Friday, October 28, 2011

El armario de Benedicto XVI


Artículo de El País de Madrid, Oct-29-2011.

REPORTAJE: MODA PAPAL
El armario de Benedicto XVI

Las decisiones del Papa en relación a su vestuario son todo menos casuales. Tras el desinterés de Juan Pablo II, sorprende la erudicón estética de Ratzinger, dueño de un iPod personalizado y varios zapatos rojos (que no son de Prada).

LOLA GALÁN 29/10/2011

Desde el momento en que fue proclamado papa, el 19 de abril de 2005, tres días después de cumplir los 78 años de edad, Joseph Ratzinger dejó claro que en el terreno estético el suyo no sería un papado continuista. Mientras su antecesor, el polaco Karol Wojtyla, había dado pruebas, a lo largo de sus casi 27 años de reinado, de un desinterés total por el corte de sus casullas, siempre vulgares, Ratzinger cuida hasta el último detalle de su indumentaria eclesiástica y litúrgica. Hasta el punto de que cada uno de sus atavíos es una declaración de intenciones, una manifestación de sus preferencias por los ritos preconciliares.

En sus primeras Navidades como sumo pontífice apareció en público con el camauro, un gorro de terciopelo escarlata forrado de armiño que no se había visto en el Vaticano en todo el siglo XX, con la única y breve excepción del uso esporádico que le dio Juan XXIII. El pintor Rafael inmortalizó al papa Julio II, que reinó al inicio del siglo XVI, luciendo uno, aunque Benedicto usa una versión actualizada. Los que pensaron que era un golpe aislado de osadía papal quedaron decepcionados al verle poco después, impecable, con otra pieza de museo: una muceta de terciopelo rojo, forrada también de armiño, sobre un roquete (especie de camisola corta) rematado en encaje antiguo. En septiembre de 2006 se protegió del sol con el saturno, sombrero rojo de fieltro, bordado con motivos vegetales en hilo dorado, que Wojtyla usó rara vez.

Ratzinger está convencido de que la magnificencia sirve para comunicarse con el misterio, con la divinidad. Si para su antecesor lo importante era la cantidad: congregar a millones de fieles en cada viaje apostólico, para Benedicto XVI, como ha dicho Guido Marini, responsable de las ceremonias papales, "lo importante es la belleza y la dignidad, componentes esenciales de toda celebración litúrgica".

Ratzinger, que antes de ser papa fue durante 25 años prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (ex Santo Oficio), en Roma, se ha dejado contagiar quizá por la cultura de un pueblo que adora la belleza, y donde el gusto por la ropa alcanza también a las filas del clero. Para atender las enormes necesidades indumentarias del cuartel general de la Iglesia hay multitud de negocios de moda religiosa en torno al Vaticano y al Panteón, cada uno con sus páginas web, donde se ofrecen catálogos de temporada con casullas sencillas, o de estilo antiguo, en brocados de oro.

Una de las primeras decisiones de Ratzinger fue cambiar de sastre. O, mejor dicho, mantener al que le había confeccionado sus ropas de cardenal, Michele Ombroso, de la firma Euroclero, en lugar de seguir la tradición y confiar su fondo de armario a Annibale Gammarelli, la sastrería que cose la ropa de los papas desde 1793, con la única excepción de Pío XII, que se mantuvo fiel a su sastre. Otras fuentes aseguran que la firma elegida por Benedicto fue la de Raniero Mancinelli, en Borgo Pío, cerca de la plaza de San Pedro.

"Desde luego, nosotros hemos recibido encargos del Papa", confirma al teléfono Raniero, el dueño del negocio. "No creo que Euroclero sea el proveedor de Su Santidad, porque ya no está el viejo sastre, y tampoco Gammarelli". En Euroclero, nadie contesta, mientras Gammarelli lleva años afirmando que su condición de sastre papal no ha cambiado. El Vaticano no aclara estas cuestiones, aunque en 2008, ante los insistentes rumores de que los mocasines rojos que calzaba Benedicto eran de Prada, precisó que el zapatero papal era Adriano Stefanelli, de Novara. La firma milanesa guardó silencio.

Pero Ratzinger no siempre recurre a ropa nueva. Muchas veces echa mano del guardarropa pontificio, repleto de joyas de sus antecesores, aunque no se ha atrevido, hasta el momento, a lucir ninguna de las tiaras pontificias usadas en la coronación de los papas. Y es que la tiara, corona de tres franjas que representa los tres títulos del líder católico: padre de los reyes, rector del mundo y vicario de Cristo, impone. El último pontífice que se colocó tan aparatoso tocado fue Pablo VI, para su ceremonia de coronación, en 1963. Benedicto prefiere la mitra, pero, por si acaso, ha incorporado la tiara a su nuevo escudo papal.

Su intención, dicen sus colaboradores, es establecer un nexo claro entre la tradición y la Iglesia de hoy. Por eso, el Papa liberalizó la liturgia en 2007 con un motu proprio (documento que emana de la propia autoridad del Papa) que abría la puerta a la misa en latín y de espaldas a los fieles. En 2008 levantó además la excomunión a los obispos cismáticos lefebvristas, fieles al rito preconciliar.

Pero Ratzinger no vive de espaldas a la modernidad. Sigue utilizando un papamóvil blindado, regalo de la casa Mercedes, para envidia de BMW o Volkswagen, que le han ofrecido sus modelos. Y Apple le confeccionó un iPod especial en 2006, regalo de los trabajadores de Radio Vaticano, en el 75º aniversario de su creación. En él no se puede escuchar a Bob Dylan, que cantó para su antecesor; solo los programas de la emisora y, dados los gustos de Ratzinger, quiéen sabe si algo de gregoriano.

Francia; la libertad de “manchar” el rostro del Jesús


Artículo de Marco Tosatti en Vatican Insider, Oct-28-2011.

10/28/2011
Francia; la libertad de “manchar” el rostro del Jesús

En París, las protestas de algunos católicos en contra de la representación teatral de Romeo Castellucci, que intruduce en el escenario un retrato de Cristo con pinceladas de excrementos

MARCO TOSATTI
ROMA


Desde hace algunas semanas, el Theatre de la ville de París presenta a sus espectadores una obra en la que se ve a un joven que limpia los excrementos de su viejo padre ante un gran retrato de Jesucristo, “pinceleado” con los excrementos. El mismo retrato se convierte en el blanco de unos niños que le arrojan bombas. El último mensaje de la obra es: «Tú no eres mi pastor».

Cientos de jóvenes católicos se han alternado, rezando de rodillas en la acera, para manifestar su indignación. Según lo que refieren algunas fuentes, se les han unido algunos musulmanes.

Los lefebvrianos, en su sitio, critican a la prensa francesa: «La prensa en su conjunto grita ante la censura y habla de “fundamentalistas”, un término que usan los obispos de Francia que, con algunas notables excepciones, callan... Sin embargo, los medios han seguido con entusiasmo en estos últimos días el movimiento de los “indignados”: curiosamente, ¿no tendrían derecho de indignarse también los cristianos? La famosa “libertad de expresión” ¿está reservada oficialmente a los enemigos de la Iglesia?»

Por lo que parece, el ministro de la Cultura, Fréderic Mitterrand, el alcalde de París, Bertrand Delanoë, y el director del Theatre de la Ville, Emmanuel Demarcy han denunciado juntos a los manifestantes, que son en su mayoría jóvenes y que parecen determinados a llevar a cabo su protesta.

La policía les ha detenido e incluso les ha puesto las esposas. «¿Las autoridades no tienen miedo de perder cualquier credibilidad cuando hacen llegar camionetas llenas» de agentes «para arrestar a gente que reza y que no es violenta?», se pregunta la Fraternidad San Pío X en Francia. Y sigue: «Si, por casualidad, un espectáculo de este tipo hubiera ridiculizado a Marianna, a un Rabino o a Mahoma mismo, ¿de cuándos gritos indignados de protesta no se habría convertido toda Francia?». El comunicado afirma que el próximo sábado 29 de octubre «seremos muchos para arrodillarnos, sin violencia, únicamente rezando», en la Place des Pyramids, frente al Theatre de la Ville.

Ya el 20 de octubre, día del estreno del espectáculo, una decena de jócenes del grupo “Renovamiento francés” subieron a escena y desplegaron una manta con las siguientes palabras: «Basta cristianofobia». Los jóvenes sufrieron el “asalto” del personal de la obra y fueron llevados con la fuerza a la policía.

El portavoz de la Conferencia episcopal francesa declaró que «La Iglesia católica condena la violencia que se verificó en los espectáculos recientes», en el momento en el que «promueve el diálogo entre la cultura y la fe». El sacerdote añadió que la Iglesia «reacciona cuando es necesario con determinación y siempre con medios pacíficos», y que la Conferencia episcopal francesa «pide una liberta de expresión que respete lo sacro».

Algunas observaciones. Normalmente no estoy de acuerdo con los comunicados, las posiciones y las condenas de la Fraternidad San Pío X; es más, muy rara vez. Pero en este caso me parece que no se equivoquen en su defensa de la protesta por lo que está sucediendo en el teatro parisino. El periódico francés “La Croix” define como «integralistas» a los que protestaron (y siguen protestando), y esto basta para que se entienda que son católicos de “segunda categoría”, con alguno que otro pecado original que nunca han pagado; y los obispos franceses, según lo que indica el periódico, «toman sus distancias» ante las manifestaciones.

Me parece que esta posición es algo débil y que indica no sé cuál complejo de inferioridad. Y no digo esto para defender a priori lo sagrado, las imágenes sagradas, etc. Creo que llevo a cabo un gesto violento en el momento en el que cubro de excrementos el rostro de alguien que es importante para muchas personas. No solo para con la imagen, sino para con las personas mismas. El mío es un acto que infiere: vosotros lo amáis, lo veneráis y lo consideráis fundamental. Por lo tanto, con este gesto, cubro de mierda vuestro rostro.

La filosofía de la tolerancia, de la comprensión de los otros, de lo “políticamente correcto”, impediría que en un espectáculo teatral se lanzaran excrementos a una Menorah, un Corán o un enorme rostro de un grande rabino o de Mahoma. Porque, justamente, un comportamiento de este tipo sería definido como “hate speech”, discurso del odio, no tanto hacia la fe, sino hacia quien la practica. ¿Por qué en Francia, tan laica, “soi-disant” tolerante se permite un “hate speech” tan violento hacia los cristianos? ¿Por qué permitir que algunos ciudadanos como los demás sean ofendidos impunemente?

La respuesta, desgraciadamente, es clara y simple. La ofreció el arzobispo de Nueva York, Dolan: los cristianos, y los católicos en particular, se han convertido en el occidente en “fair game”, un terreno de caza libre. Y en la laica Francia, la Liberté es una cosa sagrada, casi para todos; pero, para los cristianos, l’égalité y la fraternité, solo para ellos, valen un poco menos.

Video de la primera protesta Oct-20-2011:



Video de la protesta de Oct-25-2011:



Declaración de Mons. Bernard Podvin, portavoz de la Conferencia Episcopal Francesa, transmitidas por la agencia AFP, Oct-25-2011, a propósito de los recientes espectáculos (la declaración original está en francés, para ver un reporte en español con aparte de las mismas ABC.es, Oct-26-2011).

Comunicado del Distrito Frances de la FSSPX/SSPX, Oct-26-2011, en relación al mismo hecho (francés).


Actualización Oct-29-2011 (02:25 UTC): Tras una semana de protestas continuas el alcalde de París, Bertrand Delanoë, ha expresado su “consternación” y su “inquietud” (ver TF1 News). El alcalde de París ha afirmado que la ciudad no puede tolerar “tales expresiones de fundamentalismo e intolerancia”, aparte que la ciudad va presentar queja formal contra los protestantes (ver cable de AP, vía 3news.co.nz).

A pesar de todo, las protestas prosiguen, según TF1 News, en la noche del Viernes Oct-28-2011, hubo “un centenar de integristas católicos, apostados frente al Théâtre de la Ville de París”, que es donde se presenta la “obra” de Castellucci.


Actualización Oct-29-2011 (19:45 UTC): Este es un video de la manifestación del Viernes Oct-28-2011.



El presidente de la Conferencia Episcopal Francesa y Arzobispo de París, Card. André Vingt-Trois, en una entrevista en Radio Notre-Dame, ha deplorado “las manifestaciones de violencia”, ha dicho que los manifestantes son “un grupúsculo vinculado a los lefebvristas” que no tienen “ninguna orden” para protestar en nombre de la Iglesia Católica.



Tal como se había anunciado, a las 18:00 horas locales se produjo una protesta en la Place des Pyramides. Curiosamente la agencia AFP produjo primero un despacho reportando sobre esta protesta en el cual decía que los protestantes eran “cientos”, en el cuerpo de la nota alcanza a decir “más de mil”; pero casi de inmediato corrigió y ahora la nota dice que son “al menos 1500 fundamentalistas”. Esa es la versión que ahora aparece en internet, pero aquí les dejamos un comparativo de los dos despachos, el de la izquierda es el primero y el de la derecha es el que ahora ha quedado como definitivo.




Actualización Oct-30-2011 ( 01:55 UTC): La agencia AFP ha cambiado por tercera vez el despacho original, ahora dice que los manifestantes son dos mil y ha atribuido la información a alguien: Pauline Froissart.




Actualización Oct-30-2011 (22:25 UTC): Videos de la manifestación celebrada el Sábado Oct-28-2011, cortesía de Nouvelles de France.





En el siguiente video, el cual también corresponde a la manifestación del Sábado Oct-28-2011, se puede oir a un grupo de musulmanes gritando: “Cristianos Francia es de Ustedes”. Apoyo musulman en tanto los Sres. obispos de Francia lo único que hacen es no mover un dedo para salir en defensa de los fueros de Cristo y aparecer en medios de comunicación para dejar en claro que no tienen nada que ver con los “integristas” manifestantes.




Entrada relacionada: Francia; crece la protesta de los católicos en contra el "teatro blasfemo".

La población: ¿demasiada gente o demasiado pocos?

Obelisco del Nuevo Orden Mundial erigido en 1980 en Elberton, Georgia. La inscripción en piedra, en ocho idiomas, subraya cómo se debe controlar la población mundial “manteniéndola por debajo de 500.000.000 en perpetuo equilibrio con la naturaleza”

Por Peter Apps
Lunes 24 de octubre de 2011

LONDRES (Reuters) -
Si el mundo sigue con los hábitos demográficos de Europa, y eso es mucho decir, para el año 2200 podría ser el hogar de una población de menos de la mitad de su nivel actual, y vivir en casas construidas para casi tres veces más de habitantes.

Con la estimación de que la población mundial superará los 7.000 millones el 31 de octubre, muchas de las preocupaciones a corto plazo de los políticos giran en torno a la obtención de recursos adicionales para las 2.000-3.000 millones de personas que se espera que nazcan en el próximo medio siglo.

Números de esta magnitud inevitablemente evocan visiones terroríficas de escasez y el caos. Pero, de hecho, las mejoras en la producción de alimentos y la tecnología han permitido seguir creciendo a la población sin obstáculos y con relativa facilidad, y la potencial pesadilla real se basa más en el rápido envejecimiento de la población, combinado con la caída brusca de los nacimientos tanto en los países ricos como pobres.

Muchos demógrafos y planificadores a largo plazo dicen que el desafío para el próximo siglo no será tanto tratar con un mayor número de personas como lidiar con una población envejecida mayor y quizá con personas dependientes mientras se encuentran nuevas estrategias para ofrecer prosperidad, empleo y servicios esenciales.

La tendencia ya ha quedado plasmada en la actual crisis financiera al encarecer las facturas de salud y cuidado social y quizá también socavar la productividad. Pero mientras los políticos se comprometen más con las preocupaciones a corto plazo, los expertos dicen que no hay suficiente discusión sobre los desafíos demográficos a largo plazo.

"Es un mundo que no se va a parecer en nada a cualquier mundo o población que haya existido antes", dijo Jack Goldstone, profesor de política pública y un destacado experto demógrafo en la Universidad George Mason de Washington.

"Pensábamos que la superpoblación iba a obligar a la humanidad a expandirse a las estrellas. Eso no parecer ser el problema en absoluto. Y la política no está nada configurada para hacer frente a estas cuestiones a largo plazo".

Con muchos de los países más pobres del mundo aún con un fuerte crecimiento, el índice de fecundidad mundial - el número de niños por pareja - sigue estando en 2,5, más que suficiente para sustituir a cada persona que vive en la actualidad.

Pero en los países ricos, el índice ya ha caído en picado. En Rusia, Singapur y otros países desarrollados se han introducido políticas para impulsar la natalidad pero con éxito dispar.

Las predicciones exactas varían, pero la mayoría de las proyecciones sugieren que la población mundial alcanzará un máximo de unos 9.000 millones de habitantes alrededor de 2070 y después comenzará la caída, quizá muy deprisa.

POR AHORA, UN MUNDO SATURADO Y MÁS VIEJO

En el mundo occidental, esa fecha será cuando los niños del 'baby boom' - muchos de ellos sin descendencia o con menos hijos, si la tendencia se mantiene - lleguen al final de sus vidas. En el mundo en desarrollo, la "abultada juventud" - una gran cohorte de jóvenes que actualmente dominan Oriente Próximo - también se estará extinguiendo.

"El declive de la fecundidad ha ido realmente más rápido en el mundo desarrollo pero está cayendo muy bruscamente en la mayoría de los países con ingresos medios e incluso en algunos de los países más pobres", dijo Daniel Cotlear, experto en población en el Banco Mundial, y especializado en América Latina.

"Con una población cada vez más envejecida, eso supone desafíos".

Para 2030, más de una tercera parte de la población en un determinado número de países occidentales, así como en algunas economías asiáticas, como Japón y Corea, tendrá más de 65 años.

Muchas naciones en vías de desarrollo, muy especialmente China con su política de hijo único pero también un creciente número de otros países, seguirán esa tendencia - a menudo sin recursos financieros para ayudar a pagar el coste de los cuidados médicos.

"Es la cuestión fundamental de nuestro tiempo", dice Michael Hodin, director ejecutivo de Global Coalition on Ageing, con sede en Nueva York, y un veterano miembro en el Consejo de Relaciones Exteriores.

"Los números son impresionantes. Las proyecciones exactas varían pero eso no importa mucho realmente porque todas van en la misma dirección".

En el mundo desarrollado, muchos países confían en un gran número de trabajadores contribuyentes para pagar las prestaciones sociales y sanitarias y las pensiones de un grupo de personas mayores relativamente pequeño. En los países más pobres, las grandes familias tienden a cuidar de sus ancianos.

Ninguno de esos modelos, dicen los expertos, está diseñado para tratar con los cambios demográficos de cada vez más mayores y menos jóvenes.

¿UN PLANETA VACÍO?

"La imprevisibilidad es enorme. Pero podría ser un mundo muy extraño", dijo Sergei Scherbov, jefe del grupo de investigación en el Instituto de Demografía de Viena.

No obstante, Scherbov es de los optimistas.

"Este será un mundo más viejo pero también mucho más educado", dijo.

"La gente cada vez está más sana. Personalmente creo que nos adaptaremos a todas estas cosas".

Las proyecciones mundiales del Programa de Población Mundial en el Instituto Internacional para el Análisis Aplicado de los Sistemas (link.reuters.com/het54s) asume que la esperanza de vida seguirá aumentando. Si no lo hiciera, la población podría caer más rápidamente dentro de un siglo.

La gran pregunta a la que nadie sabe responder con certeza, dicen los expertos, es si es posible planificar un crecimiento económico que genere empleos y esperan que tanto los trabajadores mayores como los más jóvenes sean parte de la fuerza laboral.

En el peor escenario de un conflicto generacional, un cohorte de ancianos y gente de mediana edad podría bloquear los puestos de trabajo y ejercer una presión feroz para mantener unos derechos insostenibles mientras una juventud enojada siente cómo se le cierran las oportunidades para verse al final obligada a pagar la factura financiera. Algunos creen que quizá el fenómeno ya se hace visible en algunas partes del mundo desarrollado.

"El problema real sobre el envejecimiento de la población es un problema de crecimiento económico", dice George Mason de la Universidad de Goldstone.

"Si tenemos crecimiento, podemos permitirnos las pensiones y el cuidado de los mayores. Pero si no lo tenemos, todo el mundo va a sufrir".

Obispo de Tulsa: “Me gustaría ver la liturgia llegar a ser lo que el Concilio Vaticano II quería que fuera”


¿Se acuerdan hace dos años cuando Mons. Edward Slattery (imágen), Obispo de Tulsa, Oklahoma, Estados Unidos, decidió comenzar a celebrar Ad Orientem todas sus Misas en la Catedral (ver aquí)? Bueno, ahora ha concedido una interesante entrevista que publica hoy The National Catholic Register, en la cual explica entre otras sus motivos para tomar aquella decisión y de la cual traducimos los siguientes apartes.

Usted ha hecho declaraciones públicas sobre los problemas con la liturgia. ¿Qué cambios le gustaría ver?

Me gustaría ver la liturgia llegar a ser lo que el Concilio Vaticano II quería que fuera. Eso no es algo que pueda pasar de la noche a la mañana. Los obispos de los Estados Unidos que fueron los padres del concilio volvieron a casa e hicieron cambios demasiado rápido. Ellos no deberían haber visto la antigua liturgia, lo que llamamos la Misa tridentina o Misal del Papa Juan XXIII, como algo que necesitaba ser arreglado. No había nada dañado. Había una actitud de que teníamos que aplicar el Concilio Vaticano II de una manera que radicalmente afecta la liturgia.

Lo que perdimos en un corto período de tiempo fue la continuidad. La nueva liturgia debería ser claramente identificable como la liturgia de la Iglesia pre-Vaticano II. Cambios, como dar la vuelta al altar, fueron demasiado repentinos y demasiado radicales. No hay nada en los documentos del Vaticano II que justifique dichos cambios. Siempre hemos tenido la Misa de cara al pueblo, así como la misa ad orientem [“hacia oriente”, con el sacerdote y el pueblo mirando en la misma dirección]. Sin embargo, la Misa ad orientem era la norma. Estos cambios no venían del Vaticano II.

Además, no fue una sabia decisión acabar con el Latín en la Misa. ¿Cómo ocurrió eso?, yo no lo sé, pero los padres del Concilio nunca intentaron que abandonaramos el Latín. Ellos querían que nos aferrasemos a el y, al mismo tiempo, dar cabida al vernáculo, principalmente para que la gente pudiera entender las Escrituras.

Usted mismo ha comenzado a celebrar la Misa ad orientem.

Sí, en nuestra catedral y en algunas parroquias donde los sacerdotes me lo pidan. La mayoría de las veces, digo la Misa de cara al pueblo, cuando viajo por la diócesis o cuando tengo un gran número de sacerdotes concelebrando, porque funciona mejor así.

Algunos sacerdotes han seguido mi ejemplo y celebran ad orientem también. Yo no he pedido que cambien. Prefiero guiar con el ejemplo y permitir que los sacerdotes piensen sobre ello, oren acerca de ello, lo estudien, y luego miren sus iglesias y vean si es factible hacerlo.

Y es positivo cuando la gente está pensando y hablando acerca de la liturgia.

Cuando la gente hace de la liturgia parte de su conversación, es una buena cosa. En la medida que sacerdotes y los laicos discutan la liturgia, verán cuan importante es y cómo es una obra de Dios y no nuestra.

Pero debemos acercarnos a la liturgia de rodillas con tremenda humildad, reconociendo que no nos pertenece. Le pertenece a Dios. Es un regalo. Adoramos a Dios, no creando nuestras propias liturgias, sino recibiéndo la liturgia como nos viene de la Iglesia. La liturgia debe ser formada y moldeada por la Iglesia misma para ayudar a la gente a orar mejor. Y todos oramos mejor cuando estamos dispuestos a recibir lo que Dios ha ofrecido, en lugar de crear algo propio.

[...]

En 2010, para celebrar el quinto aniversario de la elección del Papa Benedicto XVI, Ud. celebró una tradicional Misa latina en la Basílica del Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción en Washington. ¿Por qué celebró Ud. esta misa, y cómo fue?

Lo hice porque no quería que un montón de gente estuviera decepcionada. El Arzobispo [Donald] Wuerl [de Washington], ahora Cardenal Wuerl, me llamó para decirme que no podían encontrar un obispo para celebrar la Misa, porque el obispo que estaba programado originalmente declinó. Fue sólo unos pocos días antes del evento, y necesitaban un reemplazo. Como las agendas de los obispos son tan apretadas, incluso el arzobispo Wuerl no lo podía hacer en un plazo tan corto. Así que, yo estaba muy emocionado de tener la oportunidad.

Yo estaba impresionado por la gran multitud, pero me resultó fácil orar, a pesar de toda la gente. Había un sentido de oración, un silencio y un compromiso que hizo más fácil para todos nosotros orar juntos.

[...]

Conferencia Episcopal de Filipinas: no glorifiquen al mal en Halloween


Información de la Conferencia Episcopal de Filipinas, Oct-28-2011.

MANILA, Oct. 28, 2011— Un oficial de la Conferencia de Obispos Católicos de Filipinas (CBCP [sigla en inglés]) intentó poner un freno a la creciente popularidad de Halloween, llamándolo anticristiano.

Cuatro días antes del santo día católico de Todos los Santos, Monseñor. Pedro Quitorio, CBCP director de medios, lamentó cómo algunos Filipinos celebran la temporada de demonios y brujas.

“El día de Todos los Santos tenía la intención de realzar la fiesta de los santos pero se transformó en otra cosa ... ya no se trata de los santos, sino del mal”, dijo Quitorio.

“No estamos glorificando el santo en realidad, es una glorificación de Satanás mismo”, dijo.

El oficial de la CBCP también advirtió a los padres contra el “mensaje subliminal” y el peligro de vestir a sus hijos como los fantasmas y duendes.

“Ellos deberían en cambio, hacer algo que realce la fe y los valores de sus hijos”, agregó Quitorio.

La Iglesia afirma que Halloween tiene un trasfondo de ocultismo y es absolutamente anticristiano.

Quitorio instó a los padres a ser conscientes y tratar en cambio de dirigir el significado de la fiesta hacia la integridad y la belleza más bien que al miedo y al terror.

“Vamos a celebrarlo significativamente porque estaríamos emulando a los santos. Podemos hacer lo que queremos en tanto Ud. no caiga a ese nivel que estuviera glorificando al maligno”, dijo.

Alemania: Misas para divorciados


Artículo de Deutsche Welle, Oct-27-2011.

27.10.2011
Misas para divorciados

Algunos clérigos de la Iglesia católica alemana tienen la esperanza de que ésta flexibilice su posición de cara a los fieles divorciados. Mientras tanto, organizan misas para ofrecerles apoyo y consuelo.

Muchos católicos radicados en Alemania se sintieron frustrados cuando el Papa Benedicto XVI culminó la gira de cuatro días por su tierra natal sin responder directamente al llamado de los feligreses a una flexibilización de la Iglesia católica de cara a los creyentes divorciados, a quienes se les sigue negando la posibilidad de comulgar. El presidente federal, Christian Wulff –católico, divorciado y casado en segundas nupcias–, manifestó expresamente su deseo de que el sumo pontífice anunciara una apertura en este sentido. En vano.

La posición de la Iglesia católica no ha cambiado un ápice, con todo y que tanto el arzobispo de Friburgo y presidente de la Conferencia Episcopal de Alemania, Robert Zollitsch, como el cardenal de Múnich, Reinhard Marx, habían defendido una reforma en este ámbito. Durante su último discurso público en suelo germano, Ratzinger enfatizó que la Iglesia católica debía evitar dejarse llevar por las “modas” de la sociedad y buena parte de los obispos alemanes lo secundó; pero, los que no lo hicieron, empiezan a ejercer presión desde abajo.

Funcionarios y fieles en la base de la Iglesia católica alemana siguen albergando la esperanza de hacerse oír en el Vaticano y propiciar cambios apelando a iniciativas propias. Como muestra, un botón: en el arzobispado de Múnich y Freising tuvo lugar hace poco la primera misa ecuménica para creyentes divorciados en el seno de una iglesia católica. La ceremonia se celebró en el templo de Sankt Michael, en Múnich, y atrajo a alrededor de ochenta mujeres y hombres, cuyas edades oscilaban entre los treinta y los ochenta años.

Presión desde la base de la Iglesia católica

Lo que los asistentes tenían en común era su condición de divorciados o el hecho de que vivían separados de sus respectivas parejas. Y los organizadores de la misa se esmeraron en darles la bienvenida, ofreciéndoles consuelo y la posibilidad de hablar abiertamente sobre el dolor, la ira y otros sentimientos comúnmente experimentados tras la ruptura de una relación afectiva. “En este instante siento que sólo puedo enfrentar mis problemas con la ayuda de mi fe y de mi iglesia”, comentaba una de las visitantes de la misa ecuménica.

De momento, son pocos los divorciados católicos que encuentran este tipo de consuelo en las iglesias; la mayoría de ellos se siente más bien rechazada. El derecho canónico no admite el divorcio y a aquellos que se casan nuevamente tras divorciarse no se les permite comulgar. Es una posición que muchos tildan de anacrónica y ajena a la realidad. Y es que, en Alemania, el 40 por ciento de todos los matrimonios termina en divorcio.

“Yo no puedo entender como la Iglesia, que predica la misericordia, puede ser tan inclemente en este tema”, reprochaba uno de los asistentes de la misa para divorciados. Por suerte para él, ha aumentado el número de clérigos que hacen eco de su reclamo desde el corazón de la jerarquía eclesiástica. Uno de ellos es el padre jesuita Karl Kern, director de la iglesia muniquesa Sankt Martin y cofundador de la misa ecuménica para divorciados. A sus ojos, la institución debe abrirse más y extenderle sus brazos a los divorciados.

¿Hasta que la muerte los separe?

“Independientemente de las normas fijadas por el derecho canónico, creo que para estas personas es importante ver que la Iglesia no los deja desamparados, sino que les ofrece espacios para expresar sus sentimientos y pesares, espacios para que recuperen el coraje y la fuerza para dar los siguientes pasos”, señala Kern, acotando que la Iglesia debería mostrar más respeto por las decisiones de consciencia de cada individuo. A su juicio, el hecho de que la Iglesia católica le niegue la bendición a los divorciados que se casan nuevamente entraña problemas de carácter teológico nada despreciables.

Después de todo, argumenta el jesuita, perdonar a una persona y darle la posibilidad de comenzar de nuevo son virtudes cristianas muy antiguas. “También en el Nuevo Testamento puede uno encontrar cláusulas de excepción”, agrega Kern. Según él, fue esa noción de cristianismo lo que lo llevó a organizar las misas ecuménicas para divorciados –que se celebran dos veces al año en Múnich– por primera vez en una iglesia católica. Aunque el Papa se ha mostrado intransigente frente al clamor de los divorciados católicos, muchos de ellos parecen haber encontrado distintas maneras de reconciliar su fe con su estado civil.

“Yo vivo separado de mi esposa. Pero si me divorciara de ella y me sintiera preparado para tomar los sacramentos, lo haría”, decía un visitante de la misa. “El apoyo de la Iglesia, sea católica o evangélica, no es importante para mí. Lo que a mí me importa es el apoyo de Dios. Y yo no lo sé, pero creo que Dios ve esta situación desde otra perspectiva. Uno tiene permitido ser como uno es”, declaraba otra.