Thursday, January 12, 2012

Cardenal Policarpo: "No es compatible ser católico y masón"


La información original fue publicada por el periódico portugués Diário de Notícias, Ene-11-2012. Este un artículo al respecto en español de Religión Digital, Ene-12-2011.

El Patriarca de Lisboa dice que la masonería "influye en la política"
Cardenal Policarpo: "No es compatible ser católico y masón"

No considera "necesario" que los políticos desvelen públicamente su pertenencia masónica

Redacción, 12 de enero de 2012

El cardenal José Policarpo, arzobispo de Lisboa, aprovechó la rueda de prensa del Consejo Permanente de la Conferencia Episcopal portuguesa para arremeter contra la masonería. Desde el santuario de Fátima, el purpurado aseguró, tajante: "No es compatible ser católico y masón", porque la francmasonería "rechaza los fundamentos de la fe, la aceptación de la Palabra de Dios y de la revelación sobrenatural".

A preguntas de los periodistas, el Patriarca de Lisboa hizo, incluso, una breve síntesis de la historia de la masonería. Desde sus orígenes "canónicos". A su juicio, "nació dentro de la Iglesia, como una especie de hermandad de los construcctores de las ctaedrales, y luego se llaman a sí mismos masones".

El purpurado portugués pasó de los orígenes a la actualidad, para concluir que "hoy en día, la masonería forma parte de la sociedad".

"Se sabe desde hace mucho tiempo tiene influencia en lo político. Me extraña que haya gente que se sorprenda de eso", dice el Cardenal Patriarca y Presidente de la Conferencia Episcopal.

D. José Policarpo también considera que "no es necesario" que los funcionarios públicos o los políticos desvelen su afiliación masónica. "No veo qué eso tenga una mayor importancia".

En 1983, a instancias del Papa Juan Pablo II, el entonces prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, cardenal Ratzinger, se pronunció sobre el asunto. "Se mantiene sin cambios, la opinión negativa de la Iglesia sobre las asociaciones masónicas, ya que sus principios siempre han sido considerados inconciliables con la doctrina de la Iglesia. La afiliación a la misma sigue prohibida", escribió Ratzinger.