Monday, January 30, 2012

FIUV afirma: Revisión del Missale Romanum en camino


La Federación Internacional Una Voce (FIUV) ha publicado hoy una carta (PDF), firmada por su Presidente, Leo Darroch, en la cual se lee:

“Se ha sabido que se ha comenzado los trabajos en Roma para la revisión del Misal de 1962. Como ha sido la norma en años recientes, estas materias se han conducido discretamente y hechas públicas solamente cuando el documento relevante es promulgado, viz: Summorum Pontificum y Universae Ecclesiae. El muy estrecho ámbito de competencia dado por el Santo Padre a la Pontificia Comisión Ecclesia Dei en su carta que acompaña Summorum Pontificum [7 de Julio de 2007] es que: “...se podrán y deberán inserir nuevos santos y algunos de los nuevos prefacios. Ningúnos otros cambios fueron sancionados. El Papa Benedicto XVI también afirmó que “La Comisión "Ecclesia Dei", en contacto con los diversos entes locales dedicados al usus antiquior, estudiará las posibilidades prácticas”.

Aquellos que están “dedicados al usus antiquior” deben continua y cuidadosamente asegurar que este específico y estrecho ámbito no sea excedido por aquellos en Roma o en cualquier otra parte, que deseen socavar la integridad del Misal de 1962 al demandar la inclusión de algunas de las novedades que fueron introducidas en la liturgia posterior a 1962.

[...]

Tras la publicación del motu proprio Summorum Pontificum, el Presidente de la Foederatio Internationalis Una Voce presentó un documento a la Comisión Ecclesia Dei en Junio de 2008. Ahora que el trabajo de modificación del Misal de 1962 ha comenzado, puede ser tiempo de republicar este documento, en una forma actualizada, para aclarar, una vez más, el deseo y las aspiraciones de los miembros de la Federación Una Voce.

En ese punto se reproduce la aludida carta de Junio de 2008. Al final hay un adendo en donde se lee (énfasis original):

Aunque algunos han comentado que Universae Ecclesiae todavía no deja claras algunas cuestiones, lo que está perfectamente claro es que el Santo Padre ha restaurado completamente para la Iglesia universal el rito tradicional Romano tal como está consagrado en los libros litúrgicos de 1962, que las rúbricas en vigor en 1962 deben ser estrictamente observadas, y que el latín y el Usus Antiquior deben ser enseñados en los seminarios en donde hay una necesidad pastoral. Y esta necesidad pastoral debe ser determinada por aquellos que desean beneficiarse de Summorum Pontificum y Universae Ecclesiae, y no ser decidida por los muchos en autoridad cuyo deseo natural es evitar su aplicación.

Es decir, para la FIUV la revisión del Missale Romanum es un hecho, y el temor es que esa revisión sea hecha por bugninistas con mentalidad bugninista.

¡Tanta dicha no podía durar tanto!


Entradas relacionadas: El Missale Romanum será actualizado.

Medio de comunicación ultraprogresista dá como candidato a Prefecto de la CDF al Card. Jean-Pierre Ricard


Si Benedicto XVI no nombra rapido al sucesor de Levada estas especulaciones nos van a enloquecer.

El sitio de Golias (ya hemos dicho en otras ocasiones que brindamos el enlace, pero no recomendamos jamás visitar ese sitio), Ene-30-2012, nos trae un nuevo candidato para ser Prefecto de la CDF, se trata del Card. Arzobispo de Bordeaux, Jean-Pierre Ricard, de 68 años, actualmente miembro de la Pontificia Comisión «Ecclesia Dei», a quien le añaden precisamente ese valor agregado en forma de pregunta, ya que en teoria sería visto como un elemento conciliador con los tradicionalistas, dado que el Prefecto de la CDF es a la vez el Presidente de la Pontificia Comisión «Ecclesia Dei».

En el artículo se mencionan otros nombres como, Gerhard Müller, obispo de Regensburg (Ratisbona), el candidato que más ha sonado; Zenon Grocholewski, Prefecto de la Congregación para la Educación Católica; el Card. Angelo Amato; el Card. Thomas Collins, Arzobispo de Toronto; Mons. Roland Minnerath, Arzobispo de Dijon y Mons. Luis Ladaria Ferrer, actual Secretario de la misma congregación, aunque sin mucha oportunidad, ya que en teoría sería el nuevo Arzobispo de Barcelona.

Obispo pide a su clero obediencia al Motu Proprio Summorum Pontificum


La Buhardilla de Jerónimo proporciona la traducción de una interesantísima carta de Ene-01-2012 del obispo de Albenga-Imperia, Mons. Mario Oliveri (imágen), a sus sacerdotes, en la cual reprocha a sus sacerdotes el comportamiento que han tenido respecto del Motu Proprio Summorum Pontificum.


S.E. Rev.ma Mons. MARIO OLIVERI, A LOS SACERDOTES Y DIÁCONOS

Carta sobre el Motu Proprio Summorum Pontificum del Papa Benedicto XVI
Sobre la celebración de la Santa Misa

Queridos sacerdotes y diáconos,

Es con mucha amargura de ánimo que he debido constatar que no pocos de vosotros habéis asumido y expresado una incorrecta actitud de mente y de corazón frente a la posibilidad, dada a los fieles por el Motu Proprio Summorum Pontificum del Papa Benedicto XVI, de tener la celebración de la Santa Misa “en la forma extraordinaria”, según el Misal del beato Juan XXIII, promulgado en 1962.

En la “Tre Giorni del Clero” de septiembre de 2007, indiqué con fuerza y claridad cuál es el valor y el sentido del Motu Proprio, cómo se debe interpretar y cómo se debe acoger, con la mente abierta al contenido magisterial del Documento y con la voluntad pronta a una convencida obediencia. La toma de posición del Obispo no faltaba a su sosegada autoridad, convalidada por su plena concordancia con un acto solemne del Sumo Pontífice. La toma de posición del Obispo estaba fundada en la racionalidad de su argumentar teológico sobre la naturaleza de la Divina Liturgia, de su inmutabilidad de la sustancia en sus contenidos sobrenaturales, y estaba además fundada en cuestiones de orden práctico, concreto, de sentido común eclesial.

Las reacciones negativas al Motu Proprio y a las indicaciones teológicas y prácticas del Obispo son casi siempre de carácter emotivo y dictadas por un razonamiento teológico superficial, es decir, por una visión “teológica” más bien pobre y miope, que no parte y que no alcanza la verdadera naturaleza de las cosas que conciernen a la fe y al obrar sacramental de la Iglesia, que no se nutre de la perenne Tradición de la Iglesia, que se fija en cambio en aspectos marginales o, por lo menos, incompletos de las cuestiones. No sin razón, en la citada Tre giorni, había hecho preceder a las indicaciones operativas y a las líneas de acción una exposición doctrinal sobre la “inmutable naturaleza de la Liturgia”.

He sabido que en algunas zonas, por parte de diversos sacerdotes y párrocos, ha existido la manifestación casi de burla hacia fieles que han pedido valerse de la facultad, más aún del derecho, de tener la celebración de la Santa Misa en la forma extraordinaria; y también la expresión de desprecio y casi de hostilidad frente a los hermanos sacerdotes bien dispuestos a comprender y secundar los pedidos de los fieles. También se ha opuesto una prohibición, no muy serena, sosegada y razonada (pero bien razonada no podía ser) de publicar avisos de la celebración de la Santa Misa en la “forma extraordinaria” en determinada iglesia, a determinado horario.

Pido que se deponga toda actitud no conforme a la comunión eclesial, a la disciplina de la Iglesia y a la obediencia convencida que se debe a actos importantes de magisterio o de gobierno.

Estoy convencido de que este pedido mío será acogido en espíritu de filial respeto y obediencia.

Siempre con referencia a la intervención del Obispo en aquella “Tre Giorni del Clero” del 2007, debo todavía volver sobre la debida aplicación de las indicaciones dadas por el Obispo sobre la buena disposición que debe tener todo lo que concierne al espacio de la iglesia que es justamente llamado “presbiterio”. Las indicaciones “Acerca del reordenamiento de los presbíteros y la posición del altar” han sido luego retomadas en el opúsculo “La Divina Liturgia”, en las páginas 23-26.

Aquellas indicaciones, a más de cuatro años de distancia, no han sido aplicadas en todos lados y por todos. Eran y son indicaciones razonables, fundadas sobre buenos principios y criterios de orden general, litúrgico y eclesial. He dado tiempo para que sobre ellas los sacerdotes, y sobre todo los párrocos, razonasen con los Consejos parroquiales Pastorales y Económicos, y se realizase también una oportuna catequesis litúrgica a los fieles. Quien hubiese considerado las indicaciones no oportunas o de difícil aplicación, habría podido fácilmente hablar con el Obispo, con ánimo abierto, para una mejor comprensión de las razones que han impulsado al Obispo a darlas, para que fuesen puestas en práctica de la manera más homogénea posible en todas las iglesia de la diócesis. Estas indicaciones no son ciertamente contrarias a las normas e incluso al “espíritu” de la reforma litúrgica que se llevado a cabo en el post-Concilio y partiendo del Concilio Vaticano II. Si alguno hubiese tenido dudas fundadas, habría podido expresarlas con sinceridad y con apertura al razonamiento sereno, y con la voluntad dirigida a la obediencia, después que la mente hubiese tenido mayor iluminación.

Estimo que ahora ya ha transcurrido un amplio tiempo de espera y de tolerancia, y por lo tanto ha llegado el momento de la ejecución de aquellas indicaciones por parte de todos, de modo que se llegue a la próxima Pascua con todos los presbiterios reordenados, o al menos con el estudio del reordenamiento decididamente puesto en marcha, allí donde éste requiera algunas dificultades de aplicación.

Debe ser dicho que la no aplicación de las indicaciones, en el tiempo que he mencionado, no podría ser considerada sino como una desobediencia explícita. Pero tengo confianza y esperanza en que esto no ocurra.

Me aflige no poco el haber debido escribir esta Carta, asegurándoos que la consideraré como no escrita si tiene una buena acogida y un efecto positivo.

Lo escrito lleva consigo todo mi deseo de que sirva para reavivar y reforzar nuestra comunión eclesial y nuestra común voluntad de cumplir nuestro ministerio con renovada fidelidad a Cristo y a su Iglesia.

Os pido finalmente mucha oración por mí y por mi ministerio apostólico, y de corazón os bendigo.

Albenga, 1° de enero de 2012, Solemnidad de la Madre de Dios.

Monseñor Mario Oliveri, obispo.