Thursday, November 07, 2013

Maduro romperá relaciones con el Vaticano

El mandatario venezolano dice que sigue “evaluando las relaciones con la Santa Sede”.



Durante una intervención televisada este miércoles en la noche, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, arremetió contra el jefe de estado vaticano, el Papa Francisco, por la visita que realizó este miércoles el líder de la oposición venezolana Henrique Capriles al líder católico.

“Francisco le metió una puñalada a Venezuela lavándole la cara a los opositores", sostuvo Maduro, quien reiteró que “desde el Vaticano” se estaría desarrollando un “plan para derrocar al Gobierno venezolano”.

Maduro pidió a la Santa Sede “rectificar” e insistió que Francisco “violó” las recientes revisiones de relaciones bilaterales perfeccionadas en junio de 2012 por el entonces vicepresidente de Venezuela, Elias Jaua; el entonces canciller, Nicolás Maduro y el Nuncio Apostólico, Pietro Parolín, a petición del fallecido presidente Hugo Chávez.

“Nuestro llamado es a la rectificación, por ahora seguiremos evaluando nuestras relaciones con el Vaticano”, sostuvo el mandatario venezolano.

En una breve declaración ofrecida en la noche de este miércoles, el canciller venezolano, Elías Jaua, habló de un “descarrilamiento” de las relaciones con la Santa Sede por el hecho de que el jefe de estado, Papa Francisco haya recibido este miércoles al líder opositor y excandidato presidencial venezolano.


¿Sorprendidos? Como ya se han dado cuenta, lo escrito arriba es falso, lo único que hemos hecho ha sido tomar una información anterior del periódico El Tiempo de Bogotá, Colombia y cambiar algunas palabras, no muchas.

Ello lo hacemos para denotar el doble estandar de la revolución bolivariana: Si el jefe de estado de Colombia recibe al ‘parásito’ (como le dice Maduro al Sr. Capriles) entonces le está dando una puñalada a Venezuela y conspirando desde Colombia para derrocar al gobierno revolucionario. Pero si otro jefe de estado, en este caso el Papa Francisco, recibe exactamente a la misma persona, entonces me hago el bobo (¿o ya lo soy?) y me quedo calladito dejando que pase de largo el asunto, no sea que alguien me pille en mis revolucionarias incoherencias.