Wednesday, December 18, 2013

Francisco y Benedicto en la “misma línea teológica”

Artículo de Andrea Tornelli en Vatican Insider, Dic-17-2013. En realidad este artículo está basado en otro de Catholic News Agency, Dic-13-2013.

12/17/2013
Benedicto XVI y la “misma línea teológica” de Francisco

Manfred Lütz, que conoce a Ratzinger desde hace más de treinta años y le ha visitado en los últimos días, revela: se considera en sintonía teológica con su sucesor

ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO


En el debate sobre la continuidad y discontinuidad entre los pontificados de Benedicto y Francisco –que apasiona mucho a los ayudantes-- se añade una nueva y significativa contribución. La hace el profesor Manfred Lütz, psicólogo y teólogo alemán, amigo y compañero de Ratzinger, que en una reciente entrevista con CNA ha dicho que está todavía en contacto con el Papa emérito y que lo ha visto recientemente.

Lütz ha revelado: Ratzinger me ha dicho que “no ha dejado de servir a Pedro, pero que vive este servicio de otro modo”. Lo vive “rezando, y esto es un aspecto importante del ministerio de Pedro”. El profesor alemán dice que Benedicto XVI es “viejo físicamente pero mentalmente eficiente”. Y añade que el Papa emérito y Papa Francisco tiene una “visión coincidente” por ejemplo sobre el hecho de que la Iglesia no tiene que mundanizarse, no tiene que ser mezclada con el poder mundano. “Benedicto nos ha explicado –afirma Lütz-- que tiene también la impresión de estar teológicamente en la misma línea del Papa Francisco”.

En efecto, si se va más allá de ciertos debates autoreferenciales sobre la continuidad o discontinuidad –que se centran en los modelos del bastón pastoral, en el color de los zapatos y otras cosas, y olvidan que siempre la sucesión de los obispos de Roma ha sido caracterizada por ambos elementos (si la continuidad absoluta fuese un dogma, el Papa debería ser pescador en Galilea) – se pueden descubrir elementos comunes y puntos de vista que coinciden.

¿Como no recordar, por ejemplo, las palabras claras (archivadas y olvidadas rápidamente) de Ratzinger contra la carrera eclesiástica? ¿O aquellas –leídas por él mismo en Portugal en 2010-- sobre la necesidad de partir de nuevo del anuncio de la fe porque en el mundo contemporáneo la insistencia sobre los valores no basta? O incluso, ¿la mirada sobre la Iglesia como realidad irreducible a cuaquier tipo de concepción “empresarial” y fundada sobre los planos, proyectos y estrategias humanas?

No sorprende por lo tanto que “teológicamente” Benedicto XVI advierta esta sintonía, a pesar de las innegables diferencias de temperamento, proveniencias e historias personales que caracterizan el profesor bávaro y el obispo “cura de calle” venido “del fin del mundo”.