Thursday, January 05, 2012

Se publicará el sábado la Nota de la Congregación para la doctrina de la fe con las indicaciones pastorales para el Año de la fe


La información es publicada hoy en el boletín diario de la Oficina de Prensa y en L'Osservatore Romano.

Comunicado Sobre la Nota de la Congregación para la Doctrina de la Fe con indicaciones pastorales para el Año de la fe

Con la Carta apostólica Porta fidei del 11 de octubre 2011, Benedicto XVI ha proclamado un Año de la fe. Comenzará el 11 de octubre 2012, fecha del L aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II, y terminará el 24 de noviembre 2013, Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo. Con la promulgación de dicho Año, el Santo Padre desea colocar en el centro de la atención eclesial aquéllo a lo que, desde el inicio de su pontificado, concede mayor importancia: el encuentro con Jesucristo y la belleza de la fe en Él.

Por otra parte, la Iglesia es plenamente consciente de los problemas que debe afrontar hoy la fe, y siente más que nunca la actualidad de la pregunta que Jesús mismo formuló: "Cuando venga el Hijo del Hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra? (Lc 18, 8). Por ello, "si la fe no se revitaliza, convirtiéndose en una convicción profunda y una fuerza real gracias al encuentro con Jesucristo, todas las demás reformas serán ineficaces" (Discurso a la Curia romana con ocasión de las felicitaciones de Navidad, 22 diciembre 2011).

Por encargo de Benedicto XVI, la Congregación para la Doctrina de la Fe ha redactado una Nota con indicaciones pastorales para el Año de la fe. Dicha Nota ha sido elaborada de acuerdo con algunos Dicasterios de la Santa Sede y con la contribución del Comité para la preparación del Año de la fe. El Comité, constituido en la Congregación para la Doctrina de la Fe por mandato del Santo Padre, cuenta entre sus miembros con los Cardenales William Levada, Francis Arinze, Angelo Bagnasco, Ivan Dias, Francis E. George, Zenon Grocholewski, Marc Ouellet, Mauro Piacenza, Jean-Pierre Ricard, Stanislaw Rylko y Christoph Schönborn; los Arzobispos Salvatore Fisichella y Luis F. Ladaria; y los Obispos Mario Del Valle Moronta Rodríguez, Gerhard Ludwig Müller y Raffaello Martinelli.

La Nota, fechada el 6 de enero 2012, Solemnidad de la Epifanía, será publicada el día 7 de enero. Se compone de una introducción y de algunas indicaciones pastorales. En la Introducción se recuerda que la finalidad del "Año de la fe es contribuir a una renovada conversión al Señor Jesús y al redescubrimiento de la fe, para que todos los miembros de la Iglesia sean testigos creíbles y gozosos del Señor resucitado, capaces de indicar la puerta de la fe a tantas personas que buscan la verdad".

El inicio del Año de la fe coincide con el recuerdo agradecido de dos grandes eventos que han marcado el rostro de la Iglesia en nuestros días: el L aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II, por voluntad del beato Juan XXIII (11 de octubre de 1962) y el XX aniversario de la promulgación del Catecismo de la Iglesia Católica, ofrecido a la Iglesia por el beato Juan Pablo II (11 de octubre de 1992)".

El Concilio Vaticano II, "a partir de la luz de Cristo (…) ha querido ahondar en la naturaleza íntima de la Iglesia (…) y su relación con el mundo contemporáneo". "Después del Concilio, la Iglesia ha trabajado para que sus ricas enseñanzas sean recibidas y aplicadas en continuidad con toda la Tradición y bajo la guía segura del Magisterio".

"Para facilitar la correcta recepción del Concilio, los Sumos Pontífices han convocado el Sínodo de los Obispos en reiteradas ocasiones, proponiendo a la Iglesia directrices claras a través de las diversas Exhortaciones apostólicas post-sinodales. La próxima Asamblea General del Sínodo de los Obispos, que se celebrará en octubre de 2012, tendrá como tema: La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana".

"Desde el inicio de su Pontificado, el Papa Benedicto XVI se ha comprometido firmemente en procurar una correcta comprensión del Concilio, rechazando como errónea la llamada ‘hermenéutica de la discontinuidad y la ruptura’ y promoviendo la que él mismo ha llamado ‘hermenéutica de la reforma, de la renovación en la continuidad’".

El Catecismo de la Iglesia Católica, como "auténtico fruto del Concilio Vaticano II" (Carta apostólica Porta fidei, n.4), se coloca en la línea de tal ‘renovación en la continuidad’. Comprende "cosas nuevas y cosas antiguas" (Mt 13, 52). Por una parte, retoma el antiguo y tradicional orden de la catequesis, articulando su contenido en cuatro partes: el Credo, la Liturgia, el obrar cristiano y la oración. Pero, al mismo tiempo, expresa todo ello de modo nuevo, para responder a los interrogantes de nuestra época.

El Año de la fe será una ocasión privilegiada para promover el conocimiento y la difusión de los contenidos del Concilio Vaticano II y del Catecismo de la Iglesia Católica.

Las indicaciones pastorales de la Nota tienen la finalidad de favorecer "el encuentro con Cristo, a través de testigos auténticos de la fe, y aumentar el conocimiento de los contenidos de la fe". Mediante estas indicaciones pastorales –que "no excluyen otras propuestas que el Espíritu Santo quiera suscitar entre los pastores y los fieles en las distintas partes del mundo"- la Congregación para la Doctrina de la Fe ofrece su ayuda, dado que le compete no sólo tutelar la sana doctrina y corregir los errores, sino también, y sobre todo, promover la verdad de la fe (cf. Constitución apostólica Pastor Bonus, nn. 48-51).

Las propuestas de la Nota se articulan en cuatro niveles: 1) Iglesia universal; 2) Conferencias Episcopales; 3) Diócesis; y 4) Parroquias, Comunidades, Asociaciones, Movimientos. Se recuerdan a continuación algunas de estas sugerencias particulares.

Junto a una solemne celebración por el inicio del Año de la fe y a otros eventos en los que participará el Santo Padre (Asamblea del Sínodo de los Obispos, JMJ del 2013), se auspician iniciativas ecuménicas para "invocar de Dios y favorecer el restablecimiento de la unidad entre todos los cristianos"; y "tendrá lugar una solemne celebración ecuménica para reafirmar la fe en Cristo de todos los bautizados".

En el ámbito de las Conferencias Episcopales, se invita a mejorar la calidad de la formación catequística eclesial y a "verificar los catecismos locales y los diversos libros de catequesis que usan las Iglesias particulares, para asegurar su plena conformidad con el Catecismo de la Iglesia Católica"; se invita asimismo a utilizar ampliamente los nuevos lenguajes de la comunicación y del arte, en "transmisiones televisivas o radiofónicas, películas y publicaciones, también de nivel popular, accesibles a un público amplio, sobre el tema de la fe, sus principios y contenidos, así como del significado eclesial del Concilio Vaticano II".

A nivel diocesano, el Año de la fe se considera, entre otras cosas, como ocasión de "diálogo renovado y creativo entre fe y razón mediante simposios, congresos y jornadas de estudio, especialmente en las Universidades católicas", y como tiempo favorable para "celebraciones penitenciales en las que se ponga un énfasis especial en pedir perdón a Dios por los pecados contra la fe".

En el ámbito parroquial, la propuesta central sigue siendo la celebración de la fe en la liturgia, concretamente en la Eucaristía, porque "en la Eucaristía, misterio de la fe y fuente de la nueva evangelización, se proclama, celebra y fortalece la fe de la Iglesia". De esta iniciativa nacen, crecen y se difunden todas las demás propuestas, entre las que sin duda tendrán especial relevancia las de los numerosos Institutos, las nuevas Comunidades y los Movimientos eclesiales.

"En el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización se instituirá una Secretaría para el Año de la fe, con el fin de coordinar las diversas iniciativas promovidas por los Dicasterios de la Santa Sede y aquéllas que sean relevantes para la Iglesia universal". La Secretaría "también podrá sugerir iniciativas apropiadas", y dispondrá de un sito Internet específico "para ofrecer toda la información útil" al respecto.

Las indicaciones ofrecidas en la Nota tienen la finalidad de invitar a todos los miembros de la Iglesia a comprometerse en el Año de la fe para redescubrir y "compartir lo más valioso que tiene el cristiano: Jesucristo, redentor del hombre, Rey del Universo, ‘iniciador y consumador de la fe’ (Eb 12,2)".


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