Monday, November 07, 2011

Sres. Obispos de Alemania: El Papa les mandó hoy un mensaje cifrado, ¿lo captan?


Reinhard Schweppe ha presentado hoy sus cartas credenciales ante el Papa como embajador de Alemania ante la Santa Sede, en el discurso pronunciado por Benedicto XVI para la ocasión ha dicho entre otras:

Ha llegado el momento de detener enérgicamente la prostitución, así como la vasta difusión de material de contenido erótico y pornográfico, también a través de Internet. La Santa Sede se comprometerá para que la necesaria intervención por parte de la Iglesia Católica en Alemania contra este tipo de abusos se realice de manera más clara y precisa.

¿Por qué el Papa ha referido este tema precisamente frente al embajador de Alemania ante el Vaticano? ¿No será que la cosa tiene que ver con que una editorial en Alemania perteneciente a la Conferencia Episcopal se lucra de la literatura porno? Nosotros no contamos con la plenitud del Espíritu Santo como los Sres. Obispos en virtud de su cosagración episcopal, pero diríamos que sí.


Entrada relacionada: “El Papa ordena a los obispos: «basta con los libros eróticos»”.

L'Osservatore Romano exalta a Tintín, “un heroe católico”...


... ¿Si eso es ser “católico”, entonces nosotros como qué venimos siéndo?

En la edición diaria en italiano de L'Osservatore Romano, Nov-07/08-2011, le dedican doble página a exaltar la figura de Tintín, aquel personaje aventurero de la tiras cómicas creado por el belga Hergé. No tendríamos ninguna objeción sino fuese porque a este personaje lo destacan en el artículo principal como “un heroe católico”, por vía indirecta, es decir, los sres. editores del periódico directamente no son capaces de comprometer una opinión propia, entonces toman prestada una opinión de alguien más, en este caso Denis Tillinac, consignada en el “Dictionnaire amoureux du catholicisme”. Aunque en realidad el secretario de la redacción, Gaetano Vallini, participa con un artículo propio, dedicado a la reciente película de Spielberg sobre Tintín, el cual está publicado también en su blog.

Como la nota principal, que es de la cual nos ocupamos ahora, también ha aparecido traducida al español en el propio sitio de L'Osservatore Romano, procedemos a reproducirla para que presten atención a la tal definición del “heroe católico” Tintín.

La última obra cinematográfica de Steven Spielberg ha vuelto a encender los reflectores sobre el personaje creado en 1929 por el dibujante belga Hergé

Un héroe católico

Según el «Dictionnaire amoureux du catholicisme» Tintín es un caballero sin mancha exaltado por el gusto por el misterio y por el imperativo de proteger a los débiles

Para una introducción al verdadero Tintín es muy útil la voz que le ha dedicado el «Dictionnaire amoureux du catholicisme» (París, Plon, 2011, 640 páginas, 24 euros). Por esto la publicamos íntegramente

Tintín no es un católico identificable como tal. No reza a Dios cuando la muerte lo amenaza, y nunca se lo ve en una iglesia. Una breve alusión a san Juan Evangelista refleja un cierto residuo de catecismo. El ángel custodio del capitán Haddock y el de Milù, en guerra abierta con un diablo imaginario, suscitan una sonrisa. La religión — Incas, culto del Sol, budistas, musulmanes— es la de los demás, hay que respetarla, perpetúa una cultura y, en este plano, Hergé sería más bien relativista. El tesoro de los Incas (El Templo del sol) o la sepultura de los faraones (Los puros del faraón) deberían quedar al margen de la curiosidad de los occidentales. Sólo dos veces un «¡Que Dios tenga su alma!» se le escapa a Tintín, cuando llega a saber de la muerte de un japonés maléfico (El Loto azul) y de dos filibusteros de altamar (El Tesoro de Rackham el Rojo). Por lo que atañe al milenarismo, tuvo lo que se merecía con aquel ilustrado que, en La Estrella misteriosa, anuncia el fin de los tiempos sonando su gong.

Con todo, Tintín es un héroe del catolicismo, impregnado del ideal del escultismo, cuya importancia en la formación de Hergé conoce, y que se reflejaba en sus primeros álbums (Jo, Zette y Jocko: Popol e Virginie chez les Lapinos). No tiene edad, no tiene realmente un sexo o una pasión ordinaria, tiene un oficio que legitima el vagabundeo y un arte de camuflarse que oculta su identidad: es un ángel o casi. Curioso, aventurero, servicial come Brown, el sacerdote detective de Chesterton, parece venido de la tierra de los hombres para defender a la viuda y al huérfano. Es Roland cruzado con Mermoz y Saint-Exupéry, que tiene, como Durlindana, un perro que habla y que razona. La desenfunda por el honor, gratuitamente, y desafía la arrogancia de los poderosos, la venalidad de los colonizadores, protege a los débiles y a los oprimidos. Encarnizado anticomunista desde su Tintín en el país de los soviets, donde el periodista belga no es aún un supermán cómico, Hergé rompe sin piedad las satrapías de los latinos, los capitalistas yankis y los traficantes a sueldo. Alcázar es menos cruel que Tapioca, pero Tintín hace que le prometa no fusilar ya como si no pasara nada. La monarquía de Ottokar es mejor que las dictaduras rojas de Plekszy-Gladz, pues el rey prefiere abdicar para evitar que se derrame sangre, mientras que, entre los Bordures, se dispara sin piedad. Pero la credulidad, la avaricia, la estupidez humanas no tienen confines ideológicos. Un solo personaje verdaderamente simpático en Tintín en América: el etnólogo que adoptó las costumbres del «buen salvaje»; parece estar en Paul et Virginie o en Atala. Un solo personaje de valor en Tintín en el Congo: el misionero con la sotana y la capucha blanca que tiene una escuela y cura a los enfermos. Blanco de la voracidad de los malhechores a sueldo de las multinacionales (petróleo o armas), el indígena nunca tiene el papel del mal. Aunque se adecúa a los clichés paternalistas de la época en la que los belgas explotaban el Congo.

Tintín es un héroe sobrenatural que se mueve en escenarios realistas, aunque poetizados y caricaturizados. Las personas cercanas a él están sujetas a la tentación, al whisky para Haddoch, los huesos para Milù, la ciencia aplicada para Girasol. Pero se corrigen en el momento justo y se arman de valor. Un fondo de honradez los salva como en el caso de Girasol, intransigente sobre los «derechos del hombre» (Tintín y los Pícaros), que renuncia a sus invenciones si estas corren el riesgo de ser utilizadas para una mala causa (El asunto Girasol). Este científico un poco estrambótico y completamente duro de oídos, pertenece a la cofradía de los justos, cuyos príncipes son dos niños: el indio Zorrino (El Templo del sol) y el chino Chang (El Loto azul). Tintín les reserva una ternura particular, son figuras evangélicas, sublimes en su confianza. Son puros, como Tintín, que tiene el don de lágrimas y que se hace niño con sus payasadas, para expresar su alegría. Una gracia lo saca de los peligros más grandes, como a los héroes de las epopeyas medievales. Tintín es un caballero occidental de los tiempos modernos, un corazón sin mancha en un cuerpo vulnerable; atraviesa como un meteorito la humanidad común —su geografía, su psicología— doblemente exaltado por el gusto profano del misterio y por el sagrado imperativo moral: salvar al inocente, vencer el Mal. Ama demasiado la vida como para ser un santo, su curiosidad impenitente lo remite a la humanidad, a veces se ofrece un crucero, otra una playa para descansar en el refugio bucólico de Moulinsart desde donde, al dar la curva, se vislumbra el campanario de la aldea. Este sosia del castillo de Cheverny, feudo de los antepasados de Haddock, recuperado (con su tesoro) gracias a la generosidad de Girasol, es más o menos el tiempo de un Grial. Si el paraíso existiera en este mundo, Moulinsart sería su sede. Pero es necesario alejarse para ir a vencer el Mal, para recoger aquí y allá las trazas de exotismo como los cruzados que Tintín resucita (sin su belicismo) y como los misioneros (sin su proselitismo). Es el ángel custodio de los valores cristianos de los que Occidente reniega o se burla constantemente. Sin miedo, sin reproches, a veces saltándose la ley, la criatura de Hergé reúne con candor las virtudes que se esforzaban por inculcarme en el catecismo. Poco importa que Hergé fuera o no consciente de ello al dibujar con amor una creación cuyos monstruos patentados (el gorila de La isla negra y el yeti de Tintín en el Tibet) eran menos nocivos que la raza humana. Aunque, en la vida cotidiana, no tiene un aspecto tan repugnante: el hombre de la calle peca sobre todo por inercia. Son el orgullo, la atracción del lucro y el gusto del poder los que lo arruinan todo, es decir, César y Mammón. Tintín los descubre, los asalta y luego los hace volver al redil (más o menos la Vieja Europa) entre los aplausos de la gente honrada. Pero el mal no se desarma nunca y la sociedad no tiene más que a los Dupont ineptos para oponerle. Ellos encarnan la ley, sin mayúscula, y la ridiculizan. En los tiempos de mi infancia teníamos un misal para el domingo y los álbumes de Tintín para los días de entre semana. Iban de la mano en nuestra iniciación. Al no estar ya en uso el misal, Tintín es ahora lo único que tenemos para iniciar a los niños en los valores de la caballería.

Denis Tillinac

8 de noviembre de 2011

Disidentes católicos desafían a los obispos austriacos


Información de agencia Reuters, Nov-07-2011.

Disidentes católicos desafían a los obispos austriacos
lunes 7 de noviembre de 2011

VIENA (Reuters) -
Disidentes católicos austríacos han anunciado que gente laica empezará a celebrar misas cuando no haya un sacerdote disponible, en un claro llamamiento a la desobediencia en momentos en que los obispos del país celebran su conferencia de otoño.

Un manifiesto adoptado por decenas de activistas durante el fin de semana señaló que los laicos predicarán, consagrarán y darán la comunión en las parroquias sin sacerdotes, dijo el lunes Hans Peter Hurka, responsable del grupo Somos Iglesia.

"La ley de la Iglesia lo prohíbe. La pregunta es, ¿puede la ley de la Iglesia prevalecer sobre la Biblia? Somos de la opinión, basándonos en las conclusiones del Concilio Vaticano II, que esto (la prohibición) no es posible", agregó.

La Iglesia católica sólo permite que sacerdotes ordenados presidan la misa.

Hurka destacó que los disidentes llevaban tiempo planeando el encuentro, pero que estaban encantados de que se produjera justo antes de una sesión ordinaria de cuatro días de la conferencia de los obispos, que comenzaba el lunes.

Dijo que quería que los obispos, liderados por el cardenal de Viena, Christoph Schoenborn, respondieran al documento, el último en una serie de desafíos planteados por reformistas católicos en Austria.

"Básicamente lo esperamos porque las demandas de reforma no son especialmente nuevas", declaró. Los obispos recibieron una copia del manifiesto el sábado, añadió.

Schoenborn, un ex estudiante y amigo cercano del Papa Benedicto XVI, ha descartado cambios de gran alcance demandados por sacerdotes disidentes liderados por su ex número dos, el padre Helmut Schueller.

Considerado un posible futuro Papa, el cardenal ha dicho que no llevaría a su diócesis a romper con el Vaticano permitiendo al clero desobedecer normas de la Iglesia después de que un grupo de sacerdotes emitieran un "Llamamiento a la Desobediencia" para intentar presionar por las reformas.

El grupo, que dice representar a alrededor de un 10 por ciento del clero austríaco, ha desafiado a la Iglesia adoctrinando sobre temas tabú como el celibato sacerdotal y la ordenación de mujeres.

Los sacerdotes disidentes, que tienen un amplio respaldo público en los sondeos de opinión, también dicen que romperán las normas de la Iglesia dando la comunión a protestantes y casando de nuevo a católicos divorciados.

Católicos austríacos reformistas han desafiado durante décadas las políticas conservadoras de Benedicto XVI y su predecesor Juan Pablo II, creando movimientos de protesta y abogando por cambios que el Vaticano se niega a realizar.

Grupos reformistas católicos en Alemania, Irlanda y Estados Unidos han realizado demandas similares.

Un récord de 87.000 austriacos abandonaron la Iglesia en 2010, muchos en reacción a los escándalos de abusos sexuales.

Abusos litúrgicos, “espíritu del Concilio”, habla el Card. Darío Castrillón Hoyos


El Presidente emérito de la Pontificia Comisión «Ecclesia Dei», Card. Darío Castrillón, ha celebrado una Misa Pontifical en la Capilla de la Adoración (Capilla del Santísio Sacramento) de la Basílica de San Pedro, el pasado Sabado, Nov-05-2011, con ocasión de la 20ª asamblea general de la Federatio Internationalis Una Voce (FIUV).

Con respecto a lo dicho por el Card. Castrillón en su homilía, reporta Alberto Carosa en Vatican Insider:

[...]

“La práctica generalizada de abusos litúrgicos después del Concilio ha producido heridas profundas en la Iglesia, socavando la primacía del espíritu de obediencia al Magisterio de la Iglesia, que invariablemente debe caracterizar la expresión de la fe”, dijo el alto prelado. “El ars celebrandi proviene de la obediencia fiel a las normas litúrgicas en su plenitud, pues es precisamente este modo de celebrar lo que asegura desde hace dos mil años la vida de fe de todos los creyentes (Benedicto XVI, Exhortación Apostólica Sacramentum Caritatis, n. 38)”.

El cardenal tuvo también algo que decir sobre lo que él llamó el “espíritu del Concilio”. En su opinión, “constituye para algunos una herramienta para sostener falsas afirmaciones a menudo dirigidas a imponer formas inquietantes de pensar y actuar”. Los que lo están haciendo eso, continuó, “son responsables de peligrosas desviaciones teológicas y pastorales, que son un daño concreto a la vida de fe del pueblo de Dios”.

“La Sagrada Liturgia, en particular”, señaló, “es a menudo objeto de interpretaciones arbitrarias que distorsionan su naturaleza y su propósito, causando dolor y desorientación en los fieles Cristianos que se convierten en espectadores atónitos de prácticas marcadas por extravagantes formas de exasperada creatividad”.

[...]

Aquí unas imágenes de la celebración provistas por el blog Letturine, Nov-05-2011.





Entrada relacionada: Homilía del Card. Castrillón con ocasión de la 20ª Asamblea General de la Federación Internacional Una Voce.