Sunday, December 25, 2011

Mensaje natalicio de Benedicto XVI y bendición Urbi et Orbi


Como es habitual, el Santo Padre Benedicto XVI, al medio día de de hoy, Solemnidad del Nacimiento del Señor, desde la Logia Central de la Basílica Vaticana, ha pronunciado su Mensaje natalicio ante los fieles presentes en la Plaza de San Pedro y a todos los que escuchaban por cualquier medio electrónico.

Para leer su mensaje en español, click aquí.

Seguidamente, el Santo Padre ha enviado sus augurios de Navidad en 65 idiomas diferentes. En español ha dicho:

¡Feliz Navidad! Que la Paz de Cristo reine en vuestros corazones, en la familias y en todos los pueblos.

Aquí el audio de su saludo en español.



Finalmente, el Santo Padre impartió la bendición Urbi et Orbi, por la cual todo Cristiano, cumplidas las condiciones, puede obtener la indulgencia plenaria. Este es el audio de la bendición impartida por el Santo Padre.





Veinte años de la comunión en la mano en Colombia


Podriamos escribir algo parecido a lo que escribimos en Agosto pasado cuando recordamos la infame fecha de la introducción de la comunión en la mano en Argentina, pero a ver si nos sale algo diferente.

Hace veinte años los Sres. Obispos de Colombia dieron este “regalo” a los fieles católicos de ese país: introdujeron la comunión en la mano. Decimos “introdujeron”, ya que, como es sabido, no sólo en Colombia sino en la generalidad de los sitios en donde se ha introducido esta práctica, no es que los fieles abusivamente hayan adoptado la costumbre de recibir la comunión en la mano sin estar aprobada esta práctica y obliguen a los obispos a tener que solicitar a Roma el debido permiso, no. Lo que ocurre es que son los Obispos los directamente responsables de desinformar a Roma, solicitando el permiso correspondiente sobre la base de que en sus conferencias episcopales este abuso ya ha arraigado. Y que se sepa en Roma jamas han tenido la valentía de negar este indulto a ninguna conferencia episcopal. Para decirlo claro, no son los católicos rasos los culpables de desobediencia al abusivamente introducir la comunión en la mano forzadamente y en contra del querer de los pastores, son los Sres. Obispos.

En el principal periódico de Colombia, El Tiempo, Dic-24-1991, pág 5B. se anunciaba la infausta noticia, lógicamente que como la fuente era la Conferencia Episcopal de Colombia, la nota está redactada de acuerdo con la información proporcionada por la fuente. Seguidamente reproducimos la nota tal como fue publicada con una transcripción.



Ahora la comunión se recibe en la mano
Lazo más estrecho con Dios

Los fieles deben colocar una mano sobre la otra, recibir devotamente la hostia, responder amén y delante del sacerdote llevarla a la boca. No pueden tomarla directamente del copón.

A partir del 25 de diciembre, la comunión tiene una nueva modalidad y un mayor significado. El sacerdote ya no tendrá que colocar la hostia sobre la lengua del cristiano sino que la pondrá en su mano para que sea él mismo quien la lleve a su boca.

La disposición, costumbre ya en otros países del mundo, fue aprobada recientemente por Su Santidad, Juan Pablo II, a petición de la Conferencia Episcopal de Colombia.

“La comunión en la mano, después del Concilio Vaticano II se fue extendiendo especialmente por las naciones europeas. Yo recuerdo que estando en París, se acercaban las personas y ponían sus manos. Aquí en Colombia hasta ahora se inicia”, dice el sacerdote José Vicente Echeverry, párroco de Nuestra Señora de La Macarena, en el barrio Kennedy de Bogotá.

Ahora, quienes deseen, pueden recibir la comunión de esta manera. “Basta enseñar las dos manos, una sobre otra, y responder amén, para manifestar la fe en la presencia de Dios. En seguida, delante del sacerdote, apartándose un poco a un lado, se lleva la hostia a la boca”, explican los obispos y sacerdotes.

Hijos de Dios

“La comunión, recuerda la Iglesia, quiere decir unirse con alguien , entrar en estrecha relación de vida con Jesús y participar hondamente en su condición de Hijo de Dios. Es también la unión con los hermanos que comparten la misma fe”.

Para recibir a Dios hay que estar en gracia, de lo contrario no es más que un signo falso. De ahí la importancia de la confesión. Igual hay que guardar ayuno, es decir, abstenerse de consumir algún alimento o bebida al menos una hora antes de la sagrada comunión, a excepción del agua y de las medicinas.

No es necesario que guarden ayuno los ancianos, los enfermos y quienes los cuidan.

Todo fiel, después de la Primera Comunión, está obligado a comulgar por lo menos una vez al año, siempre dentro de la celebración eucarística. Puede recibirla del sacerdote e incluso de los diáconos.

La Iglesia exige que quienes la reciben lo hagan con dignidad y respeto. Ahora, además, se pide que se haga con las manos aseadas y limpias.

“La comunión en la mano significa la expresión de una mayor compenetración; de compartir el cuerpo de Cristo en nuestro cuerpo. Es el reflejo de lo que hizo Jesús al dar el pan a sus apóstoles”, dice el sacerdote Rodrigo Díaz, párroco del Divino Niño, en el barrio Veinte de Julio.

“En otras circunstancias, agrega, si la persona está distante en la multitud, si tiene un niño en brazos, puede recibir la comunión como de costumbre. De todas maneras, la nueva forma es un paso más de abertura; el descorrer de un velo que antes sólo le daba la posibilidad al sacerdote de tocar la hostia. El cristiano puede asumir ahora una actitud más bella, más hermosa”.

Así, la autorización para Colombia de distribuir el pan consagrado en las manos es para los sacerdotes y para los cristianos el motivo para participar de una forma más consciente y madura en la Eucaristía.

“Jesucristo es el pan vivo, bajado del cielo por la Eucaristía, que se hace presente, se pone en la mano y se lleva a los labios. Así el sacramento se hace más participativo para los fieles”, dice el sacerdote José Vicente Echeverrry.

Para orientar a los fieles sobre la importancia de la comunión y de este nuevo suceso católico, la Conferencia Episcopal de Colombia editó el folleto El cuerpo de Cristo en nuestras manos, que será distribuido a todos los cristianos.

En él se explica qué es la comunión, quiénes pueden recibirla, cuándo hacerlo, quiénes la distribuyen y una presentación gráfica de cómo participar ahora que Su Santidad aprobó que el feligrés la reciba en su mano.

Una curiosidad, el artículo menciona un folleto que en aquel entonces editó la Conferencia Episcopal Colombiana en vistas a la preparación para la introducción de esa práctica, “El cuerpo de Cristo en nuestras manos”. Pues bien, incluso el día de hoy (veinte años después) este folleto, según informa la propia Conferencia Episcopal Colombiana (ver aquí y aquí), sigue disponible.

Y como lo amerita la ocasión: ¡infelíz aniversario Iglesia de Colombia!

Felíz Navidad


A todos nuestros visitantes deseamos una felíz y santa Navidad.