Tuesday, September 04, 2012

Tres nuevos documentos filtrados —y publicados por Gianluigi Nuzzi— confirmarían molestia de Benedicto XVI con los obispos alemanes


Con ocasión de la aparición en Alemania del libro de Gianluigi Nuzzi “Sua Santita”, causa del arresto del mayordomo del Papa, informante de Nuzzi para la elaboración del libro, el semanario Der Spiegel publica tres nuevos documentos confidenciales referentes a las tensas relaciones entre el Papa y los obispos alemanes.

De acuerdo a ellos, Benedicto XVI estaría claramente molesto con ciertas actitudes de los obispos alemanes. El primer hecho sería la fría actitud de los obispos alemanes respecto al encuentro de Benedicto XVI con los protestantes durante su viaje a Alemania en Septiembre de 2011. El segundo hecho sería la reacción mostrada por los Sres. obispos alemanes frente al levantamiento de la excomunión de los 4 obispos de la FSSPX/SSPX en Enero de 2009, y el pronunciamiento de la canciller Angela Merkel, quien en ese entonces instó al Papa para que hiciera claridad de que el Vaticano no tolera ningún tipo de negacionismo del holocausto (ver aquí); ante lo cual, el Nuncio en Berlín, Mons. Jean-Claude Périsset, se habría mostrado debil, puesto que esa era una intromisión en un ámbito fuera del alcance de la Sra. Merkel. El tercer hecho es el escándalo denunciado en su momento por el diario Die Welt, el cual señalaba la participación de algunos de los obispos alemanes en la propiedad de una editorial que incluye títulos pornográficos y nueva era (ver aquí, aquí, aquí, aquí y aquí).

Estas revelaciones se suman a lo recientemente dicho por el Nuncio Apostólico en Berlín, Mons. Jean-Claude Périsset, quien en una entrevista con el semanario Christ & Welt señaló la molestia del Papa con sus hermanos alemanes en el episcopado (ver aquí).

Obispo de Córdoba celebrará Misa según la Forma Extraordinaria


Una Voce Córdoba, España, informa que con ocasión del 5° aniversario de la entrada en vigor del motu proprio Summorum Pontificum, el Sr. Obispo de Córdoba, Mons. Demetrio Fernández, celebrará una Misa según la Forma Extraordinaria el próximo Sep-14-2012, en en la iglesia del convento carmelitano de Santa Ana y San José de Córdoba a las 8:00 PM (hora local).

Card. Arzobispo de Buenos Aires: “No a la hipocresía. No al clericalismo hipócrita. No a la mundanidad espiritual”.


Varios medios de comunicación argentinos —y ahora internacionales— hacen eco hoy de un presunto desafío que ha hecho el Card. Arzobispo de Buenos Aires, Mons. Jorge Mario Bergoglio, a su propio clero. Se trata concretamente que, según el card. Bergoglio, hay miembros de su clero que niegan el bautismo a los hijos de madres solteras ó de personas que viven en amancebamiento.

Para no deformar ni dar interpretaciones a las palabras de Su Eminencia, aquí les presentamos las palabras textuales de la homilía del card. Bergoglio —en cuyo contexto se enmarca el presunto desafío arriba aludido— durante la misa de clausura del Encuentro 2012 de Pastoral Urbana Región Buenos Aires, Sep-02-2012. La homilía esta basada en las lecturas del vigesimo segundo Domingo del tiempo ordinario, según el nuevo calendario litúrgico.

La escucha de la palabra me hizo sentir tres cosas: cercanía, hipocresía y mundanidad.

La primera lectura dice "¿Existe acaso una nación tan grande que tenga sus dioses cerca de ellos como el Señor nuestro Dios está cerca de nosotros?".

Nuestro Dios es un Dios que se aproxima. Un Dios que se hace cercano. Un Dios que empezó a caminar con su pueblo y luego se hizo uno de su pueblo en Jesucristo para hacerse cercano. Pero no con una cercanía metafísica sino con esa cercanía que describe Lucas cuando va a curar a la hija de Jairo, que la gente lo apretujaba hasta sofocarlo mientras la pobre vieja de atrás le quería tocar el borde del manto. Con esa cercanía de la multitud que quería hacer callar en la entrada de Jericó al ciego que a los gritos pretendía hacerse oír. Con esa cercanía que dio ánimo a esos diez leprosos para pedirle que los limpiara. Jesús estaba metido en la cosa. Nadie se quería perder esa cercanía, incluso el petiso que se subía al sicómoro para verlo.

Nuestro Dios es un Dios cercano. Y es curioso: Él curaba, hacía el bien. San Pedro lo dice clarito: "Pasó haciendo el bien y sanando". Jesús no hizo proselitismo: acompañó. Y las conversiones que lograba eran precisamente por esa actitud suya de acompañar, enseñar, escuchar, hasta tal punto que su condición de no ser un proselitista lo lleva a decir: "si ustedes también se quieren ir váyanse ahora, no pierdan tiempo. Vos tenés palabra de vida eterna, nos quedamos". El Dios cercano, cercano con nuestra carne. El Dios del encuentro que sale al encuentro de su pueblo. El Dios que -voy a usar una palabra linda de la diócesis de San Justo-: el Dios que pone a su pueblo en situación de encuentro.

Y con esa cercanía, con ese caminar, crea esa cultura del encuentro que nos hace hermanos, nos hace hijos, y no socios de una ONG o prosélitos de una multinacional. Cercanía. Esa es la propuesta.

La segunda palabra es hipocresía. Me llama la atención que san Marcos, siempre es tan conciso, tan breve, que le haya dedicado tanto a este episodio -y conste que en esta versión litúrgica está recortado y es más largo todavía- parece que se ensaña con los que se hacen lejanos, con aquellos que el mensaje de la cercanía de ese Dios, que viene caminando con su pueblo, que se hizo hombre para ser uno más y caminar, han tomado esa realidad, la han destilado a lo largo de las tradiciones de ellos, la han hecho idea, la han hecho puro precepto y la han alejado a la gente.

Jesús sí que los va a acusar de prosélitos a éstos, de hacer proselitismo. Ustedes recorren medio mundo para buscar un prosélito y después lo matan con todo esto. Alejaron a la gente.

Los que se escandalizaban cuando Jesús iba a comer con los pecadores, con los publicanos, a éstos Jesús les dice "los publicanos y las prostitutas los van a preceder a ustedes", que era lo peorcito de la época. Jesús no los banca. Son los que han clericalizado -por usar una palabra que se entienda- a la Iglesia del Señor. La llenan de preceptos y con dolor lo digo, y si parece una denuncia o una ofensa, perdónenme, pero en nuestra región eclesiástica hay presbíteros que no bautizan a los chicos de las madres solteras porque no fueron concebidos en la santidad del matrimonio. (aplausos)

Éstos son los hipócritas de hoy. Los que clericalizaron a la Iglesia. Los que apartan al pueblo de Dios de la salvación. Y esa pobre chica que, pudiendo haber mandado a su hijo al remitente, tuvo la valentía de traerlo al mundo, va peregrinando de parroquia en parroquia para que se lo bauticen.

A éstos que buscan prosélitos, los clericales, los que clericalizan el mensaje, Jesús les señala el corazón, les dice "del corazón de ustedes salen las malas intenciones, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, la avaricia, la maldad, los engaños, las deshonestidades, la envidia, la difamación, el orgullo, el desatino…". Flor de piropo, ¿eh? Así les pasa la mano de bleque. Los denuncia.

Clericalizar la Iglesia es hipocresía farisaica. La Iglesia del "vengan adentro que les vamos a dar las pautas acá adentro y lo que no entra no está" es fariseísmo.

Jesús nos enseña el otro camino: salir. Salir a dar testimonio, salir a interesarse por el hermano, salir a compartir, salir a preguntar. Encarnarse. Contra el gnosticismo hipócrita de los fariseos, Jesús vuelve a mostrarse en medio de la gente entre publicanos y pecadores.

La tercera palabra que me tocó es el final de la carta de Santiago: no contaminarse con el mundo. Porque si bien el fariseísmo, este "clericalismo" entre comillas nos hace daño, también la mundanidad es uno de los males que carcomen nuestra conciencia cristiana. Esto lo dice Santiago: no se contaminen con el mundo. Jesús en su despedida, después de la cena, le pide al Padre que lo salve del espíritu del mundo.

Es la mundanidad espiritual. El peor daño que puede pasar a la Iglesia: caer en la mundanidad espiritual. En esto estoy citando al cardenal De Lubac. El peor daño que puede pasar a la Iglesia incluso peor que el de los papas libertinos de una época. Esa mundanidad espiritual de hacer lo que queda bien, de ser como los demás, de esa burguesía del espíritu, de los horarios, de pasarla bien, del estatus: "Soy cristiano, soy consagrado, consagrada, soy clérigo". No se contaminen con el mundo, dice Santiago.

No a la hipocresía. No al clericalismo hipócrita. No a la mundanidad espiritual. Porque esto es demostrar que uno es más empresario que hombre o mujer de evangelio.

Sí a la cercanía. A caminar con el pueblo de Dios. A tener ternura especialmente con los pecadores, con los que están más alejados, y saber que Dios vive en medio de ellos.

Que Dios nos conceda esta gracia de la cercanía, que nos salva de toda actitud empresarial, mundana, proselitista, clericalista, y nos aproxima al camino de Él: caminar con el santo pueblo fiel de Dios.

Que así sea.

Nos imáginamos que lo del bautismo también va para aquellos miembros del clero de la Arquidiócesis de Buenos Aires que niegan el bautismo según la Forma Extraordinaria a los padres y/o padrinos que lo requieren así, con la disculpa de que no saben hacerlo, pero tampoco mueven un dedo para respetarles las sensibilidades a esos fieles y dar una solución aceptable: conseguir un sacerdote que sí sepa hacerlo, referir al Arzobispado el asunto, con la absoluta certeza de que el Arzobispado proveerá todos los medios necesarios, etc... ¿Verdad, Su Eminencia?


Fuente: Blog del P. Javier Klajner, sacerdote de la Arquidiócesis de Buenos Aires.