Monday, December 30, 2013

El País elige el personaje del año 2013


El periódico de habla hispana de mayor influencia —y uno de los más anticatólicos—, El País de España, trae como especial de su revista semanal El País Semanal la selección del personaje del año 2013. Como era fácil suponer, el elegido fue el Papa Francisco.

Sin más preámbulo pasamos a reproducir la semblanza que hacen del elegido.

PAPA FRANCISCO. La revolución del ser.
29 DIC 2013

Curtido extramuros, vino para lanzar un mensaje conciliador desde el Vaticano. Dirigido a católicos y no católicos. El legado de su mandato divino en la tierra es todavía una sugerente incógnita. Pero sus palabras ya han pasado a la historia.

Por. Jorge Capitanich*.

El papa Francisco ha significado para la humanidad la aparición de un liderazgo extraordinario para la santa Iglesia católica destinado a transformar estructuralmente la relación de los fieles con la institución eclesiástica en el marco de un modelo de comunicación directa, abierta y transparente. Conocí al entonces cardenal Bergoglio como jefe de Gabinete de Ministros en la peor crisis social, productiva y económica, en la que la Iglesia tuvo un rol trascendente en la construcción del diálogo argentino para la búsqueda de un camino para superar antinomias y bregar en la vía de una solución a los problemas que padecíamos los argentinos. Luego profundicé el vínculo mediante mi rol de senador nacional representando a mi provincia en cuestiones de agenda legislativa, principalmente en aquellas sensibles para la Iglesia. Las conversaciones profundas me permitieron ver y observar el compromiso con el país y la humanidad. La opción preferencial por los pobres, la humildad y sencillez, la vocación por el diálogo y la unidad en la diversidad constituyen sus ejes principales. Existen en todo el mundo aproximadamente 1.200 millones de católicos entre 2.000 millones de cristianos. Y el desafío más importante de su papado consiste precisamente en interpretar los sentimientos colectivos de la grey católica, esto es, una Iglesia pobre para los pobres. He tenido la oportunidad de participar de una misa en Santa Marta, de un desayuno y luego de su homilía en la plaza de San Pedro, y sentí la emoción de un trato afable y fraterno, de una persona que es capaz de testimoniar su amistad más profunda iluminado por el Espíritu Santo. Francisco constituye un símbolo de la ética de la convicción y la responsabilidad, pero también, y al mismo tiempo, un símbolo de la estética como el continente de la ética a partir de la gestualidad que se convierte en icono y empatía social. La austeridad, la humildad, la sencillez marcan un sendero de su apostolado. Cada cierto tiempo escribo una carta o un correo electrónico y el papa Francisco responde rigurosamente con su toque y distinción personal que recuerda lugares y personas mediante el uso de su infalible memoria. Quizá sea el tiempo de una convocatoria a la humanidad para promover una verdadera revolución de las conciencias de las personas en un mundo injusto y desigual. Nuestro papa Francisco marca su impronta en un mundo en donde el 1% de la población concentra el 43% de los ingresos, mientras que el 50% restante, tan solo el 2%; o sea, 1.200 personas poseen el ingreso de 1.658 millones de personas. Un mundo donde hay 871 millones de personas con hambre, donde más de 1.000 millones se encuentran en la indigencia, y cerca de 3.000 millones, en la pobreza. Un mundo en donde 900 millones de personas no tienen agua potable, 1.400 millones carecen de acceso a la energía eléctrica y 2.160 millones no poseen instalaciones sanitarias. Esta es la verdadera revolución del ser. El cambio de las conciencias de las personas para construir una civilización más justa.


* Jorge Capitanich es el jefe de Gabinete de Ministros de Argentina.