Sunday, September 23, 2012

Card. Bertone: “No es posible contemplar la admisión de las mujeres al sacerdocio”

Dos páginas completas en la edición dominical de La Vanguardia de Barcelona ocupa la entrevista con el Secretario de Estado del Estado Vaticano, Card. Tarcisio Bertone. Destacamos esta respuesta y el resto lo pueden leer por Uds. mismos.

Algunos sectores católicos piden reformas profundas. ¿Se puede esperar cambios en el futuro, como, por ejemplo, sobre el campo del celibato y la ordenación de las mujeres?

Más que reformas estructurales, preferiría insistir en la necesidad de renovación radical; es decir, de una renovación fundamental sobre las raíces de nuestro ser cristianos; sobre la fe en Jesucristo. En este año de la fe, intensamente deseado por el papa Benedicto XVI con ocasión del 50.º aniversario de la apertura del concilio Vaticano II y del 20.º aniversario del catecismo de la Iglesia católica, estamos invitados a reflexionar sobre el acto de la fe y sus contenidos para que podamos ofrecer al mundo el don de un testimonio seguro, alegre y atrayente. En este contexto, se podrá reflexionar sobre el ministerio sacerdotal, tan necesario para la vida de la Iglesia y del mundo. Como lo han confirmado los Papa Pablo VI y Juan Pablo II, respectivamente en los documentos Inter insigniores y Ordinatio sacerdotalis, no es posible contemplar la admisión de las mujeres al sacerdocio, porque la Iglesia, al estar vinculada por la voluntad de Cristo, no posee el poder de ordenar a la mujer. Con relación al celibato, por una parte, hay sacerdotes casados en la Iglesia. Algunos pertenecen a las venerables iglesias católicas orientales, mientras otros, después de haber ejercitado el ministerio como pastores casados en las comunidades eclesiales no católicas en Occidente, se han convertido al catolicismo y han sido ordenados sacerdotes. La Iglesia, basándose sobre el ejemplo y las palabras de Cristo, ha considerado el celibato como expresión del don total que el sacerdote hace de sí mismo al Divino Maestro, como un modo particularmente fecundo de participar en la construcción de la Iglesia. Por estos motivos, la Iglesia mantiene la disciplina del celibato para los sacerdotes de la Iglesia latina. Es verdad que la mies es mucha y los trabajadores pocos. Es necesario, pues, promover una renovada pastoral de las vocaciones. Las familias tienen un papel de primera importancia, educando en la fe y ayudando a concebir la vida en los términos del proyecto que Dios tiene para cada uno. Es necesario prestar más atención a las escuelas católicas y a la pastoral juvenil.