Sunday, May 05, 2013

Satanistas en el Vaticano


El P. Gabriele Amorth lo ha afirmado en muchas ocasiones, sin haberse nunca retractado: En el Vaticano hay sectas satánicas (ver aquí). Incluso existe la historia aquella de que las restauraciones hechas a comienzos de este siglo a la Capilla Paulina del Vaticano incluían su reconsagración por un rito satánico realizado allí en 1963 (ver aquí).

En esta entrada regresamos al mismo argumento con las palabras extractadas del libro “Memorias de un exorcista. Mi lucha contra Satána.” del P. Amorth entrevistado por Marco Tosatti (Barcelona. Indicios Editores : Ediciones Urano, 2010).


Satanistas en el Vaticano

Don Gabriele, antes ha dicho usted que algunas sectas son poco serias, mientras que otras son mucho más terribles.

Desde luego, algunas son terriblemente serias. Y, por desgracia, las hay por todas partes, incluso en el Vaticano.

¿En el Vaticano?

Sí, en el Vaticano hay miembros de sectas satánicas.

¿Y quiénes son los implicados? ¿Se trata de curas o de laicos?

Hay curas, monseñores y hasta cardenales.

Disculpe, don Gabriele, pero... ¿usted cómo lo sabe?

Lo sé por personas que me lo han contado y que han tenido ocasión de comprobarlo directamente. Además, el mismo demonio se ha visto obligado a confesarlo en más de una ocasión durante los exorcismos.

¿El Papa está informado de ello?

Claro que está informado. Y hace lo que puede... Es algo escalofriante. Tenga en cuenta que Benedicto XVI es un Papa alemán, y en su país siempre han sido muy reacios a creer en estas cosas. De hecho, en Alemania casi no hay exorcistas; sin embargo, el Papa cree. Tuve ocasión de hablar con él tres veces, cuando aún era prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y ¡vaya si cree! Además, ha hablado de ello explícitamente y en público muchas veces. Incluso nos recibió como asociación de exorcistas, e hizo un bonito discurso animándonos, elogiando nuestro apostolado. Por otra parte, no olvidemos que Juan Pablo II habló muchísimo del diablo y el exorcismo.

Entonces es cierto lo que decía Pablo VI: el humo de Satanás ha entrado en la Iglesia.

Por desgracia, es cierto; en la Iglesia hay adeptos a las sectas satánicas. Pablo VI dijo lo del «humo de satanás» el 29 de Junio de 1972. Y, como la frase suscitó un gran escándalo, el 15 de Noviembre del mismo año dedicó uno de sus discursos del miércoles al demonio, con frases muy duras. Sólo que su discurso no tuvo repercusiones prácticas. Rompió el hielo, eso sí, y levantó el velo de silencio y censura que se había echado durante tanto tiempo, pero nada más. Se necesitaba alguien como yo, un hombre insignificante, un don nadie, para dar la voz de alarma y obtener repercusiones prácticas.

Sueño medjugorista: Que el Papa emérito vaya a Medjugorje

¿No era Schopenhauer el que decía que “los sueños, sueños son”? Bueno, este es un sueño convertido en ‘información’ de primera página; concretamente en un artículo de primera página de Libero, May-03-2013, págs 1 y 14 (copia facsimilar en la imágen), firmado por Antonio Socci. En el artículo en el cual Socci teoriza que “ahora que Ratzinger no tiene vínculos, podría ir a Medjugorje”, el mismo Socci comienza manifestando que se trata meramente de un sueño suyo: “He ‘soñado’ recibir la noticia que Joseph Ratzinger tenga la intención de viajar a Medjugorje”. De allí sigue teorizando con su “sueño”, para pasar a una especie de imprimatur que daría el Papa emérito con su presencia a las presuntas apariciones si viaja al lugar de las mismas.

Este febril “sueño” medjugorista queda sencillamente desvirtuado por las propias palabras del Papa emérito durante su última audiencia general (Feb-27-2013), cuando dijo: “No regreso a la vida privada, a una vida de viajes, reuniones, recepciones, conferencias, etc”. Por cuanto vemos poco verosimil que el Papa que “para el mundo” estará “oculto” (cf. encuentro con los párrocos y el clero de Roma, Feb-14-2013), renuncie a ello para alentar el delirante “sueño” de algunos.


Texto completo de la entrevista de L'Osservatore Romano al sustituto de la Secretaría de Estado

En una entrada anterior nos referimos a esta entrevista y en su momento la actualizamos con los apartes de la misma presentados por V.I.S.; ahora, transcribimos el texto integral en español de la entrevista al sustituto de la Secretaría de Estado, Mons. Angelo Becciu, tal y como está publicada en L'Osservatore Romano, edición semanal en lengua española, May-03-2013, pág 7.


Entrevista al sustituto de la Secretaría de Estado
La reforma del Papa Francisco

En esta entrevista concedida a nuestro periódico el arzobispo Angelo Becciu, sustituto de la Secretaría de Estado, profundiza en la decisión del Papa Francisco de constituir un grupo de ocho cardenales para que le aconsejen en el gobierno de la Iglesia. Una opción que se ha de entender en clave teológica, porque, como apunta el prelado en esta entrevista, «aconsejar tiene una función muy relevante: ayudar al superior en la obra de discernimiento, es decir, a comprender lo que el Espíritu pide a la Iglesia en un momento histórico preciso».

Sobre la reforma de la Curia se han escuchado muchas voces: equilibrio de poderes, moderadores, coordinadores, «superministerios de economía», revoluciones...

En efecto, es algo extraño: el Papa aún no se ha reunido con el grupo de consejeros que eligió y ya abundan los consejos. Después de hablar con el Santo Padre, puedo decir que en este momento es absolutamente prematuro avanzar alguna hipótesis sobre el futuro ordenamiento de la Curia. El Papa Francisco está escuchando a todos, pero en primer lugar querrá escuchar a quienes eligió como consejeros. Sucesivamente se preparará un proyecto de reforma de la Pastor bonus, que obviamente deberá seguir su proceso.

Se habló mucho también del IOR, el Instituto para las obras de religión; alguien se ha apresurado a prever su supresión...

El Papa se ha sorprendido al ver que le atribuían frases que nunca ha pronunciado y que tergiversan su pensamiento. La única mención al respecto fue durante una breve homilía en Santa Marta, improvisando, en la que recordó de modo apasionado que la esencia de la Iglesia consiste en una historia de amor entre Dios y los hombres, y que las diversas estructuras humanas, entre las cuales el IOR, son menos importantes. La referencia fue un gesto de humor, motivado por la presencia en la misa de algunos empleados del Instituto, en el contexto de una seria invitación a no perder nunca de vista la esencialidad de la Iglesia.

¿Se debe prever que no será inminente una reestructuración de la actual conformación de los dicasterios?

No sé prever los tiempos. El Papa, sin embargo, nos ha pedido a todos los responsables de los dicasterios que continuemos en nuestro servicio, pero no ha querido proceder, por el momento, a confirmación alguna en los cargos. Lo mismo vale para los miembros de las Congregaciones y de los Consejos pontificios: el ciclo normal de confirmaciones o nombramientos, que se realiza al término de los mandatos quinquenales, está suspendido por el momento, y todos continúan en su cargo «hasta nueva disposición » (donec aliter provideatur). Esto indica la voluntad del Santo Padre de tomar el tiempo necesario de reflexión —y de oración, no deberíamos olvidarlo— para tener una visión amplia de la situación.

A propósito del grupo de consejeros, alguien ha llegado a sostener que una elección como esa puede poner en tela de juicio el primado del Papa...

Se trata de un órgano consultivo, no decisorio, y en verdad no veo cómo la opción del Papa Francisco pueda poner en tela de juicio el primado. Es verdad, en cambio, que se trata de un gesto de gran relevancia, que quiere dar una indicación precisa sobre la modalidad con la que el Santo Padre quiere ejercer su ministerio. No debemos olvidar, en efecto, cuál es la primera tarea asignada al grupo de los ocho cardenales: asistir al Pontífice en el gobierno de la Iglesia universal. No quisiera que la curiosidad por el ordenamiento y las estructuras de la Curia romana desplazara a un segundo plano el sentido profundo del gesto realizado por el Papa Francisco.

Pero la expresión «aconsejar», ¿no es demasiado indefinida?

Al contrario, aconsejar es una acción importante, que en la Iglesia está definida teológicamente y se realiza a muchos niveles. Pensemos, por ejemplo, en los organismos de participación en las diócesis y en las parroquias, o en los consejos de superiores, provinciales y generales, en los institutos de vida consagrada. La función de aconsejar se debe interpretar en clave teológica: desde una perspectiva mundana deberíamos decir que un consejo sin poder deliberativo es irrelevante, pero esto significaría equiparar a la Iglesia a una empresa. En cambio, teológicamente aconsejar tiene una función muy relevante: ayudar al superior en la obra de discernimiento, es decir, a comprender lo que el Espíritu pide a la Iglesia en un momento histórico preciso. Sin esta referencia, por lo demás, no se comprendería nada ni siquiera del significado auténtico de la acción de gobierno en la Iglesia.

¿Qué sentimientos experimenta al colaborar con el Papa Francisco?

Colaboré de cerca con el Papa Benedicto y ahora estoy continuando mi servicio con el Papa Francisco. Naturalmente, cada uno tiene su propia personalidad, su propio estilo, y me siento de verdad un privilegiado por este estrecho contacto con dos hombres totalmente entregados al bien de toda la Iglesia, desprendidos de sí mismos, inmersos en Dios y con una única pasión: dar a conocer la belleza del Evangelio a las mujeres y a los hombres de hoy.

Tres Avemarías por Francisco



Hermanos y hermanas,

¡Buenas noches! Muchas gracias por vuestra presencia en la casa de la mamá de Roma, de nuestra Madre. ¡Viva la Salus Populi Romani! ¡Todos: Viva la Salus Populi Romani! Viva la Virgen. Es nuestra Madre. Encomendémonos a ella, para que ella nos custodie como una buena madre. Yo rezo por vosotros, pero os pido que oreís por mí, porque lo necesito. Tres “Aves” por mí. Les deseo un buen Domingo, mañana. Adiós. Ahora voy a dar la bendición a Vosotros y a toda vuestra familia. Los bendiga el Padre Todopoderoso… Buen Domingo.

S.S. Francisco
Palabras a los fieles reunidos en la plaza
después del rezo del Santo Rosario
en la Basílica Papal de Santa María la Mayor
May-04-2013
[Traducción: Secretum Meum Mihi]

La Mamá que nos ayuda a crecer





Agradezco a Uds. que hoy han venido a rezar a la Virgen, a la Madre, a la Salus Populi Romani

Esta tarde estamos aquí ante María. Hemos rezado bajo su guía maternal para que nos conduzca a estar cada vez más unidos a su Hijo Jesús, le hemos traído nuestras alegrías y nuestros sufrimientos, nuestras esperanzas y nuestras dificultades, la hemos invocado con la bella advocación de Salus Populi Romani, pidiendo para todos nosotros, para Roma y para el mundo que nos done la salud. Sí, porque María nos da la salud, es nuestra salud.

Jesucristo, con su Pasión, Muerte y Resurrección, nos trae la salvación, nos dona la gracia y la alegría de ser hijos de Dios, de llamarlo en verdad con el nombre de Padre. María es madre y una madre se preocupa sobre todo por la salud de sus hijos, sabe cuidarla siempre con amor grande y tierno. La Virgen custodia nuestra salud. ¿Qué quiere decir esto? Pienso sobre todo en tres aspectos: nos ayuda a crecer, a afrontar la vida, a ser libres.


1. Una mamá ayuda a los hijos a crecer y quiere que crezcan bien, por ello los educa a no ceder a la pereza - que también se deriva de un cierto bienestar – a no conformarse con una vida cómoda que se contenta sólo con tener algunas cosas. La mamá cuida a los hijos para que crezcan más y más, crezcan fuertes, capaces de asumir responsabilidades, de asumir compromisos en la vida, de tender hacia grandes ideales. El Evangelio de san Lucas dice que, en la familia de Nazaret, Jesús " iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él " (Lc 2, 40). La Virgen hace precisamente esto con nosotros, nos ayuda a crecer humanamente y en la fe, a ser fuertes y a no ceder a la tentación de ser hombres y cristianos de una manera superficial, sino a vivir con responsabilidad, a tender cada vez más hacia lo alto.

2. Una mamá además piensa en la salud de sus hijos, educándolos también a afrontar las dificultades de la vida. No se educa, no se cuida la salud evitando los problemas, como si la vida fuera una autopista sin obstáculos. La mamá ayuda a los hijos a mirar con realismo los problemas de la vida y a no perderse en ellos, sino a afrontarlos con valentía, a no ser débiles, y saberlos superar, en un sano equilibrio que una madre "siente" entre las áreas de seguridad y las zonas de riesgo. Y esto una madre sabe hacerlo. Lleva al hijo no siempre sobre el camino seguro, porque de esta manera no puede crecer. Pero tampoco solamente sobre el riesgo, porque es peligroso. Una madre sabe equilibrar estas cosas. Una vida sin retos no existe y un chico o una chica que no sepa afrontarlos poniéndose en juego ¡no tiene columna vertebral! Recordemos la parábola del buen samaritano: Jesús no propone la conducta del sacerdote y del levita, que evitan socorrer al hombre que había caído en manos de ladrones, sino el samaritano que ve la situación de ese hombre y la afronta de una manera concreta. María ha vivido muchos momentos no fáciles en su vida, desde el nacimiento de Jesús, cuando para ellos "no había lugar para ellos en el albergue" (Lc 2, 7), hasta el Calvario (cfr. Jn 19, 25). Y como una buena madre está cerca de nosotros, para que nunca perdamos el valor ante las adversidades de la vida, ante nuestra debilidad, ante nuestros pecados: nos da fuerza, nos muestra el camino de su Hijo. Jesús en la cruz le dice a María, indicando a Juan: "¡Mujer, aquí tienes a tu hijo!" y a Juan: "Aquí tienes a tu madre"(cfr. Jn 19, 26-27). En este discípulo todos estamos representados: el Señor nos confía en las manos llenas de amor y de ternura de la Madre, para que sintamos que nos sostiene al afrontar y vencer las dificultades de nuestro camino humano y cristiano. No tener miedo de las dificultades. Afrontarlas con la ayuda de la madre

3. Un último aspecto: una buena mamá no sólo acompaña a los niños en el crecimiento, sin evitar los problemas, los desafíos de la vida, una buena mamá ayuda también a tomar las decisiones definitivas con libertad. Esto no es fácil. Pero una madre sabe hacerlo, en este momento en que reina la filosofía de lo provisorio. Pero, ¿qué significa libertad? Por cierto, no es hacer todo lo que uno quiere, dejarse dominar por las pasiones, pasar de una experiencia a otra sin discernimiento, seguir las modas del momento; libertad no significa, por así decirlo, tirar por la ventana todo lo que no nos gusta. La libertad se nos dona ¡para que sepamos optar por las cosas buenas en la vida! María como buena madre nos educa a ser, como Ella, capaces de tomar decisiones definitivas, con aquella libertad plena con la que respondió "sí" al plan de Dios para su vida (cfr. Lc 1, 38).

Queridos hermanos y hermanas, ¡qué difícil es, en nuestro tiempo, tomar decisiones definitivas! Nos seduce lo provisorio. Somos víctimas de una tendencia que nos empuja a lo efímero... ¡como si deseáramos permanecer adolescentes para toda la vida! ¡No tengamos miedo de los compromisos definitivos, de los compromisos que involucran y abarcan toda la vida! ¡De esta manera, nuestra vida será fecunda! Y ¡esto es libertad! Tener el coraje de tomar decisiones con grandeza.

Toda la existencia de María es un himno a la vida, un himno de amor a la vida: ha generado a Jesús en la carne y ha acompañado el nacimiento de la Iglesia en el Calvario y en el Cenáculo. La Salus Populi Romani es la mamá que nos dona la salud en el crecimiento, para afrontar y superar los problemas, en hacernos libres para las opciones definitivas; la mamá que nos enseña a ser fecundos, a estar abiertos a la vida y a ser cada vez más fecundos en el bien, en la alegría, en la esperanza, a no perder jamás la esperanza, a donar vida a los demás, vida física y espiritual.

Es lo que te pedimos esta tarde, Oh María, Salus Populi Romani, para el pueblo de Roma, para todos nosotros: dónanos la salud que sólo tú puedes donarnos, para ser siempre signos e instrumentos de vida.

S.S. Francisco
Rezo del Santo Rosario en la Basílica Papal de Santa María la Mayor
May-04-2013
[Traducción: Radio Vaticano]