Wednesday, October 03, 2012

Prefecto de la CDF: “El Concilio Vaticano II debe ser interpretado de acuerdo con la Tradición”


Edward Pentin trae la primera parte de una entrevista concedida a él por el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Mons. Gerhard Ludwig Müller, y publicada por The National Catholic Register, Oct-02-2012. Traducimos el siguiente aparte:

Como sigue habiendo una falta de claridad sobre el Concilio, particularmente en su interpretación, ¿podría una encíclica del Papa aclarar las cosas?

Sí, necesitamos una auténtica interpretación del Magisterio del Concilio. El Papa ofreció una buena y fiel interpretación del Concilio cuando dijo que él [el Concilio Vaticano II] no creó una nueva Iglesia. Como cualquier otro concilio ecuménico, el Concilio Vaticano II debe ser interpretado de acuerdo con la Tradición, basada en la Revelación y en la Escritura.

El gran logro del Concilio Vaticano II fue que trajo la doctrina de la Iglesia en su conjunto, proporcionó una visión general. En otras palabras, no sólo subrayó algunos aspectos de la doctrina como en los otros concilios, sino, más bien, resumió los principales contenidos de nuestra creencia. Lo que dice en la Dei Verbum sobre la divina Revelación, por ejemplo, es un resumen de todo lo que se dice en el magisterio acerca de la revelación personal. Y en Lumen Gentium tenemos una visión completa de todas las dimensiones que pertenecen a la eclesiología, a los sacramentos fundados por Jesucristo, a la jerarquía, a los laicos, al pueblo de Dios, al cuerpo de Cristo, al templo del Espíritu Santo. Tenemos una eclesiología unificada. También en Gaudium et Spes y en otros documentos, podemos decir que el Concilio Vaticano II recopiló juntos los elementos básicos de nuestra doctrina en un solo lugar.

Pero si él [el Concilio Vaticano II] hace presente tal visión integral de la eclesiología, ¿por qué hay grupos como la Sociedad de San Pío X [Fraternidad de San Pío X], que quiere aferrarse a la “tradición congelada”, por así decirlo, en lugar de venir a la plena comunión? ¿Sugiere esto errores en esta visión integral?

Tenemos grupos separados, no sólo en el ala tradicionalista, sino también en el ala liberal. Creo que algunos han desarrollado conjuntos de ideas, que ellos han convertido en una ideología, y entonces juzgan todas las cosas en el contexto de este conjunto de ideas. Los tradicionalistas, por ejemplo, se enfocan fuertemente en la liturgia. Pero no podemos decir que hay una sola forma en la cual la liturgia puede ser celebrada, que la forma extraordinaria es la única forma de la Misa. Tampoco podemos cambiar el contenido de la Santa Misa —es el mismo contenido— sino algunos elementos de la liturgia se han desarrollado. Hemos tenido muchos ritos, Romano, Bizantino, etc, y todos son válidos, y todos han tenido un cierto crecimiento.

La Fraternidad San Pío X y algunos tradicionalistas en comunión con la Iglesia tienen problemas para conciliar el hecho de que hemos tenido Papas en el pasado que han categóricamente afirmado enseñanzas que parecían estar refutadas por el Concilio, la libertad religiosa es un ejemplo. ¿Qué dice usted en respuesta a esta preocupación?

Eso no es cierto, es una falsa interpretación de la historia. En el siglo 19, los masones o los liberales interpretaron la libertad religiosa como la libertad de rechazar la verdad dada por Dios. Fue esta falsa noción de libertad religiosa que los papas del siglo 19 rechazaron, y el Concilio Vaticano II repite que no somos libres de rechazar la verdad. Está en otro nivel, en el nivel de los derechos humanos, que toda persona tiene que ser fiel a sí mismo o a sí misma y actuar de acuerdo con su propia conciencia.

Aún más, la Iglesia no puede, en el plano doctrinal, contradecirse, eso es imposible. Cualquier contradicción que se perciba es causado por una falsa interpretación. No podemos decir hoy: “Jesús es el Hijo de Dios, tiene una naturaleza divina”, y mañana aceptar lo que los Arrianos dijeron [que Cristo estaba distintivamente separado de Dios Padre]. Eso sería una contradicción real.

Lo que ellos [la FSSPX] está proponiendo es, en esencia, una tensión que surge del uso de la terminología, pero la Iglesia nunca se contradijo asì misma. Si Ud. estudia los textos de los diferentes siglos, de los diferentes contextos, de las distintas lenguas, Ud. debe hacerlo sobre la base de la doctrina Católica establecida.