Friday, February 08, 2013

Ceremoniero de Juan Pablo II: “Llevamos a cabo la liturgia que fue pensada por el Concilio Vaticano II”


Vatican Insider nos ha hecho poner la atención en una entrevista concedida al canal de T.V. canadiense Salt and Light (video con subtítulos en inglés aquí) por Mons. Piero Marini, Maestro de Ceremonias de las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontifice durante el papado de Juan Pablo II y actual Presidente del Comité Pontificio para los Congresos Eucarísticos Internacionales. En esa entrevista Mons. Marini afirma que lo realizado por él en materia litúrgica durante el desempeño de su oficio como ceremoniero papal, fue lo deseado por el Concilio Vaticano II (!?). Este es el pasaje aludido, traducción de Secretum Meum Mihi.

En 1987 el Papa Juan Pablo II lo ha llamado a ser el maestro de las celebraciones litúrgicas pontificias. ¿Puede usted decirnos sobre esto?

[Mons. Piero Marini:] Si, después de haber trabajado 22 años en la Oficina para el Culto Divino, el Papa Juan Pablo II me llamó para que fuera el director de la Oficina de las Celebraciones Litúrgicas. Ahí comencé otra parte de mi vida. Lo que aprendí con la reforma litúrgica puesta lo pusimos en práctica en el servicio del Papa, en todas las diócesis del mundo, en todos los países del mundo.

Llevamos a cabo la liturgia que fue pensada por el Concilio Vaticano II, sobre todo con un respeto por las diferentes culturas, porque Juan Pablo II era muy sensible a las diferentes culturas. Él mismo decía que el Evangelio tiene que ser expresado en la cultura propia de cada persona, de lo contrario no hay participación. La participación que el Concilio deseaba hacer necesaria la inculturación.

Usted trabajó estrechamente con él. ¿Cómo manifestó el Santo Padre su deseo de poner en práctica todo lo que acaba de mencionar?

[Mons. Piero Marini:] Bueno, el Papa era un pastor. Él no era un teólogo, él no era un experto bíblico. Era un experto en la conexión con la gente. Sobre todo, esta experiencia del Concilio se quedó con él. Quería poner en acción la experiencia que vivió en el Concilio.... Quería poner en práctica, en todo el mundo, lo que el Concilio había esperado.

Lo había conocido en Cracovia en 1973 con motivo de una visita con el Cardenal Prefecto de mi congregación. Visitamos toda Polonia y nos encontramos en Cracovia durante tres días. Me acuerdo de este cardenal (Wojtyla), su cortesía y, sobre todo, vi su forma de celebrar, de estar con la gente. Era la fiesta de San Estanislao. Recuerdo que celebramos (misa) en esta iglesia, entre los andamios... porque no se había terminado todavía. Pero lo que recuerdo más es este encuentro entre el cardenal de Cracovia y el pueblo. Por ejemplo, algunos agricultores vinieron y estaban bailando delante de él. La impresión que me quedó fue la de un pastor que estaba cerca de la gente.

Él siguió ejerciendo este mismo papel a lo largo de su pontificado. Enseguida nos entendimos uno al otro. Por supuesto, al principio yo iba con él a menudo para mostrarle las cosas, pero luego nos entendimos. O, para decirlo mejor, era una confianza recíproca. Yo sabía lo que quería. Él estaba seguro de lo que Yo estaba haciendo. A veces lo único que necesitábamos era hacer contacto visual. Y entonces podíamos seguir adelante.

Ahí lo tienen, Juan Pablo II no podía controlarlo todo y fue Mons. Marini quien tomó ventaja de ello guiándolo o, dicho por él mismo, “mostrandole las cosas” al principio, pero luego fue Mons. Marini quien tomó el control.

¿De verdad vamos a creer que tanto sinsentido estaba bajo el control de Juan Pablo II; por ejemplo, durante la ceremonia de canonización de San Juan Diego, Jul-31-2002...?


¿...O durante su segundo viaje apostólico a Brasil, Misa celebrada en Vitoria, Espirito Santo, Jul-19-1991?

Sí, Mons. Paglia si reculó y se desdijo. Análisis de Andrés Beltramo

Si es Ud. visitante de este blog, se habrá dado cuenta que siempre hemos sido críticos con la actitud de cierta prensa autodenominada ‘católica’ —inluso algunos medios utilizan la palabra ‘católico/a’ como parte de su nombre- que suele asumir una actitud de autocensurarse cuando hay que poner de relieve las metidas de pata o errores de ciertos personajes representativos dentro de la Iglesia. Tal ha sido el caso del reciente caso del Presidente del Pontificio Consejo para la Familia, Mons. Vincenzo Paglia, quien hizo unas polémicas declaraciones sobre las “convivencias no familiares” (ver aquí), luego de lo cual y, una vez armado el escándalo, hubo una explicación/reinterpretación/desencriptamiento de las palabras de Paglia, eso sí, sin admitir que Mons. Paglia había dicho lo que que en efecto había dicho (ver aquí). Fue en ese punto que algunos medios, de los referidos arriba, salieron oportunistamente a agitar bandera y a tratar de hacer creer a los incautos que Mons. Paglia no había dicho lo que se dijo que había dicho, sino que era una desinformación y desfiguración de sus palabras por parte de unos malintencionados, particularmente de la prensa anticatólica. Andrés Beltramo en su blog, Feb-07-2013, hace un análisis del asunto y deja de manifiesto que Mons. Paglia sí dijo lo que dijo y después, vista la presión, “reculó” y “se desdijo” sin admitir que había dicho lo que inicialmente había dicho. Este es el análisis de Beltramo.

Paglia, el derecho privado y las uniones gay
Andrés Beltramo Álvarez

Menuda polémica desataron las declaraciones sobre el derecho privado y las uniones “de hecho”, entre cuales se pueden apuntar las formadas por personas del mismo sexo (léase homosexuales), pronunciadas el lunes por el arzobispo Vincenzo Paglia, presidente del Pontificio Consejo para la Familia del Vaticano. Cada quien las leyó como quiso: la prensa internacional, los grupo pro-gay y la “intelligenza” católica. Cada quien las interpretó según sus (muy) particulares puntos de vista. Casi ninguno estaba presente cuando Paglia dijo lo que dijo. Por eso vale preguntarse: ¿Cuáles fueron sus palabras en realidad? Aquí el texto.

Pero antes un paso atrás. El contexto es importante. El presidente habló durante una conferencia de presentación de las actas del último Encuentro Mundial de las Familias, celebrado en Milán en junio de 2012. Abordó libremente los temas y respondió todas las preguntas. Sin la menor rémora.

Era por demás previsible que los periodistas iban a estar preparados para cuestionarlo sobre un asunto delicado y de evidente actualidad: el “matrimonio homosexual”. Sobre todo considerando las discusiones legislativas abiertas en el Reino Unido, Francia y los Estados Unidos. Y así ocurrió.

Poco más de 40 periodistas estuvieron presentes, entre los cuales el autor de estas líneas. Uno de los colegas quiso conocer la posición de la Santa Sede sobre el debate respecto de las uniones gay. La pregunta no fue maliciosa ni mucho menos, y Paglia pudo evitarla. No lo hizo y tras leer una cita de Cicerón en latín agregó, según textuales palabras:

“El matrimonio es una dimensión clara del derecho. Después existen las otras convivencias no familiares que son múltiples. Que, en este aspecto, se ayuden a identificar soluciones de derecho privado y de perspectivas patrimoniales, yo creo que es un terreno que la política puede comenzar a recorrer tranquilamente. Pero se debe decir con extrema claridad que la encrucijada de la estabilidad de la sociedad es el tejido entre las generaciones que tiene lugar en el corazón de las familias.

“En este sentido no debemos pensar que el matrimonio esté justificado sólo por el afecto porque, gracias a Dios, podemos querernos con muchos y no sólo en casa. Por lo tanto la autosuficiencia del sentimiento no justifica el matrimonio. El matrimonio es justificado ciertamente por el amor pero tiene una estructura pública que no puede ser modificada. Que después existan derechos individuales que deben ser garantizados, esto diría que es obvio y está bien, visto el multiplicarse de estas situaciones”.

En caso que el concepto no estuviese claro, un periodista italiano preguntó si con “derecho privado” Paglia se refería a un reconocimiento explícito de las “parejas de hecho” o del “matrimonio homosexual”. El presidente fue preciso al aclarar que estaba hablando de un nivel legal inferior a estas dos opciones.

La noticia acaparó rápidamente las primeras páginas de la prensa internacional. Y la reacción del Vaticano fue inmediata. Ese mismo día la edición vespertina del diario “L’Osservatore Romano” incluyó no uno sino tres artículos sobre el magisterio de la Iglesia en materia de familia. Aunque -cosa extraña- no se difundió la clásica nota aclaratoria a la cual nos tiene acostumbrados el portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi, en la cual ofrece la versión oficial y termina deplorando la superficialidad de la prensa. Al menos así ha ocurrido en otras ocasiones. En esta no.

El miércoles, en medio de una fuerte presión, Paglia rectificó en una entrevista a la la Radio Vaticana. Y afirmó: “Obviamente me ha sorprendido mucho lo que algunos medios han contado. No solamente no han sido comprendidas las palabras – y, en consecuencia tampoco el afecto con el que han sido dichas – sino en realidad, y quizá conscientemente, han sido como ‘descarriladas’. Permítame esta imagen ferroviaria: han sido sacadas de su riel. Y aseguro que, cuando el tren descarrila, no encuentra la estación sino que se arriesga a encontrar el precipicio. Algo distinto es verificar si en los ordenamientos existentes se puedan buscar las normas que tutelan los derechos individuales. Esto es algo completamente distinto que la aprobación de ciertas perspectivas”.

En realidad el presidente del Pontificio Consejo reculó, se desdijo sutilmente. Corrigió el tiro, pues. Esto queda claro en el momento en que él mismo puso en la radio un mucho mayor acento sobre los “derechos individuales” cuando, en la conferencia de prensa, habló claramente de “derecho privado” para “otras formas de convivencia”.

¿Cuáles otras formas? En sus palabras tácitamente incluyó a las uniones homosexuales, al decir que son “múltiples” en la respuesta a una pregunta específica sobre los gay. Tal vez no quiso decirlo, pero así lo dijo y así se entendió. Para más pidió a los políticos atender el tema y, al hacerlo, dejó poco margen de interpretación. Si la política debe garantizar estos derechos individuales a las “otras formas de convivencia”, ¿esto no presupone un cierto reconocimiento, al menos implícito, del vínculo entre sus integrantes? Y esto, ¿no sería extensible a los homosexuales? Visto que Paglia respondía sobre ellos.

He ahí la noticia. No había mucho más que decir. Luego cada quien la escribió como quiso. Sin afán de ser ingenuos, no se puede negar que la desafortunada declaración del presidente fue utilizada de manera maliciosa por los promotores del “matrimonio” entre personas del mismo sexo. Causó confusión y controversia. Pero de ahí a gritar a los cuatro vientos que todo fue un complot de la prensa anticatólica, hay una diferencia.

En lo personal no creo que Vincenzo Paglia, exponente de alto nivel en la Comunidad de San Egidio, sea un hereje. Pero, sinceramente, tampoco doy crédito a la teoría conspirativa de la “prensa diabólica”. Los análisis y las consecuencias de este episodio los dejo a la consideración de cada quien. Sólo tenía la inquietud de reportar la versión de uno de los presentes. Para saber qué se dijo y qué no se dijo. Y que después no nos digan que no dijeron lo que sí, efectivamente, dijeron. O viceversa.