Saturday, July 21, 2012

Pontificia Universidad Católica de Perú impedida de autodenominarse “católica” y “pontificia”


Esta información la obtenemos del boletín diario de la oficina de Prensa de La Santa Sede, Jul-21-2012.

La Santa Sede, con Decreto del Emmo. Secretario de Estado, en base a específico mandato Pontificio, ha decidido conforme a la legislación canónica retirar a la Pontificia Universidad Católica del Perú el derecho a usar en su denominación los títulos de "Pontificia" y de "Católica".

La mencionada Universidad, fundada en 1917 y erigida canónicamente con Decreto de la Santa Sede en 1942, a partir de 1967 ha modificado unilateralmente sus Estatutos en diversas ocasiones perjudicando gravemente los intereses de la Iglesia.

A partir de 1990, la Universidad ha sido requerida por la Santa Sede en múltiples ocasiones a adecuar sus Estatutos a la Constitución Apostólica Ex Corde Ecclesiae (15 de agosto de 1990), sin que haya respondido a esta exigencia legal.

Tras la Visita Canónica realizada en diciembre de 2011 y la entrevista del Rector con el Emmo. Cardenal Secretario de Estado en febrero de 2012, tuvo lugar un ulterior intento de diálogo en vista de adecuar los Estatutos a la ley de la Iglesia.

Recientemente, mediante dos cartas dirigidas al Emmo. Secretario de Estado, el Rector ha manifestado la imposibilidad de realizar cuanto se le requería, condicionando la modificación de los Estatutos a la renuncia por parte de la Archidiócesis de Lima al control de la gestión de los bienes de la Universidad.

La participación de la Archidiócesis de Lima en el control de la gestión patrimonial de esta entidad ha sido confirmada en varias ocasiones con sentencias de los Tribunales civiles del Perú.

Ante esta actitud por parte de la Universidad, confirmada además por otras iniciativas, la Santa Sede se ha visto obligada a adoptar las mencionadas medidas, ratificando en cualquier caso el deber que sigue teniendo dicha Universidad de observar la legislación canónica.

La Santa Sede seguirá atentamente la evolución de la situación de esta Universidad, deseando que en un futuro próximo las Autoridades académicas competentes reconsideren su posición con el fin de poder revisar las presentes medidas. La renovación requerida por la Santa Sede hará que la Universidad responda con más eficacia al cometido de llevar el mensaje de Cristo al hombre, a la sociedad y a las culturas, según la misión de la Iglesia en el mundo.

El texto del decreto a continuación.





¡Esperen!, esa universidad que colmó la paciencia del Vaticano, ¿no es la misma que en 2008 concedió un dotorado honoris causa al recientemente nombrado Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Mons. Gerhard Ludwig Müller, quien para la ocasión afirmó: “El Papa Benedicto XVI me felicitó cuando supo que iba a ser nombrado Doctor Honoris Causa de la Universidad Católica”?



¿No sería conveniente, decimos nosotros, que alguien renunciára publicamente al doctorado honoris causa que en el pasado le concedió esa conflictiva universidad?