Saturday, September 07, 2013

Nuevo Secretario de Estado vaticano lo confirma: El Ostpolitik seguirá pero reinventado


El periódico Diario Católico de Venezuela publica una entrevista, Sep-06-2013, con el recientemente nombrado nuevo Secretario de Estado del Estado Vaticano, Mons. Pietro Parolin. En ella, Mons. Parolin confirma una desanimadora circunstancia: El Ostpolitik seguirá pero reinventado.

Presten atención a este aparte de la entrevista (énfasis añadidos):

-Y en su opinión, a propósito de lo que menciona de Juan Pablo II y considerando su alianza con Lech Walesa ¿Cuáles son los nuevos muros de Berlín que debería derribar la Iglesia?

Creo que hoy, obviamente, el muro de Berlín fundamental es lograr hacer la paz en medio de la diversidad que tenemos en un mundo pluripolar.

Ya no están los bloques como antes. Esto es un análisis de geopolítica común… Hay distintos poderes. Han surgido poderes diferentes, con todos los problemas que estos conllevan. Porque nosotros pensábamos en nuestros deseos de paz y de felicidad, que la caída de los muros tradicionales: el muro de Berlín, el del bloque entre países comunistas y Occidente, iba a traer paz y felicidad al mundo. Y no fue así. Se desató todo el problema del terrorismo.

Entonces, yo creo que el muro que se debe derribar es cómo lograr que todas estas diferentes realidades logren acordarse y trabajar juntos para el bien de todos. Poner juntas las diferencias para que no sean divisiones, sino que se vuelvan colaboraciones en pro de toda la humanidad.

-¿Y qué papel juega en este aspecto la Secretaría de Estado del Vaticano?

La Secretaría de Estado del Vaticano creo que, por supuesto: tiene que reinventar su manera de presencia; porque los escenarios son diferentes: tenemos las grandes actuaciones del cardenal Casaroli en tiempo de los grandes bloques. Todo el tema de la aus politik: pero también todo lo relacionado con la defensa de los Derechos Humanos, el tema de Helsinki; allí la Santa Sede tuvo un papel muy, muy importante. Ahora me parece que las cosas se han complicado un poco.

-Cambia de estilo… ¿También de finalidad?

No. Lo que quiero decir es que se tiene que reinventar la forma de la presencia, pero el objetivo siempre es el mismo. Y hablando de los grandes desafíos, superando este relativismo ¡que es una plaga! Porque yo lo vería dentro del discurso que le estaba haciendo: de componer las diferencias.

Si no hay un piso común que se puede pisar; es decir, si no hay una verdad objetiva en la que todos nos reconocemos, ya será mucho más difícil buscar puntos comunes. Y este piso común es la dignidad de la persona humana en todas sus dimensiones, donde no se excluye la dimensión trascendente; no es sólo la dimensión personal, la social, la política, la económica, sino también la trascendente, por la cual se reconoce que el hombre está hecho a imagen y semejanza de Dios, y que Dios es su fuente.

¿Y que es el Ostpolitik, el cual nos desanima que vaya a continuar pero reinventado? Mas o menos, es una política guiada por la prudencia de diplomacia eclesial, creada por el entonces Secretario de Estado vaticano, Agostino Casaroli (a quien Mons, Parolin cita con nombre propio en la entrevista), durante la época más represiva de la Unión Soviética a la Iglesia. Esta política, que seguirá vigente pero reinventada, requiere que la Iglesia se abstenga de condenar, sea abiertamente, sea veladamente, los regímenes comunistas, o de algún modo se oponga activamente a ellos; sino que en su lugar se enganche en “diálogo” con los comunistas y coopere con ellos.