Sunday, August 12, 2012

Editorial de DICI sobre la fuga de información en la FSSPX/SSPX


A veces se le llama ‘tradileaks’, aquí hemos retomado esas informaciones ‘fugadas’, varios medios de comunicación y ‘vaticanistas’ igualmente. Incluso no cabe duda de que la decisión vaticana de tratar independientemente con cada obispo de la FSSPX/SSPX en vistas a una regularización de su particular situación canónica, se hizo basada en una de estas fugas de información. Más recientemente, el obispo Richard Williamson en su comentario semanal correspondiente a la semana anterior y, vistas las circunstancias, ponderaba la conveniencia de estas informaciones ‘fugadas’. Ahora, el director de la agencia DICI (órgano de información de la FSSPX/SSPX), P. Alain Lorans, se ha referido a estos ‘tradileaks’ en su más reciente editorial para la publicación que lleva el mismo nombre: DICI. En realidad no nos queda del todo claro si ya tienen identificado al filtrador y si va a haber alguna especie de purga para evitar estas filtraciones.

La traducción del editorial la tomamos, con algunas adaptaciones, del foro Non Possummus, aprovechando para decirles, como en otras ocasiones, que ese es un sitio sedevacantista con el cual no tenemos ninguna relación, y que si van allá lo hacen bajo su propia responsabilidad.

El plomero anónimo
10-08-2012

Desde hace algún tiempo, documentos confidenciales provenientes de la Casa general de la FSSPX son divulgados en Internet. El Vaticano tiene sus vatileaks y Menzingen sus tradileaks.

¿Cómo procede el plomero anónimo ? En la penumbra, avanza enmascarado, teniendo cuidado de borrar las huellas dejadas tras él. Provisto de guantes para no dejar sus huellas dactilares, con un giro de su llave inglesa, afloja las juntas y los sifones de la información que se esparce por todas partes. Un abuso de autoridad sin firma.

En torno a él, se duda un poco a tomar esta información cuya fuente no es muy pura. Pero la vacilación es de breve duración. Tragándose la vergüenza, se inunda su página web. La “ética profesional’ con las que los medios de comunicación se deleitan, es dejada de lado sin escrúpulos con un click del ratón.

Pero la clandestinidad es una fuerza vulnerable. Como el regador rociado, el informador anónimo se hace su propia víctima: un plomero emplomado. Porque la justicia inmanente se sirve, entre otras cosas, de la ley de los vasos comunicantes, y súbitamente, el sifón estalla en géiser en de las narices del que creía que lo había vaciado.

P. Alain Lorans