Tuesday, November 29, 2011

Confirmado, cada documento vaticano deberá contar con visto bueno de la Secretaría de Estado


Recientemente Sandro Magister había suminstrado la información respecto de la cual cada documento vaticano deberá contar con visto bueno de la Secretaría de Estado (ver aquí). Ahora el propio Magister lo confirma y publica el texto de una carta circular interna de la Secretaría de Estado del Estado Vaticano, en la que se anuncia la medida.

Secretaría de Estado
Primera Sección – Asuntos Generales

N° 197.356

Vaticano, 4 de noviembre de 2011

Eminencia Reverendísima,
Excelencia Reverendísima,

Con el fin de asegurar una distribución correcta y segura de los documentos firmados por el Santo Padre, insto a Su Eminencia / Excelencia Reverendísima para que recuerde los principios que rigen la divulgación de los textos pontificios a través de los medios de comunicación social de la Santa Sede.

En caso de que se publique un documento con la firma del Santo Padre la praxis vigente prescribe que dicho documento se envíe a la Secretaría de Estado con la suficiente antelación respecto a la fecha prevista para su divulgación, en su versión original y eventuales traducciones, en papel o soporte electrónico, para que tras una atenta revisión del contenido se lleve a cabo su distribución a los medios de comunicación social de la Santa Sede.

Su Eminencia / Excelencia comprenderá que dicho procedimiento tiene como primera finalidad la defensa de la integridad del Magisterio Petrino, que podría ser dañado por la circulación de textos aún no revisados, o divulgados de forma inadecuada, antes de la fecha límite del embargo sobre su publicación.

Agradezco a Su Eminencia / Excelencia la atención que prestará a este asunto y aprovecho la circunstancia para expresarle mis respetuosos obsequios.

Dev.mo en el Señor

+ Angelo Becciu Sost.

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A LOS JEFES DE DICASTERIO
En sus Sedes
CIUDAD DEL VATICANO

Exorcista de Barcelona: Los poseídos son uno de los colectivos que más sufre y está casi abandonado.


Entrevista con el P. Juan José Gallego, exorcista oficial de la diócesis de Barcelona, publicada en Diario Información, Nov-28-2011.

Antes de ser designado exorcista, usted trabajaba en Valencia, donde pasó muchos años. ¿En qué consistía su trabajo allí?

Casi más de la mitad de mi vida la he pasado en Valencia. Me ordenaron sacerdote en Torrent, en el año 1965. Después fui prior de un convento de esa ciudad, rector del Colegio San Vicente Ferrer durante seis años, presidente de la Confederación de Religiosos de la Comunidad Valencia (Confer-Coval) y vicegrancanciller de la Facultad de Teología de San Vicente Ferrer. Me siento muy identificado con Valencia.

¿Cómo y cuándo le dicen «padre Gallego, necesito que sea exorcista»? ¿Cuál fue su reacción?

Aquí, en Barcelona, estaba de exorcista un padre que había vivido en Valencia, el prior de uno de los conventos dominicos de Valencia. El cardenal, cuando el hermano se fue, me preguntó si yo aceptaría. Yo dije que sí, sin más. Él me conocía un poco pero más a mi hermano.

¿Qué necesita alguien para ser exorcista de la Iglesia Católica?

Según el código de Derecho Canónico, tiene que ser sacerdote, ser nombrado por el obispo y tener buena fama y ser docto en doctrina social de la Iglesia. Hay que tener, claro, conocimientos de demonología. Me tragué todo lo que había y me preparé mucho. Los poseídos son uno de los colectivos que más sufre y está casi abandonado.

¿Cree que el suyo es un ministerio necesario?

Totalmente. Mucha gente que se siente mal y no sabe dónde acudir, que va a un sacerdote, que antes siempre le derivará a un psiquiatra. El poseído puede no ser católico, pero es más difícil de solucionar. Hace más de 4.000 años que había exorcismos en Mesopotamia y los hay en todas culturas hoy en día.

De los más de 300 exorcismos que ha realizado, ¿se le ha quedado alguno grabado?

Al poco de ser exorcista, me llamó un señor de Ecuador y me dijo que estaba asustado porque su mujer cuando veía cualquier signo religioso perdía el conocimiento, se ponía violenta... Cuando vinieron yo había salido, así que me retrasé. Al acercarme, vi que ante el convento estaba en el suelo. La metimos dentro, fui a por el libro del exorcismo y el agua bendita, y se retorcía por el suelo de una manera impresionante cuando le tiraba agua. Tuve miedo, porque se lanzaba a cogerme de los pantalones, quería hacer daño a su hijo pequeño... Cuando terminamos me pidió confesión y me dijo que el agua bendita le quemaba. Me impresionó también un muchacho de quince años que aparecía con la camisa quemada, arañado, decía que su abuelo le hablaba... En fin, cosas muy raras. No quiso hacer el exorcismo. Después de pelear, aceptó y en medio del exorcismo me dijo: «Van a salir pero volverán». A los cuatro cinco días volvió todo igual. Durante el exorcismo, perdía el conocimiento nada más empezar: entraba en trance, que duraba unos diez minutos. Un día pasó media hora y le dije que no le hacía más exorcismos porque estaba violento, así se fue a Murcia y le ayudó un exorcista de allí. Ocurrió con este muchacho un episodio curioso. Iba en el coche con su madre y su hermana por la autopista, algo se apoderó de él y cogió el volante. El coche dio tres o cuatro vueltas de campana y quedaron todos ilesos. Mi interpretación es que es verdad, el demonio le había poseído, pero los ángeles de la guarda le protegieron.

¿Es verdad lo que se ve en las películas?

Al poco de nombrarme exorcista me hicieron una entrevista en Barcelona y me preguntaron por esto. A la semana siguiente, una cadena de televisión dio El Exorcista, y entonces vi muchas cosas que no había visto. Por ejemplo, la protagonista hace la ouija, que es una invocación a los espíritus. Lo que le pasó a ella... he tenido casos semejantes: hablan lenguas, tienen fuerza, se sienten destrozados interiormente, sienten una presencia dentro de ellos... He vivido casos similares. Un muchacho, por ejemplo, que en una colchoneta daba brincos de dos y tres metros, que si no lo ves no lo crees. Es terrible lo que sufren estas personas, la verdad, aunque nunca permitiré que nadie filme un exorcismo.

En alguna ocasión ha asegurado que la Comunitat Valenciana es una zona con una gran actividad demoníaca.

Sí. Son impresiones. Quizá el bienestar de la zona afecta. No lo sé. Fíjate que las sectas satánicas hacen un mal enorme, y es posible que haya por allí células de esto. Hay que estar atentos porque hoy hay muchísima gente que se ríe de estas cosas, pero me gustaría que la gente liberada hablara y dijera lo que han tenido que pasar para que todos vuelvan a creer en esto.

¿Ha pasado miedo en alguna ocasión?

Pasé mucho miedo al principio. Cuando dije que sí, cuando paseaba veía demonios por todas partes. En un momento de mi vida, dije que era sacerdote y que creía en la Eucaristía, y que eso era mucho más importante. Desde aquel momento no he tenido miedo ningún momento.

¿Qué son los demonios?

Presencias. Se puede hablar con ellos... pero yo no lo he hecho nunca porque el demonio es el padre de la mentira. No tienes que hacerle caso.

¿Es difícil pedir permiso para hacer un exorcismo?

Yo tengo un nombramiento que no es frecuente. Dice textualmente: «Te autorizo para que realices todos los exorcismos que tú consideres necesarios según tu prudencia». Depende de que el obispo se fíe de ti y que tenga indicios de que eres una persona preparada.

¿Cree que algunas de las posesiones que usted exorciza se pueden tratar de problemas psiquiátricos?

El exorcismo no es un oficio de psiquiatras. Pero eso sí, cuando viene alguien lo primero que le pido es que me enseñe un certificado psiquiátrico. Son funciones distintas. El exorcista es un oficio religioso. Con las películas que hemos visto nos fijamos en los movimientos violentos y esas cosas, pero eso es lo secundario. El demonio lo que quiere es apartarnos de Dios. El exorcista tiene que ayudar a estar con Dios. La verdad es que en ocasiones hay esquizofrenias que dan síntomas parecidos, por eso antes tengo una entrevista con la persona que puede durar cuatro o cinco sesiones hasta que tengo indicios ciertos de que puede haber algo.

Se anuncia III Encuentro Sacerdotal Summorum Pontificum


El Coetus Sacerdotalis Summorum Pontificum anuncia en su blog, Nov-28-2011, el III Encuentro Sacerdotal Summorum Pontificum, el cual se realizará entre el 11 y el 14 de Septiembre de 2012 en Salvador de Bahia, y es promovido por la propia Arquidiócesis de Salvador de Bahia y la Administración Apostólica Personal San Juan María Vianney.

Entrevista con el Obispo Bernard Fellay: La Fraternidad San Pío X y el Preámbulo Doctrinal


Aquí el texto completo en español de la entrevista concedida por el Obispo Bernard Fellay, Superior General de la FSSPX/SSPX, a la agencia DICI (y a la cual habíamos referido en nuestra entrada inmediatamente anterior), en la cual se refiere al «preámbulo Doctrinal» entregado por la CDF a la FSSPX/SSPX el pasado Sep-14-2011. El texto es proporcionado por el sitio de internet del Distrito Suramericano de la FSSPX/SSPX, Nov-29-2011.

DICI: ¿Por qué está rodeado con tanto secreto el Preámbulo doctrinal que le entregó el cardenal Levada el pasado 14 de septiembre, ya sea por parte de la Congregación de la fe como por parte de la Fraternidad San Pío X? ¿Qué oculta este silencio a los sacerdotes y los fieles de la Tradición?

Monseñor Fellay:
Esta discreción es normal para cualquier trámite importante, pues garantiza su seriedad. Resulta que el Preámbulo doctrinal que se nos entregó es un documento que, como indica la nota que lo acompaña, puede recibir aclaraciones y modificaciones. No es un texto definitivo. Dentro de poco vamos a entregar una respuesta a este documento, indicando con franqueza las posturas doctrinales que nos parece indispensable mantener. Nuestra preocupación constante desde el principio de nuestras conversaciones con la Santa Sede —y nuestros interlocutores lo saben bien— ha sido la de presentar con toda lealtad la postura tradicional.

Por parte de Roma, también se impone la discreción, pues es probable que este texto –incluso en su estado actual, que requiere muchas aclaraciones– provoque la oposición de los progresistas, que no admiten ni siquiera la idea de una discusión sobre el Concilio, porque consideran que dicho concilio pastoral es indiscutible o «no negociable», como si se tratara de un concilio dogmático.

DICI: A pesar de todas estas precauciones, las conclusiones de la reunión de los superiores de la Fraternidad San Pío X en Albano el día 7 de octubre se han divulgado en Internet, a través de fuentes diversas pero concordantes entre sí.

Monseñor Fellay:
¡No faltan las indiscreciones en Internet! Es verdad que no podemos avalar este Preámbulo doctrinal, aunque se prevea un margen para una “legítima discusión” sobre ciertos puntos del Concilio. ¿Cuál es la extensión de ese margen? La propuesta que voy a hacer en estos días a las autoridades romanas y su respuesta nos permitirán evaluar las posibilidades que nos dejan. Y sea cual sea el resultado de estas conversaciones, el documento final que se haya aceptado o rechazado se dará a conocer públicamente.

DICI: Como este documento, según usted, es poco claro, ¿no sería más sencillo señalar a sus autores que queda desestimada su demanda?

Monseñor Fellay:
Tal vez sería lo más sencillo, pero no lo más honrado. Como la nota que lo acompaña prevé la posibilidad de hacer aclaraciones, me parece necesario pedirlas en lugar de rechazarlas a priori, lo cual no constituye prejuicio alguno sobre la respuesta que vamos a dar.

Como el debate entre Roma y nosotros es esencialmente doctrinal y versa principalmente sobre el Concilio, y como no concierne únicamente a la Fraternidad San Pío X sino también a toda la Iglesia, las precisiones que logremos o no, tendrán el mérito no desdeñable de resaltar mejor dónde están las dificultades y dónde están las soluciones. Éste es desde luego el espíritu que ha guiado constantemente nuestras conversaciones teológicas en estos dos últimos años.

DICI: Este documento sirve de preámbulo a un estatuto canónico; por lo tanto, ¿no significa renunciar implícitamente a la hoja de ruta que había trazado usted y que preveía primeramente una solución doctrinal antes de cualquier acuerdo práctico?

Monseñor Fellay:
Se trata precisamente de un preámbulo doctrinal, cuya aceptación o rechazo será la condición para obtener o no un estatuto canónico. De ninguna manera estamos relegando la doctrina. Y antes de comprometernos con un eventual estatuto canónico, estudiamos de modo preciso este preámbulo con el criterio de la Tradición, a la que estamos fielmente vinculados, pues no olvidamos que son precisamente divergencias doctrinales las que constituyen el origen de la divergencia entre Roma y nosotros desde hace cuarenta años. Dejarlas de lado para lograr un estatuto canónico nos expondría a ver resurgir inevitablemente esas mismas divergencias, haciendo que el estatuto canónico se vuelva, más que precario, sencillamente invivible.

DICI: Por lo tanto, en el fondo, ¿no ha cambiado nada después de estos dos años de conversaciones teológicas entre Roma y la Fraternidad San Pío X?

Monseñor Fellay:
Estas conversaciones han permitido a nuestros teólogos exponer sin rodeos los puntos principales del Concilio que plantean dificultad a la luz de la Tradición de la Iglesia. Paralelamente, y tal vez gracias a estas conversaciones teológicas, durante estos dos últimos años, se han dejado escuchar otras voces además de las nuestras, formulando críticas que se unen a las nuestras sobre el Concilio. Por ejemplo, Mons. Brunero Gherardini, en su libro Vaticano II, una explicación pendiente, ha insistido sobre los diferentes grados de autoridad de los documentos conciliares y sobre el “contra espíritu” que se deslizó en el Concilio Vaticano II desde su comienzo. Igualmente, Mons. Athanasius Schneider, durante un congreso en Roma a finales de 2010, tuvo el valor de pedir un Syllabus que condene los errores de interpretación del Concilio. En el mismo espíritu, el historiador Roberto de Mattei, en su libro Vaticano II, una historia jamás escrita, ha mostrado bien las influencias contrarias que se ejercieron sobre el Concilio. Habría que citar también la Súplica dirigida a Benedicto XVI por los intelectuales católicos italianos que reclaman un examen profundo del Concilio.

Todas estas iniciativas e intervenciones manifiestan claramente que la Fraternidad San Pío X ya no es la única que ve los problemas doctrinales que plantea Vaticano II. Este movimiento se va extendiendo y ya no se va a detener.

DICI: Sí, pero estos estudios universitarios y sabios análisis no dan ninguna solución concreta a los problemas que plantea en concreto este concilio.

Monseñor Fellay:
Estos trabajos manifiestan las dificultades doctrinales que plantea el Vaticano II y, consiguientemente, muestran por qué la adhesión al Concilio es problemática. Esto constituye un primer paso esencial.

En la propia Roma, las interpretaciones evolutivas que se dan sobre la libertad religiosa, las modificaciones realizadas sobre este particular en el Catecismo de la Iglesia Católica y en su Compendio, las correcciones que actualmente se están estudiando para el Código de derecho canónico… todo lo cual manifiesta la dificultad que resulta de atenerse a toda costa a los textos conciliares y, desde nuestro punto de vista, muestra claramente la imposibilidad de adherir de modo estable a una doctrina en movimiento.

DICI: Según usted, ¿qué es hoy estable doctrinalmente?

Monseñor Fellay:
La única doctrina ne varietur es, evidentemente, el Credo, o sea, la profesión de fe católica. El Concilio Vaticano II quiso ser pastoral; no definieron ningún dogma. No añadió a los artículos de fe: “Creo en la libertad religiosa, en el ecumenismo, en la colegialidad…” ¿Ya no bastaría hoy el Credo para ser reconocido como católico? ¿Ya no expresa toda la fe católica? ¿Se exige ahora a los que abandonan sus errores y vuelven al seno de la Iglesia que profesen su fe en la libertad religiosa, en el ecumenismo o en la colegialidad? Para nosotros, hijos espirituales de Monseñor Lefebvre —que siempre se negó a hacer una Iglesia paralela y que quiso siempre permanecer fiel a la Roma eterna—, no hay dificultad alguna en adherir plenamente a todos los artículos del Credo.

DICI: En este contexto, ¿podría haber alguna solución a la crisis en la Iglesia?

Monseñor Fellay:
A menos de un milagro, no puede haber ninguna solución instantánea. Pretender que Dios dé la victoria sin pedir a los hombres de armas que luchen —repitiendo la expresión de Santa Juana de Arco—, es una forma de deserción. Querer el fin de la crisis sin sentirse uno mismo concernido o implicado, es no amar realmente a la Iglesia. La Providencia no nos dispensa de cumplir con nuestro deber de estado en donde nos ha puesto, ni de asumir nuestras responsabilidades y responder a las gracias que nos concede.

La situación actual de la Iglesia en nuestros países otrora cristianos, es la caída dramática de las vocaciones: cuatro ordenaciones en París en 2011, una sola en la diócesis de Roma para 2011-2012; se trata de una escasez alarmante de los sacerdotes: por ejemplo, un párroco de la región de Aude, que tiene que ocuparse de ochenta campanarios; son diócesis exangües, a tal punto que en un futuro próximo habrá que reagruparlas en Francia, lo mismo que ya se han reagrupado las parroquias… En pocas palabras, la jerarquía eclesiástica encabeza estructuras que hoy están sobredimensionadas para unos efectivos que están bajando constantemente, lo cual resulta propiamente incontrolable, y no tan sólo desde el punto de vista económico… Para dar una imagen, sería necesario asegurar el mantenimiento de un convento diseñado para trescientas religiosas, mientras que en la actualidad ya no son más que tres. ¿Podrá esta situación durar diez años más?

Algunos obispos y sacerdotes jóvenes que heredan esta situación se van dando cuenta cada vez más de la esterilidad de los cincuenta años de apertura al mundo moderno. Y no echan la culpa de ello únicamente a la laicización de la sociedad, sino que se preguntan sobre las responsabilidades del Concilio, que abrió la Iglesia a este mundo en plena secularización. Se preguntan si la Iglesia podía adaptarse a tal punto a la modernidad sin adoptar su espíritu.

Tales obispos y sacerdotes se plantean esas preguntas, y algunos nos las plantean a nosotros… discretamente, como Nicodemo. Nosotros respondemos que, ante tal penuria, hay que preguntarse si la Tradición es una simple opción o una solución necesaria. Responder que es una opción, es minimizar o incluso negar la crisis de la Iglesia, y pretender contentarse con medidas que ya han hecho prueba de su ineficacia.

DICI: Pero incluso si la Fraternidad San Pío X lograra de Roma un estatuto canónico, no podría, a pesar de todo, ofrecer ninguna solución sobre el terreno, pues los obispos se opondrían a ella, lo mismo que han hecho con el Motu Proprio sobre la misa tradicional.

Monseñor Fellay:
Esta oposición de los obispos a Roma se ha expresado de modo sordo pero eficaz con respecto al Motu Proprio sobre la misa tridentina, y por parte de algunos obispos sigue manifestándose obstinadamente con respecto al pro multis del canon de la misa, que Benedicto XVI, en conformidad con la doctrina católica, quiere que se traduzca “por muchos” y no “por todos”, como figura en la mayor parte de las liturgias en lengua vernácula. En efecto, algunas conferencias episcopales persisten en mantener esta traducción errónea, como acaba de pasar en Italia.

De este modo, el propio Papa está experimentando la disidencia de varias conferencias episcopales sobre este tema entre otros muchos, cosa que puede permitirle entender fácilmente la feroz oposición que habrá indudablemente contra la Fraternidad San Pío X por parte de los obispos en sus diócesis. Se dice que Benedicto XVI desea personalmente una solución canónica; pues tendrá que querer igualmente adoptar los medios que la hagan realmente eficaz.

DICI: La nueva cruzada del Rosario, ¿la ha lanzado usted debido a la gravedad de la crisis actual?

Monseñor Fellay:
Al pedir estas oraciones, he querido sobre todo que los sacerdotes y fieles estén más íntimamente unidos con Nuestro Señor y su Santa Madre, mediante el rezo diario y la meditación profunda de los misterios del Rosario. No estamos en una situación ordinaria que nos permitiría contentarnos con una mediocridad rutinaria. La comprensión de la crisis actual no descansa en rumores propagados por el Internet, así como las soluciones no competen a la astucia política o a la negociación diplomática. Hay que tener una mirada de fe sobre la crisis. Tan sólo frecuentando asiduamente a Nuestro Señor y a Nuestra Señora podrán los sacerdotes y fieles vinculados con la Tradición guardar esta unidad de enfoque que nos da la fe sobrenatural. Así es como formaremos un bloque en este período de gran confusión.

Orando por la Iglesia, por la consagración de Rusia —como pidió la Santísima Virgen en Fátima— y por el triunfo de su Corazón Inmaculado, nos elevamos por encima de nuestras aspiraciones demasiado humanas y superamos nuestros temores demasiado naturales. Situados a esa altura, podremos servir realmente a la Iglesia, cumpliendo el deber que se nos ha confiado a cada uno de nosotros.

Menzingen, 28 de noviembre de 2011.

La FSSPX/SSPX y el «preámbulo doctrinal», habla Fellay


El Superior General de la FSSPX/SSPX, Bernard Fellay, ha concedido una entrevista a la agencia DICI, órgano de comunicación de la FSSPX/SSPX, la cual se publica en francés e inglés. En ella Fellay habla del «preámbulo doctrinal» entregado a la FSSPX/SSPX en Sep-14-2011 por la CDF. Por ahora no conocemos una versión en español de la entrevista, les referimos algunos artículos en español que sintetizan sus contenidos, aunque algunos no con mucho exito. Esperamos poder contar con la traducción al español de la entrevista propiamente dicha o en la medida de lo posible contemplaremos una traducción propia.

Religión en Libertad: Fellay anuncia una respuesta inminente al Preámbulo doctrinal: «No es un texto definitivo».

Infocatólica: Mons. Fellay: «Es cierto que este preámbulo doctrinal no puede recibir nuestro respaldo».

Vatican Insider: Fellay: «No podemos aprobar el preámbulo tal y como es».


Actualización Nov-29-2011 (18:15 UTC): El texto completo en español de la entrevista aludida puede ser leído en nuestra entrada inmediatamente posterior: Entrevista con el Obispo Bernard Fellay: La Fraternidad San Pío X y el Preámbulo Doctrinal.