Sunday, November 13, 2011

Arzobispo de Miami celebrará Misa Pontifical según la Forma Extraordinaria


¡Al fin podemos publicar una entrada relacionada con la Arquidiócesis de Miami que no sea negativa!

Vía Facebook leemos que en Feb-02-2011, Mons. Thomas G. Wenski, Arzobispo de Miami, celebrará una Misa Pontifical según la Forma Extraordinaria del Rito Latino. La Misa tendrá lugar en la iglesia de la Epifanía de esa Arquidiócesis.


Entradas relacionadas: Misa Pontifical del Arzobispo de Miami.

«¿La Nota sobre la autoridad pública mundial? Era un deber publicarla»


Artículo de Antonie-Marie Izoard en Vatican Insider, Nov-12-2011.

11/12/2011
«¿La Nota sobre la autoridad pública mundial? Era un deber publicarla»

Habla el cardenal Peter Turkson, presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz: «El texto no es un dogma: no nos perdonan haber puesto en duda el capitalismo liberal»

ANTOINE-MARIE IZOARD
ROMA


Si la Nota publicada a finales de octubre por el Pontificio Consejo Justicia y Paz, en la que se propone la creación de una autoridad pública mundial para remediar la actual crisis financiera, ha tenido una recepción tibia al interno de la Curia Romana, el Cardenal Peter Turkson considera que su dicasterio solo hizo su deber. El cardinal de Ghana se pregunta si no habrá sido criticado por haber puesto en tela de juicio el capitalismo liberal.

El pasado 24 de octubre, el Pontificio Consejo Justicia y Paz presentó a la prensa una Nota sobre la «reforma del sistema financiero internacional en la perpectiva de una “Autoridad pública de competencia universal”». Según diferentes fuentes, este documento habría desencadenado la cólera del Secretario de Estado y del mismo Papa, que consideran que el dicasterio del Cardenal Turkson no tenía la tarea de llevar a cabo un análisis de ese tipo, que fue presentado a la prensa poco antes de que comenzara el G20 de Cannes. El vaticanista italiano Sandro Magister sostiene, en particular, que este documento desconcertó a «muchas personas del Vaticano y de otros lados», «que está en flagrante contradicción con la encíclica “Caritas in Veritate” del Papa Benedicto XVI» y que ya no se publicará ningún texto «sin revisión y autorización preliminares de la Secretaría de Estado».

«Para una nota como esta, y publicamos muchas desde hace mucho tiempo sobre el ambiente, sobre el racismo, etc..., nadie nos ha pedido nunca si habíamos recibido la autorizaci’on del Vaticano», se defiende el Cardenal Turkson.

El religioso se pregunta si en realidad no se le reproche el haber «puesto en duda el capitalismo liberal». Cuando le preguntaron si estaba del lado de los “indignados” que se manifiestan en contra de la crisis financiera en todo el mundo, el Cardenal Turkson respondió: «Yo no estuve en las calles, nosotros solo hacemos nuestro trabajo: tenemos el derecho de difundir la doctrina social de la Iglesia y de promover estudios como este».

«El Santo Padre, cuando escribe libros de teología sobre Jesús, no firma como Papa, sino como Joseph Ratzinger. Lleva a cabo una labor como teólogo que puede ser discutido por otros teólogos», explica el presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz. «De la misma manera –sigue– todo lo que proviene del dicasterio no es ni dogma ni fe. Hemos publicado esta Nota para abrir un debate antes de que comenzara el G20 de Cannes, y para afrontar la crisis que estamos atravesando desde hace mucho tiempo».

Cuando le preguntaron sobre las reacciones a la Nota, el Cardenal Turkson afirmó: «Hay algunos que aplauden y que nos dicen: “ahora estoy orgulloso de pertenecer a la Iglesia Católica”; hay otros que no están muy contentos. Y después, están los que dicen que hemos traicionado las enseñanzas del Papa Benedicto XVI, porque él nunca ha hablado de una autoridad política». «Pero hay que leer el documento del Papa», observa el Cardenal Turkson, abriendo la encíclica “Caritas in Veritate”, en la que el Papa afirma que «es urgente instituir una verdadera y propia Autoridad política mundial».

«Si, por las reacciones al documento, el Secretario de Estado decidiera que nuestros análisis tendrían que ser revisados, no sería un problema para mí», asegura el Cardenal Turkson, que afirma que se encuentra en el Vaticano «para servir al Papa» e indica que no ha «recibido todavía ninguna comunicación de este tipo».


Entrada relacionada: De ahora en adelante cada documento vaticano deberá contar con la aprobación de la Secretaría de Estado.

«Basta con las iglesias paralelas “a medida”. Que los religiosos obedezcan a los obispos»


Una nota de Giacomo Galeazzi en Vatican Insider, Nov-12-2011, si se nos permite decir, escrita con un optimismo notable. ¿De verdad alguien cree que después de 45 años de una Iglesia entrópica en la que todo el mundo hace lo que le dá la gana, va a venir una congregación vaticana a decirnos que encontró “la piedra filosofal” del orden?

11/12/2011
«Basta con las iglesias paralelas “a medida”. Que los religiosos obedezcan a los obispos»

Abusos litúrgicos, misas celebradas por laicos, comunión a los divorciados: desde Austria hasta Sudamérica crece la “disidencia”. Y llega el “alto” del Vaticano

GIACOMO GALEAZZI
CIUDAD DEL VATICANO


Los religiosos deben obedecer a los obispos, indica la Congregación para la Vida consagrada y las sociedades de vida apostólica. «Es fuente de perplejidades el hecho de que los religiosos no participen en las estructuras de consultación y de colaboración de la Iglesia particular, como los encuentros en el decanato, las asambleas pastorales, las jornadas de formación». Además, el obispo tiene derecho de ser consultado cuando un instituto religioso «vende un inmueble, retira a un párroco o a un vicario o cuando decide dejar las diócesis». Por lo tanto, las órdenes religiosas no podrán defenderse tras el escudo de la excensión. El alto de la Santa Sede a las Iglesias “a medida”. Además, «ha habido declaraciones infelices por parte de algunos que afirmaban ser portavoces de una “Iglesia profética” que, por su naturaleza, debe oponerse a la jerarquía». Como si «pudieran subsistir como dos realidades distintas, una carismática y la otra institucional; mientras ambos elementos, es decir los dones espirituales y las estructuras eclesiales, forman una única, aunque comoleja, realidad».

Desde hace tiempo llegan al Vaticano, sobre todo desde Austria y de América del Sur, noticias alarmantes de sacerdotes disidentes que permiten misas celebradas por laicos y que admiten en la comunión a los divorciados que se han vuelto a casar; noticias de monasterios y conventos que operan sin dialogar con el obispo; noticias de abusos litúrgicos... A los superiores mayores, el secretario de la congregación de los Religiosos, monseñor Joseph Tobin, comunicó que el Papa no aprueba que se salten las normas. Al mostrar los elementos disonantes, la Santa Sede pone bajo observación la poca colaboración entre la Iglesia local y vida consagrada para «superar una tendencia a una fuerte separación entre sacerdotes religiosos y sacerdotes diocesanos». El objetivo es el de volver a descubrir la «común misión del cuidado de las almas».

El Vaticano estigmatiza que se haya desarrollado entre los sacerdotes que provienen de institutos religiosos «la tentación de una clausura en sí mismos, que se manifiesta, por ejemplo, en la no colaboración con la Iglesia local con respecto a ciertas peticiones pastorales que no afectaban el hecho de poder vivir plenamente el propio carisma o en la no participación en las diferentes iniciativas que emprenden las diócesis».

Otra tentación, según el “número dos” del dicasterio vaticano, se encuentra dentro de los sacerdotes que pertenecen a la vida consagrada con respecto a la Iglesia local, opuesta a la anterior, y que se da por «no vivir plenamente el propio carisma a causa de la excesiva generosidad con la que quieren responder a las exigencias sacramentales presentes en un determinado territorio». La urgencia, ahora, es la de «hacer que crezca, antes que nada, un conocimiento entre sacerdocio religioso y sacerdocio diocesano, y también una colaboración en los hechos».

Por ello, la Santa Sede solicita «una acción de diálogo entre estas dos realidades eclesiales». Este diálogo debería desarrollarse con cuatro características fundamentales, que son: la claridad, la confianza, la templanza y la prudencia.

Pero sucede que «las estructuras aptas para el diálogo entre la Iglesia local y la vida consagrada» tienen como dundamento «la búsqueda de la comunión recíproca en la Iglesia». Lo más importante de todo debe ser «escuchar a la gente y, sobre todo, las nececidades más profundas del hombre de nuestros días y la búsqueda de la verdadera Sabiduría para saber leer los eventos que suceden en la historia con los ojos de Dios». La vida consagrada «tiene una misión viva al interior de nuestra sociedad y es la de saber reconciliar al hombre con Dios». Para llevarlo a cabo, los consagrados, especialmente los sacerdotes, «deben tomar de Jesús la misma mirada que Él tenía cuando estaba en el mundo y miraba a la humanidad que se presentaba ante Él».

Por ello es importante que la vida consagrada «sepa ponerse en la actitud de escuhar verdaderamente al hombre de hoy y sus problemáticas, que carga consigo en su camino existencial». Y si el tiempo histórico actual presenta muchas dificultades, «estas no desorientarán la Vida Consagrada si ella podrá adquirir la Sabiduría con la que sabrá juzgar los problemas contemporáneos con esperanza». Esta esperanza «nace de la fuerza del carisma, que es el instrumento con el que hay que considerar con los ojos de Dios y con la confianza de que el Señor, incluso en nuestros días, está preparando algo para cada persona, que nosotros, sin embargo, en la inmediatez, no conocemos todavía». Entonces, la Vida Consagrada, centrada en Cristo, «sabr’a ofrecer verdaderamente su presencia vivificante, sabia y profética».