Wednesday, July 25, 2012

Nuevo Prefecto de la CDF responde a L'Osservatore Romano sobre lefebvrianos y religiosas liberales estadounidenses


En la edición diaria en italiano de L'Osservatore Romano, Jul-26-2012, pág. 8, aparece una entrevista con el recientemente nombrado Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Mons. Gerhard Ludwig Müller. Traducimos lo que ha dicho respecto de lefebvrianos y las religiosas liberales estadounidenses, dos de los temas que ocupan a su congregación.

¿Qué piensa de las discusiones con los lefebvrianos y con las hermanas estadounidenses?

Para el futuro de la Iglesia es importante superar los enfrentamientos ideológicos de cualquier parte que provengan. Existe una única revelación de Dios en Jesucristo, que ha sido confiada a la Iglesia entera. Por esto no hay tratativas sobre la Palabra de Dios y no se puede creer y al mismo tiempo no creer. No se puede pronunciar los tres votos religiosos y después no tomarlos en serio. No se puede hacer referencia a la tradición de la Iglesia y después aceptar sólo algunas partes. El camino de la Iglesia sigue adelante y todos están invitados a no cerrarse a un modo de pensar autoreferencial, sino a aceptar la vida plena y la fe plena de la Iglesia. Para la Iglesia Católica es del todo evidente que el hombre y la mujer tienen el mismo valor: lo dice ya el relato de la creación y lo confirma el órden de la salvación. El ser humano no necesita emanciparse, sea para crearse o inventarse a sí mismo. Ya está emancipado y liberado no significa crearse una posición. No se puede considerar el ministerio sacerdotal una especie de posición de poder terrenal y pensar que la emancipación sólo sea cuando todos podamos ocuparla. La fe católica sabe que no estamos para dictar las condiciones para la admisión al ministerio sacerdotal y que detrás de ser sacerdote hay siempre la voluntad y la llamada de Cristo. Invito a renunciar a la polémica y la ideología y a sumergirse en la doctrina de la Iglesia. Justo en Estados Unidos los religiosos y religiosas han realizado cosas extraordinarias para la Iglesia, para la educación y la formación de los jóvenes. Cristo necesita de jóvenes que sigan este camino y que se identifiquen con su misma opción fundamental. El Concilio Vaticano II ha afirmado cosas maravillosas para la renovación de la vida religiosa, así como sobre la vocación común a la santidad. Es importante reforzar la confianza recíproca sobre todo para trabajar el encuentro con los otros.