Thursday, December 08, 2011

Iglesia de Cuba confirma visita papal en 2012. El propio Santo Padre hará anuncio el próximo Lunes Dic-12-2011

Mons. José Félix Perez durante la conferencia de prensa de hoy, en la cual confirmó visita papal a Cuba en 2012

Información de agencia AP, Dic-08-2011.

(La Habana, Cuba. 8 de diciembre de 2011. AP) — La Iglesia católica en Cuba confirmó este jueves que el papa Benedicto XVI visitará la isla el año próximo, en fecha que será anunciada el próximo lunes.

"El lunes 12 de diciembre el Santo Padre hará pública la fecha de la visita y el programa de su visita durante una misa en Roma", afirmó monseñor José Félix Pérez, secretario ejecutivo de la Conferencia de Obispos de Cuba, durante una rueda de prensa.

Pérez agregó que "ya se adelantó que será en la primavera".

La visita del Papa, que cumplirá 85 años en abril, "será una continuidad de la visita de Juan Pablo II" comentó Pérez. En 1998 Juan Pablo II realizó "una estancia 5 días en Cuba, (esta visita) se coloca en esa dimensión de afecto hacia Cuba y el pueblo cubano", recalcó Pérez.

La histórica visita de Juan Pablo II constituyó un momento de singular acercamiento entre los católicos y el gobierno cubano, que a lo largo de la década de 1960 sostuvo un enfrentamiento con la iglesia

Benedicto XVI vendrá a la isla como "peregrino de la Caridad para confirmar la fe del pueblo cubano en conmemoración de los 400 años de presencia de la bendita imagen de la Virgen de la Caridad entre nosotros".

"Va a ser un momento de dinamización de la fe en Cuba", señaló Pérez.

En días pasados Ricardo Alarcón, presidente del Parlamento cubano, manifestó que "nos causa una gran felicidad, una gran alegría, creo que es una gran noticia". Ha sido la primera y única reacción hasta la fecha de un funcionario cubano.

Benedicto XVI: “La única insidia de la cual la Iglesia puede y debe tener temor es el pecado de sus miembros”




Queridos hermanos y hermanas:

La gran fiesta de María Inmaculada nos invita cada año a encontrarnos aquí, en una de las plazas más bellas de Roma, para rendir homenaje a Ella, a la Madre de Cristo y Madre nuestra. Con afecto saludo a todos ustedes aquí presentes, como también a cuantos están unidos a nosotros a través de la radio y la televisión. Y les agradezco por su coral participación en este, mi acto de oración.

En la sumidad de la columna que hoy coronamos, María aparece representada por una estatua que en parte evoca el pasaje del Apocalipsis apenas proclamado: “Y apareció en el cielo un gran signo: una Mujer revestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas en su cabeza” (Ap 12,1). ¿Cuál es el significado de esta imagen? Ella representa al mismo tiempo a la Santísima Virgen y a la Iglesia.

Antes que nada la “mujer” del Apocalipsis es María misma. Ella aparece “vestida de sol”, es decir vestida de Dios: la Virgen María en efecto está completamente circundada por la luz de Dios y vive en Dios. Este símbolo de la túnica luminosa claramente expresa una condición que alude a todo el ser de María: Ella es la “llena de gracia”, plena del amor de Dios. Y “Dios es luz”, dice también san Juan (1 Jn 1,5). Es por eso que la “llena de gracia”, la Inmaculada” refleja con toda su persona la luz del “sol” que es Dios.

Esta mujer tiene bajo sus pies la luna, símbolo de la muerte y de la mortalidad. María, en efecto, está completamente asociada a la victoria de Jesucristo, su Hijo, sobre el pecado y sobre la muerte; está libre de toda sombra de muerte y totalmente llena de vida. Porque la muerte ya no tiene poder sobre Jesús resucitado (cfr Rm 6,9), así, por una gracia y un privilegio singular de Dios Omnipotente, María la ha dejado tras de sí, la ha superado. Esto se manifiesta en los dos grandes misterios de su existencia: al inicio, al haber sido concebida sin pecado original, que es el misterio que celebramos hoy; y, al fin, al haber sido elevada en alma y cuerpo al Cielo, en la gloria de Dios. Pero también toda su vida terrena ha sido una victoria sobre la muerte, porque la ha gastado por entero al servicio de Dios, en la oblación total de sí a Él y al prójimo. Por esto María es en sí misma un himno a la vida: es la creatura en la que ha quedada cumplida la palabra de Cristo “yo he venido para que tengan Vida, y la tengan en abundancia” (Jn 10,10).

En la visión del Apocalipsis hay otro particular: sobre la cabeza de la mujer vestida de sol hay “una corona de doce estrellas”. Este signo representa las doce tribus de Israel y significa que la Virgen María está al centro del Pueblo de Dios, de toda la comunión de los santos. Y así ésta imagen de la corona de doce estrellas nos introduce a la segunda gran interpretación del signo celeste de la “mujer vestida de sol”: además de representar a la Santísima Virgen, este signo representa a la Iglesia, la comunidad cristiana de todos los tiempos. Ella está encinta, en el sentido de que lleva en su seno a Cristo y lo debe hacer nacer al mundo: ese es el parto de la Iglesia peregrina sobre la tierra, que en medio a las consolaciones de Dios y a las persecuciones del mundo debe llevar a Jesús a los hombres.

Es por este motivo, porque lleva a Jesús, que la Iglesia encuentra la oposición de un feroz adversario, representado en la visión apocalíptica por un “un enorme Dragón rojo” (Ap 12,3). Este dragón ha buscado inútilmente devorar a Jesús – el hijo varón que debía regir a todas las naciones” (12,5) –inútilmente porque Jesús, con su muerte y resurrección, fue elevado hasta Dios y hasta su trono. Por este motivo el dragón, derrotado de una vez por todas en el cielo, dirige sus ataques contra la mujer – la Iglesia – en el desierto del mundo. Pero en cada época la Iglesia es sostenida por la luz y por la fuerza de Dios, que la nutre en el desierto con el pan de su Palabra y de la santa Eucaristía. Y así en cada tribulación a través de todas las pruebas que encuentra en el curso de los tiempos y en las diversas partes del mundo, la Iglesia sufre persecuciones, pero resulta vencedora. Y de este modo la Comunidad cristiana es la presencia, la garantía del amor de Dios contra todas las ideologías del odio y del egoísmo.

La única insidia de la cual la Iglesia puede y debe tener temor es el pecado de sus miembros mientras en efecto María es Inmaculada, libre de toda mancha de pecado, la Iglesia es santa, pero al mismo tiempo marcada por nuestros pecados. Por esto el Pueblo de Dios, peregrino en el tiempo se dirige a su Madre celeste y le pide su ayuda; la pide para que Ella acompañe el camino de fe, para que aliente el compromiso de vida cristiana y para que lo apoye en la esperanza. Lo necesitamos, sobre todo en este momento tan difícil para Italia, para Europa, para varias partes del mundo. Que María nos ayude a ver que hay una luz más allá de la capa de niebla que parece envolver la realidad. Por esto también nosotros, especialmente en esta celebración, no cesamos de pedir con filial confianza su auxilio: “Oh María concebida sin pecado ruega por nosotros que recurrimos a Ti”. Ora pro nobis, intercede pro nobis ad Dominum Iesum Christum!

Benedicto XVI
Discurso durante el acto de veneración a la Bienaventurada Virgen María
Plaza España, Roma
Dic-08-2011

Ordinariato de exanglicanos australianos se llamará “Nuestra Señora de la Cruz del Sur”


Del 22 al 25 Noviembre de 2011 se realizó la asamblea plenaria de los obispos australianos, el comunicado de prensa al respecto ha sido publicado, en su segunda página se lee (énfasis original):

El Arzobispo Denis Hart, jefe del comisión ad hoc para el Ordinariato Personal proporcionó una actualización verbal sobre el estado presente de la preparación para la presentación del Ordinariato Personal que se conocerá como Ordinariato Personal de Nuestra Señora de la Cruz del Sur.

La Purísima


Tota Pulchra