Monday, September 17, 2012

La respuesta de Fellay todavía no llega


Es lo que parece decir este artículo de Andrea Tornielli en Vatican Insider, Sep-17-2012. En realidad no contiene nada que no sea conocido previamente, tal vez lo de resaltar es que de momento nadie (en Roma) va a presionar para que la FSSPX/SSPX responda “antes de Octubre”.

09/17/2012
Las “condiciones” de Fellay

La Santa Sede espera la respuesta de los lefebvrianos y está dispuesta a discutir sobre temas pastorales y disciplinarios, no doctrinales


Andrea Tornielli
Ciudad del Vaticano


La respuesta del obispo Bernard Fellay, superior de la Fraternidad San Pío X, al “preámbulo doctrinal” que le fue entregado en el Vaticano el pasado 13 de junio todavía no ha llegado a Roma. «Está claro que ahora el balón se encuentra en el campo de la Fraternidad», había comentado el padre Federico Lombardi después del encuentro. Por lo demás, se sabía que habría sido difícil que lelgara una respuesta antes de que se llevara a cabo el capítulo general de los lefebvrianos, que se celebró a principios de julio. Y aunque hayan pasado más de dos meses de la entrega del documento doctrinal, en el Vaticano no hay ninguna prisa.

Sobre todo, no hay que olvidar que después del encuentro del 13 de junio, el Papa cambió las cúpulas de la Congregación para la Doctrina de la Fe y de la Pontificia Comisión que se encarga del diálogo con los lefebvrianos, con los nombramientos del arzobispo Gerhard Ludwig Müller en lugar cardenal William Levada como prefecto, y del arzobispo Joseph Augustine Di Noia como vicepresidente de “Ecclesia Dei”. Así pues, los interlocutores romanos con los que Fellay tendrá que dialogar ya no son los que eran hace tres meses.

Además, la Santa Sede sabe cuán delicada es la situación interna en la Fraternidad San Pío X: sabe de la existencia de una corriente en contra del acuerdo con Roma, así como, por otra parte, que hay un grupo de sacerdotes que no quiere ser sancionado por las decisiones radicales de algunos de sus miembros. En algunos distritos de América Latina hay muchapreocupación, y se espera que llegue una sanción en contra del obispo Richard Williamson, adversario de Fellay. Es muy probable que el Vaticano no presione para saber una respuesta clara de la Fraternidad con repsecto al “preámbulo doctrinal” antes de octubre.

Como se recordará, en junio Fellay, además del “preámbulo” de la Congregación para la Doctrina de la Fe y aprobado por el Papa (en el que se incluian algunos cambios a las sugerencias del mismo superior lefebvriano, pero no todas las que él deseaba) había recibido el borrador de la propuesta para la regularización canónica de la Fraternidad como una prelatura personal.

Por lo que Vatican Insider ha podido averiguar, la esperada respuesta de Fellay debería contener todavía algunas condiciones. Si se trata de peticiones en ámbito pastoral o disciplinario, la Santa Sede está disponible a tomarlas en consideración. Después del capítulo general de julio se habían expresado algunas condiciones. Las primeras tres, consideradas «irrenunciables», tienen que ver con la «libertad» para «corregir, reprender, incluso en público, a los autores de errores o de las novedades del modernismo, del liberalismo, del Concilio Vaticano II y de sus consecuencias». La segunda, en cambio, se relaciona con «el uso exclusivo de la liturgia de 1962». La tercera es «la garantía de por lo menos un obispo». También había otras condiciones menos importantes, como la posibilidad de tener tribunales eclesiásticos propios de primera instancia o la excención de las casas de la Fraternidad de la relación con los obispos diocesanos.

Con respecto a muchos de estos puntos, el acuerdo es posible y la Santa Sede está dispuesta a discutir, para hacer cambios al borrador sobre la futura regularización canónica de la San Pío X. En cambio, ya no será posible abrir debates sobre las cuestiones doctrinales que se formularon en el preámbulo. Los lefebvrianos deberán aceptar el “motu proprio Summorum Pontificum” y, por lo tanto, aunque puedan celebrar con el misal antiguo (forma extraordinaria del rito romano), tendrán que reconocer que la forma ordinaria es la que marcó la reforma post-conciliar, cuya validez no se puede poner en duda.