Thursday, September 29, 2011

Carta de los párrocos romanos contra el Cardenal Vicario de Roma


Artículo de Il Messagero, Sep-29-2011. Traducción al español de Secretum Meum Mihi.

Carta de los párrocos romanos contra Vallini, “autoritarismo impresionante”

por Franca Giansoldati

ROMA— El cuervo en el Vaticano ha vuelto a golpear, sólo que esta vez la carta que llegó hace cuatro días a todos los jefes de dicasterio [capidicasteri] del otro lado del Tíber no es anónima sino firmada: “Los sacerdotes de Roma”. Incluso el Papa Ratzinger la recibió en su escritorio siéndo él mismo el primer destinatario (“Santidad, esta es una carta abierta y no una de las que circulan en la curia en las últimas semanas”).

Su copia respecto de aquella enviada a los cardenales y arzobispos parece contener las firmas en apoyo de los que cuestionan el trabajo realizado hasta la fecha por el cardenal Agostino Vallini, vicario de la diócesis capital. Se trata de dos páginas escritas en computador, subdividida en ocho parágrafos en las que se trasluce impaciencia, desilusión y exasperación por un clima teñido de “autoritarismo impresionante”.

El purpurado —ex Prefecto del Tribunal de la Signatura Apostólica, escogido por el Papa para reemplazar a Camillo Ruini en 2008— es acusado de manifestar “el comportamiento digno de un sargento de la policía, no un obispo”. El descontento serpentea al interior del clero diocesano y tal vez, teniendo en cuenta la iniciativa, no desde ayer. En la curia no se habla de otra cosa. Los autores de la carta se lamentan de no poder tener conversaciones serenas con su propio superior por culpa de un “clima de sospecha sobre todo y sobre todos” que con el tiempo se ha creado. Moraleja: el palacio del Laterano se pinta no como un lugar de diálogo sino como un “lugar infelíz donde nadie confía ya en nadie y se obliga al silencio”.

Afirmaciones tan pesadas como rocas, teniendo en cuenta que un pastor de almas debe tener como sello distintivo la humanidad, la comprensión, el afecto paternal. Según el testimonio condensado en la acusación, el carácter sanguineo del cardenal frente a los problemas que a menudo se presentan, gradualmente lo transforman. Las pataletas y gritos (como habría sucedido incluso hace dos domingos en una parroquia romana de la periferia, delante de los fieles). Incluso a expensas de los colaboradores diocesanos: “Otro capítulo doloroso es la relación con nosotros, los sacerdotes. Fuimos ilusionados —dice— de tener un día de la semana a nuestra disposición para ser recibidos sin una cita. Hoy tenemos incluso miedo de acercarnos a tal oficina. Somos vistos con sospecha, juzgados y reprendidos sin podernos defender y chantajeados con la amenaza de dejarnos sin sueldo”.

¿Pero por qué los sacerdotes de Roma han acumulado tanta hostilidad en la confrontación con el cardenal vicario, hombre de confianza del Papa Ratzinger, tanto como para tomar pluma y papel para escribir una carta abierta al Obispo de Roma? A Vallini se le atribuye una firmeza excesiva en la realización de una acción de limpieza interna, para expulsar de la diócesis a las manzanas podridas, los sacerdotes homosexuales. ¿La dureza con la cual se ha movido sin tener en cuenta a nadie habría exacerbado muchos animos? Habría habido párrocos trasladados de modo repentino y sin mucha explicación, sin motivos reales. “Y obsesionado por la sospecha de homosexualidad, como si los casos raros que se han producido en la diócesis debiera comprometer la rectitud de todo el presbiterio”.

Frente a un clima poco sereno algunos sacerdotes habrían elegido “la vía del exilio voluntario, para escapar a la intemperancia, yéndose a incardinar a otra parte; otros piensan hacerlo en un futuro próximo”. Al cardenal Vallini se impugna la elección de algunos colaboradores poco preparados, escasamente atentos al rigor litúrgico. Todo está por demostrar, pero el balance descrito en la carta, que no tiene precedentes, no es por cierto cierto el más favorable.

“Después de tres años, no se sabe todavía a donde va la diócesis. Podríamos entender que el primer año se dedicó a la revisión, pero ahora falta completamente un proyecto pastoral de amplio alcance para orientar el trabajo de las parroquias y nuestro compromiso de sacerdotes”. La carta de estos párrocos que se esconden detrás de la firma “los sacerdotes de Roma” ha recorrido de repente los Sacros Palacios, agitando ulteriormente las aguas después de la desagradable carta (anónima) con amenazas dirigidas al cardenal Bertone por la forma en que habría afrontado una complicada maraña de gestión en el Gobernatorato, un centro neurálgico de poder e intereses económicos teatro de encuentro entre dos formas diferentes de ver las cosas, incluyendo una sana limpieza a chorro que, evidentemente, no a todos resulta agradable.


Entrada relacionada: Obispos auxilares escriben carta de apoyo al Cardenal Vicario de Roma.

El nadir de Zenit


A los Legionarios de Cristo definitivamente, y como se dice popularmente, ahora sí parece “se les puso el Cristo de espaldas”. Le llegó ahora el tiempo a la agencia Zenit, despidieron a su director.

Otra información por cortesía de Andrés Beltramo en su blog Sacro y Profano.

Jesús Colina es sinónimo de la agencia católica de noticias Zenit. El periodista español fundó esa plataforma informativa global en 1997. En ese entonces estaba ligado a la espiritualidad de los Legionarios de Cristo. Eran otros tiempos, la congregación y su fundador, Marcial Maciel Degollado, gozaban de enorme fama pública. Ahora, 14 años después, la Legión decidió prescindir de sus servicios determinando –de facto- el final de una era.

En una carta dirigida a los empleados de la agencia el mismo Colina explicó los motivos de su salida. Palabras más que elocuentes. Por eso y para evitar mediaciones compartimos con los lectores de Sacro&Profano los extractos principales de dicho texto. Se explican por sí mismos.

Una anotación al margen: para evitar que la crisis de los legionarios a causa de los escándalos de Maciel afectase a Zenit, en los últimos meses el director entró en contacto con otros grupos editoriales católicos interesados en invertir en el proyecto. El objetivo era negociar la apertura del Consejo de Administración a nuevas voces, para darle un respiro verdaderamente eclesial y asegurarle una supervivencia económica.

Pero ni el ex vicario general de los legionarios, Luis Garza Medina, ni el nuevo director territorial de Italia y presidente de Consejo, Oscar Nader, quisieron escuchar la oferta. No estuvieron dispuestos a perder el control total sobre la información de Zenit. Al contrario, cuestionaron la lealtad de Jesús Colina y prefirieron despedirlo bajo la excusa que la agencia debe reflejar aún más su identidad legionaria. Ahora sí, la carta:

Queridísimo

Te comunico que el 27 de septiembre fue mi último día como director de Zenit. El Padre Oscar Nader L.C., nuevo presidente del Consejo de Zenit, me pidió la renuncia al puesto.

La razón de esta solicitud fue que mi actividad en el mundo de la comunicación católica no muestra la dependencia institucional de la agencia a la Congregación de los Legionarios de Cristo, identidad que de ahora en más se querrá subrayar.
El Consejo de Zenit tiene el derecho de remover el director y de adoptar las decisiones editoriales que considera convenientes, por este motivo, con profundo dolor y respeto, acepto la decisión de dejar la dirección de esta agencia, que fundé 14 años atrás.

Creo que esta decisión es la consecuencia lógica de la pérdida de confianza recíproca entre los superiores de los Legionarios de Cristo y yo. Los problemas del padre Marcial Maciel y el modo en el cual la congregación nos ha informado, ocultando hechos relevantes, ha hecho que en ocasiones no hayamos cumplido plenamente con nuestro deber de informar según la visión del Papa y la Santa Sede.

Esta falta de recíproca confianza se ha ulteriormente agravada luego que hace dos años los participantes a la reunión anual general de Zenit habían pedido transparencia administrativa, para evitar que posibles escándalos financieros atribuidos a los Legionarios de Cristo (quizás inventados por la prensa) pudieran poner en peligro a Zenit.

En aquella reunión los entonces representantes de la congregación prometieron una independencia administrativa de las cuentas bancarias de Zenit de aquellas de la congregación de los Legionarios de Cristo. En la práctica después ocurrió exactamente lo contrario, unificando las firmas de las cuentas bancarias a las del entonces vicario general, padre Luis Garza. Como sabes esta promesa incumplida ha puesto en crisis la confianza de la redacción en la campaña de donación de este año, que se desarrolló en circunstancias deplorables luego que nuevamente la prensa comenzó a hablar de escándalos financieros.

Como bien puedes comprender, son elementos graves que hacen perder la confianza y sin confianza mutua es imposible colaborar en un proyecto de información al servicio de la nueva evangelización, que exige de los involucrados un empeño de vida.

Comprendo perfectamente la dificultad del desafío que los superiores de los Legionarios de Cristo han tenido que afrontar en los últimos años y por esto no los juzgo. Aún más, agradezco profundamente la libertad y la confianza que he tenido en el pasado para poder crear esta agencia como un servicio informativo independiente al servicio del rigor sobre el Santo Padre y la Iglesia universal. ¡Gracias de verdad!
Comprendo y acepto que para mí llegó la hora de pasar página y de buscar vivir mi vocación de comunicador al servicio de la Iglesia en otros proyectos.


Lo dicho: se cierra una etapa importante para el periodismo católico. Zenit no será lo mismo sin Colina. Por ahora los Legionarios han preferido no comentar la noticia y, si acaso lo hacen, será “de manera escueta”. Tuvieron la oportunidad de apostar a la apertura y la transparencia por el bien de una obra que ya no les pertenece, porque se trata ya de una institución de la Iglesia universal. La dejaron pasar, es una lástima.

¿Un nuevo consistorio en Noviembre?


Cada tanto llega una información parecida a la presente, que el Papa va a crear nuevos cardenales. Ese tipo de rumores se convierte en un fastidio para los católicos rasos, porque inmeditamente aparecen los que comienzan a autopostularse como posibles candidatos a cardenales del futuro consistorio, empiezan a conceder entrevistas (¿publireportajes?) a cuanto medio de comunicación los requiera, desmintiendo el hecho, ó diciendo que simplemente no saben nada al respecto, y con ese simple hecho de aparecer en los medios (así sea desmintiendo) comienza la autopromoción.

Información del periodista Andrés Beltramo, esta vez en su blog particular, Sacro y Profano, Sep-29-2011.

El Papa habría tomado la decisión de crear nuevos cardenales durante un Consistorio Público en noviembre próximo. Sería el cuarto de su pontificado. En la Curia Romana lo dan por un hecho, pese a las versiones que colocan una posible investidura de “príncipes de la Iglesia” a inicios de 2012. Los últimos consistorios de Benedicto XVI tuvieron lugar a finales de noviembre de 2007 y 2010.

Actualmente y según las últimas estadísticas disponibles (que datan de abril) el Colegio Cardenalicio está formado por 200 miembros, de los cuales 85 ya superaron los 80 años. Ellos son los “no electores”, es decir que quedarían fuera de un hipotético Cónclave para elegir Papa. En cambio 115 son los “electores”, menores de 80.

Según la tradición los cardenales electores no suelen superar el número de 120, aunque se trata de una regla “no escrita”. Si el pontífice en turno lo desea, puede nombrar más purpurados. Joseph Ratzinger ha respetado relativamente dicho tope, que ya traspasó en no más de dos o tres unidades.

Ateniéndose a esa costumbre actualmente sólo restan cinco espacios por cubrir entre los electores. La cifra aumentará hasta nueve antes de finalizar año, ya que cuatro purpurados cumplirán los 80 años entre septiembre y diciembre. Con ese escenario el Papa tendría a mano la posibilidad de designar una decena de electores. Pero, extendiendo el horizonte, podría llegar a unos 15 si se considera que otros seis superarán los 80 antes de julio de 2012.

Esta combinación de fechas daría a Joseph Ratzinger la posibilidad de asignar algunos birretes colorados que quedaron pendientes en su Consistorio del 20 de noviembre de 2010. En aquella ocasión fueron creados 24 cardenales, cuatro de ellos no electores. Entonces se presentó un problema: demasiados candidatos para pocos espacios libres. Complicaron la situación los múltiples cambios en puestos de primer nivel en la Curia Romana, cargos tradicionalmente ocupados por purpurados.

Para salvar la situación se aplicó a rajatabla otra regla tácita: en una misma arquidiócesis no puede haber dos cardenales electores, aunque uno de ellos sea emérito. Como la edad de jubilación obligatoria de los prelados es a los 75 años, puede darse el caso de purpurados ya en el retiro pero que aún no superan los 80. Según esto los sucesores, aunque en plena actividad, deben esperar que pasen a ser no electores antes de acceder al birrete.

La aplicación de ese principio dejó fuera a pastores de arquidiócesis de gran importancia como Toledo (España), Westminster (Inglaterra), Nueva York (Estados Unidos), Bruselas (Bélgica), Praga (República Checa), Toronto (Canadá), Florencia y Turín (Italia). Hasta unas horas antes del anuncio oficial, algunos de ellos creían ser de los elegidos. Desilusiones y malhumores provocó su exclusión de la lista.

América Latina fue también muy maltratada en el Consistorio de 2010. Por ese mismo criterio quedaron marginados los arzobispos de Bogotá (Colombia) y Río de Janeiro (Brasil). Para evitar que esa región quedase totalmente fuera del nombramiento de cardenales, lo cual habría sido bastante embarazoso, el Papa decidió elevar a dicho rango al entonces presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano, el brasileño Raymundo Damasceno Assis, y al ecuatoriano Raúl Vega Chiriboga.

¿Cómo le irá a Latinoamérica esta vez? Si se apela a la “regla de los dos electores” nuevamente habrá problemas. A Bogotá y Río se sumaría también Santiago de Chile, donde el arzobispo emérito Francisco Javier Errázuriz Ossa aún no cumple los 80 años.
Por lo pronto en la Curia Romana ya existen candidatos al birrete colorado debido a recientes nombramientos, entre ellos el nuevo presidente de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano y ex nuncio apostólico en México, Giuseppe Bertello, y el nuevo presidente de la Prefectura para los Asuntos Económicos de la Santa Sede, Giuseppe Versaldi.

Serafines susurran.- Que, hablando de cardenales, se acerca el adiós del arzobispo de Santa Cruz de la Sierra y primado de Bolivia, Julio Terrazas Sandoval. Este 28 de septiembre el Papa Benedicto XVI designó a Sergio Gualberti como obispo coadjutor de esa arquidiócesis.

Gualberti, italiano de nacimiento, tiene “derecho a sucesión” y en la práctica irá tomando poco a poco las riendas de una diócesis que conoce perfectamente ya que, hasta anteayer, se desempeñaba como obispo auxiliar de la misma.

Terrazas presentó el 7 de marzo pasado su renuncia al haber cumplido los 75 años; empero todavía mantendrá su puesto, al menos hasta que definitivamente el Papa le acepte la dimisión y confirme a su sucesor.