Wednesday, April 10, 2013

Audios revelan posición favorable de tres cardenales curiales respecto de Maciel


La información ha sido publicada por el diario Zócalo Saltillo. En ella, sustentada con grabaciones, se denota cómo después de haberse tomado medidas concretas sobre el Fundador de los Legionarios de Cristo inmediatamente comenzado el Pontificado de Benedicto XVI, tres cardenales curiales manifestaban su apoyo a Maciel.



Este es el primer artículo, Abr-08-2013, el cual sirve de introcucción al tema.

Cardenales encubren los abusos de Marcial Maciel

Por Paola A. Praga
08/04/2013 - 01:43 PM


Saltillo, Coah.- A pesar de que el Vaticano emitió un documento oficial refiriéndose a Marcial Maciel como un sacerdote que tuvo “comportamientos gravísimos y objetivamente inmorales”, y a veces como “verdaderos delitos”, los cardenales Darío Castrillón Hoyos, Franc Rodé y Angelo Sodano –señalados como cómplices del sacerdote mexicano, quien abusó sexualmente de niños– limpiaron la imagen al interior de la Legión.

Zócalo Saltillo tuvo acceso a las grabaciones en las que los cardenales se muestran realizando labor de limpieza de la imagen de Maciel, a pesar de la disposición del entonces papa Benedicto XVI de dejar de encubrir los abusos sexuales y millonarios desfalcos que realizó el sacerdote a varias familias mexicanas y europeas.

Una vez acordada entre los cardenales y la cúpula legionaria, la estrategia para encubrir a Maciel, procedieron a manifestar su total apoyo a la Legión realizando eventos, junto a las autoridades de esta congregación religiosa.

Así, el cardenal Sodano visitó a los legionarios en abril del 2009 y el cardenal Rodé, en compañía del cardenal Raffaele Farina, bendijo el nuevo edificio de la dirección general de los Legionarios de Cristo en mayo 2009, en Roma, Italia, donde se dio un discurso de perdón y devoción hacia el padre Maciel.

Las grabaciones de las conferencias de los tres cardenales fueron presentadas a las comunidades de legionarios en el mundo y las fotografías y reseñas de las visitas de los cardenales a las casas de los Legionarios en Roma se hicieron circular entre legionarios y gente del Regnum Christi.

Los tres prelados había sido señalado como encubridores en el caso de Maciel. Diversos medios de comunicación mexicanos e italianos dieron a conocer que una demanda fundamentada sobre los abusos del legionario había llegado al Vaticano a mediados de los años 90, pero no fue investigada hasta que Benedicto XVI dio la orden a finales de 2004, unos meses antes de suceder a Juan Pablo II.

En 2008, el entonces prefecto de la Vida Religiosa, cardenal Franc Rodé, reconoce una crisis en la Legión, sin embargo es claro: perdona a Marcial Maciel ante los presentes y comparándolo con la Palabra Divina.

» Cardenal colombiano Darío Castrillón Hoyos: causó polémica en una carta dirigida al Obispo de la Diócesis francesa de Bayeux-Lysieux, monseñor Pican, en la que le felicitaba por haberse negado a entregar a los tribunales civiles a un cura acusado de abusos sexuales a menores, que había sido condenado por ello a tres meses de cárcel.

» Cardenal Franc Rodé, esloveno y prefecto de la Congregación para los Religiosos, en 2004 es llamado al seno de la Curia Romana, asume el cargo de prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica. Benedicto XVI lo nombró cardenal en 2006, convirtiéndole en Cardenal Diácono del diaconato de San Francisco Javier en Garbatella. El papa Benedicto XVI aceptó su renuncia al cargo de prefecto en 2011,

» Cardenal italiano Angelo Sodano, ex secretario de Estado del Vaticano y decano del Colegio Cardenalicio de la Iglesia católica desde abril de 2005, y señalado por haber sido comprado con donaciones por Maciel para que le ofreciera protección en Roma, cuando se encontraba cercano al papa Juan Pablo II.

Este es el segundo artículo, Abr-08-2013, el cual incluye audios que respaldan la información.

AUDIOS: Absuelven cardenales pecados de Marcial Maciel

Por Paola A. Praga
08/04/2013 - 02:38 PM


México.- Sin la menor consideración a las víctimas de los abusos y las atrocidades del sacerdote Marcial Maciel, los Legionarios de Cristo otorgaron un perdón simbólico al fundador de la congregación, utilizando el Evangelio y la caristía humana.

A pesar de que el Vaticano emitió un documento oficial refiriéndose a Maciel, como un sacerdote que tuvo “comportamientos gravísimos y objetivamente inmorales” y a veces como “verdaderos delitos”, los cardenales Darío Castrillón Hoyos, Franc Rodé y Angelo Sodano señalados como cómplices del sacerdote mexicano limpiaron la imagen al interior de la Legión.

En tres encuentros con seminaristas, sacerdotes y laicos pertenecientes a los Legionarios de Cristo, los sacerdotes lanzaron un mensaje de unidad, en el que dejan el juicio de Maciel a Dios y al mundo, mientras piden su devoción a la figura del sacerdote, acusado de pederastia.

El trío de prelados ha sido señalado como encubridores en el caso de Marcial Maciel, diversos medios de comunicación mexicanos e italianos dieron a conocer que una demanda fundamentada sobre los abusos de Maciel había llegado al Vaticano a mediados de los años 90, pero no fue investigada.

En tres encuentros con seminaristas, sacerdotes y l hasta que Ratzinger dio la orden a finales de 2004, unos meses antes de suceder a Juan Pablo II.

Por diversas investigaciones y denuncias hechas ante la prensa, se sabe que Maciel mantenía en silencia a Sodano y Rodé con regalos de diverso género, mientras ambos pagaban siendo proclives ante cualquier instancia eclesial.

Hacia 1956, cuatro obispos mexicanos alertaron a la oficina del Vaticano encargada de las órdenes religiosas sobre señalamientos de seminaristas y otros legionarios acerca del comportamiento de Maciel, que incluía el uso de drogas y supuestos abusos sexuales.

El Vaticano inició una investigación y ordenó que el fundador de los Legionarios de Cristo fuera suspendido como cabeza de los Legionarios mientras se realizaba la indagatoria. Maciel, sin embargo, fue reinstalado como superior de la orden en 1958.

En 1998, algunas víctimas de Maciel, incluido José Barba, quien denunció abuso sexual de parte del sacerdote, iniciaron un proceso canónico en su contra ante la Congregación para la doctrina de la Fe del Vaticano, entonces encabezada por el cardenal Joseph Ratzinger, quien se convertiría en Papa bajo el nombre de Benedicto XVI.

Ya bajo su pontificado, el Vaticano ordenó en 2006 a Maciel retirarse de la vida sacerdotal. Para 2010, el Vaticano denunció que Maciel llevó una doble vida inmoral tras las revelaciones de que abusó sexualmente de seminaristas, aunque no hizo mención sobre posibles complicidades e incluso señaló que los crímenes fueron “desconocidos para la gran mayoría de los Legionarios”.

JUICIO SECRETO: LIBRAN A MACIEL

Zócalo Saltillo tuvo acceso a los discursos pronunciados por los cardenales, en diversas conferencias que tuvieron lugar en la sede de la dirección general de los Legionarios de Cristo en Roma, ubicada en la avenida Vía Aurelia, numero 677, en Italia.

Las reuniones se realizaron en noviembre de 2008, la fecha la menciona uno de los cardenales al hablar del cercano 64 aniversario de la ordenación sacerdotal de Maciel, es decir, el 26 de noviembre de 1944.

En las tres presentaciones de los cardenales ante seminaristas, religiosas de la orden y otros bienhechores de la Legión, estuvo presente el sacerdote mexicano Álvaro Corcuera, actual director de los Legionarios de Cristo.

El cardenal colombiano Dario Castrillon Hoyos, presentado con honores, “su eminencia” es descrito por el sacerdote Álvaro Corcuera como uno de los principales precursores de la Legión y agradece comparta su sabiduría en un momento difícil.

“Quiero hablar sin el mínimo asomo de prudencia diplomática, de mentira social religiosa, odio la mentira social religiosa… Un hombre escogido por Dios como Marcial Maciel tomó la luz divina e hizo lo que Dios quería, yo me sorprendí tanto como se han podido sorprender los que nunca sabían nada, pero me bastaron cinco minutos de reflexión para quedarme tranquilo”.

Castrillón continúa, mientras los presentes guardan silencio. “Cristo quiso poner en su geografía una cantidad de mujeres de dudosa ortografía, ya que el no tenía pecado, se rodeó genéticamente del pecado, podemos entenderlo así.

Y se refiere a Maciel, “gloria a la Legión aunque victima de la debilidad humana, víctima de la fuerza del mal, un hombre escogido por Dios haya tenido que pagarle también el tributo al mal”.

“No sean ustedes aquellos de quienes la Iglesia del mundo pueda decir mañana, éstos desnudaron a su padre, hicieron ver sus vergüenzas, no, el hijo no es juez del padre, hay tribunales que juzguen y que se equivoquen en el juicio o en la forma.

“Él (Maciel) dijo: no puede ser tan idiota de decir no es cierto, cuando sabe que sí es cierto, pero el tener una unión afectiva dentro de una genética espiritual, hace que podamos asumir con derecho una postura distinta de la que los enemigos de la Iglesia y por tanto de la Legión quisieran que se asuma”.

Castrillón Hoyos invita a no juzgar y deja la responsabilidad moral en los creyentes, en el mundo exterior, fuera de la Legión, sin mencionar en ningún momento a las víctimas de la pederastia.

“Que juzgue el mundo, ese mundo corrompido e hipócrita, que juzgue, pero que no haya ningún legionario que como el hijo malo de Noé se burle de las vergüenzas de su padre, cubrirlo no es encubrir el pecado, es tender el manto amoroso de la familia”.

ENCUENTRO CON EL PAPA

Incluso, el cardenal Castrillón Hoyos cuenta a los seminaristas su veneración a Maciel, y recuerda un episodio frente al papa Benedicto XVI:

“Yo lo vi un día ante el Papa el modo en que este hombre hablaba, y no era hipocresía, ya en ese momento tenía sus problemas pero por los labios de él ese día, que cosas importantes duras y sabias le dijo al Papa y éramos tres, cuatro personas los que estábamos ahí, yo venero al padre Maciel”.

“No necesito ni siquiera pensar que estaba enfermo mental para hacer algunas cosas, prefiero pensar que estaba en plena capacidad mental, víctima de la debilidad…entender la humildad porque mi padre (Maciel) fue débil y por eso voy a entender a los débiles, pero mi padre me dio tanta fuerza y tanta riqueza, esta legión que está desafiando al mundo”.

"YO ABSUELVO A MACIEL"

En 2008, el entonces prefecto de la Vida Religiosa, cardenal Franc Rodé, reconoce una crisis en la Legión, sin embargo es claro: perdona a Marcial Maciel, ante los presentes y comparándolo con la palabra divina.

“Encontramos en Mateo 7:17 todo árbol bueno da frutos buenos, pero el árbol malo da frutos malos, un árbol bueno no puede reproducir frutos malos, ni un árbol malo producir frutos buenos, el fruto es bueno, el fruto es extraordinariamente bueno…”

“Es excelente óptimo, se puede decir que el árbol es malo, yo diría en pura lógica que no, y yo absuelvo, yo absuelvo al padre Maciel, no lo juzgo…” sentencia, mientras la audiencia guarda silencio.

Rodé continúa, “¿Digo demasiado? Sólo lean este pasaje del Evangelio: todo árbol bueno da frutos buenos, un árbol bueno no puede producir frutos malos, y un árbol malo no puede producir frutos buenos.

“Es evidente que puede haber una crisis, la primera reacción puede ser de negar todo lo negativo que descubrimos en la persona del fundador y decimos no es posible todo esto es una persecución…”

De la misma forma que el cardenal, Castrillon, Rodé pide no juzgar a Maciel, y pide dejar la absolución a Dios y reconoce la debilidad humana del sacerdote

“Ustedes no tienen que juzgar al padre Marcial, sería equivocado, dejen el juicio al Señor, a Él le toca, en un fundador puede haber debilidades, incluso defectos en el plan psicológico, intelectual incluso en el plan moral y en este caso si hay debilidades en el plan moral lo que se impone es la misericordia, la comprensión”.

Rodé, en su discurso, se opone a la Tolerancia Cero “en la Iglesia no estamos así, esto, dejémoslo a los puritanos, una vez que hemos reconocido que si hay ciertas cosas que no podemos aprobar, después de esto sólo comprensión y misericordia y abstenerse del juicio”.

Pide a los seminaristas y sacerdotes mantener la vocación y no abandonar el objetivo religioso de la Legión.

“Ustedes tienen que decirse que la vocación de ustedes es una vocación que viene de Dios, hubo una cierta influencia del padre Maciel, pero la llamada misma viene de Dios y si la figura se desmorona un poco en su representación no tiene que poner en tela de juicio ni dar pie a una duda sobre su vocación”.

UN ANILLO DE ORO QUE SE LIMPIA

El padre Álvaro Corcuera, director general de los Legionarios de Cristo, en el encuentro que se lleva a cabo en Italia, según se menciona en el audio, presenta con halagos al Cardenal Angelo Sodano, decano del Colegio Cardenalicio de la Iglesia católica desde abril de 2005 y ex secretario del Vaticano.

Dos minutos después, Sodano toma la palabra y se dirige a los legionarios para comparar el apostolado de la congregación con una llama “si es pequeña, la apaga y el viento impetuoso hace que la llama sea más vivida y mas fuerte… así debe entender la legión y ver el fruto de la obra del espíritu santo”.

Pide mantener vivo el carisma y la devoción al legionario “nosotros debemos tener esta gran veneración para nuestro fundador, si todos somos pecadores”.

El ex secretario de estado del Vaticano durante el periodo de Juan Pablo II, compara a Maciel como una joya que si se ensucia se puede limpiar y vuelve a brillar.

“Si un diamante o un anillo de oro por un momento cae en el polvo se ensucia pero después el interesado lo puede limpiar, pero uno puede hacer una fotografía del anillo de oro caído en el barro”.

“Uno puede decir: mira cómo está sucio de barro el anillo del cardenal, pero fue un momento… siempre un diamante es un diamante, por esto puedo concluir me parece que el plan de Dios sobre la Legión es que continúe me parece de la voluntad de los sumos pontífices, de la voluntad de los obispos, tantos cristianos homónimos que han encontrado al señor por medio de nuestro apostolado”.

Con los tres discursos, los prelados concluyeron el proyecto de absolución y limpieza de la imagen de Marcial Maciel en 2008, año en que murió el sacerdote mexicano, nacido en Morelia, Michoacán y del que Zócalo Saltillo ha publicado investigaciones sobre los abusos sexuales y desfalcos monetarios a víctimas de Nuevo León y Coahuila.


¿QUIÉNES SON LOS CARDENALES?

» Cardenal colombiano Darío Castrillón Hoyos: causó polémica en una carta dirigida al obispo de la diócesis francesa de Bayeux-Lysieux, monseñor Pican, en la que le felicitaba por haberse negado a entregar a los tribunales civiles a un cura acusado de abusos sexuales a menores, que había sido condenado por ello a tres meses de cárcel.

» Cardenal Franc Rodé, esloveno y prefecto de la Congregación para los Religiosos, en 2004 es llamado al seno de la Curia Romana, asume el cargo de Prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica. Benedicto XVI lo nombró a cardenal en 2006, convirtiéndole en Cardenal Diácono del diaconato de San Francisco Javier en Garbatella. El papa Benedicto XVI aceptó su renuncia al cargo de prefecto en enero de 2011, por motivos de edad.

» Cardenal italiano Angelo Sodano, ex secretario de Estado del Vaticano y decano del Colegio Cardenalicio de la Iglesia católica desde abril de 2005, y señalado por haber sido comprado con donaciones por Marcial Maciel para que le ofreciera protección en Roma, cuando se encontraba cercano al papa Juan Pablo II.

Hemos revisado los audios y encontramos que dos pertenecen al Card. Angelo Sodano, uno de los cuales no funciona, por lo cual sólo incrustamos el que sí se puede escuchar. Otros cinco audios corresponden al Card. Castrillón, uno sólo de ellos comprende lo que contienen los otros cuatro, por lo que sólo incrustamos ese audio. Los cinco audios restantes corresponden al Card. Franc Rodé, los cuales incluimos en su totalidad.

Este es el audio correspondiente al Card. Sodano.




Este es el audio correspondiente al Card. Castrillón.




Estos son los audios correspondientes al Card. Rodé.










“Benedicto XVI tiene algo muy grave. Ha sufrido un deterioro tremendo”


La frase entrecomillada del título fue pronunciada por la periodista Paloma Gómez Borrero con ocasión de la presentación de su nuevo libro “De Benedicto a Francisco. El Cónclave del cambio” (Planeta). Este es el aparte pertinente de la información proporcionada por El Mundo de España, Abr-09-2013.

La periodista española Paloma Gómez Borerro, una de las vaticanistas con más experiencia, ha asegurado que la salud del Papa Emérito se ha empeorado de manera muy rápida en las últimas semanas. "Benedicto XVI tiene algo muy grave. En 15 días ha sufrido un deterioro físico tremendo, esas son mis noticias", ha afirmado en Madrid durante la presentación de su libro 'De Benedicto a Francisco. El Cónclave del cambio' (Planeta).

Gómez Borrero ha afirmado que lo más probable es que el Papa Emérito no vaya a residir mucho tiempo en el monasterio Mater Ecclesiae, que se encuentra dentro del Vaticano, y cuyas labores de remodelación concluirán en mayo. Además, la periodista ha vaticinado que a Benedicto XVI "no le vamos a ver mucho" a partir de ahora.

[...]

El periódico ABC de Madrid en su edición impresa de Abr-10-2013 (págs. 58 a 60) publica un capítulo del libro en mención. Por considerarlo de interés, reproducimos el adelanto proporcionado por ABC.


Las razones de Benedicto XVI

ABC avanza en exclusiva un capítulo del libro de Paloma Gómez Borrero en el que se desentraña el informe que Benedicto XVI legó a Francisco

Proceso meticuloso «Sé de buena tinta que escucharon unos cuarenta testimonios sobre temas relacionados con la curia. Sin límites ni barreras» ¿Qué dice el informe? «Todos aseguran que "gira alrededor del sexto y del séptimo mandamiento". ¿No son acaso las mayores tentaciones del hombre?» El relevo papal «El Papa se da cuenta de que hace falta una guadaña manejada por un brazo más fuerte para salvar la mies» Bajo siete llaves «Nada más recibirlo, Benedicto guarda el documento, que sin duda será una de las primeras lecturas de su sucesor»

Esta es una historia que debe comenzar por su último capítulo. O, mejor dicho, por el penúltimo, ya que el final, si es que llega a ser escrito, pertenecerá a otro pontificado.

El 17 de diciembre de 2012 tres cardenales fueron recibidos por el Papa y le hicieron entrega de un informe previamente encargado por él. Una frase sencilla, que encierra un enorme secreto. Y que, para empezar, no es del todo exacta. El «informe» no se entrega como quien da un sobre o un cuadernillo, porque estamos hablando de un grueso volumen, hay quien dice que consta de trescientas páginas, que está encuadernado en rojo y no lleva título alguno. El Santo Padre no se limita a recibirlo, sino que de inmediato lo guarda, no bajo siete llaves, sino «setenta veces siete», como el perdón en el Evangelio, decidiendo antes de su histórica renuncia que el informe será entregado solamente al que será su sucesor. Desde el momento en que pronunció el encargo, en abril de ese mismo año, uno de los tres cardenales ha sido recibido privada y reservadamente con mucha frecuencia por el Papa, que así ha ido sabiendo todo lo que los tres purpurados descubrían. Golpe a golpe. El cáliz, una vez más, apurado hasta el fondo.

El cardenal que ha mantenido al Papa al día es el español Julián Herranz, miembro del Opus Dei, grandísimo jurista durante el pontificado de Juan Pablo II y hasta su jubilación consejero jurídico del Santo Padre en su cargo de presiden- te del pontificio Consejo para a los Textos Legislativos. Él l fue quien recibió en primera persona el encargo de redactar el informe sobre el estado de la curia, y aunque lo aceptó de inmediato, no quiso llevarlo a cabo solo, más por razones de oportunidad y justicia que por considerarlo una carga demasiado pesada. Pudo elegir en total libertad a sus dos compañeros de investigación, el cardenal italiano Salvatore de Giorgi y el eslovaco cardenal Jozef Tomko. Ninguno de los tres estará dentro de la Capilla Sixtina durante el cónclave porque ya han rebasado el límite de los ochenta años. Y tal vez para ellos mismos sea mejor así, porque ahora comparten con el Papa emérito el conocimiento directo de muchos males que se han infiltrado tras los muros vaticanos. [...]

No es la primera vez que un Papa pide un informe sobre algún tema espinoso. Pero en esta ocasión es diferente. Los tres «007» tienen efectivamente «licencia», por supuesto no para matar, pero sí para interrogar incluso a sus hermanos purpurados. Sé de buena tinta que escucharon unos cuarenta testimonios sobre temas que de alguna manera estaban relacionados con la curia. No hay límites ni barreras. Las declaraciones se verifican y contraverifican. Porque son verdaderas declaraciones sobre hechos, no opiniones ni habladurías, que se transcriben y se someten otra vez al declarante que si se ratifica en lo dicho, las firma. El resultado es un mapa de la corrupción, un catálogo de la cizaña que ha invadido el huerto de la Iglesia y podrido alguno de sus frutos. Y el mismo Papa que, como cardenal Ratzinger, ha visto tantas cosas antes de mirarlas desde la silla de San Pedro, se da cuenta de que hace falta una guadaña manejada por un brazo más fuerte para salvar la mies. Y quizá se lo haya reconocido así a sus tres cardenales, al recibirlos por última vez el domingo 24 de febrero, aunque oficialmente fuera para agradecerles la labor desempeñada.

La relatio será, sin duda, una de las primeras lecturas del nuevo pontífice. Él, en realidad, es el destinatario, porque es el llamado a poner remedio, a luchar contra los demonios que han venido a acampar junto a la sede de Pedro. Las « divisiones en el cuerpo eclesial que desfiguran el rostro de la Iglesia», como Benedicto XVI dice claramente en la homilía del Miércoles de Ceniza.

Una decisión clave

¿Qué es lo que dice el informe? No hay persona dentro o fuera del Vaticano que no quisiera saberlo en detalle, porque los temas que lo han provocado son casi todos del dominio público. Pero hablar de causas, detalles, responsables, víctimas y culpables es otra cosa. Más que nunca es cierto aquello de que «el diablo está en los detalles», porque esos detalles deben de ser verdaderamente oscuros. Una idea se repite machaconamente en las redacciones periodísticas. «Todo en el informe gira en torno a las infracciones al sexto y al séptimo.» Mandamientos, se entiende. «No cometerás actos impuros.» «No robarás.» Sexo y dinero, en definitiva. No es extraño en absoluto. ¿No son acaso las mayores tentaciones del hombre?

Una de las primeras decisiones del nuevo papa sería clave en el desarrollo de su pontificado. Y lamento decir que quizá generó más discordia que empatía. Cuando se decidió a formar su propio equipo de gobierno, escogió como secretario de Estado al cardenal Tarcisio Bertone, salesiano, que a los ojos de la curia no estaba a la altura diplomática de lo que debe ser tan delicado cargo. [...]

El nombramiento suponía el relevo del anterior responsable, el cardenal Angelo Sodano, plenamente identificado con el organigrama del poder. De él se había dicho que era «el pontífice en la sombra » en los últimos tiempos de un debilitado Juan Pablo II, y sin duda quien había tenido las riendas de la organización eclesial en aquellos meses. Y al mal trago de la sustitución y el fin de su posición privilegiada, se unía el nombre y el perfil del sustituto, con quien estaba destinado a no llevarse demasiado bien. [...]

Los sodanianos acusan al cardenal Bertone de ambición, y, sobre todo, de relacionarse demasiado bien con las altas esferas económicas y políticas de Italia. Unas presuntas vinculaciones que le volverían vulnerable y a la Iglesia con él. [...]

El cardenal ha sido un elemento de tensión entre Benedicto XVI y la curia. La confrontación ha supuesto una complicación innecesaria y ha dañado el gobierno pontificio, que no necesitaba precisamente una división en su seno. Algunos de los cardenales más influyentes tuvieron el atrevimiento de solicitar el relevo del secretario de Estado y en fecha reciente, como ha confesado el propio cardenal arzobispo de Colonia Joachim Meisner, buen amigo de Benedicto XVI, le pidió abiertamente que «quitara del cargo a Bertone», a lo que el Santo Padre, habitualmente calmado, reaccionó con energía: «La cuestión está cerrada. No me lo diga más veces», y concluyó repitiendo tres veces las palabras: «¡Basta, no!» [...]

Convencionalmente se acepta que el primer aldabonazo público lo dio el caso del arzobispo Carlo Maria Viganò. Este prelado era un diplomático vaticano que había llevado a cabo encargos de altura antes de ser nombrado secretario del Governatorato de la Ciudad del Vaticano en 2009, encargado de sus abastecimientos. Y en cuanto llegó a su puesto se dio cuenta de que, para decirlo con delicadeza, las cuentas no cuadraban. La ciudad arrastraba un déficit de más de 7,5 millones de euros, que se iban en partidas tan absurdas como el medio millón que presuntamente había costado el nacimiento de la plaza de San Pedro. Inmediatamente tomó cartas en el asunto. No era un economista prodigioso, pero sí sabía sumar y hacer que los números salieran y ordenó que se centralizaran los procedimientos contables y que se respetaran los presupuestos. Y, al año siguiente, el superávit era de 33 millones.

Sin embargo, Viganò no se detuvo allí. Aquel resultado reflejaba que demasiada gente había estado metiendo las manos donde no debía, y cometió el error de decirlo y señalarlo. Con el resultado de que en agosto de 2011 fue, como popularmente se dice, «despedido hacia arriba» o, dicho en latín, promoveatur ut removeatur, designándole nuncio apostólico en Estados Unidos. Un cargo indudablemente importante y lucido, pero sobre todo alejado de la cúpula. El cardenal Bertone inmediatamente cubrió el cargo vacante con uno de sus fieles colaboradores, el cardenal Giuseppe Sciacca. Fue inútil que el nuevo nuncio escribiera desde Washington a Su Santidad señalando, en cartas estrictamente privadas y confidenciales, casos de corrupción poco edificantes.

Cría cuervos...

Es de imaginar la cara que pusimos todos, prelados y laicos, cuando la televisión y los periódicos italianos publicaron las cartas de monseñor Viganò, sacando los colores a media curia. Por un lado, debido a la gravedad de los hechos denunciados, y, por otro, ante la evidencia de que documentos reservados corrían alegremente por las redacciones periodísticas. […] El retrato que emergía de aquellos documentos era demoledor: se presentaba una Iglesia rota por las facciones, escándalos de corrupción con todo detalle, indiscreciones, sobornos para conseguir audiencias privadas con el papa, comunicaciones diplomáticas secretas, y hasta la historia de un rocambolesco complot para asesinar al pontífice... y quien peor parado salía de aquellas insinuaciones era el cardenal secretario de Estado. [...]

El 23 de mayo Paolo Gabriele, el mayordomo del Santo Padre, de cuarenta y seis años, casado y con tres hijos, fue detenido por la Gendarmería del Vaticano en su casa de Via di Porta Angelica, aunque la noticia sólo salió a la luz dos días más tarde. Y el titular estaba a la altura del escándalo: «Detenido el mayordomo del papa por difundir documentos secretos.» Las pruebas no faltaban: al registrar su hogar los gendarmes hallaron cajas y cajas llenas de documentación. [...]

A principios de 2013, pregunté a uno de mis contactos pontificios si a él le constaba la existencia de prácticas sexuales dentro de las murallas vaticanas. Y su respuesta fue breve, lógica y relativizadora: «En la curia hay unas cuatro mil ochocientas personas. Y los hombres estamos sometidos a la tentación.» Asumiendo que no hay nadie perfecto, pero sin un dramatismo excesivo. Es cierto. Los pecados de la carne, con ser serios y terriblemente significativos en el caso de miembros de la Iglesia, no revestirían de por sí una especial gravedad, o al menos no como para comprometer un pontificado. De igual manera que tampoco las manipulaciones económico-financieras denunciadas son lo que más podría preocupar a Benedicto XVI. No, la palabra clave, la que de verdad aterra oír, es un vocablo latino: influentiam. «Influencia impropia», como parece ser que se menciona en el informe de los tres cardenales. Que es un modo elegante de llamar al chantaje. Los prelados que se han manchado de culpas mundanas no sólo comprometen su conciencia, sino su comportamiento. Y cuanto más alto es su puesto, más vulnerables son a las «sugerencias» de los laicos con los que se han relacionado mediante lazos demasiado mundanos. […]

Respuesta tardía

«En las tentaciones está en juego la fe. ¿Queremos seguir al yo o a Dios?» En el ángelus del 17 de febrero, Benedicto XVI lanza esta pregunta al mundo entero, y a quienes están más cerca de él. Negocios indebidos, manipulaciones financieras, sospechas de blanqueo, contactos sexuales, mercadeo de favores... Y todo ello en los aledaños del vicario de Cristo. Un panorama ante el que no es de extrañar que las voluntades más firmes se desesperen. ¿Se puede caer más bajo?

Se puede. Dios mío, sí se puede.

«Y cualquiera que escandalizare a uno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera si se le atase una piedra de molino al cuello, y fuera echado en la mar» (Marcos 9, 42).

Lo más vil, lo más horrendo. Un pecado contra Dios, un ultraje a los más indefensos, una traición de quien debía ser amigo y apoyo, un crimen gravísimo, una mancha más que negra sobre la Iglesia. Y la amarga constatación de que en muchas ocasiones no se ha obrado bien. No se ha puesto remedio a muchas situaciones aberrantes. No se ha prestado socorro a quien lo pedía. No se ha segado la cizaña que ahogaba las espigas jóvenes... ¿Por qué?

Una explicación, parcial si se quiere, pero que arroja alguna luz sobre esta inacción viene de la experiencia del mismo Juan Pablo II en su Polonia natal, bajo el «socialismo real», que no podía tolerar cómo la Iglesia católica se empeñaba en no ceder, en no ser aplastada. Muchos sacerdotes pagaron muy caro su elección por la cruz. Algunos con la vida, como Jerzy Popiełuszko. Otros, con las calumnias puestas en circulación contra ellos. Y las más frecuentes eran las de la homosexualidad y la pederastia. Por eso, y porque es un trago tan difícil de asumir, en ocasiones no se dio crédito a las voces de quien alertaba.

Sólo en fecha tan tardía como 2001, cuando los escándalos empezaban a acumularse y las víctimas hallaban el coraje para proclamar la injusticia, el Vaticano se dotó de un protocolo de actuación contenido en el motu proprio de Juan Pablo II del 30 de abril de 2001, llamado Defensa de la santidad del sacramento, basado a su vez en las normas del Código Canónico de 1983, y preparado precisamente por Joseph Ratzinger como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y de su entonces secretario Tarcisio Bertone. No se restaba ni un ápice a la seriedad del tema, y la carta en la que se remitieron las instrucciones de actuación a las diócesis de todo el mundo lo proclamaba desde el título, De delictis gravioribus [«Sobre los delitos más graves»].

Todas las acusaciones debían ser remitidas a la Congregación dirigida entonces por el cardenal Ratzinger, y en los casos más graves o más evidentes (un juicio secular que declare culpable al religioso acusado, o pruebas especialmente abrumadoras), el Papa reduciría al responsable, inapelablemente y sin más trámite, al estado laical. Pero también se fijaba la prescripción de los delitos en diez años desde la mayoría de edad de la víctima. Y se imponía, bajo pena de excomunión, el secreto más absoluto sobre los procesos, un detalle que fue especialmente reprochado, porque se veía como tendente a sofocar el escándalo antes que a castigar al culpable. Y, sobre todo, antes que a defender al inocente.

Benedicto XVI tuvo ante los ojos desde el primer día esta dolorosa tarea. Y en abril de 2010 tomó medidas específicas para «actualizar» el procedimiento, que no se había revelado tan eficaz como se quería. La criticada prescripción desapareció, así como la categórica exigencia de silencio. Y por primera vez en la historia se estableció la obligación de las diócesis de denunciar siempre los casos a la justicia civil. Una reacción, sí. Y en el buen sentido. Pero que en muchos casos llegaba dolorosamente tarde.

Credibilidad de la Iglesia

No puede afirmarse en cambio que el Santo Padre no haya luchado contra estos que ha llamado «crímenes atroces», que han adquirido el tamaño de una plaga. […] En su visita a Estados Unidos en 2008, Benedicto XVI se declaró, en público, « profundamente avergonzado» por los casos que habían devastado la Iglesia de aquel país, y lo repetiría más tarde en Australia. Y en Irlanda, en marzo de 2010, dirigió una carta en la que pedía perdón a quienes habían sufrido abusos, con palabras que no daban ningún rodeo: «Nada puede deshacer el mal que habéis soportado. Vuestra confianza ha sido traicionada y vuestra dignidad violada.» [...]

Un ejército de demonios contra los que combatir, como una hidra de mil cabezas, o lobos hambrientos. No es cuestión de amilanarse o de tener miedo, y así me consta. Pero sí de medir las propias fuerzas antes de lanzarse a un combate en el que se juega la credibilidad de la Iglesia y de sus pastores. Una baza muy alta.


Entradas Relacionadas: Portavoz vaticano niega enfermedad grave de Benedicto XVI.

Un sacerdote austriaco de 79 años, imputado por abusos sexuales

Información de agencia AFP, Abr-09-2013.

La justicia austriaca imputó este martes a un sacerdote de 79 años por abusos sexuales cometidos durante dos décadas a 15 alumnos de una escuela de Kremsmünster, en el oeste de Austria, indicó la fiscalía de Steyr, en el norte de Austria.

Los hechos tuvieron lugar entre septiembre de 1973 y junio de 1993, según la fiscalía, que también acusa al sacerdote de posesión ilegal de armas. El imputado podría ser condenado a un máximo de 15 años de prisión.

En marzo de 2010, la Iglesia austriaca y el cardenal Christoph Schönborn, arzobispo de Viena, pusieron en marcha una comisión para investigar las acusaciones de abusos sexuales y maltratos por parte de sacerdotes.

La comisión, que nació tras una serie de acusaciones contra sacerdotes por hechos que tuvieron lugar entre 1960 y 1980, ha estudiado más de 700 casos hasta abril de 2012.