Wednesday, September 26, 2012

Párroco inglés prohibe clases de yoga en salones parroquiales

Observen bien a este hombre. Se trata del P. John Chandler, párroco de la iglesia de St Edmund en Southampton, Inglaterra, quien valientemente ha tomado la decisión de dar por terminadas, en un plazo de 10 dias, las clases de yoga que, bajo el nombre de “yoga espiritual”, se venían enseñando en sus salones parroquiales, los cuales, según el P. Chandler, deben ser utilizados para promover actividades católicas.

Dice el P. Chandler: “El yoga es un ejercicio espiritual Hindú. Siéndo una iglesia Católica, tenemos que promover el Evangelio, y para eso es por lo que usamos nuestras premisas.”

“Decimos que el yoga no podría tener lugar. Es por el hecho que es una práctica de una religión diferente que ocurre en una iglesia Católica. No es compatible. No estamos diciéndo que el yoga sea malo o equivocado”.

Un portavoz de la Diócesis de Portsmouth dijo: “Debido a premisas católicas no es posible tener actividades no Cristianas, y es un dilema con el yoga ya que puede ser visto sea como una meditación, sea como una relajación. No hay una política nacional sobre esto y las decisión es tomada por cada sacerdote”.

¿Como así que “no hay una política nacional” cuando existe una “política eclesial universal”?, por así llamarlo. Nos referimos a la simple incompatibilidad del yoga con el Cristianismo, como se puede ver en el documento “Carta a los obispos de la Iglesia católica sobre algunos aspectos de la meditación cristiana. Orationis formas”, de la CDF, Oct-15-1989 (ver nota pie de página N° 1).


Con información de BBC, Sep-26-2012.

Card. Rodé ha hecho prueba de paternidad

La oficina de abogados que representa al card. Franc Rodé ha informado este Miércoles que el card. Rodé envió las muestras de ADN que confirmarían o desvirtuarían su supuesta paternidad, y que los resultados estan por anunciarse tan pronto como se sepan, dijo el abogado Zidar Klemenčič a un canal de la televisión eslovena.

En la mañana del Miércoles, el diario Večer, había insinuado el hecho de que la prueba ya se habría realizado e insinuaba tambien que los resultados ya se sabrían.

Por otro lado, Radio Eslovenia anunció que los resultados de la prueba de ADN probablemente se darían a conocer la semana entrante.

El asunto de la presunta paternidad del card. Rodé surgió hace algunos días cuando el diario Delo anunciaba en primera página la existencia de un hijo suyo de 42 años, quien actualmente vive en Alemania. (ver aquí).

“Las burbujas del Concilio”, humor conciliar

Bueno, por lo menos en aquellos días todavía había algo de qué reírse durante el Concilio Vaticano II, porque por lo que respecta a los años subsiguientes...

Artículo de Andrea Tornielli en Vatican Insider, Sep-25-2012.

09/25/2012
Humor conciliar

La editorial Áncora reeditará un librito con anécdotas y bromas que nacieron durante el Concilio Vaticano II

ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO


Se acerca el 50 aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II (el 11 de octubre de 1962) y las estanterías de las librerías comienzan a llenarse de estudios, ensayos, entrevistas... Es decir, se discute sobre la herencia del Concilio, su hermenéutica, sus reacciones...

Y ahora, la editorial Áncora, llevando a cabo una iniciativa del grupo “Viva el Concilio”, volverá a editar un libito francés lleno de humor que apareció en 1966 y se tradujo al italiano en 1967.

Un recuerso simpático del Vaticano II, mediante un centenar de anécdotas, bromas, historias divertidas (muchas auténticas y otras “inspiradas”) que se desarrollaron en los corredores vaticanos y de las cuales surge el clima que se respiraba entre los padres conciliares, capaces de disminuir las oposiciones más encendidas con bromas, a veces con un poco de malicia. Vatican Insider anticipa algunas páginas del librito («Las burbujas del Concilio», 128 páginas, 12 euros), que estará disponible en las librerías a partir del 3 de octubre. El libro tiene un prefacio del obispo emérito de Ivrea Luigi Bettazzi, mientras que el historiador de la Iglesia, don Maurilio Guasco, se encargó de las breves notas que ayudan a entender más sobre los personajes y las circunstancias que aparecen en las historias; con estas notas el lector, además de entender, podrá también sonreír.

Los primeros efectos de la píldora

En ya varias ocasiones, algunos periódicos anunciaron nuevos nombramientos cardenalicios por parte de Paolo VI. Cada vez las noticias se revelaron falsas previsiones. «¿Por qué el Papa no crea más cardenales?», se preguntaba un obispo. «Debe haber probado la píldora… ¡y ha funcionado!», respondió un perito.

Ecumenismo angélico

Un visitante llega al Vaticano y pide una audiencia inmediata con el Papa. Desconcierto de la Guardia Suiza en servicio: no es posible, hay que fijar una cita. El visitante insiste; la Guardia Suiza le pregunta su nombre y después le recibe un monseñor. «Soy el Doctor Satanás», explica el visitante, «y necesito hablar urgentemente con el Papa». El Doctor Satanás insiste tanto que el monseñor logra finalmente obtener una audiencia extraordinaria ese mismo día, aunque no sin haber verificado cuidadosamente la identidad del extraño visitante: cuernos debajo del sombrero, cola rizada, pie caprino... Al día siguiente, “L’Osservatore Romano” publica una nota: «Su Santidad recibió en audiencia privada al ilustre Doctor Satanás. El encuentro duró alrededor de 80 minutos y se desenvolvió en un ambiente cordial. El Santo Padre aseguró su simpatía por el líder de los querubines rebeldes».

Non decet

Algunos laicos participaron en la elaboración del famoso Esquema XIII, en particular en la elaboración del capítulo sobre el matrimonio. Entre ellos había una mujer originaria de México (acompañada por su marido). Un día, el cardenal irlandés Michael Browne intervino en la Comisión sobre el tema del «amor de concupiscencia», afirmando que el esquema debía recordar este aspecto deplorable del amor humano, incluso en el ámbito del matrimonio. De repente, la mujer le interrumpe diciendo: «Todos los obispos aquí presentes, espero, veneran a la propia madre y no se consideran fruto de la concupiscencia». El cardenal se sonrojó, cambió de argumento y nadie volvió a hablar sobre el tema.

Toilette

Los baños del Concilio tenían dos indicaciones en italiano: «libre» y «ocupado». Un obispo propuso que se tradujeran al latín, con estos términos: «sede vacante» y «feliciter regnante».

Más hechos y menos palabras

El cardenal Suenens hablaba mucho deldiálogo en el Concilio, pero (por lo que parece) lo practicaba poco en su diócesis. «Es un especialista del monólogo en el diálogo», decían algunos de sus sacerdotes de la diócesis de Malinas-Bruselas.

¿Dónde está el padre?

Alguien abandona a un recién nacido en los jardines del Palacio del Santo Oficio. Dos seminaristas que pasaban por ahí lo ven y se preguntan quiénes serán sus padres: «¿Será un obispo?», dice uno. «No, claro que no», responde el otro. «¿Por qué?». «Porque nunca ha habido ningún obispo que haga algo significativo en 9 meses. ¿Tal vez el Concilio?». «Imposible, lo que sale de él nace muerto o inválido. ¿Y si fuera alguien del Santo Oficio?». «¡Ni de broma! Un hijo es fruto del amor y en el Santo Oficio no hay ningúna huella de amor».

Humor pontificio

Hacia el final de la cuarta sesión, muchos Padres conciliares criticaron duramente la práctica de las indulgencias y llegaron incluso a pedir que fueran abolidas. ¿Qué opinaba el Papa? Tan solo se puede indicar que, al recibir poco antes de que terminara el Vaticano II a los obispos latinoamericanos, Pablo VI les dijo: «Os doy mi bendición y las relativas indulgencias... pues todavía se me condede darlas».

A Trento

Los cardenales Ottaviani e Ruffini se suben a un taxi y le dicen al taxista: «¡Al Concilio!». Después empeizan a discutir de cuestiones teológicas. De repente, se dan cuenta de que el taxi salió de Roma y se dirige al norte. «Hey, taxista, ¿a dónde nos lleva?». «Ustedes me dijeron: “¡Al Concilio!” y yo les llevo a Trento. Creo que es el único destino posible para ustedes...».

Legionarios de Cristo establecen topes de ayuda económica para quienes abandonen

Despacho de agencia Notimex, Sep-25-2012, firmado por Andrés Beltramo.

CIUDAD DEL VATICANO (Notimex).— El director general de los Legionarios de Cristo, Alvaro Corcuera, estableció topes máximos de ayuda económica que la congregación ofrecerá a quienes abandonen la obra, que lidia con un complicado proceso interno de reforma.

En una carta enviada a todos los directores territoriales de la comunidad religiosa y de la cual Notimex posee una copia, el superior indicó que los desertores podrán recibir viáticos únicos que van de los 100 a los siete mil euros (unos nueve mil dólares).

El texto, que data del 30 de mayo último pero trascendió apenas hasta ahora, precisó que la ayuda a quienes abandonen la Legión deberá ser proporcional a los años y al grado de compromiso asumido con la congregación o con el movimiento ‘Regnum Christi’, según sea el caso.

De acuerdo con estos criterios, cuando dejan la congregación los novicios recibirán un máximo de 100 euros (129 dólares), los religiosos de primer periodo de votos temporales unos 300 euros (388 dólares) mientras los de segundo y tercer periodo de votos mil euros (mil 294 dólares).

Los religiosos de votos perpetuos serán apoyados con mil 500 euros (mil 942 dólares) mientras los sacerdotes con más de 15 años en la congregación con un máximo de siete mil euros (nueve mil 64 dólares).

Estas mismas clasificaciones tendrán vigencia para las consagradas y los consagrados del movimiento Regnum Christi en sus diversos grados: años de formación, promesas temporales, promesas definitivas y aquellos con más de 15 años de pertenencia.

A todos aquellos que dejen la obra se les entregará un billete de avión, si es necesario. Además también se ayudará con mensualidades durante un tiempo máximo de un año a los sacerdotes o consagrados que se encuentren fuera de sus casas religiosas en un tiempo de ‘discernimiento’.

Según la misiva de Corcuera los criterios arriba señalados se deben aplicar “con flexibilidad, analizando cada caso y situación particular: años de pertenencia al instituto, contexto familiar y sociocultural, salud”.

Recordó que de acuerdo con la ley fundamental de la Iglesia católica, el Código de Derecho Canónico, los miembros que se separan de un instituto religioso no tienen derecho a recibir una compensación, aunque reconoció que permanece el deber de ‘equidad y caridad’ para con ellos.

El portavoz de los Legionarios de Cristo en Roma, Benjamin Clariond, dijo a Notimex que la revisión periódica de este tipo de criterios es una práctica común y necesaria que tienen muchas familias religiosas y también organizaciones no eclesiásticas.

“No tiene que ver con la situación económica de la congregación”, insistió.

Lo cierto es que la Legión padece una fuerte crisis a causa de varios factores, entre otro por el descrédito acarreado por el escándalo de su fundador, el sacerdote mexicano Marcial Maciel Degollado, pederasta y culpable de toda clase de actos inmorales.

Esta situación ha llevado a la orden a aplicar drásticos recortes, a deshacerse de varios colegios en los Estados Unidos, a transferir un famoso periódico por problemas de presupuesto, a imponer una férrea política de austeridad y a poner en venta algunas de sus propiedades.

Algunos meses atrás el director territorial para Norteamérica, Luis Garza, anunció la venta de una cotizada propiedad ubicada en Thornwood, Nueva York, que fue comprada en 1995 para fungir como centro de estudios superiores, centro de convenciones y retiros.

A esta situación se ha sumado un considerable éxodo de miembros en los últimos cinco años, tanto de la Legión como del Regnum Christi, causado, en la mayoría de los casos, por la crisis interna ligada al escándalo de Maciel.

Datos oficiales brindados por la oficina de prensa romana del instituto religioso indicaron que, en los últimos tres años, abandonaron sus filas unos 60 sacerdotes mientras otros 25 viven fuera de sus comunidades, ‘exclaustrados’ y están pensando en dejarlas.

Se trata de un total de 85 presbíteros, el nueve por ciento de los 920 sacerdotes que conforman actualmente la Legión. Aunque todos estos datos corresponden a las últimas estadísticas disponibles, actualizadas al 31 de diciembre de 2011.

Aunque en los últimos años el número de ordenaciones sacerdotales en la Legión ha sido consistente (49 en 2011, 62 en 2010 y 60 en 2009), se ha notado también un notable freno en la histórica tendencia de crecimiento de presbíteros, algo que había vuelto célebre a la institución.

En los pasados tres años el número de seminaristas cayó de forma significativa pasando de mil 395 en diciembre de 2009 a mil 24 en 2011. Un descenso de 371 unidades individuales, que podría superar los 500 si se consideran los ingresos no contabilizados en esos años.

Una parte de esta caída se debe a los seminaristas ordenados como sacerdotes en los años en cuestión, pero la mayor parte se explica con las deserciones y un bajón en el ingreso a los noviciados.

Todos estos son los números oficiales, aunque entre los mismos legionarios circulan cifras extraoficiales que refieren una ‘sangría’ mucho más profunda, que podría alcanzar los 250 sacerdotes y las 400 consagradas del Regnum Christi.

“Acción de Dios y del hombre”. Benedicto XVI dedica su catequésis semanal a la liturgia


Mons. Georg Gänswein, Secretario Personal del Papa, ayuda al Santo Padre a recomponerse luego de que el viento le jugara una mala pasada durante su audiencia general de hoy

Queridos hermanos y hermanas:

En los últimos meses hemos cumplido un camino a la luz de la Palabra de Dios, para aprender a orar de forma cada vez más auténtica, reflexionando sobre algunas grandes figuras del Antiguo Testamento, los Salmos, las Epístolas de San Pablo y el Apocalipsis, pero sobre todo contemplando la experiencia única y fundamental de Jesús, en su relación con el Padre Celestial. En realidad, sólo en Cristo, el hombre recibe la capacidad de unirse a Dios con la profundidad y la intimidad de un hijo en relación con el padre que lo ama, sólo en Él podemos acudir con toda verdad a Dios, llamándolo con cariño "¡Abba! ¡Padre!". Al igual que los Apóstoles, también nosotros en estas semanas le hemos pedido y le volvemos a pedir hoy a Jesús: "Señor, enséñanos a orar" (Lc 11, 1).


Además, para aprender a vivir con mayor intensidad la relación personal con Dios Uno y Trino, hemos aprendido a invocar al Espíritu Santo, el primer don del Resucitado a los creyentes, porque es Él quien "viene en ayuda de nuestra debilidad, porque no sabemos orar como es debido" (Rom 8,26), dice San Pablo y sabemos que tiene razón.

Entonces, después de una larga serie de catequesis sobre la oración en la Escritura, nos podemos preguntar: ¿cómo puedo dejarme formar por el Espíritu Santo para ser capaz de entrar en contacto con Dios y de orar con Dios? ¿Cuál es esa escuela en la que me enseña a orar y me ayuda en mi fatiga por dirigirme de manera correcta a Dios? La primera escuela de oración que hemos vivido en estas semanas es la Palabra de Dios, la Sagrada Escritura, en permanente diálogo entre Dios y el hombre, un diálogo progresivo en el cual Dios se muestra cada vez más cercano. Podemos conocer cada vez más y mejor su rostro, su voz y su ser. Y el hombre aprende a aceptar el poder conocer a Dios y a hablar con Dios. Por lo tanto, en estas semanas, leyendo la Sagrada Escritura, hemos buscado en ella, en este diálogo permanente, cómo podemos entrar en contacto con Dios.

Además, hay también otro precioso "espacio", otra valiosa "fuente" para crecer en la oración, una fuente de agua viva relacionada estrechamente con la precedente. Me refiero a la liturgia, que es un ámbito privilegiado en el que Dios nos habla a cada uno de nosotros, aquí y ahora, y espera nuestra respuesta.

¿Qué es la liturgia? Si abrimos el Catecismo de la Iglesia Católica - subsidio siempre valioso y diría también indispensable, podemos leer que la palabra "Liturgia" significa originariamente "servicio de parte de y en favor del pueblo". (n 1069) . Si la teología cristiana tomó esta palabra del mundo griego, lo hizo obviamente pensando en el nuevo Pueblo de Dios nacido de Cristo, que abrió sus brazos en la Cruz para unir a los hombres en la paz del único Dios.

"Servicio en favor del pueblo", un pueblo que no existe por sí mismo, sino que se ha formado gracias al Misterio Pascual de Jesucristo. De hecho, el Pueblo de Dios no existe por lazos de sangre, de territorio o de nación, sino que nace por obra del Hijo de Dios y de la comunión con el Padre que Él nos obtiene.

El Catecismo indica también que "En la tradición cristiana (la palabra "liturgia") quiere significar que el Pueblo de Dios toma parte en "la obra de Dios". Porque el Pueblo de Dios como tal existe sólo por obra de Dios.

Esto nos lo ha recordado el mismo desarrollo del Concilio Vaticano II, que inició sus trabajos, hace cincuenta años, con la discusión del esquema sobre la Sagrada Liturgia, aprobada luego solemnemente el 4 de diciembre de 1963, siendo el primer texto aprobado por el Concilio. Quizás algunos consideraron como una casualidad el hecho de que el documento sobre la liturgia fuera el primer resultado de la asamblea conciliar. Entre los muchos proyectos, el texto sobre la sagrada liturgia parecía ser el menos controvertido y, por esta razón, capaz de ser una especie de ejercicio para aprender la metodología del trabajo conciliar. Pero sin duda alguna, lo que a primera vista podía parecer una casualidad, resultó ser la mejor opción, también a partir de la jerarquía de los temas y de las tareas más importantes de la Iglesia.

En efecto, empezando con el tema de la "liturgia", se puso de manifiesto muy claramente la primacía de Dios y su prioridad absoluta. En primer lugar, Dios: esto es lo que nos dice precisamente la opción conciliar de empezar por la liturgia.

Donde la mirada hacia Dios no es determinante, todo lo demás pierde su orientación. El criterio fundamental para la liturgia es su orientación hacia Dios, para que podamos participar de su obra.


Pero podemos preguntarnos: ¿qué es esta obra de Dios a la que estamos llamados a participar? La respuesta que nos da la Constitución conciliar sobre la sagrada liturgia es aparentemente doble. En el número 5 nos dice, en efecto, que la obra de Dios son sus acciones históricas que nos traen la salvación, que culminan en la muerte y resurrección de Jesucristo; pero en el número 7, la misma Constitución define la celebración de la liturgia como "obra de Cristo ". En realidad, los dos significados están inseparablemente unidos. Si nos preguntamos quién salva al mundo y al hombre, la única respuesta es: Jesús de Nazaret, Señor y Cristo, crucificado y resucitado. ¿Y dónde está presente hoy para nosotros, para mí, el Misterio de la Muerte y Resurrección de Cristo, que trae la salvación? La respuesta es: en la acción de Cristo, a través de la Iglesia, en la liturgia, sobre todo en el Sacramento de la Eucaristía, que hace presente la ofrenda sacrificial del Hijo de Dios, quien nos ha redimido; en el Sacramento de la Reconciliación, en donde se pasa de la muerte del pecado a la vida nueva; y en los otros actos sacramentales que nos santifican (cf. Presbyterorum ordinis, 5). Por lo tanto, el Misterio Pascual de la Muerte y Resurrección de Cristo es el centro de la teología litúrgica del Concilio.

Demos un paso más y preguntémonos: ¿cómo podemos hacer posible ésta actualización del Misterio Pascual de Cristo? El beato Papa Juan Pablo II, 25 años después de la Constitución Sacrosanctum Concilium, escribió: "Para actualizar su Misterio Pascual, Cristo está siempre presente en su Iglesia, principalmente en los actos litúrgicos. La Liturgia es, en consecuencia, el lugar privilegiado del encuentro de los cristianos con Dios y con Aquel a quien Él envió, Jesucristo (cf. Jn 17:3) "(Vicesimus Quintus annus, n. 7). En el mismo sentido leemos en el Catecismo de la Iglesia Católica: "Cada celebración sacramental es un encuentro de los hijos de Dios con su Padre, en Cristo y en el Espíritu Santo, y tal encuentro se expresa con la forma de un diálogo, a través de acciones y palabras" (n. 1153). Por lo tanto, el primer requisito para una buena celebración litúrgica es que haya oración y coloquio con Dios, sobre todo escucha y después respuesta. San Benito, en su "Regla", hablando de la oración de los Salmos, indica a los monjes: mens concordet voci “, "que la mente esté de acuerdo con la voz." El Santo enseña que en la oración de los Salmos, las palabras deben preceder a nuestra mente. Por lo general, no sucede así, antes debemos pensar y después lo que hemos pensado, se convierte en palabra. Aquí, en cambio, en la liturgia es al contrario, la palabra precede. Dios nos ha dado la palabra y la sagrada liturgia nos ofrece las palabras; y nosotros tenemos que entrar en el interior de las palabras, en su significado, aceptarlas en nosotros, ponernos en sintonía con ellas. Así nos convertimos en hijos de Dios, símiles a Dios. Como recuerda la Sacrosanctum Concilium, para garantizar la plena eficacia de la celebración "es necesario que los fieles se acerquen a la liturgia con una disposición de ánimo correcto, pongan su propia alma en consonancia con su propia voz y cooperen con la gracia divina para no recibirla en vano "(n. 11). Elemento esencial, primario, del diálogo con Dios en la liturgia, es la correlación entre lo que decimos con nuestros labios y lo que llevamos en nuestro corazón. Entrando en las palabras de la gran historia de la oración, nosotros mismos nos tomamos el espíritu de estas palabras, y nos hace capaces de hablar con Dios.

En esta línea, sólo quiero hacer referencia a uno de los momentos que, durante la liturgia, nos llama y nos ayuda a encontrar esta correlación, este ajustarnos a lo que oímos, decimos y hacemos en la celebración litúrgica. Me refiero a la invitación que formula el Celebrante antes de la Plegaria Eucarística: "Sursum corda" levantemos el corazón fuera de la maraña de nuestras preocupaciones, de nuestros deseos, de nuestras angustias, de nuestra distracción. Nuestro corazón, la parte íntima de nosotros mismos, debe abrirse dócilmente a la Palabra de Dios, y recogerse en la oración de la Iglesia, para recibir su orientación hacia Dios de las palabras mismas que escucha y dice. La mirada del corazón debe dirigirse al Señor, que se encuentra entre nosotros: es una disposición fundamental.

Cuando vivimos la liturgia con esta actitud fundamental, nuestro corazón viene sustraído como por la fuerza de la gravedad, que lo atrae hacia abajo, y sube interiormente hacia arriba, hacia la verdad y el amor, a Dios. Cómo recuerda el Catecismo de la Iglesia Católica: "La misión de Cristo y del Espíritu Santo que, en la Liturgia sacramental de la Iglesia anuncia, actualiza y comunica el Misterio de la salvación, continúa en el corazón que ora. Los Padres de la vida espiritual a veces comparan el corazón a un altar "(n. 2655). Dice el Catecismo: altare Dei est cor nostrum.

Queridos amigos, celebramos y vivimos bien la liturgia sólo si permanecemos en actitud de oración, uniéndonos al misterio de Cristo y a su coloquio del Hijo con el Padre. Dios mismo nos enseña a orar, afirma Sant Pablo (cf. Rom 8:26). Él mismo nos ha dado las palabras adecuadas para dirigirnos a Él, palabras que encontramos en el Salterio, en las grandes oraciones de la sagrada liturgia y en la Celebración eucarística. Roguemos al Señor para ser cada vez más conscientes del hecho de que la liturgia es acción de Dios y del hombre; la oración que viene del Espíritu Santo y de nosotros, dirigida por completo al Padre, en unión con el Hijo de Dios hecho hombre (cf. Catecismo la Iglesia Católica, n. 2564).

Benedicto XVI
Catequésis en audiencia general
Plaza de San Pedro
Sep-26-2012.
[Traducción, Radio Vaticano]