Friday, October 26, 2012

P. Fortea anuncia que su libro Summa Daemoniaca estará próximamente disponible en línea

El conocido exorcista español, P. José Antonio Fortea, ha anunciado hoy en su blog que su libro más conocido, Summa Daemoniaca, será publicado próximamente en línea. El anuncio viene incluido como parte de un comentario suyo con ocasión del décimo aniversario de haberse publicado esta obra, la cual cuenta con varias ediciones. Transcribimos las palabras del P. Fortea.

Me han pedido unas palabras para la publicación online de Summa Daemoniaca en Aciprensa. Por primera vez estará accesible en todo el mundo la obra mía que más difusión ha tenido.

Sinceramente, no llevo la cuenta de cuántas ediciones se han hecho. Entre otras cosas porque este título se ha publicado en varias lenguas. Pero han existido cinco versiones distintas del texto. La versión de Aciprensa será la última versión, la mejor. La que ya quedó fijada, más o menos, en el 2009. Hecha esta puntualización, paso a escribir (como me han pedido) unas líneas sobre el libro.

Summa Daemoniaca ese laberinto teológico, esa construcción de conceptos, un tímpano catedralicio con todo un infierno bajos los pies del Pantocrator. Summa Daemoniaca no es un tratado sobre el averno. Es un libro sobre todos los infiernos, un atlas donde se despliega la sorprendente variedad de la zoología demonológica, un recorrido católico por los parajes de las regiones de la oscuridad.

¿Resultado de todo esto? Un hombre que me escribe, a mí, su autor, diciendo que vio el libro sobre la mesa en una visita a su cuñada, y que lo pidió prestado tras hojearlo por curiosidad. Y que a mitad de su lectura, se confesó tras años de no hacerlo, y empezó a ir a misa todos los domingos. Cuando comprendí lo que era el infierno, me vino al corazón esta idea clara y nítida: no quiero ir al infierno, me dijo.

Otras veces era un jovencito de dieciseis años el que me escribía. No creía en la Iglesia, ni en los curas, pero la fascinación por la religión surgió en su corazón adolescente a través del recorrido por esos parajes de dolor. Recuerdo un preso español de cuarenta años que me escribió una carta, en la que me explicaba que mi libro era el primero que leía en toda su vida.

Recuerdo la carta de un cartujo sugiriéndome con mucha humildad una anotación a una de las centenares de cuestiones. Tampoco olvidaré a una satanista de unos sesenta años que me vino a visitar. Me mostró su libro completamente subrayado y anotado. Especialmente enternecedora fue la conversación con un joven sacerdote tentado de dejar su ministerio, que me telefoneó años después y sentenció: el libro me llegó cuando tenía que llegar.

La vida propia de Summa Daemoniaca ha sido sorprendente para mí, su autor. ¿Sobre cuántas vidas habrá influido? ¿Cuántos destinos habrá modificado en mayor o menor manera? ¿Qué se pensará entre los demonios acerca de la obra?

Mons. Nicola Bux: “No es cierto que el Papa haya publicado el Motu Proprio [Summorum Pontificum] para hacer un favor a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X”


Esa mentira que incluso difunden medios de comunicación autocalificados ‘católicos’, viene una vez más refutada por Mons. Nicola Bux, latinista papal, consultor de la Oficina de las Celebraciones Litúrgicas del Papa y consultor de la Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos; en una entrevista que publica Paix Liturgique, Oct-23-2012. Secretum Meum Mihi traduce la respuesta de Mons. Bux en la que afirma lo citado en el título de esta entrada.

En la carta a los obispos que acompaña el [motu proprio] Summorum Pontificum, el Santo Padre invitaba al enriquecimiento mutuo de las dos formas del único rito romano, pero para llegar a este enriquecimiento debe primero haber un encuentro entre las dos liturgias. ¿Como se hace si la forma extraordinaria permanece fuera de las parroquias: no es la Misa parroquial el lugar natural para este encuentro?

Mons. Nicola Bux:
El Santo Padre ha reestablecido el rito romano celebrado hasta el [Concilio] Vaticano II, definiéndolo como “Forma Extraordinaria” respecto de aquella ordinaria nacida de la reforma postconciliar. Lo ha hecho porque consciente a causa de los estudios realizados y del trato con insignes estudiosos de la liturgia, algunos de los cuales [fueron] peritos conciliares, que no estaban satisfechos con cuanto se había reformado, pero tampoco del estado precedente: piénsese en Joseph Andreas Jungmann, autor de Missarum Sollemnia. De ahí que la razón sobre todo del enriquecimiento mutuo entre las dos formas, a perseguir con prudencia y paciencia, lo que sucede celebrando de ambas [formas] como ya está ocurriendo en todas partes.

No es cierto que el Papa haya publicado el Motu Proprio para hacer un favor a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X: es del todo ajeno a su estilo y su pensamiento. Es cierto, en cambio, que debe llevar la paz a toda la Iglesia, después de decenios de abuso y teoremas, resistencias e indultos. El encuentro entre las dos formas es simplemente celebrandole por parte del mismo sacerdote y ofreciendole a los fieles. Pero hará falta tiempo para prepararse, porque muchos eclesiásticos ya no conocen el latín; y también hay que preparar a los fieles para la aplicación plena de los N°s 36 y 54 de la Constitución sobre la Liturgia que prevé el entrenamiento de las lenguas que corren [a la par del] latín, lengua de la unidad de la Iglesia universal.

Yo pregunto: ¿Es más justo que en un santuario como Lourdes se celebre la Misa ‘internacional’, en varios idiomas, para que cada grupo entienda la quinta parte. O una liturgia católica, en la lengua latina que haga sentir a todos miembros de la Una, Santa, Católica y Apostólica [Iglesia]? Para poner los fieles en condiciones de comprender, es necesario comenzar con subsidios bilingües, y que en todas las catedrales y parroquias se llegue a celebrar la Misa según las disposiciones del N° 36, como está haciendo el Papa dondequiera que va. Esto también se puede hacer con el Misal de Paulo VI editio typica latina. ¿Por qué la Iglesia universal debe recurrir a Inglés, cuando tiene su koiné en la venerable lengua latína?