Tuesday, October 30, 2012

Card. Kurt Koch: Los tradicionalistas y los progresistas interpretan el Concilio Vaticano II del mismo modo

¿De verdad Su Eminencia? Así lo considera el Presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, card. Kurt Koch.

No conocemos al primer teólogo tradicionalista al que promuevan a la decanatura de las llamadas ‘universidades católicas’; no conocemos al primer teólogo tradicionalista al que los obispados y conferencias episcopales inviten a dictar conferencias y se le arrodillen como hacen con los teólogos progresistas; de hecho, no conocemos sino un sólo ordinario tradicionalista, Mons. Fernando Arêas Rifan, obispo de la Administración Apostólica personal de San Juan María Vianney en Campos, Brasil; y así sucesivamente.

Información de agencia Zenit (inglés), Oct-29-2012. Secretum Meum Mihi traduce el aparte pertinente.

Zenit: En lo que se refiere al Concilio Vaticano II, el debate es muy oportuno hoy en el concepto de la “hermenéutica de la continuidad”. ¿No es el caso que los dos extremos “políticos” de la Iglesia, es decir, tradicionalistas y progresistas, cometen ambos el mismo error, en el sentido de que ellos consideran el Concilio una “ruptura”?

Cardenal Koch:
Sí, pero precisamente por esta razón que el Papa no llama su interpretación del Concilio “hermenéutica de la continuidad” sino “hermenéutica de la reforma”. Es una cuestión de renovación en la continuidad. Esta es la diferencia: los progresistas profesan una hermenéutica de la discontinuidad y de la ruptura. Los tradicionalistas profesan una hermenéutica de continuidad pura: sólo lo que ya es notorio en la tradición puede ser doctrina católica, entonces, prácticamente, no puede haber una renovación. Ambos ven el Concilio igualmente como una ruptura, aunque de una manera muy diferente. El Santo Padre ha custionado este entendimiento de la hermenéutica conciliar de la ruptura y propuso la hermenéutica de la reforma, que une la continuidad y la renovación. El Santo Padre presentó esta hermenéutica ya en su primer discurso de Navidad en 2005 y así dió indicaciones precisas sobre cómo interpretar el Concilio y hacerlo fructífero para el futuro.