Tuesday, October 04, 2011

Abusus non tollit usus. Prohíben a una niña en EEUU usar rosario en escuela por ser símbolo de pandillas


La niña que ven en la imágen, junto a su padre, se llama Elizabeth Carey y es la protagonista de esta absurda história en la cual se le prohíbe en su escuela llevar un rosario al cuello con la disculpa de que muchos pandilleros lo utilizan. Es decir, a todo el que use un rosario al cuello lo convierten en culpable por asociación: Rosario al cuello=Pandillero. A algún leguleyo en Estados Unidos se le olvidó que la mafia italiana usaba bates de beisbol y objetos del uso diario a manera de armas, y estos jamás fueron prohibidos, simplemente porque el abuso no impide el uso (Abusus non tollit usus).

Información de agencia EFE, Oct-04-2011.

Washington, 4 oct (EFE).- La prohibición de una escuela pública en Fremont (Nebraska, EE.UU.) a una niña de doce años de llevar un rosario a clase ha desatado una polémica sobre la libertad de culto.

La escuela asegura que la prohibición sólo se debe a que algunas pandillas utilizan el rosario como símbolo de pertenencia al grupo pero la principal organización en defensa de los derechos civiles en el país, la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) ha intervenido en el caso, informa hoy la cadena de televisión local KETV Omaha [aquí y aquí].

Según ACLU, esta medida viola los derechos de la niña, Elizabeth Carey, a expresar sus creencias religiosas, recogidos en la primera enmienda de la Constitución estadounidense.

Carey recibió una notificación del distrito escolar de Fremont en el que se le advertía que su uso del rosario como un collar violaba el código de vestimenta en su escuela, al poder ser interpretado como un símbolo de pertenencia a una pandilla.

"Mi decisión es defender a Jesús y haré lo que pueda para detener esto", dijo Carey.

"Somos conscientes de las serias preocupaciones sobre las pandillas en los colegios, pero las escuelas públicas de Fremont deben demostrar que existe una conexión concreta con estos grupos antes de limitar la libertad de expresión de los estudiantes y sus derechos religiosos", dijo Amy Miller, directora legal de ACLU en Nebraska.

La Iglesia también ha reaccionado ante la prohibición y el canciller de la Archidiócesis Católica de Omaha, el reverendo Joseph Taphorn, opinó que los cristianos no deberían tener que renunciar a un símbolo porque las pandillas hagan un mal uso del mismo.

Sin embargo, el superintendente de las escuelas públicas de Fremont, Steve Sexton, alegó que han manipulado la medida para hacer de ella una cuestión religiosa.

"Hay quienes quieren hacer de este tema algo religioso cuando sólo tiene como único objetivo crear un ambiente seguro para nuestros estudiantes", dijo

"Si la ACLU tiene otro punto de vista con mucho gusto lo escucharemos, pero el hecho es que ya hace un año que fueron alertados de que el uso del rosario como joya implicaba una afiliación a una pandilla", agregó Sexton.

L'Osservatore Romano llama “hipocresía históricamente insensata” al veto de la BBC a Jesucristo


Respecto del veto a Jesucristo hecho por la BBC (ver aquí), L'Osservatore Romano en su edición diaria en italiano ha criticado la medida como “una hipocresía históricamente insensata” en una columna publicada en primera página.

En la datación la BBC ha decidido ignorar el nacimiento de Cristo
Una hipocresía históricamente insensata

La noticia de que la BBC ha decidido cambiar la definición de la fecha —sustituyendo las usuales siglas que evocan el antes de Cristo y después de Cristo con un genérico «era común» para no ofender a los creyentes de otras religiones— no ha suscitado grandes reacciones. Aparte de las de muchísimos no cristianos, que mediante varios portavoces han hecho saber que no se sentían para nada ofendidos por la datación tradicional. Pero estas moderadas y respetuosas tomas de posición no han importado a los dirigentes de la emisora británica, como ya ha sucedido en casos análogos. En realidad, es ya muy claro que el respeto de las demás religiones es sólo un pretexto, porque aquellos que quieren eliminar toda huella de cristianismo de la cultura occidental son sólo algunos laicos occidentales.

Y no es ciertamente la primera vez que esto ocurre. El intento de cambiar la datación viene de la Revolución francesa, que impuso un nuevo calendario en el que el cómputo del tiempo comenzaba desde el 14 de julio de 1789, día tradicional del inicio de los movimientos revolucionarios, e inventó nuevos nombres para los meses, obviamente borrando las fiestas cristianas, sustituidas por otras «revolucionarias». Las semanas, para borrar el domingo, fueron sustituidas por las décadas. El calendario duró poco, eliminado en 1806 por Napoleón: las nuevas fechas tenían algo de postizo y de ridículo incluso para los más orgullosos ilustrados.

El segundo intento lo realizó Lenin, que cambió el calendario sustituyéndolo con una datación que partía del golpe de Estado del 24 de octubre de 1917. Este calendario, que permaneció en vigor desde 1929 hasta 1940, sustituía las semanas con una escansión de cinco días, y naturalmente abolía las fiestas cristianas, reemplazándolas con las nacidas de la revolución. Pero tampoco este intento tuvo mucho éxito, como demuestra el hecho de que se usó paralelamente al calendario gregoriano, también para mantener relaciones con el resto del mundo. Así fue también para la datación a partir de la marcha sobre Roma, con la que comenzaba la Era fascista, impuesta por Mussolini y que, sin embargo, se aunaba a la tradicional, sin pretender sustituirla.

En resumen, la idea de remover el calendario cristiano tiene pésimos antecedentes, con numerosos fracasos a la espalda. Es necesario decir que esta vez la BBC se limita a cambiar la dicción y no el cómputo del tiempo, pero, haciendo así, no se puede negar que haya realizado un gesto hipócrita. La hipocresía de quien finge no saber por qué precisamente desde aquel momento se comienzan a contar los años.

Negar la función históricamente revolucionaria de la venida de Cristo a la tierra, aceptada también por quien no lo reconoce como Hijo de Dios, es una enorme tontería. Y desde el punto de vista histórico, lo saben tanto los judíos como los musulmanes.

¿Cómo se puede fingir no saber que solamente desde aquel momento se afirmó la idea de que todos los seres humanos son iguales en cuanto son todos hijos de Dios? Principio sobre el que se fundan los derechos humanos, en base a los cuales se juzga a pueblos y gobernantes. Principio que hasta ese momento nadie había apoyado, y sobre el que en cambio se basa la tradición cristiana.

¿Por qué no reconocer que desde aquel momento el mundo cambió? ¿Que desaparecieron tabúes e impuridades materiales y que la naturaleza fue liberada de la presencia de lo sobrenatural precisamente porque Dios es trascendente? De estas realidades nació la posibilidad para los pueblos europeos de descubrir el mundo y para los científicos de iniciar el estudio experimental de la naturaleza que ha llevado al nacimiento de la ciencia moderna.

¿Por qué entonces negar incluso las deudas culturales que la civilización tiene con respecto al cristianismo? No existe nada más anti-histórico ni más insensato, como judíos y musulmanes han comprendido claramente. No es cuestión de fe, sino de razón. También esta vez.

Santa Faustina Kowalska podría ser la cuarta doctora de la Iglesia


Santa Faustina Kowalska podría ser la cuarta doctora de la Igesia y la primera del tercer milenio. Los cardenales y obispos reunidos en Cracovia-Łagiewniki para el 2° congreso mundial de la Divina Misericordia han dirigido la petición en una carta enviada a Benedicto XVI para que abra el proceso.

La petición ha sido difundida el Domingo Oct-02-2011, después del Angelus papal, por Radio Espérance que transmite el evento para Francia.

Al congreso asisten entre otros, el Cardenal Camillo Ruini, Vicario Emérito para la diócesis de Roma; el Card. Arzobispo de Viena, Christoph Schönborn; Philippe Barbarin de Lyon y Peter Erdo de Budapest; así como clero y fieles de muchos países de Europa, Corea, China, Filipinas, Haití, Ruanda y Australia.

En un mundo anémico de Cristo


Intervención titulada “El sacerdote en el siglo XXI” que el Cardenal Prefecto de la Congregación para el Clero, Card. Mauro Piacenza, ha pronunciado el Lunes Oct-03-2011 con motivo de un encuentro con los sacerdotes de la Arquidiócesis de Los Ángeles. El texto de la conferencia ha sido publicado en la edición diaria en italiano de L'Osservatore Romano, Oct-03/04-2011, pág. 7 (copia facsimilar en la imágen). Traducción al español del blog Santa María Reina.

Dorothy Thompson, escritora americana, hace décadas, publicó en un artículo para una revista los resultados de una investigación exhaustiva sobre el infame campo de concentración de Dachau. Una pregunta clave que enfrentan los sobrevivientes era: "¿Quién en medio del infierno de Dachau se mantuvo más tiempo en condiciones de equilibrio? ¿Quién ha mantenido durante más tiempo el propio sentido de identidad? ". La respuesta unánime fue siempre la misma: "Los sacerdotes católicos". ¡Sí, los sacerdotes católicos! Se las han arreglado para mantenerse en el propio equilibrio, en medio de tanta locura, porque eran conscientes de su vocación. Ellos tenían su propia jerarquía de valores. Su dedicación al ideal era completa. Eran conscientes de su misión específica y de las motivaciones profundas que la sustentaban. En medio del infierno terreno, ellos portaban su testimonio: ¡el de Jesucristo! Vivimos de un modo inestable. Hay una inestabilidad en la familia, el mundo del trabajo en los distintos grupos sociales y profesionales, en la escuela y en las instituciones. El sacerdote, sin embargo, debe ser un modelo de estabilidad y madurez, de dedicación plena a su apostolado. En el camino inquieto de la sociedad, a menudo se pasa por alto un interrogante en la mente del cristiano: "¿Quién es el sacerdote en el mundo de hoy? ¿Es un marciano? ¿Es un extraterrestre? ¿Es un fósil? ¿Quién es? ". La secularización, el agnosticismo, el ateísmo en sus diversas formas, están reduciendo cada vez más el espacio sagrado, están chupando la sangre de los contenidos del mensaje cristiano. Los hombres de la técnica y el bienestar, la gente caracterizada por la fiebre de la apariencia, sienten una extrema pobreza espiritual. Son víctimas de una grave angustia existencial severa y se muestran incapaces de resolver los problemas de fondo de la vida espiritual, familiar y social.

En este contexto, la vida y ministerio del sacerdote es de vital importancia y de urgente actualidad. De hecho - quiero decir - que cuanto es más marginado es más importante, cuanto más se considera superado es más actual. El sacerdote debe proclamar al mundo el mensaje eterno de Cristo, en su pureza y radicalidad; no debe rebajar el mensaje, sino que debe elevar al pueblo; debe dar a la sociedad anestesiada por los mensajes de ciertos directores poderes ocultos, deterioro de las facultades que vale la pena, la fuerza liberadora de Cristo. Todo el mundo siente la necesidad de reformas en el campo social, económico, político; todos esperan que, en las luchas sindicales, y en la proclamación de los derechos económicos sea reafirmada y observada la centralidad del hombre y la búsqueda de objetivos de justicia, de solidaridad, de buena convergencia al bien común. Todo esto seguirá siendo sólo un deseo, si no cambia el corazón del hombre, de tantos hombres, que a su vez, renueven las estructuras...

Ved, el verdadero campo de batalla de la Iglesia es el paisaje secreto del espíritu humano y en él no se entra sino con mucho tacto, mucha compunción, con la gracia de estado prometida al sacramento del orden. Es justo que el sacerdote se inserte en la vida, en la vida común de los hombres, pero no debe ceder a los conformismos y a los compromisos de la sociedad. La sana doctrina, y también la documentación histórica nos demuestran que la Iglesia es capaz de resistir a todos los ataques, a todos los asaltos que se pueden desatar en su contra por los poderes políticos, económicos y culturales, pero no puede resistir el peligro que representa olvidar esta palabra de Jesús: "Vosotros sois la sal de la tierra, vosotros sois la luz del mundo". Jesús mismo indica la consecuencia de este abandono: "Si la sal pierde su sabor, ¿cómo se preservará el mundo de la corrupción?” (cfr. Mt 5, 13-14)

¿Para qué sirve un sacerdote así asimilado al mundo, un sacerdote mimetizado que ya no es fermento transformador? Frente a un mundo anémico de oración y adoración, el sacerdote es, en primer lugar, el hombre de oración, de adoración, del culto, de la celebración de los santos misterios. Frente a un mundo inundado con mensajes consumistas, pansexualista, atacado por el error, presentado en los aspectos más seductores, el sacerdote debe hablar de Dios y de las realidades eternas, y para poder de forma creíble, debe ser apasionadamente creyente, así como debe ser " limpio ".

El sacerdote debe aceptar la impresión de estar en medio de la gente, como uno que parte de una lógica y habla una lengua diferente a los demás: "No os conforméis a la mentalidad este mundo" (Romanos, 12, 2). Él no es como "los otros". Lo que la gente espera de él es que no sea "como todos los otros". Frente a un mundo inmerso en la violencia y erosionado por el egoísmo, el sacerdote debe ser el hombre de la caridad. De las cumbres purísimas del amor de Dios, del cual tiene una particularísima experiencia, desciende al valle, donde muchos viven una vida de soledad, de falta de comunicación, de violencia, para anunciarles misericordia, reconciliación y esperanza. El sacerdote responde a las exigencias de la sociedad, haciéndose voz de quien no tiene voz: los humildes, los pobres, los ancianos, los oprimidos, los marginados. No se pertenece a sí mismo, sino a los otros. No vive para sí mismo y no busca lo suyo. Busca lo que es de Cristo, lo que es de sus hermanos. Comparte las alegrías y tristezas de todos, sin distinción de edad, de clase social, de afiliación política, de práctica religiosa. Él es el guía de la porción del pueblo de Dios que le ha sido confiada.

Ciertamente, no es el conductor de un ejército anónimo, sino el pastor de una comunidad formada por personas que tienen, cada una, su nombre, su historia, su destino, su secreto. El sacerdote tiene la tarea difícil, pero apasionante, de guiar a estas personas con la más religiosa atención, y con el más escrupuloso respeto por su dignidad humana, su trabajo, sus derechos, con la plena conciencia de que, con su condición de hijos de Dios se corresponde en ellos una vocación eterna, que se realiza en la plena comunión con Dios. El sacerdote no dudará en dar la vida, o en una breve pero intensa temporada de dedicación generosa y sin límites, o en una entrega cotidiana, larga, en el goteo de humildes gestos de servicio a su pueblo, tendido siempre a la defensa y formación de la grandeza humana y el crecimiento cristiano de cada fiel en particular y de toda su pueblo.

Un sacerdote debe ser al mismo tiempo pequeño y grande, noble de espíritu como un rey, sencillo y natural como un labriego. Un héroe en la conquista de sí mismo, el soberano de sus deseos, un servidor para los pequeños y débiles; que no se abaja ante los poderosos, pero que se agacha delante de los pobres y pequeños, discípulo de su Señor y cabeza de su rebaño. No hay regalo más precioso que pueda ser otorgado a una comunidad que un sacerdote según el corazón de Cristo. La esperanza del mundo consiste en poder contar, también para el futuro, con el amor de corazones sacerdotales límpidos, fuertes y misericordiosos, libres y bondadosos, generosos y fieles.

Amigos, si los ideales son altos, el camino difícil, si el terreno tal vez también minado, las incomprensiones son muchas, pero todo lo podemos en Aquel que nos conforta (Filipenses, 4, 13). El eclipse de la luz de Dios y de su amor no es la extinción de la luz y del amor de Dios. Ya mañana lo que se interpuso, oscureciendo la fe, atrapando al mundo en una oscuridad de miedo, puede diluirse, y después de la larga pausa, del eclipse demasiado largo, retornará el sol, pleno y espléndido. Por encima de las inquietudes y contestaciones que agitan el mundo, y también se hacen sentir dentro de la Iglesia, están en acción fuerzas secretas, escondidas y fecundas de santidad. Más allá de los ríos de palabras y discursos, de programas y planes, de iniciativas y de organizaciones, hay almas santas que oran, sufren y expían adorando al Dios-con-nosotros. Entre ellos se encuentran niños y adultos, hombres y mujeres, jóvenes y viejos, cultos e ignorantes, enfermos y sanos, y hay muchos sacerdotes que no son sólo administradores de los misterios de Cristo, sino que en la babel de hoy permanecen como signos seguros de referencia y de esperanza, para todos aquellos que buscan la plenitud, el sentido, el fin, la felicidad.

Nuevos miembros de la FIUV


La Foederatio Internationalis Una Voce (FIUV) anuncia la aceptación de cuatro nuevos miembros:

— Una Voce Albaruthenia (Bielorusia)
— Una Voce Natal (Brasil)
— Una Voce Cuba
— Una Voce Ucraina

Dos nuevos ceremonieros papales


Informa V.I.S. en español, Oct-04-2011.

CIUDAD DEL VATICANO, 4 OCT 2011 (VIS).-El Santo Padre:

[...]

-Nombró a los sacerdotes Kevin Gillespie y Massimiliano Matteo Boiardi F.S.C.B, maestros de ceremonias pontificias. El Padre Gillespie era hasta ahora responsable de secretaría de segunda clase en la Congregación para el Clero, y el Padre Boiardi desempeñaba el mismo cargo en la sección para las Relaciones con los Estados de la Secretaría de Estado.

La resistencia de los obispos a la correcta traducción de la Misa


Artículo de Chiesa On Line, Oct-04-2011.

Diario Vaticano / No todos los obispos tienen buena voluntad

Los italianos están en primera fila en la desobediencia a Roma, en lo que se refiere a la traducción de las palabras de la consagración. Alemanes y austríacos siguen a continuación. Y también hay desacuerdo en la traducción del Padre Nuestro y del Gloria

CIUDAD DEL VATICANO, 4 de octubre de 2011 – En estos días, está llegando a todas las parroquias e iglesias de Estados Unidos la nueva versión inglesa del Misal Romano, que será utilizado a partir del próximo primer domingo de Adviento, el 27 de noviembre.

Son numerosas y muy debatidas las variaciones respecto al anterior Misal. Pero el cambio que ha suscitado mayores disputas es ciertamente el que se refiere a las palabras de la consagración del vino, allí donde en la versión latina se lee: "Hic est enim calix sanguinis mei […] qui pro vobis et pro multis effundetur". El "pro multis" de esta fórmua en las traducciones en lengua vulgar del postconcilio ha sido traducido generalmente con "por todos": traducción que no sólo no respetaba la letra del original latino, a su vez derivado de los textos evangélicos, sino que ha generado también un sutil aunque vivaz debate teológico.

Para obviar estos problemas, en el mes de octubre del 2006 se envió a los presidentes de las Conferencias Episcopales de todo el mundo una carta, bajo la "dirección" de Benedicto XVI, por parte de la Congregación para el Culto Divino, presidida en ese entonces por el cardenal Francis Arinze. En ella se pedía que se tradujera el "pro multis" con "por muchos", cosa que han hecho los episcopados de Hungría (de "mindenkiért" a "sokakért") y de varios países de Latinoamérica (de "por todos" a "por muchos"), y que se comprometió a hacerlo el episcopado español, y que ha hecho, no sin vivísimas discusiones también entre los obispos, el episcopado de Estados Unidos (de "for all" a "for many"). En cuanto a los episcopados de Alemania y de Austria, en ellos se registran fuertes resistencias al tránsito de "fur alle" a "fur viele".

En lo que se refiere a Italia, el argumento ha sido afrontado por los obispos en el curso de la Asamblea plenaria de la Conferencia Episcopal, celebrada en Asís en noviembre del 2010, en el transcurso del examen de los materiales de la tercera edición italiana del Misal Romano.

En esa ocasión, entre los obispos italianos se manifestó una masiva reticencia a introducir el "per molti". En efecto, en el curso de los trabajos se insistió en el hecho que las Conferencias Episcopales de las regiones particulares ya habían sido unánimes al escoger la versión "per tutti". Y cuando los obispos de toda Italia fueron llamados a votar sobre este punto específico del Misal, el resultado fue el siguiente: sobre 187 votantes, además de una ficha blanca, hubo 171 votos a favor de mantener el "per tutti", 4 para introducir la versión "per la moltitudine" (calcado de "pour la multitude" vigente en el Misal francés), y apenas 11 para el "per molti" pedido por la Santa Sede en el 2006.

En la misma reunión, los obispos italianos votaron también a favor de dos cambios en el Padre Nuestro y en el Gloria.

Para el Padre Nuestro, en el transcurso de una doble votación, los obispos descartaron primeramente la hipótesis de mantener la frase "non ci indurre in tentazione" [no nos induzcan a caer en la tentación]; en efecto, esta frase recogió solamente 24 votos sobre 184 votantes, menos de las dos que luego fueron a ballotage: "non abbandonarci alla tentazione" [no nos abandones a la tentación] (87 votos) y "non abbandonarci nella tentazione" [no nos abandones en la tentación] (62 votos). De estas dos, la más votada en el ballotage resultó finalmente la primera, con 111 sufragios contra 68.

En lo que se refiere al Gloria, sobre 187 votantes, 151 aprobaron la variante "Gloria a Dio nell’alto dei cieli e pace in terra agli uomini che egli ama" [Gloria a Dios en lo alto de los cielos y paz en la tierra a los hombres que él ama], en lugar de la actualmente en uso "Gloria a Dio nell’alto dei cieli e pace in terra agli uomini di buona volontà" [Gloria a Dios en lo alto de los cielos y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad], que obtuvo 36 sufragios.

A propósito de estos mismos textos, los obispos de Estados Unidos han preferido no tocar el Padre Nuestro, dejando inalterada la frase "and lead us not into temptation" [y no nos lleves a la tentación], lingüísticamente más fiel a la frase latina "et ne nos inducas in tentationem".

Mientras que en lo que se refiere al Gloria han elegido cambiar las palabras "and peace to his people on earth" [y paz a su pueblo en la tierra] en "and on earth peace to people of good will" [y en la tierra paz a las personas de buena voluntad], también en este caso siguiendo textualmente el original latino "et in terra pax hominibus bonae voluntatis".