Saturday, February 25, 2012

Malén Oriol, ex-Regnum Christi, funda nuevo instituto de vida consagrada


Apenas doce dias después de haber abandonado Regnum Christi (ver aquí) nos sorprende esta noticia.

Información del Arzobipado de Santiago, Chile, Feb-25-2012.

Ex miembros del Regnum Christi fundan Comunidad en Chile

El Arzobispo de Santiago, Monseñor Ricardo Ezzati A., mediante decreto (n° 67/2012) del 22 de febrero, día en que la Iglesia Católica celebra la misión universal del Sucesor de San Pedro, erigió con personalidad canónica, una “Asociación Pública de Fieles”, de vida consagrada femenina, con el nombre “Totus Tuus”.

El acto canónico fundacional tuvo lugar en la capilla privada de Monseñor Ezzati. Junto al Arzobispo de Santiago, participaron el Señor Cardenal Francisco Javier Errázuriz O., el P. José Antonio Varas y el grupo de mujeres fundadoras.

A la celebración asistieron mujeres que viajaron desde ocho diferentes países de Europa y América, entre ellas Malén Oriol, hasta hace poco Asistente General de las Consagradas del Regnum Christi.

En respuesta a una consulta de Monseñor Ricardo Ezzati, acerca de la oportunidad de erigir canónicamente la Asociación “Totus Tuus”, a través de la Secretaría de Estado del Vaticano, Su Santidad el Papa Benedicto XVI, comunicó su “parecer favorable”.

En el mencionado Decreto del 22 de febrero, Monseñor Ricardo Ezzati ha nombrado a Su Eminencia el Cardenal Francisco Javier Errázuriz, “Encargado para acompañar a la Comunidad Totus Tuus” durante su primer año de vida.

¿Notaron que el decreto tiene fecha Feb-22-2012, es decir, apenas una semana después de que Oriol y 30 consagradas más abandonaran Regnum Christi? ¡Caramba, que rapidez existe para algunas cosas en los Sacros Palacios, si así fuese para todo...!

Teólogo alemán: Los divorciados vueltos a casar tienen derecho a la comunión


Artículo de Giacomo Galeazzi en Vatican Insider, Feb-25-2012. El artículo está basado en una información de agencia Adista (navegue bajo su responsabilidad) sobre unas afirmaciones hechas por el teólogo alemán Eberhard Schockenhoff, profesor de teología moral de la universidad de Friburgo, durante una jornada de estudio de la Acción Católica austriaca el pasado Feb-01-2012.

02/25/2012
«Que la Iglesia conceda la comunión a los divorciados que se han vuelto a casar»

Es la petición de un teólogo alemán: «en las Escrituras, como en la práctica, no hay ningún motivo que obstaculice este paso»

GIACOMO GALEAZZI
ROMA


«Los divorciados que se han vuelto a casar tienen derecho a la comunión». En el seminario organizado en Salzburgo de la Acción católica alemana, el teólogo alemán Eberhard Schockenhoff, profesor de teología moral en la Universidad de Freiburg, lanzó un mensaje para que se den una «revaloración teológica» de los divorciados que se han vuelto a casar y un nuevo modo de interactuar con ellos por parte de la Iglesia. Según Schockenhoff, refiere la agencia católica Adista, la Iglesia debe subrayar la propia disponibilidad para la reconciliación en el espíritu de las fuentes bíblicas y de la práctica de la Iglesia primitiva, alejándose de una actitud de «condena moral» que provoca «un sentimiento de dolorosa exclusión» en los afectados.

El mismo Benedicto XVI admitió que la comunión para los divorciados que se han vuelto a casar es una cuestión abierta. Habló al respecto en un coloquio con los sacerdotes de la diócesis de Aosta el 25 de julio de 2005 y, con un tono más oficial, en el discurso ante el Tribunal de la Rota Romana el 28 de enero de 2006. En ambas ocasiones, el Pontífice exhortó a «estudiar» un caso específico: la eventual nulidad de un matrimonio eclesiástico celebrado sin fe, para los que pasaron a una segunda convivencia y regresaron a la práctica cristiana, pidiendo la comunión.

Schockenhoff se ha ocupado mucho, en los últimos años, del problema, tanto que le ha dedicado un libro, cuyo título fue retomado como título de la jornada de estudio: «¿Oportunidad de reconciliación? La Iglesia y los divorciados que se han vuelto a casar». Además, «los divorciados y los que se han vuelto a casar no se encuentran al margen de la Iglesia, sino que pertenecen a ella como muchos otros cristianos que se han equivocado». La suya, indica Adista, es una propuesta radical: la Iglesia puede y debe conceder la comunión a los divorciados que se han vuelto a casar.

En primer lugar, se trata de una «emergencia pastoral»: el número de estos católicos, actualmente excluidos de la vida sacramental, está en aumento y el problema relacionado con su participación en la vida eclesial no puede esperar más.

En segundo lugar, no habría ningún motivo que obstaculizara este paso, ni en las Escrituras ni en la práctica de la Iglesia de los orígenes. La referencia a las palabras de Jesús sobre la indisolubilidad del matrimonio ante Dios, afirma el teólogo, no puede ser comparada simplemente con una norma canónica, mientras que en los Evangelios de Mateo y de Marco y en los textos de Pablo habría «tendencias a contracorriente» y «circunstancias excepcionales» en las que el divorcio se podría tolerar. Y si la indisolubilidad del matrimonio sigue siendo «el único juicio válido», esto no quiere decir, argumenta Schockenhoff, que desde un punto de vista bíblico no pueda haber «situaciones de emergencia» para derogar esta “norma”.

Esta reflexión “rigurosa” habría caracterizado incluso la práctica de los primeros siglos de la Iglesia. Incluso, indica el teólogo alemán, el mismo Joseph Ratzinger habría expresado una postura semejante en un ensayo de 1972, en el que decía que por debajo o dentro del magisterio clásico «siempre ha habido, en la pastoral concreta, una práctica más elástica que nunca ha sido considerada del todo conforme con la verdadera fe de la Iglesia, pero que nunca ha sido absolutamente excluida»; una admisión regulada a los sacramentos de las personas afectadas, afirmaba Ratzinger, «está completamente en línea con la tradición de la Iglesia».

A favor de la admisión a los sacramentos, subraya Schockenhoff, también se expresa el hecho de que en una nueva unión civil pueden estar presentes «todos los elementos que, según la Iglesia, cosntituyen el matrimonio»: la fidelidad, la voluntad de dedicación total para con el otro, la apertura a los hijos... Por consiguiente, un segundo matrimonio no reconocido por el derecho canónico podría dejar de ser considerado un no-matrimonio o un concubinato. Tampoco el discurso sobre un «adulterio constante» o de un «estado de pecado grave» sería, tomando en cuenta estas consideraciones, «totalmente inaceptable». De esta revaloración teológica de un nuevo matrimonio civil, afirmó el teólogo de Freiburg, deriva, «de forma vinvulante, el hecho de que los divorciados que se han vuelto a casar no sean excluidos de la comunión permanentemente o hasta la muerte de la propia pareaj»; «como muestra de respeto por el juicio de consciencia formulado por las personas afectadas» la Iglesia debe, pues, invitar a los divorciados que se han vuelto a casar a que participen en la dida comunitaria y en la comunión eucarística. Sólo así, de hecho, se puede ofrecer una auténtica «oportunidad de reconciliación».

Un paso de este tipo, «pronunciado públicamente por la Iglesia», representaría la corrección de una dirección «catastrófica»: la de una Iglesia despiadada y desinteresada por esta categoría de personas. En 2006, la Facultad Teológica de Milán propuso que los divorciados que se han vuelto a casar sean admitidos de nuevo a la eucaristía sin que renuncien a las relaciones sexuales. La «vía» propuesta presupone la permanente validez del matrimonio anterior y la continuidad plena de la segunda convivencia, incluidas las relaciones sexuales. Y es esta la última novedad de la propuesta. Las reglas en vigor, de hecho, permiten la comunión tan solo para aquellos que, a pesar de seguir viviendo con una persona diferente de la que se habían casado, renuncian a las relaciones sexuales. Una propuesta que no pretende introducir una excepción a la indisolubilidad del matrimonio, sino una «sabia práctica eclesiástica» para con los que se presentan en una situación de irregularidad ante el ministro ordenado por la Iglesia para pedir los sacramentos.