Tuesday, May 28, 2013

A seis años de publicado Summorum Pontificum todavía hay obispos que maquinan para suprimirlo


Se trata de los obispos de la región de Tavoliere, Italia. La historia es referida hoy en primera página de Il Foglio, págs. 1 y 4 (copia facsimilar en la imágen, click para ampliar), en una nota firmada por por Matteo Matzuzzi, quien amplía una información que Sandro Magister publicó el pasado sábado, May-25-2013, en su blog (ver aquí), y es aquella referenete al obispo de Conversano y Monopoli, Mons. Domenico Padovano, quien habría relatado al clero de su diócesis lo ocurrido durante la reciente visita Ad Limina, cuando se quejó ante el Papa Francisco de las divisiones que causan los tradis. Lo que no se sabía con certeza es que los sres. obispos de Tavoliere lo que quieren es que el Motu Proprio Summorum Pontificum sea abolido, o por lo menos, restringido fuertemente. Esto escribe Matzuzzi:

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Luego le tocó al Obispo de Conversano y Monopoli, Domenico Padovano, que al clero de su diócesis ha narrado cómo la prioridad de los obispos de la región de Tavoliere ha sido la de explicar al Papa que la Misa en rito antiguo está creando grandes divisiones al interior de la Iglesia. Mensaje sobreentendido: el [motu proprio] Summorum Pontificum debe suprimirse, o al menos [ser] fuertemente limitado. Pero Francisco ha dicho no.

Es siempre Monseñor Padovano quien lo dice, explicando que Francisco le ha respondido que vigilará sobre los extremismos de ciertos grupos tradicionalistas, pero sugiriendo también atesorar la tradición y crear los presupuestos [condiciones] para que ella pueda convivir con la innovación. A tal propósito, como escribe Magister, Bergoglio también habría narrado las presiones experimentadas después de la elección para relevar al maestro de ceremonias litúrgicas, aquel Guido Marini que el Papa dibujó como un tradicionalista que había sido enviado de Génova, la ciudad de la cual en 2007 se fue a regañadientes obedeciendo la voluntad de Benedicto XVI, que lo quería en Roma. También en este caso, Francisco ha opuesto su rechazo a todo cambio en la oficina de las ceremonias. Y lo ha hecho “para sacar provecho de su preparación tradicional”, permitiendo poco y suavemente al protagonista Marini “aprovecharse de mi formación más emancipada”.

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