Monday, February 25, 2013

Declaración del card. Keith O'Brien, Arzobispo de Edimburgo, Escocia, al conocer de la aceptación de su renuncia

Una vez conocida la aceptación de su renuncia por parte del Santo Padre, el card. Keith O'Brien, Arzobispo de Edimburgo, Escocia, ha emitido una declaración en la cual clarifica que la renuncia ya previamente la había presentado y le había sido aceptada “con efecto posterior”, el cual nadie conocía pero que el Santo Padre decidió hoy dar a conocer: el efecto comenzó justo hoy. De otro lado, también renuncia a participar en el venidero cónclave para que la atención de los medios de comunicación no se centre en él (?). Esta es una traducción de Secretum Meum Mihi.

DECLARACIÓN DEL CARDENAL O'BRIEN

Al acercarme a la edad de setenta y cinco años y, a veces en salud indiferente, presenté mi renuncia como arzobispo de Saint Andrews y Edinburgh [Edimburgo] al Papa Benedicto XVI hace unos meses. Estuve feliz de saber que él aceptó mi renuncia ‘nunc pro tunc’ (ahora - pero con efecto posterior) el 13 de noviembre de 2012. El Santo Padre ha decidido ahora que mi renuncia entrará en vigencia hoy, 25 de Febrero de 2013, y que nombrará un Administrador Apostólico para gobernar la Arquidiócesis en mi lugar hasta que mi sucesor como Arzobispo es nombrado. Mientras tanto, yo le daré toda la ayuda al Administrador Apostólico y a nuestro nuevo Arzobispo, una vez haya sido designado, mientras me preparo para pasar a retiro.

He valorado la oportunidad de servir al pueblo de Escocia y del extranjero en diversas maneras desde que me convertí en sacerdote. Mirando hacia atrás en mis años de ministerio: Por cualquier bien que haya sido capaz de hacer, doy gracias a Dios. Por algún error, pido disculpas a todos los que haya ofendido.

Agradezco a Benedicto XVI por su amabilidad y cortesía hacia mí y en nombre propio y en nombre del pueblo de Escocia, le deseo un largo y feliz retiro. También pido que Dios bendiga a mis hermanos Cardenales que pronto se reunirán en Roma para elegir a su sucesor. No voy a unirme a ellos para este cónclave en persona. No deseo que la atención de los medios en Roma se centre en mí, sino más bien sobre el Papa Benedicto XVI y sobre su sucesor. Sin embargo, voy a orar con ellos y por ellos para que, iluminados por el Espíritu Santo, hagan la elección correcta para el bien futuro de la Iglesia.

Quiera Dios que me ha bendecido tantas veces en mi ministerio continúe bendiciéndome y ayudándome en los años que me quedan en la tierra y derrame sus bendiciones sobre todos los pueblos de Escocia especialmente aquellos a los cuales tuve el privilegio de servir en una manera especial en la Arquidiócesis de Saint Andrews y Edinburgh [Edimburgo].