Saturday, January 28, 2012

México: Asesinado sacerdote durante asalto a templo


Lastimosamente la identidad del sacerdote no está del todo clara, según la agencia Proceso, el nombre sería Genaro Díaz, de 65 años; según agencia Notimex (vía La Crónica de Hoy), el nombre sería Genaro Villa García; según el el diario Milenio, el nombre sería Genaro Aviña.

En esencia, el sacerdote fue asesinado a golpes por asaltantes que entraron al templo de de la Inmaculada Concepción localizada en la calle Del Tobillo, Villas de la Hacienda en Atizapán de Zaragoza, estado de México.

Descanse su alma en paz.


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Vaticano, miedo por la rebelión de los párrocos austriacos


Este es un artículo firmado por Guido Horst y publicado originalmente en Die Tagespost, Ene-25-2012; Vatican Insider ofrece la siguiente tradución al español del mismo.

01/27/2012
Vaticano, miedo por la rebelión de los párrocos austriacos

Los obispos refieren a Roma sobre el peligro de cisma tras las iniciativas de desobediencia capitaneadas por el sacerdote Helmut Schüller

GUIDO HORST
ROMA


La tarde del lunes 23 de enero, en Vaticano tuvo lugar una reunión entre importantes representantes de la Conferencia Episcopal Austriaca y representantes de los dicasterios romanos a propósito de la iniciativa capitaneada por el sacerdote Helmut Schüller. Se trata de un grupo de casi trescientos clérigos que no solo instiga a desobedecer a la Iglesia católica romana con algunas tesis que rayan en la herejía, sino que ahora pretende constituirse como red internacional abierta a sacerdotes de otras nacionalidades y continentes. Para el Papa Benedicto y para la Curia romana, ha llegado el momento de dejar de asistir inertes a este movimiento que quiere separarse de Roma. Como ha sostenido el mismo Schüller en las entrevistas que ha concedido, hay grupos de sacerdotes en diversas naciones, como Alemania, Francia y Australia, que están esperando para unirse a esta iniciativa.

Los obispos austriacos, en la reunión del Vaticano, fueron representados por Christoph Schönborn, Cardenal Arzobispo de Viena, Alois Kothgasser, Arzobispo de Salzburgo, y por los obispos de Graz y Sankt Pölten, Egon Kapellari y Klaus Küng. Por parte de la Curia estaban presentes el Secretario de Estado Vaticano, el de la Congregación para la Doctrina de la Fe, además de los de la Congregación para los Obispos y la Congregación para el Clero. El objetivo por parte del Vaticano era entre otras cosas, evaluar atentamente, por medio de preguntas específicas y profundas, la entidad de la apostasía que se perfila y que podría terminar convirtiéndose en cisma de la Iglesia.

De todos modos, las propuestas realizadas por la “Pfarrer-Initiative” (Iniciativa de los párrocos) de Schüller en junio de 2011 tienen un "potencial explosivo". El "Llamamiento a la desobediencia" que ha sido traducido en 10 lenguas textualmente dice: "La negativa de Roma de dar inicio a una reforma de la Iglesia, necesaria desde hace algún tiempo, y la inactividad de nuestros obispos no solo nos permiten, sino que nos obligan, a seguir los dictados de nuestra conciencia poniéndonos en marcha de manera autónoma".

Haciendo un llamamiento a las conciencias, como desgraciadamente se acostumbra a decir cada vez más a menudo dentro de la Iglesia, la "Iniciativa de los párrocos" no sólo pretende demostrar que sostiene posiciones de disentimiento respecto al Papa y los obispos, sino probablemente, también servirse de este eslogan cada vez más de moda, y todavía mas de su naturaleza de declarada disidencia. De hecho, en el "Llamamiento a la desobediencia" se puede leer relacionado con los sacerdotes que han sido suspendidos y viven en concubinato: "Además nos sentimos solidarios con los colegas que, a causa de su matrimonio, ya no pueden ejercitar su servicio, y también con aquellos, a pesar de tener una relación, siguen ofreciendo su servicio como sacerdotes. Ambos grupos, con su decisión, están siguiendo los dictados de su conciencia, como hacemos nosotros con nuestra protesta".

Para algunas cabeceras periodísticas austriacas Helmut Schüller, exvicario general del cardenal arzobispo Schönborn y Presidente de Cáritas Austriaca, es una star. Además Schüller goza del beneplácito de los Católicos de la República Alpina hostiles a la Curia de Roma, y de vez en cuando, se añaden algunos grupos de sacerdotes extranjeros.

El arzobispo de Viena ha vacilado en poner en marcha medidas de derecho canónico contra los sacerdotes sublevados, temiendo que , vista la popularidad que Schüller tiene en los medios de comunicación, una toma de posición oficial y por lo tanto pública en el conflicto pudiera degenerar en un cisma evidente, manifiesto y no latente como ha sido hasta este momento. Esto es lo que ha expresado el cardenal de Viena durante la cumbre del Vaticano.

Entre dudas diversas, para el Vaticano, la cuestión ahora se perfila en toda su concreación y queda planteada. En la Curia romana, ya se están haciendo oír algunas voces según las cuales los prelados de la Iglesia no tienen que seguir viéndose obligados a aceptar que bajo el techo de la Iglesia austriaca se insinúe y se esconda a una escala cada vez más amplia un cisma quiescente. Mantener el conflicto fuera del alcance de los medios de comunicación y de la opinión pública no ayuda a la causa, sobre todo teniendo en cuenta que ha iniciado ya hace bastante tiempo. Los fieles necesitan una orientación precisa, incluso porque si se dieran indicaciones bien definidas, estas podrían suponer la definición de muchos creyentes.

El Papa Benedicto está preocupado por la rebelión de los párrocos austriacos. La reunión mantenida el pasado lunes se ha desarrollado en un ambiente rodeado de la máxima discreción. Ni los periódicos ni la oficina de prensa del Vaticano han dado la noticia. Probablemente se quiere evitar dar la impresión de que son siempre Roma y El Vaticano los que toman medidas contra los cabecillas. Cabría desear que los obispos competentes, es decir, los de la República Alpina, proveyesen a definir y aclarar las circunstancias con sus sacerdotes. A pesar de ello, el Cardenal Schönborn a su regreso a Viena ha sentido un cierto alivio. Aunque la "Iniciativa de los Párrocos" mientras tanto, ha anunciado que tiene intenciones de internacionalizarse e instaurar relaciones fuera de las fronteras austriacas, la cuestión ya no es un problema de Austria, a este punto la patata caliente pasa al Vaticano.

El arzobispo de Viena hasta ahora ha guardado claramente las distancias con el llamamiento de la "Iniciativa de los Párrocos" que ha criticado tanto por la forma como por el contenido definiendo el celibato y ratificando la obediencia de los sacerdotes. Pero ni ha dispuesto ni ha anunciado medidas de derecho canónico. En realidad no se trata sólo de obediencia al Papa y los obispos, sino de cuestiones bastante sustanciales como la comprensión de la Eucaristía, de la Ordenación Sacerdotal y de la Iglesia misma que, tras el éxito mediático de Helmut Schüller, oprimen y confunden a los fieles, a este punto, incesantemente. La razón del alejamiento está determinada por la "percepción" que los sacerdotes tienen de su misión y de los principios fundamentales de la Iglesia.

Los autores del "Llamamiento a la desobediencia" nunca han negado que quieran otra iglesia: "En principio no negaremos la Comunión a las personas de buena voluntad, en particular a los divorciados que se han vuelto a casar, a miembros de otras Iglesias cristianas, y en algunos casos, ni siquiera a los católicos que han abandonado la Iglesia", recita el texto.

Y para terminar, se les ha ido la mano: "Evitaremos en la medida de lo posible celebrar los domingos o los festivos más de una misa o recurrir a la ayuda de sacerdotes itinerantes o de otras parroquias. Mejor un servicio de la palabra organizado por nosotros, que la performance de un visitante en la liturgia". El motivo es, como poco, rocambolesco: "En el futuro tomaremos en consideración un servicio de la palabra en el que se distribuya la Comunión entendida como 'Eucaristía sin sacerdote' y la llamaremos precisamente así. De este modo cumplimos nuestra obligación dominical". Como mínimo esta elucubración tendría que haber hecho saltar la alerta roja para los prelados y de manera particular para un dogmático profundo como el Cardenal Schönborn. Si una misa con "Eucaristía sin sacerdote" en términos profanos es una paradoja, en términos religiosos es una herejía.

Los obispos austriacos verdaderamente han guardado las distancias de la iniciativa de Schüller tanto en relación con el contenido como en cuanto a lo que se refiere a la forma, pero están evitando tomar medidas a nivel de derecho canónico. Y sin embargo, a este punto no se trata solo del "Llamamiento a la desobediencia", un hecho jurídico contemplado en el Canon 1373 del Código de Derecho Canónico, sino del cisma definido según el Canon 751 como "rechazo de la sujeción al Sumo Pontífice". Si este es el estado de cosas, sería –y como- una obligación precisa de los Obispos conferir con los miembros de la "Iniciativa de los Párrocos" y hacer que decidan entre optar por las resoluciones que han presentado o por el ordenamiento de la Iglesia.

Pero los obispos austriacos prefieren abstenerse de un total "showdown" ante los reflectores –como lo ha definido una vez por el portavoz de Schönborn-, por una parte –como se dice en la Plaza de San Esteban de Viena- porque una batalla en los medios de comunicación contra Helmut Schüller no haría que el autor volviera al redil, ni tampoco los simpatizantes de la "Iniciativa de los párrocos", y por otra porque la secularización de Austria, antes un país católico, se encuentra en una fase avanzada, tan avanzada que una medida disciplinaria de los obispos hacia un sacerdote cismático y herético, hay que decirlo, no sería comprendida por la mayor parte de los católicos. En este escenario el cisma quizás es sólo una cuestión de pretensiones y de nimiedades.


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Realizada reunión de los jefes de Dicasterios con el Papa


Como se había previsto (aquí), el boletín diario de la Oficina de Prensa de la Santa Sede confirma:

A las 10 horas de esta mañana, en el Palacio Apostólico Vaticano, el Santo Padre Benedicto XVI ha presidido una reunión de los Jefes de Dicasterio de la Curia Romana.