Monday, February 25, 2013

El inusual proceso del nombramiento del nuevo Nuncio en Colombia

Aunque el portavoz vaticano, P. Federico Lombardi, se ha anticipado a aclarar que lo del nombramiento del nuevo Nuncio en Colombia, nada tiene que ver con eso de ‘debidamente promovido y removido’ (ver aquí), nos hemos encontrado con esta conversación —la cual no sabemos si es textual o es una reconstrucción hecha de la real conversación— tenida entre dos periodistas expertos en temas del vaticano. El primero es Robert Moynihan, fundador y editor en jefe de la revista Inside the Vatican, y el segundo es Ignazio Ingrao, periodista de la revista semanal italiana Panorama y responsable del blog Urbi et Orbi. Es el propio Moynihan quien relata en su blog la conversación que tuvo con Ingrao. Infortunadamente no podemos traducir toda la conversación, la cual recomendamos, limitándonos a la parte que trata del nombramiento de Mons. Ettore Balestrero como nuevo Nuncio Apostólico en Colombia.

[Robert Moynihan:] “¿Que hay sobre la decisión de promover a Balestrero para que sea nuncio en Colombia?”

[Ignazio Ingrao:] “Bueno, dicen que no fue una decisión repentina, que tomó varias semanas, que el gobierno de Colombia tuvo que ser informado y aceptar el nombramiento. Pero no hay duda de que el nombramiento no fue en algunos aspectos en consonancia con los procedimientos ordinarios de la Iglesia. Normalmente, un monseñor del Vaticano tiene un cierto desarrollo en su carrera, de acuerdo más bien con un cronograma preciso: primero una o dos asignaciones menores en el extranjero, cinco años en África, cinco años en América Latina, después cinco años en Roma, algunas veces más, y luego una asignación importante, como convertirse en un nuncio. Pero él [Mons. Balestrero] fue movido por lo menos dos años antes. Esto es, en cualquier caso, un poco inusual”.