Thursday, September 27, 2012

De la pluma de Benedicto XVI a Mons. Fellay: “Yo le confirmo efectivamente, para ser verdaderamente reintegrados en la Iglesia... hay que aceptar verdaderamente el Concilio Vaticano II y el magisterio posconciliar”.

Andrea Tornielli en Vatican Insider, Sep-27-2012.

09/27/2012
El Papa escribe a Fellay: «Para volver a entrar, hay que aceptar el Concilio»

La existencia de la carta de Benedicto XVI fue revelada durante una conferencia del obispo lefebvriano Tissier de Mallerais, quien indicó que era imposible el acuerdo con la Santa Sede

ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO


El 30 de junio pasado, a pocos días de que comienzara el capítulo general de la Fraternidad San Pío X, Benedicto XVI escribió una carta al superior de los Lefebvrianos, el obispo Bernard Fellay. La existencia de esta carta fue revelada por monseñor Bernard Tissier de Mallerais, uno de los cuatro obispos de la Fraternidad, cuya oposición al acuerdo con Roma es conocida, durante conferencia que se lelvó a cabo el 16 de septiembre en el priorato St. Louis-Marie Grignon de Monfort en Francia.

Esto es lo que dijo el prelado: «El 30 de junio de 2012 (es un secreto que os revelo, pero que será dado a conocer) el Papa escribió de su puño y letra una carta a nuestro superior general, monseñor Fellay: “Le confirmo efectivamente que para reintegrarse verdaderamente en la Iglesia hay que aceptar verdaderamente el Concilio Vaticano II y el magisterio post-conciliar”».

«Se trata de un punto muerto –comentó Tissier de Mallerais–, porque para nosotros no es aceptable, y no podemos firmar una cosa tal. Se pueden precisar cuestiones, porque el Concilio es tan amplio que se pueden encontrar cosas buenas en él, pero no es lo esencial del Concilio».

El obispo lefebvriano también pronunció palabras muy duras durante la conferencia: «No se pueden dejar las armas en medio de la batalla, no buscaremos el armisticio mientras la guerra arrecia: con el ecnuentro de Asís del año pasado; con la beatificación de un falso beato, el Papa Juan Pablo II. Una cosa falsa, una falsa beatificación. Y con la exigencia, indicada constantemente por Benedicto XVI, de aceptar el Concilio y las reformas del magisterio post-conciliar».

Tissier de Mallerais también dijo que «la colegialidad, que destruye el poder del Papa, que ya no osa resistir a las conferencias episcopales»; destruye «el poder de los obispos, que ya no osan resistir a los consejos episcopales». Añadió que el ecumenismo «hace que se respeten los valores de salvación de las falsas religiones y del protestantismo, cosas falsas», mientras que la libertad religiosa «permite de buen grado la construcción de mezquitas en nuestros países».

«Evidentemente –añadió el obispo lefebvriano– esto no podemos firmarlo. Sobre este punto no hay ningún acuerdo y no habrá ningún acuerdo». A pesar de las insistencias de la «Roma modernista», Tissier asegura que, «personalmente, no firmaré nunca cosas de este tipo, está claro. No aceptaré nunca decir que la nueva Misa es legítima o lícita; yo diré que es, a menudo, inválida, como decía monseñor Lefebvre. Nunca aceptaré decir: “El Concilio, si se interpreta bien, tal vez podría corresponder a la Tradición, se podría encontrar un significado aceptable”».

Después de haber tildado de «mentiroso» el texto del preámbulo doctrinal que entregó el cardenal William Levada a Fellay el 12 de junio, el cardenal lefebvriano dijo que el capítulo general de la Fraternidad que se reunió en julio tomó algunas «decisiones muy dulces, suaves», para «presentar a Roma tales obstáculos que Roma no ose importunarnos más», planteando «condiciones prácticamente irrealizables para impedir que hagamos nuevas propuestas. Pero el demonio es maligno, y yo creo que ellos volverán al ataque, por lo que me preparo delicadamente a defendernos, y la Fraternidad se defenderá».

Ahora bien, la fuente de esa información es el foro Un évêque s'est levé!, Sep-24-2012. Aquí una traducción al español de esa información provista por el foro Non Possumus, Sep-26-2012.

Conferencia de Monseñor Tissier de Mallerais el 16 de septiembre de 2012 en el Priorato San Luis Maria Grignon de Montfort en Gastines.

« Monseñor Lefebvre ha transmitido todo lo que él recibió. Toda la herencia del Padre Le Floc’h del seminario, toda su experiencia, la ha transmitido a la Fraternidad y ésta continuará a condición de que continuemos con el mismo espíritu de combate.

No es cuestión de dejar las armas en plena batalla, nosotros no iremos a buscar el armisticio durante el furor de la guerra : con Asís 3 el año pasado, con la beatificación de el falso bienaventurado el Papa Juan Pablo II. Una falsedad, una falsa beatificación. Y la exigencia que sin cesar hace el Papa Benedicto XVI de aceptar el Concilio y las reformas del Magisterio Pos-conciliar. Lo dice sin cesar. Le dijo a Monseñor Fellay en la audiencia que le concedió en el 2005 : Para ser católico hay que aceptar el Concilio y sus reformas y el magisterio Conciliar. Esto es del dominio público porque Monseñor Fellay dió una entrevista después explicando lo que sucedió.

Y he aquí que en el 2012, seis años después, el Papa volvió a estar en contacto con nosotros para proponer una solución, una prelatura personal que Monseñor Lefebvre ya había propuesto al cardenal Gagnon. En esta iniciativa Monseñor Lefebvre dijo : « Si ustedes non conceden un obispo, nosotros podríamos hacer una prelatura personal de la FSSPX que incluiría a las comunidades amigas: Los Dominicos, los Capuchinos, los Benedictinos… toda la familia de la tradición”.

Visiblemente, en 1988 la Santísima Virgen no quiso eso, porque en el espacio de una noche se terminó, el 5 de mayo Monseñor Lefebvre había firmado y el 6 de mayo por la mañana se terminó. El acuerdo de 1988 no duró mas que 10 horas. Pues bien, el acuerdo imaginado en 2011-2012 ha durado seis meses, no fue bendecido por la Santísima Virgen. (Rezamos rosarios y rosarios y continuamos haciéndolo, eso está muy bien) pero la Santísima Virgen no apoyó esta idea visiblemente. Esta idea no caminó, porque el 30 de junio (esto es un secreto que les revelo pero será hecho público), el 30 de junio de 2012 el Papa escribió de su blanca mano una carta a nuestro superior general, Monseñor Fellay, firmada por su mano: “Yo le confirmo efectivamente, para ser verdaderamente reintegrados en la Iglesia (pasemos de la expresión) hay que aceptar verdaderamente el Concilio Vaticano II y el magisterio pos-conciliar”.

Esto por principio es una interrupción, porque esto no podemos aceptarlo; nosotros no lo firmaremos. Podemos precisar que como el Concilio es tan vasto, se pueden encontrar buenas cosas, pero estas no son las esenciales en el Concilio.
El Concilio debe ser analizado en tres documentos: La libertad religiosa, el ecumenismo y la colegialidad.

• La colegialidad que destruye el poder del Papa que ya no osa resistir a las conferencias episcopales, que destruye el poder de los obispos que ya no osan resistir al consejo episcopal, que destruye el poder de los curas que ya no osan resistir al consejo parroquial y a los laicos en sus parroquias.
• El ecumenismo que respeta los valores de salvación en las falsas religiones y del protestantismo, cosas falsas…
• Y después la libertad religiosa que permite gustosamente construir mezquitas en nuestros países…

Evidentemente, esto no podemos firmarlo. Desde el hecho que se nos pide firmarlo, los acuerdos no prosperan. Yo diría que sobre este punto no hay acuerdo y no lo habrá.

Esto es todo lo que puedo decirles, yo no pienso que Roma nos vaya a soltar. Roma modernista regresará al contacto cercano con nosotros, es inevitable. Están decididos, son perseverantes, nos quieren llevar al concilio, entonces recemos.

Personalmente, yo nunca firmaría cosas como esa, es claro.

Yo no aceptaría decir que la nueva misa es legítima o lícita, yo diría que es frecuentemente inválida como decía Monseñor Lefebvre.

Jamás aceptaría decir : « En el concilio, si se interpreta bien, podríamos todavía hacerlo coincidir con la Tradición, podríamos encontrarle un sentido aceptable” Jamás aceptaría decirlo. Sería una mentira, no se permite decir mentiras, aunque se trate de salvar a la Iglesia.

Yo les digo lo que yo pienso. Yo pienso que ustedes no deben tener miedo porque yo no estoy solo en pensar de este modo en la Fraternidad.

Tengamos confianza en la Santísima Virgen que nos ha librado de un muy mal paso, es verdad. Este año nos ha librado de ese mal paso, ella no ha querido esta historia del acuerdo, a saber, que fuéramos a Roma para someternos a las autoridades conciliares. Ciertamente ellos son la autoridad en la Iglesia, el Papa es papa, sucesor de Pedro, pero también es el representante de este sistema de Iglesia que paraliza la Iglesia, que envenena la Iglesia, que cubre toda la Iglesia, lo que llamamos la Iglesia conciliar por comodidad de lenguaje. No es otra Iglesia, es un nuevo tipo de Iglesia, es una nueva religión que ha penetrado en la Iglesia Católica, sostenida por los papas y toda la jerarquía, todos los obispos, salvo excepciones rarísimas.

¿Cómo quieren que nos sometamos a tal jerarquía ? Hubiera sido imposible colaborar, hubiera sido una colaboración de pacotilla, una mentira. Nunca hubiéramos podido colaborar, hubiéramos sido perseguidos sin cesar, amenazados po restos obispos y por Roma. ¿Cómo se puede sobrevivir a tales condiciones ? Con la obligación de firmar un texto, un texto mentiroso, eso No !

Esa es mi determinación como Obispo de la Fraternidad, y pienso que es la determinación de todo el mundo.

Hubo ese capítulo general en el cual nos reunimos en el mes de julio, en donde tomamos decisiones muy dulces, suaves, como se dice. A saber, presentar a Roma tales obstáculos que Roma ya no ose fastidiarnos, poner condiciones prácticamente irrealizables para impedir que nos hagan nuevas proposiciones.
Pero el demonio es muy malo, creo que volverán al ataque, yo me preparo también para defendernos y la Fraternidad también se defenderá.

Monseñor Fellay nos presentó esto en Ecône, en el retiro sacerdotal y puedo decirles confidencialmente, que nos a dado palabras un poco consoladoras cuando menos. Esto es lo que puedo decirles, un poco consoladoras y alentadoras.

Sobre esto, tengamos confianza en la Virgen Inmaculada, Inmaculada en su Fe, como dijo San Pio X. Ella podrá conservarnos íntegros y preservarnos éste espíritu de combate que es el espíritu de la FSSPX. El espíritu de combate por la fe, por la Misa, por el sacerdocio y por Cristo Rey.

Gracias”.