación de la Iglesia nos llevan a redescubrir la actualidad del mensaje que dejaste a los Pastorcitos: la exigencia de la conversión a Dios que ha sido muy ofendido, porque tan olvidado. La conversión es siempre un regreso al amor de Dios. Dios perdona porque nos ama. Es por eso que su amor se llama misericordia. La Iglesia, protegido por vuestra solicitud maternal y guiada por este Pastor, se tiene que afirmar, siempre más, como lugar de la conversión y del perdón, porque en ella la verdad se exprime siempre en la caridad.

Tú indicaste la oración como el camino decisivo de la conversión. Enseña a la Iglesia, de la que eres miembro y modelo, a ser, cada vez más, un pueblo orante, en comunión con el Santo Padre, el primer orante de este pueblo y también en comunión silenciosa con el anterior Papa, Su Santidad Benedicto XVI, que escogió el camino del orante silencioso, desafiando a la Iglesia hacia los caminos de la oración.

3- En Tu Mensaje a los Pastorcitos, aquí en Cova de Iría, pusiste en relevo el Ministerio del Papa, “el Hombre vestido de blanco”. Tres de los últimos Papas se hicieron peregrinos de Tu Santuario. Solo Tú, Señora, en vuestro amor maternal a toda la iglesia, puedes poner en el corazón del Papa Francisco el deseo de ser peregrino de este Santuario. No es algo que se le pueda pedir por otras razones; solo la complicidad silenciosa entre Tú y él lo llevará a sentirse atraído por esta peregrinación en la certeza de que será acompañado por millones de creyentes, dispuestos a oír de nuevo vuestro mensaje.

Aquí, en este Altar del Mundo, él podrá bendecir a la humanidad, hacer sentir al mundo de hoy que Dios ama a todos los hombres y mujeres de nuestro tiempo, que la Iglesia los ama y que Tú, Madre del Redentor, los conducís con ternura a los caminos de la salvación.

José, Cardenal-Patriarca
Presidente de la Conferencia Episcopal Portuguesa