Saturday, March 17, 2012

Vaticano investiga a los filtradores de documentos que no deberían publicarse, ¿y quien investiga a los culpables de no publicar los documentos que SÍ deberían publicarse?


En este asunto vemos un cierto desequilibrio. Es probable que Uds. ya se hayan enterado que el vaticano ha abierto tres diferentes investigaciones para averiguar sobre quién, o quiénes, son los responsables del ‘vatileaks’, o sea, los que filtran documentos que no deberían ser publicados. Al respecto, y basado en una conversación con el sustituto de la Secretaría de Estado, el arzobispo Angelo Becciu, dice L'Osservatore Romano en su sitio de internet en español:

... la Secretaría de Estado ha puesto en marcha una meticulosa investigación que afecta a todos los organismos de la Santa Sede: a nivel penal dirigida por el Promotor de justicia del Tribunal vaticano, y a nivel administrativo realizada por la misma Secretaría de Estado, mientras que el Papa ha encargado a una comisión superior arrojar luz sobre todo el caso. «El deseo es que se recomponga la base de nuestro trabajo: la confianza recíproca», que obviamente presupone «seriedad, lealtad, corrección». Benedicto XVI, a pesar del dolor que todo esto le provoca, «nos anima —concluye monseñor Becciu— a mirar hacia adelante, y su testimonio diario de serenidad y de determinación es un estímulo para todos nosotros».

En ello no hay nada particular, pero por otro lado, ¿quien investiga a los culpables de no publicar los documentos que deberían publicarse? Tomemos por ejemplo el caso del Motu Propio Summorum Pontificum, documento papal que fue publicado en Jul-07-2007, a la fecha, casi CINCO AÑOS, si se va al sitio de la Santa Sede para consultar ese documento, se encuentra uno con que el documento está publicado en la abrumante cantidad de DOS lenguas: Latín y Húngaro.



Con todo respeto, ¿cual es esa poderosa razón para que CINCO AÑOS después de publicado ese documento no existan traducciones a otros idiomas como español (¿alguien en el Vaticano sabrá que la mayoría de quienes pertenecemos a la Iglesia somos hispanohablantes?), o Inglés, o Francés, o Italiano (¡y eso que en el Vaticano hablan italiano!), u otros idiomas?

En nuestra humilde opinión se debería abrir otra investigación paralela (y tan publicitada como las tres anteriormente aludidas) para que sepamos por qué los documentos vaticanos que deberían ser publicados no lo son, y conocer sus responsables.