Saturday, March 10, 2012

Arzobispo de Utrecht, Holanda llama a una digna y correcta celebración de la liturgia


En la edición diaria en italiano de L'Osservatore Romano, Mar-11-2012, pág 6, se hace la reseña correspondiente. El recientemente creado Cardenal, Arzobispo de Utrecht, Holanda; Willem Jacobus Eijk, ha escrito (PDF) a los sacerdotes, diáconos, agentes pastorales y a todos los colaboradores en general de su Arquidiócecis, para crear una conciencia de la “digna y correcta celebración de la liturgia, especialmente de la Eucaristía”.

¡Buen intento Su emimencia, pero en infinidad de ocasiones hemos visto iniciativas como la suya por parte de otros pastores, las cuales sencillamente son ignoradas; cuarenta y tantos años de bugninismo no se van a detener ante una carta de tres páginas!

Por qué la propuesta de Benedicto XVI para la disposición del altar no funciona


Uno de los sacerdotes blogueros más conocidos del mundo anglo (digamos mejor ‘angloparlante’, no sea que algún purista se resienta), nos trae este pequeño pero interesante análisis de por qué, en su opinión, la propuesta de Benedicto XVI para la disposición del altar no funciona. Se trata del P. Ray Blake, quien en una entrada de Feb-23-2012 de su blog, hace las siguientes consideraciones. Traducción al español de Secretum Meum Mihi.

Normalmente no critíco al Papa, pero el “arreglo benedictino”, un crucifijo de cara al sacerdote entre los candelabros, no funciona. Después de haber argumentado muy efectivamente en “El Espíritu de la Liturgia” para que el sacerdote y el pueblo juntos miraran a la imagen de Cristo crucificado y haber también argumentado, con éxito, para que ellos juntos miraran al Oriente (litúrgico), entonces sugiere que un crucifijo sea colocado entre el sacerdote y el pueblo.

Puedo entender su temor a una nueva ronda de cambios litúrgicos, debido a que su tesis fundamental es que la liturgia es un lento desarrollo “dado” a través de las épocas en lugar de estar en constante movimiento, Él es consciente del daño pastoral y espiritual causado por los cambios que son impuesto por el dictat, incluso por el Pontífice reinante.

Mi principal disgusto por la celebración contra populum es que el altar se convierte en una barrera entre el sacerdote y el pueblo y el altar, que debe ser el foco de la adoración unificada de todo el pueblo de Dios separa el sacerdote del pueblo. La disposición benedictina es una reductio absurdum de esta separación, haciendo más hincapié en la separación con el crucifijo y los cirios, y tal vez incluso con las flores y las reliquias, lo cual está muy lejos del Misal de Pío V, que exige que tales cosas se colocaran, no en el altar sino en la gradilla detrás del altar.

El Misal exige un crucifijo en lugar de una cruz para que esté en el altar, y sin embargo el “arreglo Benedictino” convoca un crucifijo de frente al sacerdote, a menos que uno capte el sinsentido teológico de un crucifijo de doble figura, el pueblo está de frente a cruz sin Cristo y queda sin ver al sacerdote, que se ha vuelto visible al pueblo, hecho menos visible por un crucifijo en pie. La cruz se convierte en todo lo que la cruz no está destinada a ser, divide y obscurece en lugar de unir y ponerse de manifiesto.

En la mayoría de las iglesias a menudo nos encontramos con un absurdo más, el de dos crucifijos: uno para el sacerdote y otro para el pueblo, invariablemente el sacerdote se encuentra emparedado entre los dos. De nuevo, es una fuente de división en lugar de unidad, en la incensación, ¿ cual debería ser incensado, el crucifijo del sacerdote o del pueblo? Cuando no hay tabernáculo presente, ¿Cuál debería ser venerado, el sacerdote debe venerar a “su” crucifijo”, y si es así ¿no es algo absurdo venerar el lado reverso en lugar de la imagen del crucificado?

Nuestra Misa principal se ha celebrado ad orientem por los los últimos meses y desde ayer, también las Misas de entre semana, por lo menos en la Cuaresma, nos dirigimos hacia el Crucificado, dos de nuestras Misas dominicales se celebran contra populum con la disposición Benedictina. Tan absurdo como creo que es, es mucho menos absurdo que poner al sacerdote en el centro de culto, sin el crucifijo. Sólo puedo creer que el Papa se da cuenta de que es de verdad absurdo y es transitorio.