Monday, August 15, 2011

La quinceañera comunión en la mano argentina

“La última comunión de San José de Calasanz”, Francisco de Goya. Iglesia Colegio Escolapios de San Antón de Madrid

¡Infelíz aniversario Argentina!, fue en esta fecha hace quince años que se introdujo esta aborrecible práctica en tu Iglesia.

En efecto, en Ago-15-1996 comenzó a darse oficialmente la comunión en la mano en las iglesias argentinas, decimos “oficialmente”, ya que como es de suponerse la rebelión ya estaba institucionalizada, es decir, desobedeciendo la disciplina vigente hasta antes de tal fecha, muchos sacerdotes (y ministros extraordinarios) distribuían a los fieles la comunión en la mano sin haber sido autorizada, visto lo cual los Sres. obispos de Argentina se vieron “forzados” a solicitar a la Santa Sede el indulto para tolerar este abuso.

Bueno, eso es lo que debería haber ocurrido, pero todos sabemos que ni en Argentina ni en ningún lugar del mundo ha ocurrido así, lo que ocurre es que son los propios obispos quienes, sin haber previamente arraigado el abuso, piden el consentimiento a la Santa Sede trás haber votado secretamente y haber sido aprobada por al menos dos terceras partes de los obispos esa abominable práctica.

Para tal ocasión la Comisión Episcopal de Liturgia de Argentina publicó lo que ellos titularon “Subsidio de la Comisión Episcopal de Liturgia para una catequesis con ocasión de la introducción de la disciplina de la comunión en la mano”, en donde explicaban a partir del capítulo IV el por qué de la comunión en la mano, en donde se lee entre otras: “Ahora nos alegramos de retomar esta genuina tradición de poder recibir la comunión también en la mano”. Nos imáginamos que quince años después los perpetradores de este hecho y sus respectivos sucesores deben estar muy contentos con los “frutos” rendidos por la práctica de la comunión en la mano introducida a instancias suyas.

Así informaba en aquel entonces el diario La Nación, Jun-30-1996, sobre la introducción de esa práctica.

El Papa aceptó el nuevo rito de la Eucaristía

Desde el 15 de agosto: la Santa Sede autorizó al Episcopado argentino a modificar la comunión y permitir recibir la hostia en la mano.

Domingo 30 de junio de 1996

A partir del 15 de agosto festividad de la Virgen María la Iglesia modificará el rito de la comunión que permitirá a los fieles recibir la Eucaristía en la mano.

Así se hará en nuestro país tras conocerse la autorización de la Santa Sede que acogió favorablemente el pedido de los obispos argentinos para incorporar en la comunión una práctica ya extendida en la mayoría de los países del mundo.

La autorización para recibir la Eucaristía en la mano quebrará una tradición que lleva ya más de mil años en el cristianismo pero que a fines de la década del sesenta el papa Paulo VI comenzó a flexibilizar.

La fecha del 15 de agosto para permitir la nueva modalidad en la comunión fue dispuesta por la Conferencia Episcopal Argentina "para que cada diócesis tenga el tiempo suficiente para instruir a sus fieles".

Cada parroquia recibirá así folletos explicativos con las normas directivas e indicaciones para la puesta en práctica de la nueva modalidad.

Una fórmula voluntaria

La autorización para poner en práctica esta nueva modalidad no impedirá comulgar como hasta ahora a quienes prefieran recibir el sacramento directamente en la boca como el antiguo rito.

Con la autorización pontificia el nuevo rito no será obligatorio sino voluntario para los fieles.

Fuentes eclesiásticas revelaron a La Nación que el cambio encuentra fundamentos litúrgicos teológicos e históricos. Admitieron también un sentido higiénico "para evitar el riesgo de que el sacerdote toque la saliva de quien ha comulgado y luego le transmita alguna enfermedad contagiosa a la persona siguiente".

Monseñor Gerardo Sueldo presidente de la Comisión Episcopal de Liturgia y obispo de Santiago del Estero confirmó que la nueva práctica se aplicará a partir del 15 de agosto.

En diálogo con el corresponsal de La Nación en Santiago del Estero Sueldo dijo que esta práctica catequística "no supone una innovación por cuanto se la ejercitó durante los primeros mil años de cristianismo y fue incorporada en las últimas décadas por otras naciones católicas del mundo".

Señaló el carácter optativo del nuevo rito y recordó la consulta que la Santa Sede realizó a fines de 1968 a obispos de todo el mundo que derivó un año después en la instrucción Memoriale Domini. El documento papal permitía a cada Conferencia Episcopal con el voto de los dos tercios de sus obispos dejar en libertad a los fieles para recibir la comunión en la mano.

Sueldo sostuvo que el pedido de autorización aprobado por los obispos en la última asamblea plenaria se sustentó también en la necesidad de mantener un sentido de comunión eclesial.

"Queremos evitar el desconcierto que suele producirse en muchas diócesis fronterizas o centros turísticos de nuestro país que reciben la visita de fieles extranjeros acostumbrados a tomar la Eucaristía en la propia mano según la costumbre ya expandida en sus países de origen" precisó.

Más papistas que el Papa

En su momento la decisión de pedir autorización a la Santa Sede para permitir esta nueva práctica suscitó la reacción de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X el núcleo de la comunidad lefebvrista que definió el cambio de rito como "una catástrofe espiritual".

En respuesta a la oposición de los seguidores del francés Marcel Lefebvre el temor a actitudes irreverentes y de profanación fue relativizado en las últimas horas por el arzobispo de Corrientes monseñor Domingo Castagna.

"Si no se promueve una pastoral eucarística adecuada el peligro coexiste con cualquiera de las formas de comulgar" explicó Castagna que aseguró que los católicos "no deben ser más dioses que Dios ni más papistas que el Papa".

Gracias a Dios hubo un obispo argentino que resistió valientemente este “ataque institucionalizado” y hasta la fecha de su retiro forzoso, Jun-06-2001, jamás permitió la comunión en la mano en su jurisdicción. Hablamos de Mons. Juan Rodolfo Laise, O.F.M. Cap., obispo de San Luis, Argentina, quien días antes de entrar oficialmente en vigencia la práctica, en Ago-11-1996, publicó un documento en el cual señalaba que en su diócesis no iba a incorporar el cambio. Ese hecho es mencionado tangencialmente en otra nota publicada en La Nación, Ago-12-1996, nota en la cual se reiteraba el por entonces próximo cambio en la modalidad de de recibir la Sagrada comunión en Argentina.

La comunión podrá darse en la mano

Cambio de hábito: la nueva práctica fue decidida por motivos de higiene y para unificar las prácticas con países vecinos.

Lunes 12 de agosto de 1996

A partir del jueves, día en que la Iglesia celebra la fiesta de la Asunción de la Virgen, los católicos podrán recibir la comunión en la mano, modalidad que se ha extendido ya a la mayoría de los países del mundo.

Así lo resolvió la Conferencia Episcopal Argentina, que recibió la autorización de la Santa Sede para retomar una práctica que era moneda corriente en los primeros mil años de la era cristiana.

La decisión se fundamenta en razones teológicas y pastorales que indican que "no existe ninguna indignidad para que el laico pueda tocar la Eucaristía con sus manos".

El cambio de rito no será obligatorio para los fieles, sino que tendrá carácter voluntario. Al acercarse a comulgar, cada uno optará por tomar la hostia con la mano o, como la práctica actual, recibirla en la boca.

Sin embargo, pese a la autorización de la Santa Sede y a la resolución de la Conferencia Episcopal, la modificación generó controversias. Ayer, el obispo Juan Rodolfo Laise dio a conocer un comunicado en el que anuncia que no incorporará a su diócesis el cambio.

Adultez e higiene

Los fundamentos para adaptar una práctica que ya fue incorporada por muchas conferencias episcopales fueron expuestas en la última asamblea de obispos por el presidente de la Comisión de Liturgia, monseñor Gerardo Sueldo.

El obispo afirmó que constituye un signo de adultez que el cristiano reciba el don de Dios con las manos y él mismo se lo lleve a la boca.

Las razones incluyen motivos de sensibilidad frente a la higiene y el contacto con la saliva de los fieles.

Actualmente se corre el riesgo de que la mano del sacerdote, al tocar involuntariamente la lengua del que se acerca a comulgar, pueda transmitir a los fieles alguna enfermedad contagiosa o un simple resfrío.

El cambio de rito se sustenta, también, en la necesidad de unificar las prácticas que ya se aplican en países vecinos.

"Nos encontramos circundados por países que ya han aceptado el uso de las dos praxis", señaló monseñor Sueldo, en abril último, a sus compañeros obispos.

"El limitarnos a la comunión en la boca llama la atención y genera confusión, tanto en los fieles que participan de celebraciones en nuestro país, como en nuestros fieles que lo hacen en el exterior", dijo, al sostener un argumento que, tras aprobar la medida, los obispos enviaron a todas las parroquias de su diócesis.

El nuevo rito

La incorporación de la nueva práctica no modificará en las celebraciones litúrgicas la tradicional procesión para comulgar.

Quienes deseen recibir la hostia en la mano deberán realizar un gesto de veneración ante el ministro del altar, inclinando la cabeza.

Para recibir la Eucaristía tendrán que apoyar la mano izquierda sobre la derecha y responder, como siempre, amén.

Luego se ubicarán en un costado y comulgarán tomando el pan consagrado con la mano derecha y llevándolo a la boca, a la vista del sacerdote o ministro del altar.

El rito se aplicará a partir del jueves en forma unánime en todas las diócesis y prelaturas del país.

La Comisión Episcopal de Liturgia instruyó a las diócesis sobre la necesidad de preparar y acompañar esta nueva forma de recibir la comunión con una adecuada catequesis.

El retorno a la práctica primitiva de la comunión

La Argentina es uno de los últimos países en adoptar la práctica que permite a los fieles recibir la comunión en la mano.

Tal posibilidad fue admitida el 29 de mayo de 1969 por el papa Paulo VI, que decidió conservar la práctica tradicional de la comunión sobre la lengua, pero al mismo tiempo autorizar a recibir la Eucaristía en la mano en aquellos países cuyas conferencias episcopales hicieran el pedido a la Santa Sede.

Los primeros países en aplicar el rito fueron Bélgica, Francia, Alemania y Holanda, a los que se sumaron, entre otros, Bolivia y Uruguay.

La Iglesia chilena adoptó la modalidad en 1973 y tres años después se puso en práctica en Inglaterra, España y México, entre otros países. Desde el año 1977 se recibe la comunión en la mano en los Estados Unidos y en 1986 el rito fue incorporado por la iglesia peruana.

Los motivos del cambio

La práctica de dar la comunión en las manos de los fieles dejó de aplicarse alrededor del siglo XI, por diferentes motivos.

Uno de ellos fue la preocupación por impedir abusos y evitar actos irrespetuosos o de profanación.

Influyó, también, el hecho de abandonar el uso preferido de pan no fermentado y pasar a utilizar hostias redondas y delgadas, que no desprendían tantas partículas y se adherían mejor a la lengua.

A ello se sumaron razones vinculadas con la vida interna de la Iglesia al promediar el Medioevo. El clero pasó a dominar en forma exclusiva todo lo relacionado con la liturgia y los laicos dejaron de tener la participación activa de los primeros siglos de la Iglesia. Allí comenzó a difundirse el criterio de que sólo las manos consagradas del sacerdote podían tocar el Cuerpo de Cristo.

Se hizo cada vez más grande la separación entre el sacerdote y el pueblo, como lo demuestra el propio espacio arquitectónico que comenzó a proyectarse en los templos, donde el altar y el presbiterio se mantenían alejados de la nave.

Así pasaron otros mil años, hasta que la Congregación para el Culto Divino, por instrucción del papa Paulo VI, dio autorización a las conferencias episcopales para que puedan retomar el rito abandonado de comulgar en la mano.

Para el magisterio de la Iglesia, la nueva forma posible de comulgar no constituye exclusivamente la renovación de un rito.

"Puede ser la oportunidad para que los cristianos renueven el sentido de la dignidad que han recibido de Dios por puro amor", concluye el instructivo catequístico enviado a todas las parroquias.

Esta otra nota del diario Clarín, Ago-12-1996, habla en concreto de la decisión tomada entonces por Mons. Laise de no permitir en su diócesis la distribución de la Sagrada comunión en la mano.


LA NUEVA MODALIDAD ENTRA EN VIGENCIA EL JUEVES

El obispo de San Luis no quiere dar la comunión en la mano

Decidió que en su diócesis se siga dando solo en la boca · El Episcopado había aprobado la alternativa por más de 60 votos contra tres · Pero la resolución no obliga a los obispos a aplicarla

El obispo de San Luis, monseñor Rodolfo Laise, decidió no implementar en su diócesis la modalidad optativa de dar la comunión en la mano, que el Episcopado había aprobado por amplia mayoría en su último plenario de abril pasado. Si bien la resolución del cuerpo no obliga a cada obispo a aplicarla, la determinación de Laise abre una polémica en la Iglesia a solo tres días de que la nueva forma de la eucaristía entre en vigencia en el país. Laise, uno de los obispos argentinos más conservadores, fundamentó su decisión en la instrucción de la Congregación para el Culto Divino de la Santa Sede, difundida en 1969, que ratificó que debe continuarse con la forma de dar la eucaristía en la boca. Con todo, el documento vaticano concedió el permiso para que también pueda entregarse la comunión en la mano.

En el comunicado en el que anuncia su determinación, Laise consigna que la introducción optativa en el país de la nueva modalidad fue votada dos veces negativamente por los obispos en años anteriores. Y se limita a puntualizar que decidió no adoptarla en su diócesis "teniendo en cuenta la práctica pacífica, reverente y fructuosa de nuestro pueblo en la comunión".

Aclara, sin embargo, que tomó la decisión "con el más absoluto respeto hacia lo que establezcan el resto de los obispos en sus propias diócesis". Laise comunicó su determinación luego de analizar el tema con sus sacerdotes, durante una reunión que mantuvo la semana pasada en la localidad puntana de El Volcán.

Como en otros países

La Conferencia Episcopal decidió en abril pasado por más de sesenta votos contra tres, introducir en el país la modalidad optativa de dar la comunión en la mano como ocurre desde fines de los sesenta en muchos otros países. La Comisión de Liturgia fundamentó la decisión en una serie de razones pastorales.

Mencionó, entre otras, que "no existe ninguna indignidad para que el laico pueda tocar la eucaristía con las manos". Señaló incluso que la nueva modalidad "obedece mejor al mandato de Jesucristo cuando dice a sus apóstoles que tomen y coman su cuerpo". Y hasta dijo que "es un signo de adultez cristiana".

"Respeto a la libertad"

También argumentó razones de "sensibilidad respecto de la higiene y al contacto de la saliva" así como "el respeto a la libertad de los fieles que pueden optar entre las dos formas". Y mencionó además la confusión que crea en los fieles que en países limítrofes se pueda comulgar con la mano.

El obispo de Orán, monseñor Mario Cargnello, miembro de la Comisión de Liturgia, dijo ayer a Clarín que los obispos no están obligados a acatar la determinación. Y evitó polemizar con Laise al señalar que en la Iglesia "debemos aprender a vivir en familia y a respetar las distintas decisiones".

Defendió, sin embargo, la determinación adoptada por la mayoría de los obispos porque, dijo, "fue tomada con toda madurez y prudencia" siguiendo una tendencia de la Iglesia en el mundo a partir del Concilio Vaticano II. Y senaló que responde incluso a la sensibilidad de los fieles.

Tras la aprobación del plenario de obispos, sus autoridades pidieron al Vaticano, de acuerdo al procedimiento, que convalidara la decisión. La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos contestó afirmativamente el mes pasado.

Las autoridades del Episcopado decidieron que la entrada en vigencia de la nueva modalidad sea a partir de este jueves, en coincidencia con la festividad de la Asunción de la Virgen. El secretario general del cuerpo, monseñor Mollaghan, hizo la comunicación por nota a los obispos.

Pero no solo prohibió Mons. Laise la comunión en la mano en su diócesis, sino que publicó el libro más conocido —no necesariamente el más estimado ni publicado— sobre la comunión en la mano, el cual lleva por título “Comunión en la mano. Documentos e historia”.

Estas son las presentaciones que Mons. Laise hizo a este libro en sus ediciones 1ª y 2ª (Click sobre las imágenes para ampliar. Ver archivo PDF aquí).






Y esta es la presentación a la 4ª edición de la misma obra, publicada casi diez años después, es decir en 2006 (Click sobre las imágenes para ampliar. Archivo PDF aquí).




Algunos extractos del libro de Mons. Laise han sido publicados en varios sitios de internet, ver por ejemplo aquí.

Es lamentable que no solo en Argentina sino en el mundo entero, aquellos encargados de discernir “si los espíritus vienen de Dios” (cf. 1 Jn 4,1), no sepan hacerlo en tratándose de esta aborrecible práctica de la comunión en la mano.

Nuevamente: ¡Infelíz aniversario Argentina!