Friday, January 25, 2013

División en la FSSPX/SSPX: Carta interna a sus miembros críticos

Radio Cristiandad —una de las puntas de lanza de “la resistencia” al interior de la FSSPX/SSPX— ha publicado unos apartes de una carta “dirigida a los sacerdotes y feligreses refractarios de la Fraternidad”, de la cual también dicen que “fue escrita por Monseñor de Galarreta y ha sido firmada por el Superior General, los Superiores Mayores y gran parte de los Priores de todo el mundo”.

No deja de llamar la atención que el contenido de esa carta está escrito muy en el espíritu de la carta de Adviento que envió el Vicepresidente de la Comisión «Ecclesia Dei», Mons. Di Noia, al Superior General y a los sacerdotes de la FSSPX/SSPX.

Estos son los apartes que reproduce Radio Cristiandad.

Está claro que un elemento nuevo debe ser introducido en nuestros intercambios, si no queremos aparecer ante la Fraternidad, ante el público en general y ante nosotros mismos como comprometidos en un intercambio cortés pero sin salida y sin fruto.

Es necesario desarrollar algunas nuevas consideraciones de naturaleza más espiritual y teológica, que serán enfocadas sobre nuestro deber de preservar y de apreciar la unidad y la paz de la Fraternidad.

En este contexto, las palabras de San Pablo vienen a la mente: “Os exhorto, pues, yo, prisionero por el Señor, a que viváis de una manera digna de la vocación con que habéis sido llamados, con toda humildad, mansedumbre y paciencia, soportándoos unos a otros por amor, poniendo empeño en conservar la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz. Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamados. Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, actúa por todos y está en todos. (Efesios 4, 1-6)

Con estas palabras, el Apóstol Pablo nos amonesta a mantener la unidad de la Fraternidad.

San Pablo los exhorta a “vivir de manera digna de la vocación con que han sido llamados” (Efesios 4:1) para vivir preservando este precioso don de la unidad.

Para perseverar en la unidad de la Fraternidad, Santo Tomás de Aquino dice que, de acuerdo con San Pablo, “cuatro virtudes deben ser cultivadas, y los cuatro vicios opuestos deben ser evitados” (Comentario a la Epístola a los Efesios, §191).

¿Qué se interpone en el camino de la unidad? El orgullo, la ira, la impaciencia y el celo excesivo.

De acuerdo con Santo Tomás de Aquino, “el primer vicio que San Pablo rechaza es el orgullo. Cuando una persona arrogante decide mandar a otros mientras que los otros individuos orgullosos no quieren someterse, el desacuerdo surge en la sociedad y desaparece la paz…

La ira es el segundo vicio. Una persona iracunda está inclinada a infringir injuria, sea verbal o física, de la cual nacen los disturbios.

El tercero es la impaciencia. Ocasionalmente, alguien que es humilde y suave, que se abstiene de causar problemas, sin embargo no aguantará pacientemente el intento o el verdadero mal hecho en su contra…

Un celo excesivo es el cuarto vicio. El celo excesivo para todo, el hombre hará juicio a cualquier cosa que vea, no esperando el tiempo y el lugar apropiados, y la confusión surge en la sociedad (ibíd.)

¿Cómo se vencen estos vicios? San Pablo dice: “con toda humildad, mansedumbre y paciencia, soportándoos unos a otros por amor” (Efesios 4:2)

De acuerdo con Santo Tomás, la humildad se adquiere: reconociendo la bondad en otros y reconociendo nuestras propias fuerzas y debilidades, nos ayuda a evitar enfrentamientos en nuestras interacciones con otros.

La mansedumbre “allana las dificultades preserva la paz” (Comentario a la Epístola a los Efesios, §191).

Esto nos ayuda a evitar excesiva muestra de cólera dándonos serenidad para cumplir nuestro deber de estado con igualdad de humor y con espíritu de paz.

La paciencia nos permite sobrellevar el sufrimiento cuando es necesario en aras del bien que buscamos, especialmente en el caso de un bien difícil o arduo o cuando las circunstancias externas militan en contra de lograr la meta.

La caridad hace evitar el celo desordenado permitiendo soportarnos los unos a los otros, “tolerando los defectos de otros en la caridad” (ibíd.).

En los últimos años, ¿ha habido a veces falta de humildad, de mansedumbre, de paciencia y de caridad en nuestras relaciones mutuas?

¿Cómo pueden las virtudes de humildad, de mansedumbre, de paciencia y de caridad modelar nuestros pensamientos y acciones?

Primero, si buscamos reconocer la bondad que existe en otros con quienes estamos en desacuerdo, incluso en cuestiones aparentemente fundamentales, estamos en condiciones de abordar las cuestiones controvertidas con un espíritu de apertura y buena fe.

Segundo, practicando la verdadera mansedumbre mantendremos un espíritu de serenidad, evitando la introducción de un tono divisivo o declaraciones imprudentes que ofenden más que promueven la paz y entendimiento mutuo.

Tercero, si tenemos una verdadera paciencia, reconoceremos que, en la búsqueda del bien precioso que perseguimos, debemos estar dispuestos, si es necesario, aceptar el sufrimiento de la espera.

Por último, si sentimos todavía la necesidad de corregir a nuestros hermanos, debe ser hecho con caridad, en el momento y lugar apropiados.

Si nuestras relaciones están marcadas por el orgullo, la ira, la impaciencia y el celo excesivo, nuestra búsqueda inquieta del bien de la Fraternidad nos llevará a la amargura.

Incluso si están convencidos de que sus perspectivas en una cuestión particular disputada es la verdadera, no pueden usurpar el oficio del Superior General, o del Superior del Distrito, o del Prior, presumiendo públicamente el corregir a otros dentro de la Fraternidad.

Pueden proponer y tratar de ejercer influencia, pero no deben ser irrespetuosos o actuar en contra de las autoridades legítimas locales.

Ha sido un error de hacer de cada punto difícil de interpretación una cuestión de controversia pública, tratando de empujar a aquellos que no son teológicamente competentes a adoptar el propio punto de vista acerca de sutiles cuestiones teológicas.

El trabajo de un sacerdote, actuando con un espíritu leal, animado por el amor a la Fraternidad, a veces puede ser una prueba difícil. Puede ser un llamado a sufrir por la verdad, en el silencio y la oración, pero con la certeza de que, si es realmente la verdad lo que está en juego, prevalecerá ésta en última instancia.

Por el contrario, el examen crítico de los actos de los Superiores nunca debe convertirse en una especie de “magisterio paralelo”, ya que debe ser sometido al juicio del Superior General, que tiene el deber de salvaguardar la unidad de la Fraternidad con la preocupación de ofrecer ayuda a todos a fin de responder adecuadamente a esta vocación y gracia divina.

El Superior General, en su magnánimo ejercicio de la misión encomendada, se esfuerza por superar las tensiones que han existido entre Fraternidad y ustedes.

Una reconciliación inmediata y total, ¿pondrá fin a las sospechas y a la desconfianza de una y otra parte? Sin duda no fácilmente.

Pero lo que estamos buscando no es una obra humana: estamos buscando la reconciliación y la curación por la gracia de Dios, bajo la guía amorosa del Espíritu Santo.

Vuestras almas necesitan primero ser sanadas, para ser limpiadas de la amargura y del resentimiento que viene de años de desconfianza y de angustia.

Tienen que orar al Señor para que los sane de todas las imperfecciones suscitadas precisamente por causa de las dificultades, sobre todo del deseo de autonomía, que es, de hecho, extraño a las formas tradicionales de gobierno en la Iglesia y, por lo mismo, en la Fraternidad.

El único futuro imaginable para todos ustedes se encuentra en el camino de la plena comunión con el Superior General y su Capítulo.

Siguen las firmas del los Superiores

Primero, y como hemos dicho antes, no nos vengan con que no hay división en el interior de la FSSPX/SSPX. Segundo, ¿cómo es que interiormente se pide a los miembros de la FSSPX/SSPX lo que prominentes voces de la FSSPX/SSPX no hacen, y es una de las quejas que en su carta manifiesta Mons. Di Noia?

Ya que estamos en ello, en 1988 un grupo de miembros de la FSSPX/SSPX —si la memoria no falla, tal vez eran 18— que sí estaba de acuerdo con lo que ofrecía en ese entonces la Santa Sede, decidió abandonar la FSSPX/SSPX y convertirse en lo que hoy es la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro. Nos parece muy extraño que, hasta la fecha, no haya habido un solo miembro de la FSSPX/SSPX que haya manifestado su conformidad con lo que ahora ofrece la Iglesia a la FSSPX/SSPX y hubiera decidido abandonar para acogerse a lo ofrecido; muy por el contrario, varios miembros han abandonado, o han sido expulsados pero por todo lo contrario, su postura radical ante cualquier relación con lo que ellos llaman “Roma”.


Actualización y Corrección Ene-28-2013: La carta que aparece en esta entrada sencillamente no existe. Lo han confirmado (aquí y aquí) sus creadores: se trata de una inocentada atrazada.

Ahora bien, si se equivoca el periódico más influyente de habla hispana, que cuenta con todos los medios humanos y económicos, y además de eso vive (ver aquí y aquí), ¿¡no nos vamos a equivocar nosotros!?



Pero bueno, si alguno por allí quiere dar rienda suelta a su canibalismo, ¡que lo goce!

Misión en California da prelación a su vocación turística, Misa Tridentina tiene que irse a otro lado

Una de las misiones californianas fundada por el Beato Junipero Serra, la de San Buenaventura, ha decidido dar prioridad a su vocación de museo y sitio turístico por encima de su vocación inicial, por la cual Serra fue al nuevo mundo y fundó esta misión y varias más, la de la salvación de las almas.

El asunto es que, tal como ocurrió tras la deconstrucción renovación litúrgica con casi todos los templos, la arquitectura de esta misión fue adecuada para la celebración según el Novus ordo Missae; ahora que se ha liberalizado el uso de la antigua liturgia, cada vez que se desee celebrar la Misa según el vetus ordo, deben moverse varios objetos —muy valiosos— para poder hacerlo. Por otra parte, como la Misa según la Forma Extraordinaria —ironicamente, la única que conoció Serra— se celebra el Domingo a la 1:30 PM, ello impide que los turistas hagan su recorrido sin perturbar la celebración de la misma. Consecuentemente, la Misa debe irse a otro lugar.

La decisión final fue dada a conocer oficialmente en el boletín (PDF) de la misión, Ene-20-2013 (copia facsimilar en la imágen inmediatamente inferior), por parte del Párroco, P. Tom Elewaut. El aparte correspondiente dice así:


Hace dos semanas me reuní con los miembros fieles de la Misa en Latín Forma Extraordinaria para solicitarles que encuentren una parroquia alternativa que acoja esta misa. Esta solicitud se basa en mi observación de que tanto la parroquia de la Misión y la misa en latín serían mejor servidos en otro lugar dado que los artículos litúrgicos en el santuario (algunos de las cuales son históricos) se deben mover cada semana y a los visitantes se les ha limitado el acceso a la Misión el domingo por las tardes. Muchos de nuestros visitantes han viajado desde todo el estado para completar el proyecto “Misión” requerido al cuarto grado.

Comprensiblemente, el traslado ha causado cierta angustia entre los miembros fieles de la Forma Extraordinaria de la Misa en Latín. Puede tardar varias semanas o incluso meses para encontrar un hogar adecuado para esta misa.

Esta decisión ya había sido previamente comunicada a los fieles ligados a la antigua liturgia el pasado Dic-08-2012 (ver imágen inmediatamente inferior), mediante una carta, también firmada por el Párroco. La carta esta reproducida en el sitio de Una Voce Sanbuenaventura, Ene-23-2013.

Hasta la presente, estos fieles no han encontrado ningún lugar en donde los acojan y se de acogida a sus justas y legítimas aspiraciones, según se puede ver en el mismo sitio de Una Voce Sanbuenaventura.

Y así se sigue burlando el motu proprio Summorum Pontificum...

Con dos cartas motu proprio Benedicto XVI confirma nuevas competencias para dos congregaciones vaticanas

Hasta el momento no existen traducciones al español de las dos cartas aludidas. Estas son dos informaciones al respecto de V.I.S., Ene-25-2013.

LA COMPETENCIA SOBRE LOS SEMINARIOS PASA A LA CONGREGACIÓN PARA EL CLERO

Ciudad del Vaticano, 25 enero 2013 (VIS).- “Ministrorum institutio” es el título del Motu Proprio con que el Santo Padre modifica la constitución apostólica “Pastor Bonus”, (Juan Pablo II, 1988), y traslada la competencia sobre los seminarios, de la Congregación para la Educación Católica a la Congregación para el Clero. Siguen amplios extractos del documento.

“La formación de los ministros sagrados fue una de las preocupaciones principales de los Padres del Concilio Ecuménico Vaticano II, que escribieron "Conociendo muy bien el Santo Concilio que la anhelada renovación de toda la Iglesia depende en gran parte del ministerio de los sacerdotes, animado por el espíritu de Cristo, proclama la grandísima importancia de la formación sacerdotal” (Decreto Optatam totius, 1). En este contexto, el canon 232 del CIC reivindica para la Iglesia el "derecho propio y exclusivo" de ocuparse de la formación de aquellos que están destinados a los ministerios sagrados, la cual suele tener lugar en los seminarios”.

“El primer organismo de carácter universal, encargado de proveer a la fundación, al gobierno y a la administración de los seminarios (...) fue la “Congregatio Seminariorum” instituida por el Papa Benedicto XIII con la constitución “ Creditae Nobis” (1725). Dicha congregación se extinguió con el paso del tiempo y los seminarios continuaron siendo objeto de atención especial por parte de la Santa Sede a través de la Sagrada Congregación del Concilio (hoy la Congregación para el Clero) o también de la Sagrada Congregación de los Obispos y Regulares, y desde 1906, solamente por medio de esta última (...). San Pío X con la constitución apostólica “Sapienti consilio (1908) reservó la jurisdicción sobre los seminarios a la Sagrada Congregación Consistorial. Benedicto XV, con el Motu Proprio "Seminaria clericorum" (1915) (...) creó un nuevo dicasterio, que tomó el nombre de “Sacra Congregatio de Seminariis et Studiorum Universitatibus”. El Santo Padre motivó la decisión con la preocupación por el creciente número de los asuntos y la de la importancia de ese organismo (...) El nuevo dicasterio (...) fue acogido en el Código de Derecho Canónico de 1917”.

“Es significativo revelar que, durante la redacción del nuevo Código, (1983 n.d..r) se discutió sobre la conveniencia de mantener la misma disposición, pero al final, pareció más apropiado incluir la entera normativa, como introducción en la parte que trataba sobre los clérigos. Así que las reglas y las directivas sobre los seminarios fueron incluidas (...) con el nombre apropiado de "La formación de los clérigos” (...). El Concilio Vaticano II reiteraba que "los seminarios mayores son necesarios para la formación sacerdotal”.(...) Por lo tanto los Seminarios pertenecen, de acuerdo con el Concilio Vaticano II y el Código de Derecho Canónico de 1983, al ámbito de la “formación de los clérigos", que para ser verdadera y eficaz debe unir la formación permanente con la formación en el seminario". Como afirmaba mi venerado predecesor, el beato Juan Pablo II, en la exhortación apostólica “Pastores Dabo Vobis (1992) (...) “Es de mucha importancia darse cuenta y respetar la intrínseca relación que hay entre la formación que precede a la Ordenación y la que le sigue. En efecto, si hubiese una discontinuidad o incluso una deformación entre estas dos fases formativas, se seguirían inmediatamente consecuencias graves para la actividad pastoral y para la comunión fraterna entre los presbíteros, particularmente entre los de diferente edad”.

“Creo, por lo tanto, oportuno asignar a la Congregación para el Clero la promoción y el gobierno de todo lo relacionado con la formación, la vida y el ministerio de los presbíteros y los diáconos; desde la pastoral vocacional y la selección de los candidatos a las órdenes sagradas, pasando por su formación humana , espiritual, doctrinal y pastoral en los seminarios y en los centros oportunos para los diáconos permanentes, hasta su formación permanente, incluidas las condiciones de vida y las modalidades del ejercicio del ministerio, así como su seguridad y asistencia social”.

EL PONTIFICIO CONSEJO PARA LA NUEVA EVANGELIZACIÓN SERÁ COMPETENTE EN MATERIA DE CATEQUESIS

Ciudad del Vaticano, 25 enero 2013 (VIS).- Con el Motu Proprio “Fides per doctrinam”, publicado hoy y firmado el 16 de enero, el Santo Padre modifica la constitución apostólica “Pastor bonus” y traslada la competencia sobre la catequesis, de la Congregación para el Clero al Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización”. Ofrecemos a continuación un resumen del texto.

“La fe -escribe el Papa- necesita ser sostenida por una doctrina capaz de iluminar las mentes y los corazones de los creyentes. El momento histórico particular en que vivimos, marcado entre otras cosas por una dramática crisis de fe, requiere una toma de conciencia para responder a las grandes expectativas que surgen en los corazones de los creyentes ante las nuevas preguntas que interpelan al mundo y a la Iglesia. La inteligencia de la fe, por lo tanto, requiere siempre que sus contenidos se expresen en un lenguaje nuevo, capaz de presentar la esperanza viva en los creyentes a cuantos pidan razón de ella”.

“En el cincuenta aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II, mientras la Iglesia sigue reflexionando sobre la riqueza de la enseñanza contenida en sus documentos y encuentra nuevas formas de ponerla en práctica, es posible verificar el largo camino recorrido en estas décadas en el ámbito de la catequesis. Ha sido un camino que, sin embargo, en los años posteriores al Concilio, no ha estado exento de errores, incluso graves, tanto en el método como en los contenidos. Todo ello ha llevado a una profunda reflexión y conducido, así, a la elaboración de algunos documentos post-conciliares que representan una nueva riqueza en el campo de la catequesis”.

“La enseñanza conciliar y el Magisterio sucesivo, haciéndose intérpretes de la gran tradición de la Iglesia en esta materia, han unido de una forma cada vez más fuerte la catequesis al proceso de evangelización. La catequesis, por lo tanto, representa una etapa significativa en la vida cotidiana de la Iglesia para anunciar y transmitir de forma viva y eficaz la Palabra de Dios, para que llegue a todos, y los creyentes sean instruidos y educados en Cristo para edificar su Cuerpo que es la Iglesia”.

“Con la Carta Apostólica en forma de Motu Proprio, “Ubicumque et semper” instituí el 21 de septiembre de 2010, el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, que cumple “la finalidad que le es propia, sea estimulando la reflexión sobre los temas de la nueva evangelización, como identificando y promoviendo las formas y los instrumentos oportunos para realizarla”. (...) En particular, quise dar al nuevo dicasterio la tarea de "promover el uso del Catecismo de la Iglesia Católica, como formulación esencial y completa del contenido de la fe para los hombres de nuestro tiempo".

“Teniendo en cuenta todo ello, considero oportuno que ese dicasterio asuma entre sus tareas institucionales la de tutelar, por cuenta del Romano Pontífice, el relevante instrumento de evangelización que representan la catequesis y la enseñanza catequética en sus diversas manifestaciones para la Iglesia con el fin de lograr una acción pastoral más orgánica y eficaz. Este nuevo Pontificio Consejo podrá brindar a las iglesias locales y a los obispos diocesanos un servicio adecuado en esta materia”.

Por lo tanto, aceptando la propuesta concorde de los jefes de los dicasterios interesados he decidido transferir al Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización las competencias que , en materia de catequesis, la Constitución Apostólica Pastor Bonus del 28 de junio de 1988, había encomendado a la Congregación para el Clero, con la misma jurisdicción que hasta ahora ejercía dicha congregación en esta materia y que requiere el derecho canónico”.


Entradas Relacionadas: Traducción al español de las más recientes cartas motu proprio de Benedicto XVI.